domingo, 22 de septiembre de 2019

Mi jornada hacia la Vida, Día 1910, Caminando algunos puntos

El día de ayer fue mi primer día en exponer un par de pinturas en una pequeña galería, y debido al hecho de que llevaba algunos meses trabajando en este par de proyectos, en mi mente este día se presentó como un evento muy importante, un evento alrededor del cual quería definir mi futuro y trayectoria como artista; básicamente lo que me dije a mí mismo al comenzar con este curso que he venido realizando desde hace poco menos de un año, es que si no lograba vender un solo cuadro, entonces no tenía sentido seguir dedicándome al arte; sin embargo, aunque veo lo "extremosa" de esta declaración; esta situación se ha venido a empalmar con la invitación que recibí por parte de la directora del Penal femenil de Morelos para dar clases de pirograbado en la prisión para las mujeres privadas de su libertad; esta propuesta me la hizo hace algunos meses atrás y ahora, con esta situación, básicamente ahora me siento incapaz de enseñarle a estas mujeres a realizar estos trabajos, puesto que la directora me ha dicho que tiene la intención de ayudarles a realizar un producto novedoso que pueda ayudarles a vender sus artesanías para que puedan apoyar a sus familias, o a sí mismas, y dentro de mí me veo repitiéndome a mí mismo: ¿Cómo voy yo a enseñarle a estas mujeres a vender cualesquiera de estas artesanías si yo mismo soy incapaz de vivir de mi propio trabajo?

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que no tengo nada que enseñarles a las mujeres en la prisión de Morelos


Me veo sintiendo una gran culpa desde los últimos años que he dejado de escribir con la constancia con que solía hacerlo… sin embargo, es como si tuviera esta idea o creencia de que escribir diario me evitaba todos los problemas o resolvía todo por mí; lo cual en realidad no es del todo cierto, porque lo que hice fue mantenerme aislado en mi habitación, escribiendo día y noche sin ver a nadie, simplemente queriendo creer que yo tenía o sostenía de alguna manera el discurso que predominaba por encima de los demás, cuando en realidad ¿qué de ello podía contraponerlo a la realidad cuando simplemente me limitaba a vivir en mi pequeño espacio y realidad donde yo soy el único que a mis ojos tiene la razón mientras me alejo de todos los demás? Tal vez en realidad no es una cuestión de que “antes estuviera bien y ya no”, simplemente las condiciones han cambiado, he tenido que salir más y hacer más cosas para bien o para mal he aprendido poco a poco de cada cosa, y eso en sí mismo es lo que me ha abierto las puertas necesarias para poder abrir nuevas puertas y dimensiones de mi persona

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que estaba mejor cuando me la pasaba recluido en mi habitación escribiendo todo el día, porque en realidad jamás tenía que enfrentarme a nadie, ni darle la cara a nadie, sólo tenía que desaparecer y dejar que me diera lo mismo lo que otros pudieran decir de mí porque de todos modos estaba en mis planes jamás tener que volver a verlos o a conocerlos

Sentía mucho rencor hacia una compañera de la carrera con quien tenía una competencia un tanto absurda alrededor de quien era "mejor artista", cuando ella me decía lo difícil que era tratar de vender el trabajo y que ella si lo había conseguido, en esos momentos me veía diciéndome a mí mismo que sólo lo vendió debido a que alguna persona que la conocía o era su amiga se lo compró, y sin embargo, ahora sólo me veo diciéndome esto a mí mismo, simplemente porque siento envidia, una envida casi psicopática hacia las personas de mi entorno cuando los veo estando bien, cuando los veo siendo felices. Y es irónico, porque, en no pocos momentos me avergüenza sentir estas experiencias positivas frente a otras personas o mostrarlas por ejemplo, porque en realidad puedo ver como la supuesta “alegría” que he definido en esta experiencia positiva en realidad muchas veces suele ser debido a este momento en el que me veo regodeándome de algún evento "positivo" en mi vida, mientras que otros pueden no estar pasándola bien; o como por ejemplo hay situaciones en las que, cuando ocurre algo "positivo" me vuelvo en extremo estridente en mi tono de voz, y es que es como si tratara de hacer “alarde” de mi situación frente a los demás, incluso tratando de hacer sentir mal a otros en mi entorno para hacer que entonces las miradas vayan hacia mí. Y es por esta simple y sencilla cuestión, que me parece que el motivo por el cual el entorno "artístico" de las galerías y exposiciones, suele ser tan pretencioso, porque al final, todo va y gira alrededor de "quien tiene más títulos o reconocimientos o ha expuesto más veces o tiene tal cuadro en tal galería internacional, y quien ha hecho qué cosas a diferencia de los demás".

