jueves, 22 de agosto de 2019

Mi jornada hacia la Vida, Día 1901, Caminando una memoria en relación con el ahorro



Ayer escuché esta entrevista por parte de los Reptilianos, y ciertamente, tal como se menciona en la entrevista, donde se sugiere indagar a profundidad en la relación con aquellos puntos que puedan emerger en el día a día, para no sólo observar y caminar las reacciones que van emergiendo dentro de la mente, sino por el contrario = entrar de lleno en el contexto de las relaciones establecidas con aquellos puntos que se están enfrentando; me he estado empujando a mí mismo a ver cómo me he limitado a ver mi relación con el dinero de manera superficial, porque simplemente me he limitado a ver las reacciones que he generado hacia el dinero, pero no he caminado y trazado el origen mismo de esa ansiedad que emerge en el momento de estar llevando dinero, o de conseguir dinero.

Una memoria que emerge en relación a este punto, es de cuando mi padre me regaló mi primera alcancía, era uno de estos camiones de madera con la clásica entrada para las monedas en la parte superior; el camión estaba perfectamente sellado por la parte trasera, de modo que no había forma de "hacer trampa" por así decirlo. Mi padre en aquel tiempo me daba 20 pesos los fines de semana y yo tenía que decidir entre ahorrarlos o llevármelos a la escuela durante la semana para comprar dulces o papas; así que, durante las primeras semanas estuve metiendo esos 20 pesos a la alcancía, no obstante, durante la semana, sobretodo en el recreo, me quedaba algo molesto porque ahora no podría comprar alguna de esas golosinas que me gustaban. 

Yo me había hecho el objetivo de ahorrar para un juguete que había visto en un centro comercial, razón misma por la cual mi padre me regaló la alcancía y me dijo que yo debería comprármelo con esos ahorros; no obstante, a medida que pasaban las semanas, comenzaba a desesperarme porque, sin importar cuánto es lo que ahorraba, (y llevaba la contabilidad de las cantidades que iba sumando en la alcancía), no me acercaba más al costo de ese juguete, y tampoco podía comprar mis dulces. Por ello una tarde de un fin de semana, en la frustración de querer ya comprar ese juguete, me colé a la habitación de mis padres y tomé algunos billetes de uno de los cajones donde solían guardar el dinero y los ahorros; justo la cantidad que se necesitaba para el juguete que yo quería, lo cual eran alrededor de 1500 pesos por aquella época.

No falta decir que mi padre se dio cuenta la misma tarde y, cuando me preguntó si había tomado el dinero, yo lo negué, pero evidentemente no me creyó y rompió la alcancía para descubrir los billetes que yo había escondido dentro de la misma. Se quitó el cinturón y comenzó a pegarme, y a pesar de todos los años que han pasado, aún recuerdo que mi hermana menor entró en la habitación y cuando me vio tirado en el suelo llorando, me preguntó si estaba bien, le dije que sí y añadí: Me voy a vengar... Sin embargo, en lugar de "aprender la lección que mi padre pretendía" recuerdo que a partir de ese día, me alejé de todo este concepto e idea misma de ahorrar, de hecho incluso me daba miedo tratar con el dinero per se, e incluso comencé desde ese día a odiar el dinero, y la sola idea de tener que esperar para poder tener algo. De hecho, fue por ello que en mi infancia tuve como este arranque de cleptomanía, en el cual comencé simplemente a robar las cosas que quería, y esto iba desde robar descaradamente los dulces de la cafetería del recreo en la primaria, hasta los juguetes que quería del centro comercial. 

Me metí no en pocos problemas por esto, y aunque sabía la tunda que me esperaba, decidí deliberadamente hacer frente a los golpes e incluso retaba a mis padres a que me pegaran más fuerte cuando pasaba; eventualmente como que, se dieron cuenta de que eso definitivamente no estaba funcionando, y mi padre se acercó conmigo y me dijo que no tenía que hacer eso, que podía pedirle las cosas que necesitara, aunque la verdad tampoco me atrevía ya a pedirle cosas, y si lo hacía, comencé a fijarme que si lo hacía, sería lo más barato, o lo más accesible, porque sabía dentro de mí que no me "merecía" ninguna de esas cosas.

