miércoles, 21 de agosto de 2019

Mi jornada hacia la vida, Día 1900, Dinero y tiempo

El día de ayer que comencé a escribir nuevamente sobre mi relación con el dinero, también empecé a apuntar en una libreta algunos de los gastos que he estado llevando desde el fin de semana pasado. Y evidentemente se ha hecho notar el despilfarro por mi parte, sobre un montón de cosas innecesarias que, podrían haber sido suplidas fácilmente con un poco de mesura sobre los tiempos.

El mayor gasto ocurre con las prisas, es decir, cuando salgo a la carrera de mi casa y, en lugar de comer algo antes de salir, opto por gastar 50 pesos en una torta y un agua en la calle, o 20 pesos en un café. La verdad el gasto parece muy “inocente”, e incluso lo justifico como algo “necesario” y, claro que el alimento es necesario, ¿pero que necesidad hay de gastar tanto en la calle, cuando bien puedo cuidar mi salud si tan solo balanceo bien mis tiempos para no salir corriendo y, verme forzado entonces a comprar comida afuera cuando hay comida en casa?

Me perdono a mí mismo, por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta de los gastos innecesarios que realizo a lo largo del día, al creer que son gastos “necesarios” porque me ayudan a llevar la rutina o porque se me hizo tarde y no quedó de otra, sin ver cómo estos gastos devienen de hecho del resultado de estos impulsos energéticos que comienzan desde el momento en el que salgo a la carrera de mi casa, y emergen entonces en este impulso por satisfacer y cubrir “los antojos” que surgen durante el día

Me perdono a mi mismo por haberme aceptado y permitido a mi mismo justificar estos gastos como “necesarios”, al no querer reconocer que todos ellos pueden ser prevenidos teniendo un poco de mesura sobre la administración misma de mi tiempo y mis horarios para comer

Me comprometo conmigo mismo a balancear y administrar mi tiempo para evitar gastos innecesarios y, de este modo fomentar en mi el ahorro