Es irónico cómo justo en momento como éste, es que puedo ver que todas esas cosas negativas que yo veía en aquella compañera con quien tenía dicha competencia por ver "quien era mejor artista", eran en realidad un reflejo directo de mí.

Es irónico ¿no? Como siempre fingí que las personas no me importaban, cuando eran en realidad lo único acerca de lo que pensaba, sobretodo aquellos a quienes les había guardado alguna suerte de rencor o resentimiento, porque siempre esas personas de quienes me aparté de alguna manera u otra en mi vida, fueron a las que más recordé, porque se convirtieron precisamente en ese recordatorio de todas estas ideas que han fungido como el engranaje que me ha conducido por el camino que yo mismo he creado, así como sus respectivas consecuencias.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta y reconocer que, siempre fui nada, desde que nací yo no tenía un valor o un significado, pero ¿se supone que tengo que tenerlo? El propósito es inexistente ¿por qué le doy tanto valor a esa idea?

Estoy llorando en este momento al sentirme sin propósito, sin embargo, siempre nos enseñan que el propósito es algo en lo que tenemos que enfocarnos, que todo lo que hacemos tiene que llegar a algo y, es que en realidad sólo caminamos hacia nuestra propia destrucción ante más tratamos de ser o convertirnos en la definición de ese algo que se ha definido como "más o por encima o superior a nosotros mismos", lo cual es la ilusión misma de la evolución y el progreso. Ante más trato de definirme como artista, más me duele reconocer el hecho de que no lo soy, porque el arte en sí no existe, simplemente lo que hago es producir estas imágenes que, subo a una cuenta de Instagram para que otros le den like, para que otros lo vean; y es también por eso que siento que mi labor es tan vacía, tan carente de toda fuerza, que he dejado de dibujar, he dejado de aportar visiones al mundo, porque toda imagen se pierde y ahoga en el mar de imágenes que recibímos por Instagram, por Pinterest, por todas estas plataformas que en realidad no tienen nada dentro de sí mismas, y por eso es que una imagen, se vuelve cualquier imagen.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que una imagen se vuelve cualquier imagen y que da lo mismo que me esfuerce o no, porque al final siempre voy a fracasar, sin ver como yo mismo me he condicionado a esta idea de que tengo que ser especial para que la vida me acontezca, sin ver que, en realidad la vida ya es y existe, invariablemente de si tengo o no todos estos títulos o reconocimientos por parte de las personas en mi entorno

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta y ver cómo yo he definido “mi valor” como ser humano, de acuerdo al dinero, donde por ejemplo ahora al decir que me siento como basura, estoy diciendo que sentirme como basura significa o es lo mismo a ser nada, cuando en realidad todo lo que significa ser “algo o nada” es definir mi valor de acuerdo a tener o no tener algo, y ese algo es dinero, el dinero es lo que me permite seguir el juego de “ser o tener algo especial”, el cual es el que hace que la vida “acontezca”, lo que hace que la vida me pase, que me acontezca

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viernes, 13 de septiembre de 2019

Mi jornada hacia la Vida, Día 1909, Caminando fuera de la fantasía alrededor del sexo

Hace dos días tuve un momento en el que, sentí esta curiosidad de volver a ver porno después de 5 meses de haberme mantenido lejos de estos materiales; y es increíble como sigo sintiendo que me encuentro luchando contra estas imágenes que, aún cuando no las veo en algún dispositivo físico, se reproducen en mi mente con estas fantasías que no dejan de emerger.

