martes, 12 de enero de 2021

Desesperanza pt 1

Tras el mes de trabajo en Tancítaro Michoacán, experimenté una gran caída, una gran desilusión y vacío dentro de mí, como ya había compartido en algunos escritos y videos; pues estando por allá, ocurrieron diversos eventos que me dejaron cuestionando el "propósito" de esta labor que he venido haciendo en diversas comunidades y diversos entornos, no porque la labor en sí misma no "valga la pena" o "no sea loable", desde luego aporta algo, por mínimo que esto pueda parecer, a un cambio que sea el mejor para todos; sin embargo, hace muchos años me cansé de creer ciegamente que puedo cambiar el mundo o a las personas en este, al darme cuenta de que no soy parte en lo absoluto de las personas que toman "las decisiones importantes", las que si cambian y afectan la vida de todos. 

Es irónico cómo en diversas ocasiones me he encontrado molesto ante la situación que estamos viviendo, y no, no hablo de la pandemia, sino de todo lo que está pasando detrás de esta, desde el colapso económico, la cotización del agua en la banca, la obediencia sumisa de la sociedad, y la dudosa moral de nuestros expertos, especialistas, médicos y líderes, mientras que puedo ver en mí mismo directamente el reflejo de ese mismo "hartazgo y resignación" que existe tanto en mí como en ellos. ¿Cómo puedo reclamarle a la humanidad que se haya dado por vencida, si yo mismo renuncio a ella y a mí mismo? 

Digo esto porque, en una plática con uno de los servidores públicos que nos acompañó a Tancítaro, nos compartían el hecho de que las casas hogar a lo largo de toda la república, constituyen la red de trata de menores de edad, y ocurre que esta situación que es "conocida" por el gobierno, y que es conocida por la sociedad o cuando menos "imaginada" en alguna medida por esta, parece ser abordada desde el rincón de la indiferencia, despertando en mí, esta sensación que, provocó en mí una gran impotencia ante una labor tan titánica que parecía simplemente no tener límites, y además despertó en mi una gran rabia hacia la totalidad del sistema per se, y en especial a los líderes mundiales por la deliberada aceptación y permiso de la existencia de estos abusos, porque si es posible (como se ha venido a demostrar en fechas recientes) que es posible paralizar la economía en la mayor parte del globo, forzar a la sociedad a usar máscaras y obedecer las medidas de la cuarentena aunado a las medidas sanitarias,  polarizar y dividir a la sociedad en un modo sin precedentes y resetear todo el modelo económico, ¿por qué no detuvieron dicha red?

No pocas personas que se han dedicado a la investigación y exposición de la red de abuso sexual infantil constantemente exponen a personajes de un gran poder político o religioso; y ciertamente cuesta trabajo creer que el motivo de su poder, no tiene una relación directa con el intrincado sistema de corrupción que existe para que instituciones y procedimientos legales tan extensos y complejos como la figura de la adopción, sean fácilmente burlados y justificados en el interior para la venta y trata de los menores...

Y esto despertó en mi una multiplicidad de emociones (algunas de las cuales ya he expresado en posts anteriores), porque de pronto ante mí me encuentro con la confirmación de una realidad que queda en evidencia, por algo que comenzó como una extraña y compleja sensación de desconfianza ante la autoridad y su narrativa, y que hoy se ha visto confirmada por una serie de acciones que, no son tan evidentes para el resto de las personas, y que indefectiblemente algo de la ignorancia de las masas, me obliga a reflexionar sobre mi propia ignorancia y limitaciones perceptivas.  pero que de pronto se ha convertido en la sensación más "resiliente" que acalla todas las dudas, cierra todas las brechas y no obstante, difícilmente puedo compartir, expresar o hablar de ello con otras personas sin entrar en debates ideológicos o múltiples conflictos.

Tras volver de aquella labor en Tancítaro, caí en cama rendido, triste y enojado, de hecho al poco tiempo tuve una fiebre y algo de dolor en la garganta, también me sentía molesto y harto del discurso repetido en casa hasta el cansancio con respecto a las "medidas sanitarias", incertidumbre con respecto a la información que ha venido de todas partes, ya fuera la narrativa oficial, o la contra narrativa de todos los investigadores y médicos que se han levantado a difundir la verdad, que tomé la decisión de llevar a cabo mi propia prueba, y corroborar la teoría de los gérmenes de Louis Pasteur contra la de Bechamp. 

