martes, 26 de noviembre de 2019

Mi jornada hacia la vida, Día 1915

En estos días he estado observando a un deseo que, por mucho tiempo me costó reconocerlo como tal, por el hecho de ver y juzgar este deseo desde el aspecto "negativo", y al juzgarlo únicamente desde el aspecto negativo, emergió el temor de compartirlo y de hablar de ello, primero que nada pensando en cómo lo podrían ver y juzgar los demás, y por consecuente lo reprimí y silencié como algo que simplemente tiene que permanecer en el rincón más oscuro de mi consciencia; sin embargo, recientemente en el círculo sagrado de los Indios, uno de los líderes comenzó a hablar abiertamente sobre éste punto, precisamente como parte de los deseos que solemos reprimir, y es por ello, que considero importante compartir un poco de las dimensiones que he comenzado a abordar dentro de este punto que ha emergido, no sólo en fechas recientes, pues éstas imágenes, han formado parte y han emergido en mi mente desde que tengo memoria.

Este deseo ha sido el de "matar personas", ya fuera en mi entorno inmediato o donde incluso, estas imágenes podrían escalar al grado de que me vería a mí mismo destruyendo la ciudad entera con tal de "hacer que todo se detenga".

Hablando un poco más de estos pensamientos con uno de mis "guías" en este proceso, el me compartió de igual modo algunas de sus experiencias alrededor de este punto, y pude identificarme sobre una de estas experiencias, la cual emergió primordialmente a lo largo de mi infancia cuando iba a la escuela, cuando solía preguntarme a sí mismo "¿Cómo hago que todos paren? ¿Cómo hago que todos se detengan?" Porque, para mí el acudir a la escuela, la convivencia con los otros niños, así como la rutina diaria, era algo que me volvía verdaderamente loco. Fue entonces que comencé a generar estos pensamientos en los que continua y constantemente me veía haciendo daño e hiriendo a mis compañeros de la escuela (sobretodo aquellos que me molestaban), porque en mi "impotencia", y sobretodo al sentir que es imposible recurrir a cualquier autoridad, ya fuera en y por parte de la propia escuela o incluso a mis propios padres, puesto que, aunque lo había intentado antes, siempre que lo hacía, al final me iba cada vez peor en esta relación con mis compañeros, y por ello, fue que dejé de levantar la voz, y comencé a adentrarme cada vez más en estos pensamientos que, se convertían para mí como en esta pequeña fuga en la cual podía tener por un momento "el control", y podía verme haciéndoles lo mismo llevado a un extremo en el que sabía que, simplemente "ese abuso dejaría de existir", y ya no sólo sería imaginarme esa tunda de golpes propinados a los bullies, estos pensamientos escalarían hasta el grado de realizar sobre ellos todo tipo de torturas y "castigos" (no olvidemos esta palabra, pues es clave para entender cómo el mismo sistema que reprime mediante la fuerza se encuentra engranado en todos y cada uno de nosotros) hasta el punto donde finalmente comenzaría a imaginar y fantasear sobre dar muerte a mis compañeros, a mis maestros y autoridades escolares = como una forma de venganza ante el mecanismo en sí mismo que es la escuela, y por no haber hecho lo que era necesario cuando pedía y suplicaba ayuda para detener al resto de mis compañeros.

Y lo irónico es que, tal vez como consecuencia de la consciencia "Cristiana" con la cual mis padres trataron de criarme, es muy fácil llegar a creer que uno está jugando "del lado de los buenos", sólo porque eso es lo que inicialmente nos enseñan de la deidad Abrahamica, y entiéndase que, al escribir ésto, no pretendo proyectar culpa en y hacia mis padres por la religión que, ellos mismos recibieron a su vez de sus padres y los padres de sus padres; y sin adentrarme demasiado sobre éste punto, el hecho es que, con dicho ideal de "yo estoy del lado de los buenos, porque me han enseñado a rezarle al Dios que es bueno, y por lo tanto, al yo ser la víctima dentro de todo ésto, tengo Licencia Moral para poder imaginarme estas cosas, porque al final, sería algo MUY BUENO PARA MÍ, que todos los demás desaparecieran o que fueran erradicados de la faz de la tierra. Y si quieren saber qué tan lejos podía llegar esta clase de pensamientos, no en pocos momentos me vería rezándole a este Dios Abrahamico, pidiéndole que asesinara a mis "enemigos".

No obstante, y como suele ocurrir ante deseos o proyecciones reprimidas, al no llegar a ver "consumado este deseo", pronto comencé a ser yo quien desearía morir, porque con el paso de los días, y a medida que veía que "no pasaba nada", comenzaba entonces a rezar y a pedirle a Dios que, "me matara a mí", porque decía "Si no te lo puedes llevar a él, entonces llévame a mí"; en fin, en todos estos deseos de "detener el sistema", sin darme cuenta, "yo mismo estaba ejerciendo exactamente la misma violencia en mi interior", porque el sistema que trataba de combatir afuera, no se encuentra afuera realmente, sino adentro; incluso el recurrir a una "figura religiosa" que funge como "la autoridad punitiva que vigila y castiga", pidiendo que sea ésta la que realice los actos que yo mismo estoy recreando en mi mente, es básicamente querer utilizar dicho poder y ejercer dicho control a fin de obligar a los demás a hacer "lo que yo quiero", "lo que a mí me conviene" y es decir ¿No es así como de hecho funcionan las figuras de autoridad y de poder dentro del sistema? = Si vas en contra de mis deseos, si vas en contra de mis intereses, voy a destruirte...