Sin embargo,  cada vez que estas "caídas" toman lugar, y específicamente dentro de dichos materiales, puedo notar que, una vez que me encuentro viendo de nuevo esos materiales, existe una cierta "desilusión" dentro de mi mente al sorprender que, la experiencia energética que esperaba recibir de ese momento, en realidad no es "mayor, ni más intensa" que el instante anterior a ese momento, donde experimenté el deseo mismo de ver o participar en esos materiales. Y es que, curiosamente, en relación con "las expectativas" alrededor de cualquiera de estos momentos, se ha descubierto que la experiencia de la "felicidad" en el cerebro por ejemplo, opera exactamente en esta forma: Cuando uno se proyecta a sí mismo haciendo algo y experimenta "felicidad o satisfacción", ese momento en sí ya es el punto de mayor intensidad con relación a esa experiencia, y en el momento que uno manifiesta o realiza aquello que tanto deseaba e imaginaba = Emerge la desilusión porque se espera una experiencia "más intensa" "más satisfactoria", y es por ello que entonces nos colocamos una y otra vez en experiencias cada vez más riesgosas o más intensas, para tratar de llenar o satisfacer este hueco que emerge en nosotros cuando, una vez que alcanzamos ese momento, la experiencia de felicidad "se termina también, tan efímeramente como empezó"

Puedo notar que por momentos en mi mente, aún me veo yendo a las memorias de mis relaciones pasadas, es decir especificamente a esos momentos de las relaciones sexuales y siento que me encuentro tratando de "encontrar el punto que me hacía sentir tan pleno de esos momentos", satisfecho en un sentido que no puedo expresar con facilidad, recuerdo la sensación de seguridad que da la compañía del cuerpo ajeno, y esa experiencia que en mi mente he interpretado como esta confianza.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definir la Vulnerabilidad y la Confianza en relación al sexo, donde aparentemente una experiencia así conmigo mismo sólo puede surgir y depende de la presencia de otro, cuando en realidad primero se vive esa confianza, y sólo entonces se comparte y expresa con otra persona

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo sentir vergüenza de experimentar el deseo de tener sexo, al juzgarlo como algo "malo"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo juzgar el deseo de tener sexo como si fuera algo "malo", lo cual en realidad puedo ver que vino de mi madre, tras un día en el que me descubrió viendo pornografía y comenzó a regañarme con cierta intensidad; ella fue en realidad la que me dijo que masturbarse era un pecado, y aunque no entendía en realidad ¿cómo algo que sentía y que prácticamente todos los hombres sentíamos de manera natural era malo? (porque hablábamos de esos deseos en el salón de clases desde que estábamos en la primaria) 

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que ver a una mujer en su potencial sexual es algo irrespetuoso, perverso o grosero, porque aparentemente tenía que mantener esta idea de "pureza", como "mantenerse libre o lejos de ese acto que era un pecado" y, sin embargo, era una fuerza lo suficientemente fuerte en mí, como para obligarme a mí mismo a moverme a conseguir dinero, es irónico porque, mientras escribo ésto, puedo recordar que en efecto sentía vergüenza de acercarme con una chica de mi edad cuando estaba en la secundaria, sin embargo, cuando entré a trabajar y comencé a juntar mi dinero, lo primero que hice fue comprar revistas pornográficas (Y si, a pesar de que era menor de edad, me las vendían porque en realidad a las personas del puesto sólo les interesaba vender), pero no se detuvo allí, porque cuando escuchaba a mis compañeros de la escuela decir y contar cosas acerca de sus primeras experiencias sexuales, yo comencé a impacientarme porque, pese a que creía o me sentía "poca cosa" para las chicas de mi edad, y tenía esta creencia de que jamás tendrían sexo conmigo, lo que hice fue un día acercarme con mis compañeros del trabajo, quienes eran ya adultos con familia, porque ellos visitaban burdeles y prostíbulos en la zona de la Merced. Yo tenía 14 años en aquel momento, y cuando me llevaron ante aquellas mujeres a quienes se les podía pagar por tener sexo, utilicé el dinero para pagar por aquello que tanto deseaba satisfacer y que creía que no podía hacerlo de ninguna otra forma excepto pagando por ello. Es irónico porque, así fue exactamente como comencé a obsesionarme por hacer cosas en el arte que "impresionaran y llamaran la atención de las chicas". La verdad es que me enfoque y especialicé en hacer retratos, porque descubrí que de esa forma tenía "un pretexto" para acercarme con las chicas que me atraían y pedirles una foto, sólo para poder hacer su dibujo y sentir de este modo que podía pasar viéndolas mucho tiempo sin sentirme ansioso o temeroso de que notaran mi mirada, simplemente porque estaba negando mis propios deseos; por eso es que siempre quería acercarme lo más posible a esta idea de "la perfección", según qué tanto podía llamar la atención de las mujeres para que me permitieran seguir usando ese "pretexto" para estar cerca de ellas... es irónico porque, de igual modo puedo ver que ésto se volvió en parte el motivo por el cual no aprendí a capitalizar mi trabajo a través del arte, porque en realidad no estaba apuntando a hacer de ésto un modo de vida, sino simplemente a alimentar la búsqueda de este deseo que trataba de satisfacer de alguna manera; aunque fuera de manera simbólica, así sirviera de pretexto para tener la imagen de estas mujeres y fantasear con y acerca de ellas, imaginándome en una relación con ellas o teniendo sexo con ellas, el cual, al mismo tiempo no dejaba de repetirme una y otra vez en mi mente que jamás pasaría, que era imposible que "alguien como yo, estuviese con alguien como aquellas chicas que me atraían"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber visto mis propios deseos como algo malo, juzgando estos impulsos a desear tener sexo con las mujeres como algo incorrecto o vergonzoso 

