miércoles, 7 de octubre de 2020

Perdón a uno mismo sobre la doble moral en el sexo pt1

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo mantenerme lejos de los bares, antros y restaurantes, porque es allí donde enfrento uno de mis mayores temores: "Hablarle a las mujeres por las que me siento atraído"; este temor es tan grande, que incluso el motivo por el cual considero y pienso en la alternativa de recurrir a pagar por los servicios de una scort/prostituta, es para poder tener y satisfacer el deseo de tener sexo con una mujer como la que deseo, sin tener que enfrentar ese solo y simple temor... y mientras escribo esto, me imagino a todas las personas que conozco viniendo a mí por mensajes privados diciéndome: "Si lo haces vas a contraer una ETS, y estás siendo deshonesto", no obstante, hace unos días que platicaba con una amiga... (de las que su apariencia no es "como las que suelen denominarse de atractiva" según los ideales y sistema mental de belleza) recién me platicó que sospecha haber contraído una ETS, pese a ser de las chicas que más se cuidaba y que más se alejaba de los hombres, ahora ha contraído una... 

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo querer pagar por sexo con tal de no enfrentar ese temor de hablar directa y abiertamente con las mujeres que me gustan y me atraen, valiéndome de mis palabras para conseguir ese momento o esa relación sexual, aunque dentro de esto de igual modo negando que al punto al que quiero llegar es de hecho el mismo, y aunque no quiero "ver esa relación entre sexo y dinero", dicha relación sigue estando presente, la cual es una condición a la cual todos estamos de hecho impulsados por el sistema que nos lleva a prostituirnos los unos con los otros para conseguir aquello que deseamos, lo cual es más dinero, por más experiencias que nos hagan sentirnos "libres".

Me perdono a mí mismo por no aceptarme y permitirme a mí mismo reconocer en honestidad conmigo mismo que no soy libre dentro de este sistema y que nadie es de hecho libre hasta que todos seamos libres, lo cual sólo puede ocurrir hasta que todos tengamos un libre e incondicional acceso a los recursos necesarios y suficientes para vivir vidas plenas y satisfactorias, lo cual sólo hasta haber llenado y satisfecho los puntos necesarios, vamos a poder comenzar a explorar otras dimensiones que nos permitan crearnos a nosotros mismos en una vida mejor a lo que actualmente tenemos manifestado en y como este sistema

Buscar sexo de una noche es un riesgo, conocer a cualquier persona y enamorarse es un riesgo, sentir deseo en forma alguna es un riesgo, y arriesgarse a hablar con las personas por las que uno se siente atraído es de igual modo un riesgo... y no obstante, me siento "incapaz, temeroso y hasta cobarde" porque no estoy dispuesto a realizar ninguno de ellos para de hecho conseguir aquello que quiero al final, lo cual es: "tener sexo con las mujeres que me atraen".

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo creer que abstenerme de hablar con las mujeres que me atraen me previene de "hacer el ridículo" frente a ellas, cuando en realidad lo único que he logrado con esto es mantenerme perpetuamente en ese estado de inseguridad y de temor en y hacia las mujeres que me atraen, donde al final, sin importar cuanto he tratado de voltear para otro lado y negar mis deseos justificándolos por cualquier explicación lógica o racional, jamás he dejado de sentir aquello que siento y deseo profundamente, y podría pasarme el resto de mi vida privándome de experimentar y vivir eso que al final quiero profundamente dentro de mí, pero eso no me prevendrá de sentirlo hasta de hecho tratar indirectamente por todos los medios posibles de llegar de alguna forma a satisfacerlo y dentro de esto

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo definir, relacionar y ver mis propios deseos como algo malo o negativo, cuando lo único "malo o negativo" que sentía acerca de ellos, era el hecho de que me sentía incapaz de satisfacerlos.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo tener miedo de ser juzgado como un hombre superficial, si quiero o deseo tener sexo con una mujer atractiva, donde en realidad a lo largo de mi vida, siempre me mantuve lejos de ellas, y me forcé a tener relaciones con mujeres por las cuales no sentía dicha atracción (logrando con esto sólo hacer más daño al final, una vez que no me quedaba de otra sino reconocer que en realidad no quería aquella relación) sólo porque de igual modo quería representar esta idea de "no ser un hombre superficial" y dentro de esto

