domingo, 5 de enero de 2020

Mi jornada hacia la vida, Día 1919, Lo que enseña la muerte de un ser querido

Desde hace algún tiempo, dejé deliberadamente de escribir, no sólo en este post aquí, sino de igual modo en mi libreta personal, y es que simplemente ha sido tanta la cantidad de cosas que han estado aconteciendo dentro de mi mundo y realidad de manera simultánea, que llegó un punto en el que incluso comencé a darme por vencido en "intentar recopilar", todo lo que acontecía día tras día dentro de mí. Al menos hasta el día de hoy que, un evento finalmente llegó con el peso necesario y suficiente para obligarme a tomarme un momento para escribir acerca de todo esto que ha venido aconteciendo, no sólo fuera, sino de igual modo dentro de mí.

El día de ayer tuvimos que dormir a mi perrita Luna, quien de hecho llegó a la casa por consecuencia mía, pues yo fui quien le había pedido a mi padre durante la secundaria que quería un perrito labrador chocolate. Y al poco tiempo fue que llegó Luna, traída por nadie más que por mí propio capricho y separada de su madre como resultado del mismo. Es irónico porque, ese pensamiento, es decir, la consciencia de que había separado a Luna de su madre, es algo que se encontró bien presente, no sólo en el momento en el que llegó a la casa y la escuchaba llorar por la noche mientras la dormía a mi lado en mi cama para calmarla, sino que fue un pensamiento que se mantuvo presente en y durante prácticamente toda su estancia en la familia, al tiempo que ella pronto se convirtió en un miembro más de la misma.




Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo recriminarme el haber traído a Luna a la casa en primer lugar, haciendo que la separaran de su madre, sin ver en simple sentido común que, para empezar, si no hubiese traído a Luna a la casa, no habría llegado a significar tanto como de hecho lo hizo; ya que en realidad un sinnúmero de perros mueren todos los días, pero no me veo generando el mismo "vínculo energético" en y hacia todos ellos, porque en realidad, yo soy el que crea y que determina la naturaleza de mis relaciones en y hacia la vida misma.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que fue "malo" haber traído a Luna a la casa, (mientras escribo ésto, también veo que de igual modo quiero pensar que fue malo que llegara en primer lugar, porque no estoy queriendo ver que me duele el hecho de que se haya ido, y tengo miedo de sentir el dolor de esa pérdida) porque eso provocó que la separáramos de su madre, sin ver que, en realidad ella de todos modos iba a ser dada en adopción y si no hubiese llegado a nuestra familia, la verdad es que quien sabe cómo le podría haber ido, y si, desde luego siempre puede ser mejor, pero en parte me siento contento por todo lo que pude hacer por ella, porque al menos durante el tiempo en el que pude y tuve la disciplina para hacerlo, la sacaba todos los días más de una vez al día, y la llevaba a ella y a mi otro perro a nadar y a pasar un buen rato; así que en realidad, de igual modo puedo ver que es debido a esto, que no siento "arrepentimiento", porque sé dentro de mí que hice lo mejor que pude.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo proyectar esta culpa en separación de mí mismo, al creer que el problema alrededor de la muerte de Luna, está en si la adopté o no, en si la separé de su madre o no, cuando en realidad la culpa que siento es como simplemente una forma de barrera que puedo verme colocando dentro de mí, como para no tener que "sentir" la conexión con ella y no sentir el dolor que puedo verme aún reprimiendo, al no querer derramar lágrimas por ella y no sentir todo lo que de hecho fue y trajo a mi vida; es más como si al estar escribiendo que "ella no debió haber llegado aquí en primer lugar", me estuviera diciendo a mí mismo que incluso este dolor es por culpa de ella y si ella no hubiese estado, entonces este dolor no estaría, pero la verdad es que si ella no hubiese estado cuando yo me encontraba quebrado y destruido internamente, donde ella y mi perro Rock (quien también murió ya hace unos años) fueron mis compañeros y mis maestros durante todo este tiempo de vida que compartieron conmigo, al tiempo que compartían su apoyo quedándose a mi lado y acercándose a consolarme cuando me sentía solo o simplemente abrumado por algún conflicto emocional.