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta de que, a los hombres se nos enseña a tener vergüenza de nuestros propios impulsos y deseos desde que estamos en la escuela y se nos enseña a burlarnos de nuestras propias erecciones, las cuales siempre tratamos de disimular y de esconder, no sólo de las mujeres, sino también de otros hombres; porque entre nosotros mismos provocamos estos temores deliberadamente, porque recuerdo como nos burlábamos de aquellos a quienes les pasaba esto, sobretodo cuando estaban cerca de las chicas que los demás sabíamos que le gustaban; porque al hacerlo, era como tratar de lograr que los demás terminaran tan frustrados como de hecho uno mismo se sentía.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que estaba mal sentir atracción física en y hacia las mujeres y que debía de avergonzarme de mí mismo cuando sentía estos impulsos

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo avergonzarme de los impulsos que sentía en mi cuerpo al estar frente al sexo opuesto, donde aparentemente tenía que negar mis deseos ante las mujeres, porque no era "correcto" hacerlo, 

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo confundir la excitación que sentía hacia las mujeres con miedo y ansiedad, cuando en realidad, no era de “ellas” de quienes sentía “miedo y ansiedad”, sino de todos los hombres que estaban presentes como por ejemplo, cuando veía cómo otros tenían que hacer estas enormes exhibiciones de sus declaraciones ante los demás y cómo otros gritarían cosas y se reirían o se entrometerían dentro de ese momento, en el cual de por sí declarársele a la chica que me gustaba, ya era en sí un gran reto; pero recuerdo ese momento en el que quise acercarme a la chica que me gustaba, donde me paraba frente a ella, a punto de decirle lo que siento, pero atrás de mí están compañeros de la escuela que se burlan y gritan “se le abre, tú qué Gabriel”. Y en ese momento me alejo porque soy incapaz de siquiera decirle lo que siento, y soy aún más incapaz de enfrentar ese momento en el que recibo el “No”, por parte de ella, porque dentro de mí, siento que “ya sé cuál es la respuesta”

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo tener miedo de decirle a las personas lo que siento, por temor a perderlas, sin ver cómo dentro de ello, yo mismo me he atado innumerables veces a las personas en mi vida, en relaciones en las cuales no me sentía bien, ni me hacían ningún bien; sin embargo, yo permanecía allí, expectante de satisfacer esa "oportunidad" que imaginaba y repetía una y otra vez en mi mente hasta el vértigo = la oportunidad de llegar a satisfacer esas fantasías que alguna vez tuve con aquellas personas con quienes me crucé

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miércoles, 11 de septiembre de 2019

Mi jornada hacia la vida, Día 1908, Enfrentando la relación entre el dinero y el arte 1



Una increíble entrevista para entender la psicopatía de las redes sociales (advertencia: está en inglés)

En estos días he estado observando un poco más de cerca a los pensamientos reactivos que llegan a emerger, particularmente con esta experiencia emocional dentro de mi mente que, al mismo tiempo me vi justificando bajo bandera de aquello que suele llamarse "Celos Profesionales", que dicho de otro modo no es más que: "Mi dibujito está más bonito que el tuyo"... lo digo de este modo porque, justamente esa es la clase de actitud que puedo recordar incluso de mi infancia, cuando alguien dibujaba algo que me parecía "mejor que lo mío", inmediatamente iba en este berrinche interno criticando otras cosas de la otra persona, sólo para poder seguirme convenciendo de que "yo era mejor que el otro". Sin embargo, a medida que profundizaba más y más sobre estos pensamientos llegué al punto de formularme a mí mismo esta pregunta:

