sábado, 20 de junio de 2020

Mi última petición al abuelo Fuego/Tatewari

Los que me conocen, saben lo mucho que me gusta hacer regalos, sobretodo aquellos que logran desprender las más bellas lágrimas de agradecimiento de aquellos quienes, sin pedirlo o esperarlo, reciben aquella inesperada sorpresa, y aún más cuando el regalo ha sido hecho en y por las propias manos de aquel que entrega el regalo.

Es por ello, que para mi última petición ante el abuelo Tatewari, solicito y me ofrezco a mí mismo, la oportunidad de hacer un regalo, el más gran que como ser humano puedo ofrecer ante la vida misma, un regalo que será para todos y cada uno de mis hermanos humanos, mis hermanas plantas, mis hermanos animales, mis hermanas bacterias, mis hermanos minerales, mis hermanas estrellas, y desde luego en y para todos aquellos que en y por las actuales limitaciones de mi consciencia, o mejor dicho, de mi inconsciencia... no alcanzo a percibir, ver o sentir...

Quiero comprometerme en esta vida a alcanzar mi máximo potencial y ayudar así a todos y cada uno a alcanzar el suyo, poniendo así esta vida al servicio de toda la vida, para traer el Cielo a la Tierra, para que todos aquellos que habrán de venir, puedan gozar de la libertad que este mundo, y específicamente este sistema, en el cual todos y cada uno de nosotros, incluyendo aquellos que lideran y dirigen actualmente el destino del mundo, no ofrecen o no pueden ofrecer, debido a las mismas ataduras y compromisos que, desafortunadamente nos atan los unos a los otros con cadenas invisibles, cadenas que fuerzan aquellas viejas responsabilidades, promesas, errores, resentimientos y pendientes de aquellos que incluso los han antecedido...

Y que aún habiendo alcanzado aquellas deseadas y añoradas posiciones de liderazgo, se ven imposibilitados a ejercer libre e incondicionalmente los cambios de un mundo mejor, por consecuencia de la misma cadena a la cual se ven sometidos por aquellos que los han antecedido o por los que los habrán de suceder. Llevándolos incluso al polo opuesto de la misericordia y el perdón que no se han dado a sí mismos, o a aquellos quienes los han dañado y perjudicado en el pasado.

Quiero traer un mundo cimentado sobre los pilares de la UNICIDAD y la IGUALDAD
Un mundo que habrá de llegar a través de todos y cada uno de nosotros
Todos quienes conformamos la Existencia misma.

Me comprometo a no pedir ya más que la sola realización de este único y gran proyecto
Aunado a las herramientas necesarias y suficientes para consumarlo.

Este es el único regalo que quiero hacer, la única ofrenda que considero relevante para la existencia de esta vida, en y como la vida misma. Aún si me cuesta la vida... el sacrificio y entrega de mi vida, por el bienestar de las vidas de todos y cada uno, es y será por la eternidad, una recompensa más que suficiente.

Y de antemano les digo a todos y cada uno que resuenen con este llamado:

¡Pampariyutsi!
¡Tlazocamati!
¡Gracias!

¡AHO METAKIASE!