Conforme fui creciendo, y con la muerte de Rock, poco a poco fui apartándome de Luna, como consecuencia tanto de la necesidad que yo tuve de poco a poco salir a hacer más cosas de forma física, aunque de igual modo, por mi temor a sentir lo mismo que cuando murió Rock; y ella de igual modo fue acercándose más con mi hermana menor, quien ahora ha sido la que le ha guardado un gran cariño y quien sufrió y padeció mucho más de su partida. Y aquí el punto que llama mi atención, y sobretodo al recordar a las mascotas que han pasado en y a lo largo de mi vida, es cómo este temor al ver morir a mis propias "mascotas", me recuerda también acerca de mi propia muerte, lo cual es algo a lo que recuerdo bien cuando era niño cómo llegué a crear este gran temor acerca de "desaparecer", dejar de existir, el cual traduje en cierta forma en y como mi propia distancia de y hacia las personas dentro de mi mundo y realidad, porque es como si nada de esas relaciones de hecho permaneciera al mantenerlas tan "superficiales", precisamente como en este temor a crear conexiones profundas, incluso en el sólo acto de detenerme a considerar y escuchar lo que las personas tienen que decir acerca de sí mismas, de su relación con el mundo y la vida; ciertamente siempre me cerré a tomar en consideración lo que otras personas pudieran decir, pero sólo porque yo mismo de igual modo había creado también esta forma de burbuja de aislamiento ultra superficial, donde lo único que me interesaba es que la vida transitara y de igual modo terminara rápido, para no sentir siquiera mi propio temor a VIVIR.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo, haber deliberadamente apartado a Luna de "mi vida", al poco a poco distanciarme en mi tacto hacia ella, siempre bajo la excusa y pretexto de que "no tenía tiempo para dar esa vuelta" y que "no tenía tiempo para dedicarle esa atención como solía hacerlo en un inicio", porque en realidad sentía miedo de que algo le pasara, sentía mucho miedo de perderla porque sabía que me dolería, y tanto me daba miedo sentir ese dolor con ella, como de hecho me suele pasar también con mis seres queridos, que mejor trato de distanciarme de ellos y de mantener mi contacto al mínimo con las personas, porque me da miedo sentir esa pérdida. Ya que, al creer que los pierdo a ellos, también me veo perdiendo "la definición de mí mismo y la imagen que he creado de mí en mi relación hacia ellos"

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta que no necesito "crear un drama" ante la muerte de Luna, porque puedo simplemente aceptar que su ciclo ha concluido y que se ha marchado, porque en este momento siento como si el hecho mismo de que su muerte no provocara el llanto en mí, es algo "malo", porque en parte me trae esta imagen de mi propia indiferencia hacia Luna, sobretodo por el hecho de que tuve que desprenderme de ella para poder salir a hacer muchas cosas que, a fin de cuentas necesitaba aprender, y es decir, desde luego no podía ser de otra forma para poder llevarme al punto en el que estoy ahora, sin embargo, de igual modo puedo ver como el "trabajo" en sí mismo, y el sentirme en esa "prisa y angustia" constante, se convirtió en el pretexto con el cual me he distanciado, no sólo de los animales en mi entorno, sino de igual modo de las personas.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo resistirme a llorar por Luna, por Rock o por las personas dentro de mi mundo y realidad, sin ver y darme cuenta de cómo me estoy resistiendo a de hecho dejar que la vida "me acontezca" al encerrarme y esclavizarme todo el día a mis pensamientos, sentimientos y emociones, sólo para no poner atención de lo que está pasando dentro de mí, donde en mi temor a "sentir" la vida, a "sentir" a las personas, yo mismo he creado mi propia consecuencia de "sentirme vacío" y "sentir la vida vacía" y sentir que no voy en ninguna dirección, porque en realidad al no enraizarme aquí, en mi conexión con lo físico, tampoco veo claro cuál es "mi labor aquí", aunque anteriormente creía tenerlo muy claro.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo no querer sentir, ni crear relaciones profundas con las personas, donde irónicamente siempre me decía y repetía a mí mismo que todos estaban de paso y que, al final, este no era el lugar al que debía de fijar o poner mi atención, porque, cada persona y cada cosa que pasó por mi vida, yo fui quien quería que pasara de forma "rápida y superficial", y literalmente fue así como cree y establecí mis relaciones a lo largo de toda mi vida, simplemente de manera superficial, haciendo de mí mismo de igual modo, simple y sencillamente un "ser vacío y superficial"

Es decir, aquí la gran ironía es que, en realidad el único motivo por el cual no tengo pareja en este momento, es porque temo que su presencia pueda interferir en los proyectos que quiero realizar, y donde aparentemente dedicar algo de tiempo y espacio a una relación con una pareja, es sólo entendido por mi mente como un consumo de tiempo. Es fascinante porque, me veo a mí mismo corriendo por todos estos proyectos, y apartando o incluso manipulando a todas las personas de mi entorno/camino, precisamente en mi intención por concretar lo más a prisa posible dichos proyectos, porque sólo en la "conclusión y realización" de esos proyectos, es donde entonces puedo encontrar ese "tiempo y espacio" para compartirlo con esos "seres amados" a quienes he de hecho apartado en mi sola ambición por alcanzar eso que me he creído que tengo que tener para poder ser... ¿feliz? 

Continúo en el próximo post