lunes, 6 de enero de 2020

Mi jornada hacia la vida, Día 1920, Mis creencias 1

Una de las creencias con las que me encontré que había formado alrededor de las plumas, esto por la misma importancia que les dan los Indios a las mismas, es que éstas en sí mismas estaban dotadas de alguna especie de "poder" que puede "limpiar, descargar o mover energías", cuando en realidad no es "la pluma" la que lo hace, sino la consciencia de la misma persona que "recibe la limpieza"; por eso creo que cuando dicen que "lo más importante, sin importar que tipo de trabajo se haga, desde qué filosofía, espiritualidad, medicina/planta sagrada, ciencia, es que uno mismo tenga "Fe" en lo que hace, que uno mismo "se la crea"; porque en realidad todo se trata de la relación que nosotros creamos con los objetos externos, tratando de hacer de éstos unos "catalizadores", para poder aprender a canalizar y movilizar nuestra propia energía y nuestro propio poder, a través de la intención, lo cual es el trabajo de "sentir", y ese ha sido un trabajo muy difícil para mí, porque cuando yo llegué con los Indios tratando de combinar de alguna manera el proceso de la escritura, el proceso del perdón a uno mismo y las herramientas en general de Desteni, a la filosofia y las formas de las ceremonias, recibía estas "llamadas de atención", porque tenía que mantenerse la forma, y aún soltar el control, es decir soltar mi deseo de "controlar" el entorno, la experiencia que tengo, es lo que a menudo también se interpone en mi propio aprendizaje. Es precisamente este punto que bien podría definir simplemente como arrogancia, en este grito que incluso puedo ver en mi mente emergiendo en algunos momentos estando con los Indios clamando: "Tú no me vas a enseñar nada", y al mismo tiempo sólo descubriendo que de igual modo, "Yo no soy el juez de nadie, ni soy quien para enseñarle algo a los demás" porque al final, no soy sólo yo en este mundo, ni soy más o menos que los demás; simplemente soy uno como todos, con el mismo delirio, en la cabeza que llamamos mente, el mismo velo que confunde y apendeja, que me hace separarme de ese punto de conexión con la vida.

Y el problema es que invariablemente de si los demás deciden despertar o no, a veces mantener el enfoque en que el único a quien debe interesarle mi propio proceso, es a mí mismo, porque al final yo he encontrado herramientas prácticas para mi camino, sin embargo esas herramientas tampoco vinieron "de mí", las tomé de alguien más, y todo lo que me ha pasado y acontecido, es lo mismo que me ha enseñado, es de donde he aprendido, de donde he crecido y construido todo cuanto soy, por eso si bien es cierto que mi yo es algo mío, y es lo más mío, no es por todo obra mía.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo querer comprar una pluma de las aves más grandes, de las aves "más poderosas", sin ver y darme cuenta de que, en esta obsesión por mostrarles a los demás "lo que tengo" que "soy alguien" que "soy superior" que "he logrado o conseguido más cosas", yo soy el único que está haciendo crecer y que alimenta esa ignorancia que me he permitido y aceptado que exista dentro de mí, porque en esa misma ignorancia estaría comprando y pagando por el PERJUICIO de las propias aves y de todos los seres que habitan los cielos, porque soy yo mismo quien está participando y creando un mercado alrededor de las plumas, sin ver y darme cuenta de que, aquello que pretendo "obtener de éstas", lo cual he definido especificamente como "dirección y estabilidad", no es algo que vaya a venir de la pluma en sí, es decir ¿por cuánto tiempo he tenido estas plumas dentro de la casa y en mi habitación? ¿Por cuánto tiempo estuve de hecho obsesionado y empecinado con conseguir más y más plumas hasta que de hecho tuve no se cuantos cientos de ellas y todas ellas no hicieron mi vida "ni más sencilla, ni más extasiante?" Es decir, en cierta forma lo hacían, porque al ver tantas plumas me sentía "abundante" y el tener esta sensación de que algo grande estaba por ocurrir... me quedaba esperando, aguardando cualquier momento que tomaba para contemplarlo como "una lección" o "el movimiento de cierta energía" que en sí misma hacia que mi vida se sintiera dotada de "esta emoción por la expectativa ante el acontecimiento mismo que es la vida", sin ver que en realidad yo soy quien estaba imprimiendo "esta emoción", y quien está creando por consecuencia su propia experiencia en mi mundo y realidad a cada momento, ya que yo soy el que está imprimiendo esa energía en mi persona con la intención/pasión misma con la decido vivir mi propia vida. Porque siento que estoy aprendiendo a hacer de esta una aventura; aunque irónicamente, el no saber "definir" y "poner en palabras una experiencia" como esa "la abundancia", y lo sutil y fácil que puede llegar, y lo mucho que impacta al mismo tiempo en mi persona cambiando completamente mi estado de ánimo, mi percepción de la vida y del mundo.