Quiero compartir algunos puntos de perdón a uno mismo que he caminado dentro de este "deseo" en particular, que he venido cargando desde la infancia, para poder traer aquí, un malestar social que, reconocido o no, forma parte de la cultura normalizada del entretenimiento...

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo negar, resistir y rechazar las imágenes que de hecho, he estado deliberadamente creando y manteniendo en mi mente desde la infancia, las cuales, irónicamente, ahora y como consecuencia de la programación que yo mismo he colocado sobre mí mismo, al repetir una y otra vez estas imágenes en mi mente y buscar dichas imágenes en mi mundo (ya fuera dentro de las películas, las canciones, o las historias de las personas), ahora éstas se han integrado a tal grado que, ante más trato de resistirlas, más aparecen, por lo cual, ahora abro aquí este punto en honestidad conmigo mismo, para que de hecho pueda comenzar a liberar uno a uno los candados que han integrado y amalgamado este abuso tanto dentro como fuera de mí mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo desear matar a las personas en mi entorno, como una forma de "controlar y detener el sistema" para hacerlo funcionar y caminar a la cadencia de mis deseos, porque aquí la cuestión es que, imaginando que, realmente se hubiese manifestado este deseo, este simple acto de imaginar y pensar dichas situaciones = ¿Cómo podría garantizar que, todo se habría detenido allí? ¿Cómo puedo estar seguro de que no habría llevado este deseo más lejos y, hubiese hecho de mí mismo uno más de aquellos dictadores que actualmente dominan y gobiernan el mundo? Lo más probable es que, me habría convertido al igual que cualquiera de ellos, en un monstruo insaciable que sólo habría creado un nuevo y aterrador sistema de esclavitud que funcionaría sólo al límite de mis intereses (no es que sea muy diferente ahora, pero creo haber expresado este punto de manera bastante abarcadora)

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber querido cambiar y dirigir este mundo por la fuerza y la violencia, para hacer que todos caminaran y se movieran a como yo lo deseaba, irónicamente, incluso llegaba a tener estos pensamientos hacia las chicas y mujeres por las cuales me sentía atraído y a la vez rechazado (lo cual puede decirnos mucho sobre la actual taza de feminicidios que está azotando al país), donde al no poder tener "control" sobre el deseo que sentía hacia las mujeres, era como decir dentro de mí "pues si no puedo tenerte, entonces quiero que te vayas y que nadie más pueda tenerte"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber reprimido y silenciado este "deseo", sin darme cuenta de que aquello que resisto persiste en mí, y me obligará a ponerle atención y a enfrentarlo hasta que de hecho, logre cambiar mi participación en y hacia este, porque al final, el enemigo no es "la mente", sino que soy yo mismo siendo aquel el que decide cómo participa y se relaciona con su propia mente y con el mundo en su totalidad

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo juzgar este deseo y pensamientos como algo "negativo", sin ver en honestidad conmigo mismo, que, aunque en efecto no es en lo absoluto algo aceptable a permitir y aceptar dentro de mí, el juzgarlo como algo "negativo", fue lo que precisamente me llevó a callarlo y mantenerlo oculto dentro de mí, en lugar de expresarlo y caminarlo en honestidad conmigo mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo rezar para que Dios matara a mis compañeros de la escuela y a mis "enemigos", donde en lugar de dar un paso atrás y tomar un respiro para ver cómo podía encontrar una solución hablando directamente con ellos, diciéndoles "Oye, ya no quiero que esta sea nuestra relación, quiero encontrar una forma en la cual todo pueda funcionar para todos de la mejor forma posible", simplemente fui yo quien decidió polarizar mi relación en y hacia mis compañeros, y en ello fui yo quien decidió perpetuar el abuso, creando más y más abuso dentro de mi mente, en lugar de detenerme y considerar lo que de hecho estaba manifestando en contra DE MÍ MISMO, porque al final, con estos pensamientos, yo fui quien alimentó su propia desesperación al no "satisfacer su deseo de control", y como consecuencia comencé a manifestar los pensamientos suicidas que yo mismo he generado en y hacia mí mismo, en mi pretensión por ahora "controlar mi vida, removiéndome de la vida misma"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber querido controlar la vida por la fuerza, sin ver en honestidad conmigo mismo que, a la vida no se le controla, se le acepta, se le entiende y se relaciona uno con ella para siempre expresarse de la mejor forma posible, es decir, en un modo que contemple la mejor relación posible con y entre todos nosotros

Me comprometo conmigo mismo a corregir y detener los pensamientos de abuso y el deseo de matar, para que de hecho pueda encontrar una expresión digna que me ayude a mejorar mi relación con las personas, en lugar de apartarme de ellas, creyendo que "son ellos/ellas/elles" los que tienen la culpa, en lugar de verme y reconocerme como el principio creador de mi propia realidad

Me comprometo conmigo mismo a parar mi aislamiento, reconociendo mis intenciones en honestidad conmigo mismo y mi participación en y hacia otras personas, para que en lugar de tratar de controlar a otros, pueda crear una forma de relacionarme con los demás que pueda de hecho permanecer y por la cual pueda levantarme en cada momento de cada respiro

Dato del periódico Reforma:

Suman 3 mil 142 mujeres asesinadas en 2019
Cd. de México (25 noviembre 2019).- Un total de 3 mil 142 mujeres fueron asesinadas en México durante los primeros 10 meses de 2019, según estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
-Antonio Baranda-