Decidí no hacerme la prueba de COVID, ni decirle a las personas con las que me encontraba acerca de mi estado; sólo me quedé en cama y me atendí valiéndome de los pocos conocimientos y remedios naturales que conocía para tratar los síntomas; ya no me interesaba si la situación se salía de control, estaba dispuesto a asumir todas las consecuencias de mi decisión sin importar el resultado. Y tras 4 días preparando te de ajo, cebolla, jengibre, canela, miel y limón, durmiendo la mayor parte del día, y comiendo sólo aquello que se sintiera ligero y suficiente para el cuerpo, me recuperé físicamente y nadie se contagio... han pasado 2 semanas desde entonces, y ninguna persona presentó sintomatología a pesar de que compartimos los mismos espacios, y no ocupábamos las máscaras en el interior de la casa. Fue un riesgo? Si, ¿estoy satisfecho con el resultado? Si

No obstante, aún seguía aquella sensación en mí, porque apenas comenzaba a "digerir" aquella información sobre la situación del país, y es que ahora comienzo a entender cómo es que las palabras que hablamos o escuchamos pueden provocar un shock en uno mismo y en los demás, al grado de enfermarnos, porque aún en el momento de esa incomodidad física o de ese movimiento sorpresivo e impactante para mi propia mente, me sentiría "incapaz" de nombrar o definir qué es exactamente aquello que estoy sintiendo dentro de mí mismo, y ¿por qué estas palabras o estas situaciones y acciones han provocado semejante impacto en mí? Y es simple y sencillamente que ante mí sentí en ese momento como si tuviera la confirmación de que la humanidad se ha dado por vencida, y que así como podemos saber donde se encuentran los principales criminales y líderes del narcotráfico, sabemos que son una fuerza "tan poderosa, tan inconmensurable", que no podemos evitar sentirnos impotentes e insignificantes ante esa situación, porque en efecto, es inevitable llegar a la conclusión de que el cambio, no es algo que ocurrirá en una sola generación, ni es algo tan simple que podamos de hecho dejar de tener que reevaluar y cuestionar, incluso las mismas soluciones que creímos lo mejor antes, porque podría no ser lo mismo hoy.

Porque otro punto con el cual me he visto confrontado, es que no sólo no puedo confiar en la información que alguna vez recibí en la escuela,  ni siquiera de las clases de biología... sino que me es inevitable llegar a confirmar de igual modo el reflejo de nuestra absoluta ignorancia con respecto de esta realidad física, porque hoy ya nadie sabe nada de nada, ya nadie confirma nada de la información que recibe, y lo único que sabemos son las opiniones de aquellos profesionales, expertos y líderes a quienes apoyamos basándonos en la defensa del discurso que se ajuste a nuestros intereses, pero no cuestionamos las consecuencias de aquellos acuerdos, porque la realidad es que ni siquiera alcanzamos a comprenderlas.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo creer que no soy parte de las personas que toman decisiones importantes, que si impactan la vida de las personas en el entorno, cuando eso de hecho no es verdad, siempre que se toma una decisión de cambiar dentro de uno mismo, es una decisión importante que afecta a todos, por lo cual no acepto ni permito ya este juicio dentro de mí mismo

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo dejar que la situación de las casas hogar en el mundo me desanime, deprima o desmotive al emerger el pensamiento: "No sirve de nada lo que estoy haciendo"

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo resistir el hecho de que no puedo hacer absolutamente nada ante la situación que se encuentra aconteciendo, y no importa que cantidad de documentos, o de información comparta, mi responsabilidad no está en cambiar a las personas, ni en cambiar el mundo, sino cambiar mis propios patrones mentales en honestidad conmigo mismo.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo creer que dando likes y compartiendo noticias o libros, estoy ayudando a hacer un cambio en el mundo, porque "apoyo una visión", sin embargo puedo ver en honestidad conmigo mismo, que no estoy haciendo nada prácticamente por cambiar esa situación, porque yo no me estoy moviendo, no estoy tomando "una decisión" con respecto a "quien soy y quién voy a ser con respecto a esta situación", ni estoy interviniendo directamente, sólo estoy recibiendo las noticias, las opiniones y comentarios de todas las personas que si están haciendo y tomando esas decisiones por mí y por todos, afectando de manera real nuestras vidas. Y eso ocurre porque yo no he tomado la acción de hacerme responsable de este cuerpo, de este ser que soy, en todas las dimensiones concebibles posibles, porque todo cuanto ignoro de mí o del mundo en mi deliberada "inacción e indecisión" es lo que hace posible que dependa de gobiernos que nos regulen, de médicos que nos curen, de todo tipo de personas en mi entorno que me digan qué hacer con y de mi vida. 

