jueves, 16 de mayo de 2019

Mi jornada hacia la vida, Día 1881, El peligro detrás de las ideologías 2

Es fascinante lo mucho que el dinero se ha convertido en la ideología misma a través de la cual podemos vender un sueño, porque pese al riesgo que existe detrás de una inversión arriesgada, o el de incluso llegar a la cárcel o perder la vida... la gente aún participará de actividades que definitivamente no son algo que les gustaría hacer o expresar dentro de su vida.

Como podrán ya imaginarse, el motivo por el cual he escrito ésto es porque una amiga mía recientemente ha entrado a una de estas empresas multinivel, en este caso la empresa de Amway, y me invitó nuevamente a uno de estos "seminarios" para presentar el caso de éxito de una persona en la empresa. Ahora, el costo del boleto del seminario era de 300 pesos, y al evento acudieron alrededor de 350 - 400 personas, eso es un total de: 120 mil pesos por uno de esos seminarios, y evidentemente esta persona realiza no una, sino varias conferencias en su estancia en un solo estado, o mismo si fuera en un sólo país... bueno, de allí es de donde emerge realmente "el caso de éxito", no del producto per se, no de la "ideología y filosofía de la empresa", porque claro que este sujeto se detuvo a explicar la importancia de leer y de estudiar y de escribir, como si ese no fuera ya el discurso y receta que nos dan para el éxito no sólo allí, sino prácticamente en cualquier lugar al que uno vaya, en la familia, la escuela, el trabajo, los museos, la vida misma...

Aunque curiosamente dentro de ese seminario no se explican en forma alguna las estrategias de ventas o negocios, no se explica nada técnico de lo que estos "eruditos" de los negocios aprendieron para lograr ese éxito, simplemente repiten ese mismo discurso y eso es todo (o toman los discursos prefabricados de otras personas, como lo hizo este conferencista con uno de los stands de Franco Escamilla cuando hablaba de la relación que tiene con su mujer...)

Una de las cosas que ocurrió después de la conferencia, es que apenas le comenté a esta amiga que me invito al seminario, que "no me interesaba la ideología, sino que simplemente quería conocer la plan de negocios", es como si hubiese quebrantado ese "halo místico y religioso" alrededor del negocio mismo, porque en realidad no se trata de "los productos que venden" tanto como de la necesidad que tienen y se les educa en estos "seminarios" a estas personas, a que deben vender la ideología misma la cual es básicamente = el sueño de volverse tan ricos como los expositores de esos seminarios que viajan mucho y se quedan en lujos hoteles y tienen "la vida resuelta a partir de esos negocios", es decir evidentemente lo que vale dentro del negocio es la red de personas que uno pueda generar para que de las ventas que hagan otros uno pueda ganar ese "porcentaje" adicional de la venta de otros, evidentemente ante más personas "dormidas en los laureles de ese sueño" puedan añadir a sus filas sin que cuestionen las modalidades y tecnicidades del negocio es aún mejor...

Pero tal y como de igual manera me compartía esta persona que conocí durante mi servicio en la prisión:

- Una vez que te agarran, el gobierno embarga todas tus posesiones y todas tus pertenencias, cancela tus contratos y todo lo que pueda estar a nombre tuyo o de tu familia. Cuando yo llegué aquí, no creía cuando me encontré con un hombre que se encontraba detenido bajo el mismo cargo que yo y me dijo: 

-¿Tienes dinero?

- Si

- Se va a acabar... ¿Tienes esposa?

- Si

- Te va a dejar... ¿Tienes hijos o familia?

-Si

- Te van a olvidar

- Yo no lo creía hasta que al paso de unos años, te das cuenta de que las cartas cada vez son menos, las visitas que antes eran una vez al mes, ahora son una vez al año, y después simplemente todo se detiene... es entonces que uno recibe "a los nuevos" y les dice con toda certeza... ¿Tienes dinero?... Se va a acabar ¿Tienes esposa?... Te va a dejar ¿Tienes hijos o familia?... Te van a olvidar....

Puede parecer una exageración de mi parte comparar estos negocios con el narcomenudeo, el problema es que, el patrón, sin importar si es legal o no, se repite una y otra vez, porque una vez que esas personas que antes eran tan cercanas se cansan de la insistencia que uno se ve obligado a ejercer (y esto bajo tutela misma del negocio), poco a poco también se alejan. Y es curioso y triste que entre los mismos miembros de estas empresas comienzan a llamarse "una gran familia", es decir, claro... porque uno lenta y paulatinamente se ve rodeado de las únicas personas dispuestas a escuchar la misma mierda una y otra vez, las únicas personas que creen en la misma basura que lentamente se convierte en la única vida y familia que uno conoce tras 5 o 10 años de dedicarse a un negocio que sólo les puede interesar y redituar a esas personas....

Cuidado con las ideologías, cuidado si algo suena demasiado bueno, fácil y rápido, sobretodo cuando se trata de dinero...