Por eso fue que encontré tanto valor en las enseñanzas con los Indios Americanos, y el motivo mismo por el cual volví a pararme dentro del círculo, porque estaba tratando de "recordar" ¿qué era eso que me hacía sentir tan abundante y tan completo en la labor que realizaba con ellos? Lo cual era simplemente pasión, vivir la vida intensamente, pero no con esa intensidad donde uno pone la propia vida en riesgo, como lo asumía originalmente con los primeros significados que comencé a hilvanar alrededor del fuego, pero precisamente porque no me había dado cuenta de que había añadido una palabra alrededor de éste = peligro, lo cual desde luego es un aspecto a considerar cuando se le maneja, pero no es el único, ni el más importante, y es que en esta sola definición, y la experiencia "negativa" alrededor del fuego; me peleaba con esas experiencias

Las plumas en sí mismas se convirtieron para mí en un pretexto para poner atención a todo lo que ocurría a mi alrededor, no tenían ni estaban dotadas de un poder en sí, yo fui el único que les atribuyó dicho poder y quien generó en ellas esta expectativa de que "llegaran a cambiar mi vida", sólo para darme cuenta de que, sin importar cuántas cosas materiales pueda obtener, o cuantos "artículos espirituales" pueda conseguir, ninguno de éstos harán una diferencia en mi vida por mí; porque para empezar, cuando yo llegué a ese punto que experimenté por primera vez en la Ayahuasca, es decir ¿Se debió dicha experiencia, el contenido y profundidad de ésta únicamente a la Ayahuasca per se? No, porque para empezar, si no existe alguien "que beba la medicina", no hay experiencia.

Es decir, la claridad con la que pude ver las cosas dentro de la Ayahuasca, la puse en separación de mí mismo, donde todo se volvió acerca de la medicina per se; sin ver que el trabajo que yo estaba haciendo ya con Desteni, era de hecho el punto mismo que me mantenía enfocado en lo que era de hecho aquellos principios mismos en los que se estaba fundamentando la experiencia; lo irónico es que yo mismo escribí acerca de ello cuando había dicho que no volvería a tomar medicinas, y ahora pareciera que simplemente no pudiera evitar ver y reconocer el hecho en honestidad conmigo mismo, de que la única razón por la cual volví a las ceremonias, se debió primordialmente al deseo mismo de sentir estas experiencias energéticas, es decir sólo estuve buscando la energía dentro de estos últimos meses; esperando encontrarme de nuevo con la misma experiencia que sentí la primera vez que tomé ayahuasca. Y ahora, después de ver todo esto desecho por mí mismo, donde, tal vez, al inicio las medicinas fueron necesarias, aunque de igual modo sólo temporales, porque es decir, yo ya estaba en ese punto donde quería suicidarme antes de ir a mi primera ceremonia de Ayahuasca, y en ese momento, las herramientas de Desteni, las había apartado de mi camino; después las retomé como parte de la preparación para la ceremonia, pero después de esa experiencia, la verdad es que me senté sobre mis laureles a creer que "ya estaba terminado el proceso y ahora sólo me correspondía disfrutar", siendo que, en realidad, las mismas críticas que yo comencé a poner en y sobre mí mismo, al hacerme de una expectativa de "llegar" a algún punto en el que "tendría el control" de todo lo que acontecía en mi vida, y ciertamente es parte del control que aún me veo buscando, llámese en las plumas, llámese a través de las ceremonias o llámese a través de la magia misma, donde me veo tratando de encontrar ese "control" de vuelta que consideré perdido

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que la Ayahuasca, el Peyote, o todas las drogas en sí, podían devolverme ese punto dentro de mi vida en el que "podía recobrar el control" de mi vida, simplemente yendo a pedir cosas para mí mismo, y donde irónicamente comencé a delegar esa responsabilidad a las medicinas, o a colocar ese poder en separación de mí mismo al creer que era la medicina la que estaba haciendo ese trabajo, sin ver que yo mismo era la antena para esa experiencia

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo anhelar obtener y conseguir total control de mi vida, no queriendo reconocer que es de hecho el control mismo lo que no he querido soltar, porque si tengo la idea de que puedo dirigir y controlar mi experiencia y no ser afectado "por la vida"