Me perdono a mí mismo por no aceptarme y permitirme a mí mismo volverme de las personas que toman decisiones y las ejecutan práctica y físicamente dentro de este mundo

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo asumir que las personas "verán lo mismo que yo y llegarán a la misma conclusión y solución", en lugar de confiar en mí mismo y confiar en la solución que veo y encuentro en mí a través de estas herramientas, a través de mis palabras en y como la honestidad conmigo mismo para crear un mundo que sea el mejor para todos, sin que por este caiga en la ilusión de creer que mi solución es "la única" y que a todo el mundo debe funcionarle, puesto que cada uno es una expresión única y encuentra soluciones únicas a problemas personales y externos, como consecuencia de nuestra Unicidad.

Me perdono a mí mismo por no aceptarme y permitirme a mí mismo reconocerme como el creador de mi propia experiencia ante las circunstancias, sobre las cuales no tengo ningún control, sin embargo, puedo decidir "quien soy yo" ante cualquiera de estas situaciones y eventos; siempre he podido decidir qué clase de actitud tomar, siempre opté por una actitud que se acercara a aquel ideal que formulé en mi mente, y no obstante, es justo en este punto de mi vida, que puedo ver como todo mi paradigma ha cambiado nuevamente, porque veo y reconozco humildemente que es imposible que logre concluir en esta vida "ese cambio que me gustaría ver", y por consecuente, la decisión que se tiene que hacer, es la de comprometerse a la realización de dicho cambio, aún si fracaso completamente. 

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo temer equivocarme y fracasar en el cambio que tengo que hacer en mi vida, junto con todo lo que esos cambios pueden implicar dentro de la misma, asumiendo la responsabilidad por las consecuencias de dicha decisión; aunque irónicamente, puedo ver cómo las consecuencias que he creado en mi vida hasta este punto, han venido de mis palabras, de mis acciones y mis pensamientos, por lo que en realidad, mismo si quiero asumir dichas consecuencias o no, siempre han estado allí, la diferencia está en que, puedo establecer principios que determinen la dirección de esas decisiones.

Me perdono a mí mismo por no aceptarme y permitirme a mí mismo reconocer en honestidad conmigo mismo, cuales son mis potenciales y limitaciones, para reconocer simple y prácticamente qué y hasta dónde soy capaz de apoyar dicho cambio, sin perder de vista aquello que genuinamente me ha motivado en la creación del mismo, lo cual es el hecho que, desde que era niño, hay muchas cosas que podía simple y genuinamente reconocer que no era lo mejor para este mundo, como el abuso a los animales, a las personas, la pobreza, las guerras, sin embargo, nada de eso puede cambiar hasta que yo no me atreva a ver en la más brutal honestidad conmigo mismo dentro de todos y cada uno de estos puntos y esté dispuesto a reconocerme más allá de la mentira que he querido creer que soy, porque sé perfectamente que es todo aquello que no he querido ver y reconocer de mí mismo, eso no lo publico y lo pongo allá afuera para que todos lo vean, eso lo mantengo escondido sólo para mí y para asegurarme de resguardar el secreto entre las mentiras y los pensamientos en mi mente. ¿Qué excusa se puede dar una vez que me veo a mí mismo como responsable de las consecuencias que yo mismo he creado en mi vida?

Me perdono a mí mismo por aceptarme  y permitirme a mí mismo juzgarme a mí mismo por haber vuelto a consumir mariguana como una forma de anestésico para evadir la realidad acerca de mí mismo, creyendo que me ayudaría a llenar el vacío que siento, pero puedo ver que ninguna de esas cosas externas pueden realmente darme esa solución que estoy buscando para mí propio trabajo interno, y ciertamente el juicio de la mente es en extremo dañino para uno mismo, más que fumar una planta, porque se siente tal y como cuando uno tiene la certeza de que esta a punto de caer, sin embargo, en mi interior, no se ve esa caída o ese colapso de mi propio cuerpo ante estos estados emocionales con los cuales yo me destruyo por dentro con todos estos juicios que siento