miércoles, 29 de enero de 2020

Mi jornada hacia la vida, Día 1923, Parando la guerra interna hacia el sexo opuesto 1

Siento que he creado una guerra en mi interior hacia las mujeres, una cadena de reproches y denuncias que no termino de hilvanar, tanto en y hacia las mujeres, como en y hacia mí mismo en mis dinámicas y mi relación con y hacia ellas; porque la verdad es que me siento muy molesto con la clase de relaciones de dominio y abuso que hemos llegado a crear entre hombres y mujeres, dinámica que, desde luego, puedo notar en mí mismo y en lo que he venido a crear en mi mente, como el uso y abuso de mis palabras, de mis acciones y de mis pensamientos en y hacia las mujeres.

Uno de los pensamientos que más me duele en la totalidad de mi ser, es aquel de: "¿Por qué no soy suficiente para las mujeres con las que yo quisiera crear una relación, mientras que al mismo tiempo rechazo tantas y tan buenas parejas que verdaderamente quieren estar conmigo?" ¿Por qué me rechazo a mí mismo en los juicios que he creado de mi apariencia física, de mi capacidad intelectual o económica? ¿Por qué he creado este enojo en y hacia las mujeres por "no escogerme" ante la masa de prospectos y pretendientes que llegan a ellas, antes los cuales me comparo, donde entonces que me veo tratando de seguir esta imagen arrogante y vanidosa para tratar de llamar la atención de dichas mujeres, en lugar de aceptarme incondicionalmente a mí mismo y trabajar conmigo mismo para crear la clase de ser humano que quiero ser en este mundo y realidad, y de este modo esperar a que llegue la persona que decida levantarse y caminar conmigo en y como una forma de apoyo para realmente trabajar juntos en nuestro crecimiento interno y externo?

¿Qué es lo que hemos creado en nuestras propias dinámicas de separación con nosotros mismos, que terminamos haciéndole daño a quienes nos abren el corazón, mientras que aceptamos la indiferencia y hasta el desprecio de aquellos a quienes admiramos?

Creo que ha sido tantos y tan constantes mis fracasos, como tan infructíferos mis esfuerzos en mis relaciones con las mujeres, que ahora, la verdad es que me veo y encuentro como este ser amargado, triste y hasta rabioso, indagando en y sobre cualquier excusa que me permitiera apartar la vista del origen mismo de mis propios errores en y por consecuencia de mi deshonestidad conmigo mismo, criticándolas, juzgándolas y hasta culpándolas por ser de la forma en que son. Admito que, tras leer el libro de "El varón domado de Esther Vilar", todos estos juicios y críticas se encendieron una vez más, llevándome a mí mismo con esta guerra interna a refugiarme en una trinchera en la esquina de mi soledad.

Me veo ante un sinnúmero de reproches a mí mismo, por mis creencias cultivadas desde la infancia, en las que aprendí a ver a las mujeres como "inferiores", idea que era reforzada por el entorno, y con el paso de los años y de un sin número de debates, discusiones, conversaciones, documentales, libros, maestros, etc, etc, etc, mi visión cambió radicalmente, y la mujer se convirtió para mí en este ser que sobrepasa por mucho al hombre en un enorme abanico de habilidades, así como el hombre también sobrepasaba a la mujer con sus respectivas aptitudes y habilidades; por un momento sentí que ya había encontrado "equilibrio" en esta balanza, pero ahora me siento ante un dilema obtuso que no tiene pies o cabeza, y en el cual ya no sé definir cómo es que mira cada cual

Creo que ya desde la sola creación de estos escenarios mentales con otra persona en la mente, estamos normalizando nuestra propia tendencia a usar y abusar del otro, y no obstante, yo mismo soy incapaz de parar estas imágenes que brotan en mi mente, anhelando la compañía de la presencia femenina en mi vida.

Me molesta mucho la clase de dinámicas que hemos creado entre hombres y mujeres, la serie de abusos y delitos que hemos cometido los unos contra los otros y me siento molesto conmigo mismo porque veo y reconozco en honestidad conmigo mismo que, de igual modo, he sido co-participe y co-creador de esta separación entre lo masculino y lo femenino que hemos venido a crear hoy día

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo reconocer en honestidad conmigo mismo que yo fui poco a poco apartando de igual forma a mis parejas, al no darles su lugar, y al no pararme en sus zapatos para considerar de igual modo el trabajo/proceso/lucha que llevan en y como si mismas, donde entonces, el punto que no he querido reconocer es que soy yo quien de igual modo no ha dejado de verlas en y bajo el punto de "un objeto", el cual me enojo porque las poseo o no, donde entonces hago mi berrinche cuando las cosas no salen como yo quiero, o cuando me veo en un punto de conflicto conmigo mismo en mi relación conmigo mismo física, emocional, económica y mentalmente.

Continuo en el próximo post