Perdón a uno mismo:

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo desesperarme teniendo que ahorrar sólo los 20 pesos que me daba mi papá los domingos, en lugar de pensar en una forma de hacer más dinero, aunque en ese momento y pese a que recuerdo que le dije a mi papá ya desde esa edad que quería entrar a trabajar o hacer algo para ganar más dinero, por la edad que tenía no me admitían en ninguna parte, y evidentemente el no quería que dejara la escuela; pero tampoco tenía idea o concepto de hacer alguna suerte de negocio, es decir jamás pasó por mi mente "vender algo" por ejemplo, porque en realidad incluso en esa época mis dibujos eran tan... simplones, que nadie se mostraba interesado en ellos. Es curioso porque, mientras escribo ésto, puedo ver cómo ya desde entonces mi mentalidad acerca de ganar dinero giraba entorno al ejemplo que recibía de mi padre, en la forma en la que él ganaba dinero: Entrar a una empresa y ganar un salario ¿cómo podía él haber impulsado en mí la idea de un ahorro si no era del mismo modo? Es decir yo dependiendo de que fuese él (el proveedor) quien me diera el dinero, porque así dependía él de que alguien le diera ese sueldo, en lugar de buscarlo directamente de la gente en el entorno con la venta de algún producto o servicio

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo robarle el dinero a mi padre para llenar rápido mi alcancía, y así comprar aquel juguete que quería para liberarme de esta privación de los dulces que también quería y que sentía que no podía comprar por tener que esperar para comprar ese juguete que yo quería; puedo ver que mi padre trataba de impulsar dos conceptos que, ciertamente han sido presentes dentro de la historia de la familia: el primero de ellos la paciencia, y el segundo de ellos el sacrificio; porque mi padre solía decirme que, uno siempre tenía que escoger unas cosas por otras y que para poder conseguir algo que yo quería, tenía que estar dispuesto a esperar y a aferrarme a aquello que quería. 

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo tomarme personal las tundas de mi papá, las cuales puedo ver y reconocer ahora que, las hacía con la finalidad de alejarme de esta idea de robar, sin embargo, evidentemente los golpes no surtieron efecto o mejor dicho lo hicieron, aunque en lugar de enseñar una cosa, terminé aborreciendo el concepto de ahorrar, e incluso al dinero mismo, porque, puedo ver cómo en esa relación comencé a culpar al dinero de que yo no pudiera tener las cosas que quería, y desde allí comencé a odiar el orden mismo del sistema, es decir, de tener que trabajar para poder tener algo que yo quería de ya, y puedo ver como esta "venganza" que comencé a "plantear" dentro de mí, fue justamente decir como "al diablo con todos, voy a tener lo que yo quiera y no voy a esperar para ello"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo resistirme a la idea y concepto de ahorrar, el cual ciertamente ya he realizado de manera eficiente en no pocas ocasiones, sin embargo, dentro de este "ahorro", seguí el mismo patrón de guardar dinero sólo para poder llegar a "comprar eso que yo quería" y una vez que lo obtenía, me olvidaba del ahorro

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo no haber querido ser paciente para poder conseguir las cosas que quería, entendiendo el trabajo implícito que tenía que realizar para poder hacerme de esas cosas, ya que, evidentemente si todos nos dedicáramos a desobedecer el sistema y ordenamientos que constituyen la trama, pues pronto el mundo quedaría sumergido en un caos interminable; desde luego no estoy diciendo que lo que tenemos hoy día es aceptable, sin embargo, puedo ver y reconozco = tiene que haber orden.

Continúo en el próximo post