 ¿Qué necesidad tengo o tendría del trabajo de otros artistas, si no me viera definido por " el arte"? Es decir, he hecho del arte mi "definición" en mi enfoque laboral o profesional, y por ello, cuando pienso que tengo que competir contra otros artistas por hacer que mi trabajo sea el mejor o el más visto o el más vendido, viene una enorme frustración, porque es decir, ya tan sólo el generar una expectativa basada en lo que por ejemplo, se aprende a lo largo de la historia del arte, donde los artistas que utilizan o se valen de tal o cual recurso para trascender en la historia, ya es una gran expectativa sobre uno mismo. Una gran expectativa en términos de que, me veo en sí proyectando esa imagen en mi mente como si eso fuera la definición del éxito en sí, cuando en realidad, no es que "uno tenga que destacar entre los demás" sino que cada uno logra el perfeccionamiento de su discurso, el cual ciertamente es único, porque el arte en sí no constituye un problema per se, ya que éste es una de las mejores terapias que, al menos personalmente he podido encontrar, sino que el verdadero problema alrededor del arte siempre es cuando uno trata de llegar ante cualquier obra y decir "esto es arte y esto no lo es" bueno ¿Y si el arte en sí no existe? ¿Y si simplemente es el reflejo de una expresión visual que llevamos en nuestro interior?

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo querer competir contra otros artistas para pribar que mi trabajo es "mejor" que el de los demás, y en ello, llegar a este punto de ser "reconocido y recordado" como un gran artista, donde entonces yo mismo impongo una enorme frustración y carga sobre mí mismo, al colocar esta expectativa y definición de mí mismo a través de "tener que hacer arte", cuando en realidad el arte no es otra cosa más que una expresión de uno mismo que, revela el perfeccionamiento que uno ha tenido y llevado a cabo sobre su propia persona, tal y como por ejemplo un médico hace arte, como un abogado hace arte, como un teórico hace arte, como un arquitecto hace arte; como un reflejo y expresión de quien uno es en la expresión.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta de que al definirme de acuerdo a "el arte o hacer arte", también comienzo a formar estos juicios y experiencia de competencia hacia otras personas porque, al definir todo mi quehacer alrededor de "una sola actividad" de la cual hago depender todos mis ingresos, es entonces que comienzo de igual modo a crear los pensamientos de celos y envidia, sin embargo, puedo darme cuenta de que, al no definirme de acuerdo al arte o las actividades que realizo por ejemplo ¿Cómo podría siquiera existir la envidia o los celos hacia otros artistas si no me defino de acuerdo a esta sola actividad?

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definirme a mí mismo como un artista, donde entonces al meterme en esa definición aparentemente me vuelvo incapaz de crear o generar otras cosas que puedan de hecho ayudarme a expandir mi consciencia a las oportunidades que ofrece la vida, para no tener que limitarme a una sola definición de mí mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo concentrar y enfocar toda mi atención en "el arte" y "tener que ser o convertirme en un artista" que hace cosas que "a todos les gusta" para que entonces todos me compren a mí y sólo a mí... porque de eso va el discurso de la envidia bajo el cual uno quiere "destruir al otro" (a diferencia de los celos que te llevan a imitar al otro), y destruirlo ¿cómo? Criticándolo y pensando que lo que él/ella hace no es tan bueno como lo que yo hago porque los colores, las formas no son los mismos... perdiendo de vista allí completamente primero y antes que nada que todos tenemos una expresión única que justamente busca hacer y expresar todo de forma diferente, y siempre se quiere dar lo mejor de uno mismo, pero no ya para competir y demostrar "soy el mejor" sino para expresar lo que existe dentro de mí.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo reconocer que de hecho, si consiguiera un ingreso que no proviniera del arte, es decir un ingreso suficiente que me permitiera mi subsistencia totalmente, y si este ingreso no proviniera del arte, ya no sentiría esa presión por tener que hacer cosas mejores que los demás, porque ¿Qué necesidad tengo de competir si ya tengo lo necesario para mi subsistencia y para pagar todo lo necesario dentro de mi mundo y realidad? Y es dentro de ésto que, puedo ver lo mucho que de hecho cambiarían las cosas que hago