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo negar mis propios deseos sólo por "quedar bien" ante los demás o representar esta idea de "ser bueno/noble/decente" etc., para poder "recibir el amor y la aceptación de otros", que esconde detrás de esas "buenas, nobles y decentes intenciones", el deseo de verme frente a una hermosa mujer que me ame por "mi buen corazón" y me permita tener sexo con ella

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo tener miedo de contraer una ETS, lo cual he proyectado en "las mujeres más hermosas" porque aparentemente estas son las que "más sexo tienen con los hombres más arrogantes y vanidosos" sin ver que ésto es en realidad mi propio juicio proyectado hacia dichas mujeres y hombres, con las cuales en realidad rara vez he interactuado en mi vida, y a quienes proyecto estos juicios en separación de mí mismo, para no ver que yo soy quien está negando su arrogancia y vanidad, en mi deseo de "estar en lo correcto y ser bueno a la vista de otros", donde en realidad esa "enfermedad" deviene o se desprende de mi repudio hacia mí mismo y hacia mi propia sexualidad, la cual trato tanto de ocultar tras mis máscaras de "bondad y nobleza" que no son otra cosa sino la hipocresía que apunta a poder acceder a lo mismo indirectamente

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo juzgar a las "mujeres hermosas" como "más putas" que las mujeres que no son tan atractivas porque aparentemente, "las mujeres feas son aquellas con las que nadie quiere tener sexo", lo cual no es verdad en lo absoluto, sin embargo, lo proyecté deliberadamente de esta forma y cree mi propia guerra silenciosa hacia las mujeres atractivas por mi temor a reconocer y enfrentar mi propio miedo a hablarles y a tener una relación con alguna de ellas, porque me he sentido de igual modo incapaz de acercarme con una de estas mujeres, a las cuales se les retrata más como "las malas y las superficiales" en las películas... o incluso a la inversa ahora en muchas películas donde la chica más sexy se queda con el nerd/geek y por esto deja de ser "superficial"...

Me perdono a mí mismo por no aceptarme y permitirme a mí mismo darme cuenta en honestidad conmigo mismo que todos nos hemos vuelto convictos los unos a los otros de nuestras propias convicciones, y que hemos tratado de impulsar nuestra moralidad y engaños para negarnos los unos a los otros la libertad que tanto deseamos tener, pero que no queremos que el otro tenga o disfrute, porque entonces la pirámide dejaría de existir.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo juzgar a las prostitutas/scorts como inferiores o mujeres sucias por buscar abiertamente el intercambio de sexo por dinero, cuando en realidad todos nos prostituimos en este sistema y de hecho, detrás de toda nuestra moralidad y espiritualidades, todos buscamos satisfacer esos deseos y, puedo ver como no sólo generaba envidia de aquellas personas (hombres y mujeres por igual) que de hecho expresan su satisfacción y goce por vivir su vida teniendo la clase de experiencias que a mí me gustaría estar viviendo, e incluso llegaría al punto de crear y expresar "odio" por y hacia estas personas, odiando secretamente de igual modo aquello que les facilita dichas experiencias, lo cual es en realidad el dinero.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo tener miedo de correr el riesgo de acercarme a hablar con las mujeres que me atraen o que me gustan, al sentir que no estoy a la altura de ninguna de ellas, lo cual puedo ver relacionado con la idea de "ser inferior", y al mismo tiempo, lo encuentro definido y restringido por la cantidad de dinero a la que tengo acceso, porque percibo este "estado de completa y absoluta opulencia" como el punto de máxima seguridad para mí mismo.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo sentir "odio hacia el dinero", cuando en realidad no es el dinero lo que aborrezco sino a mí mismo "no teniendo ese dinero y no teniendo acceso a las experiencias que sólo con el dinero se pueden tener", lo cual he definido como ese "estado de libertad"