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que dejaría de hacer arte si me dedicara a otra cosa, lo cual en realidad puedo ver de hecho que no ocurriría, porque siempre dedicaría un tiempo a hacer algo que me permitiera esa creatividad, no obstante ya no se volvería el punto de mayor relevancia en mi vida. Si fuera un trabajo per se, mi atención estaría allí, donde he puesto el valor del dinero.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber querido apartar el dinero del arte, porque puedo ver como yo mismo me he resistido a capitalizar en este sentido mi trabajo, porque, cuando termino un dibujo, un lienzo, una obra, dentro de mí estoy viendo un proceso que disfruté, y es como si dentro de mi mente tratara de apartar el dinero de este proceso por y como consecuencia de esta idea y definición que yo mismo llegué a cargar sobre mí mismo en la infancia, viendo el trabajo como algo que tiene que sufrirse y casi casi padecerse

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo resistirme a mezclar el dinero y el arte, porque en realidad siento temor de que se le ponga precio a mi trabajo, porque puedo ver como esto constituye un temor para mí al creer que lo que hago puede no ser tan "valioso" y como eso entonces constituye parte en sí del temor a esta idea de competencia con otros artistas, o el ser comparado con otros artistas, porque es justo por eso que me he mantenido al margen al no querer capitalizar mi trabajo, en el miedo de saber de igual modo ¿cuánto vale el trabajo que realizo?

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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Mi jornada hacia la vida, Día 1907, Caminando de la Rabia al entendimiento

El día de hoy he hablado con la persona con quien "tuve el conflicto" hace un par de días. Finalmente llegué a entender parte del proceso que ha estado enfrentando. Es fascinante cómo, asumí un millón de cosas alrededor de la situación que se desprendió en las ultimas semanas con dicha persona, excepto la más simple circunstancia de todas: El trabajo que le había solicitado, suponía tal desafío para esta persona, que cuando concluyó el trabajo, me dijo que había superado uno de sus mas grandes temores, puesto que no se sentía lo suficientemente seguro para realizar esta tarea que le solicité; una de las principales razones que me dio, es que no quería fallarle a una persona que consideraba entre sus seres queridos.

Cuando escuché esas palabras, sinceramente me quedé atónito, porque además de la culpa que comenzó a emerger por todos los pensamientos e imaginarios que había formulado en mi mente, donde casi casi uno trae lo peor de la otra persona y de uno mismo..., comienzo a darme cuenta de lo mucho que en realidad yo mismo por ejemplo, tomé la decisión en numerosas ocasiones de distanciarme de las personas porque esencialmente tenía miedo de fallarles. He terminado no sé cuantas relaciones en mi vida entre amigos, compañeros y parejas, sólo por temor a no estar "a la altura" de lo que yo quería ofrecer a dicha persona, y aunque parezca absurdo, era tan importante dicha situación, que prefería apartarme poniendo cualquier excusa, a seguir adelante por temor a "destrozar la imagen que quería que otros tuvieran de mí", y no obstante, es irónico que de todos modos destruí dichas relaciones en el momento que me distancié de ellas completamente, por cuidar una imagen...

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo imaginarme que peleo, discuto y hasta traigo lo peor de la otra persona y lo peor de mí mismo dentro de dichos pensamientos, donde en realidad, viendo estas reacciones en honestidad conmigo mismo, todo se trata acerca de satisfacer esa "imagen", es decir, donde más allá de ver a la personas o analizar fríamente las circunstancias, inmediatamente voy y brinco a aquella conclusión donde "MI EGO RESULTA HERIDO", porque al final es "lo primero que estoy cuidando", más allá de la persona, o la relación con dicha persona, lo primero que volteé a ver, fue únicamente lo que a mí me importaba

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta de como al ponerme a mí mismo en el papel de "víctima" hago de todos los demás en mi entorno "los victimarios", para entonces utilizar "la licencia moral" para justificar entonces "mi abuso hacia ellos", ya que como cada una de sus acciones pueden "ofenderme", porque estoy de hecho en la posición desde la cual todo lo que es dicho y hecho es interpretado por mi mente como algo "personal" que pretende herirme a mí y sólo a mí porque aparentemente TODO EL MUNDO GIRA ALREDEDOR DE MÍ Y TODO SE TRATA DE MÍ Y DE ESTE YO, YO YO YO YO YO, que entonces todos los demás desaparecen  de la más simple consideración de sentido común

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo considerar y tomar en cuenta el proceso, retos y limitaciones de las personas con quienes convivo, para no tomar ya el plan y papel de víctima y así verme desde una posición donde yo puedo aportar cosas a los demás y ellos de igual modo pueden aportar, ya que al final, todos somos seres humanos aprendiendo a vivir.

Mi jornada hacia la vida, Día 1906, Un día de rabia

El día de hoy me levanté sintiéndome muy molesto; y la verdad es que son días así en los que se siente como que en realidad lo estoy tirando todo a la basura por el berrinche mas "insignificante" de todos, pero que dentro y detrás de ese pequeño "problemita insignificante", parece culminar toda la rabia acumulada que he pensado y sentido alrededor de un punto, porque en realidad ni siquiera se trata de la persona o situación que pueda estar aconteciendo en el momento, sino de quien yo soy y lo que trato de esconder de mí mismo en dicha circunstancia.

Y es que de pronto, llegó ese pequeño instante en el cual, tras ver todos los pensamientos, imaginaciones y emociones que estaban emergiendo dentro de mí, tuve que detenerme y preguntarme a mí mismo la pregunta en apariencia obvia de: ¿Por qué estoy tan molesto?

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo sentirme molesto, de estar cansado de sentir que "tengo que tolerar o soportar las mentiras y engaños de las personas", por la cantidad de veces en las que he visto lo que iba a pasar y deliberadamente dejaba que las personas continuaran con esas acciones sólo porque quería permanecer siendo –bueno- ante esas mismas personas que me estaban abusando y que podía ver y sentir el abuso y sus mentiras, sólo porque quiero seguir jugando dentro de mí a que sigo siendo la “víctima” de las consecuencias, cuando en realidad, si estoy viendo que alguien quiere ser ojete conmigo, ¿Por qué no lo detengo y simplemente aclaro todo, terminando la relación si es necesario y determinando que no voy a permitir, ni aceptar esos engaños y mentiras?

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo utilizar y escudarme en la personalidad de "el chico bueno", sólo para poder ponerme en el papel de la víctima cada vez que veía a otros deliberadamente tratando de mentirme, de engañarme, de abusarme, donde, al momento de que podía notar que ellos o ellas se habían dado cuenta de lo que habían hecho, simplemente lo dejaba pasar y pretendía que no me afectaba; pero ahora este enojo que he acumulado hacia todas esas situaciones.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo voltear a verme primero a mí mismo en honestidad conmigo mismo, para ver ¿cuál es el motivo real por el cual permanezco alrededor de las personas a pesar de percibir o sentir que existen abusos? Porque en realidad, soy de igual manera yo mismo quien decide permanecer, soy yo quien ha encontrado y definido un interés dentro de dichas relaciones por el cual permanezco. Y es interesante porque, aún si pretendo jugar el papel de "víctima", la realidad es que yo también me estoy "aprovechando" de las personas en mi entorno para poder obtener lo que sea que me encuentre buscando de ellos, y en ese sentido, yo también me encuentro mintiendo y aprovechándome de la gente en mi entorno.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo proyectar la culpa y responsabilidad en separación de mí mismo por y dentro de aquellos puntos en los que percibía que "otros son los que se están aprovechando", cuando la verdad es que yo también tengo puesto allí "mi interés personal" en sacar provecho de alguna situación o alguna persona, donde entonces el motivo de mi enojo cuando las cosas "no ocurren" como yo lo espero, es simplemente debido al hecho de que "no estoy obteniendo mi parte tan rápido como yo lo esperaba o bajo las condiciones que lo esperaba"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo molestarme cuanto siento que no puedo sacar provecho de una persona o una situación en la forma que de hecho lo estoy buscando, porque no es entonces la persona o la situación la que "desprende o genera el enojo", soy yo en mi relación de manipulación conmigo mismo alrededor de aquello que me veo persiguiendo en un determinado momento

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo no darme cuenta que en el momento en el que defino un valor en separación de mí mismo, yo mismo me manipulo a mí mismo colocándome en situaciones o con personas que, aparentemente pueden darme aquello que yo no me he dado o definido para mí mismo, donde entonces percibo que son otros quienes me están manipulando, pero siempre soy yo manipulándome y mintiéndome a mí mismo