lunes, 18 de febrero de 2019

Mi jornada hacia la vida, Día 1162, Compartiendo una pesadilla


Aprovechando que recientemente he escuchado esta entrevista de la serie "Sistematización Cuántica", donde se abre y expande un poco con respecto del proceso de las pesadillas y las implicaciones que las mismas tienen con respecto al proceso a caminar en nuestra relación con la mente; voy a compartir una pesadilla que recientemente he soñado y aplicaré algunos puntos de perdón a uno mismo con respecto a la misma.

Tratando de recordar tanto como me es posible de la misma, pues mucho del detalle de ésta (como suele ocurrir con los sueños en general) como que se ha limitado a únicamente las partes de mayor impacto dentro de la misma, así que, la pesadilla comenzó más o menos así:

Me encontraba en una azotea de aspecto algo abandonado en plena noche, en esta había un cuarto de concreto ubicado en un pequeño "patio/terraza" a mi izquierda, con ventanas rotas y ejes de metal torcidos y oxidados; me encontraba con algunas personas con quienes parecía mantener una "relación cercana", digo "parecía tener cercanía" con estas debido a que en realidad no era capaz de reconocer el rostro de ninguna de éstas excepto por algunos "detalles" de la personalidad de algunas de ellas que la mente parece haber tomado de personas a quienes conozco en mi entorno más inmediato. 

Entre la conversación que estaban sosteniendo aquellos individuos, recuerdo que encendía un cigarro de mariguana como para aplacar la ansiedad que sentía ante la presencia de las personas en mi entorno, como tratando de evadir mi propia experiencia de inseguridad, pues entre aquellas personas, había uno de ellos que se presentaba a sí mismo como un artista de peso en el medio, y recuerdo que al ver sus trabajos y proyectos me sentía y experimentaba a mí mismo como inferior a él, al punto que la misma vergüenza me llevaba a simplemente aceptar las críticas que él formulaba y lanzaba acerca de mi trabajo como "poca cosa e incluso basura en comparativa con lo que él hacía". 

También sentía un gran temor de ofender a dicha persona porque, entre las habilidades y reconocimientos que le destacaban, pertenecía a un círculo de arte marcialistas, entre los cuales ostentaba un reconocimiento general entre aquel grupo de personas como "una persona peligrosa". Dentro de la discusión, esta persona nos citaba a todos a una reunión "especial" para compartir "arte", cita que se llevaba a cabo en un edificio ubicado en mitad de una ciudad cuyas calles no era del todo capaz de reconocer. 

En medio del sueño aparecía una amiga mía con quien suelo compartir no pocas conversaciones entorno al ocultismo, la magia y extensos debates de religión y espiritualidad (y esto en diferentes rubros). Mi relación era algo distinta con ella dentro del sueño, puesto que más allá de la amistad parecía que sostenía una suerte de relación más íntima con ella, una cercanía casi de pareja sentimental, aunque no ocurría nada en medio de aquel sueño además de tres besos que compartíamos el uno con el otro en etapas distintas del sueño. La primera de ellas tomaba lugar al encontrarme con ella tras salir de aquella azotea, momento para el cual la ciudad permanecía iluminada con y por los faros de las avenidas, aunque transitando rápidamente hacia la luz del amanecer; ahora ambos nos dirigíamos a dicho punto de reunión. 

Notaba que en las manos de mi amiga ella parecía llevar consigo algunas armas blancas (un par de cuchillos y su equipo de paramédico - ya que ese es su oficio real en el plano físico), y ante este reconocimiento notaba que había "olvidado" llevar mis propias "armas" para protegerme en la reunión y aunque sabía dentro de mí que debía de llevarlas, invariablemente acudíamos a ésta. 

Al llegar a aquel edificio, del cual no puedo recordar del todo la apariencia de la fachada, aunque si puedo recordar que la entrada parecía como el lobby de un hospital viejo, comenzábamos a movernos entre pasillos pobremente iluminados, hasta llegar a una habitación con apariencia de un "aula de clases" donde ya se encontraban agrupados aquellos individuos citados por el primero que mencioné anteriormente, todos en sus manos llevaban armas de diferentes formas y longitudes, algunas punzo cortantes, otras contundentes. En ese momento parecía que todos estaban por comenzar un proceso de "iniciación ritual", para el cual incluso mi amiga estaba ya preparándose a entrar en lo que parecía una jornada de combates consecutivos.

Antes de comenzar con los mismos, yo salía apresurado a buscar algún arma que pudiera conseguir en las cercanías de aquel punto en el que nos encontrábamos. Salía por la fachada del edificio y corría un par de calles abajo buscando algún objeto que pudiera empuñar en medio de aquel sueño, pero pronto me daba cuenta de que ya llevaba en mis manos un par de hachas de tonalidad azul y apariencia un tanto rudimentaria, casi similar a hachas antiguas de obsidiana cortada, con la única distinción de la tonalidad antes mencionada.

Volvía hasta el punto de encuentro y al entrar por los pasillos, encontraba a mi amiga herida con una de las piernas descubiertas, mostrándome una serie de quemaduras que habían realizado sobre ella, era entonces que le daba el segundo beso y le pedía que me esperara pues simplemente entraría para retirarnos ambos de aquello. Al entrar de nuevo en la habitación, notaba que todos habían formado ya un círculo, dejando a aquel primer individuo en el centro del círculo y hacia el cual yo caminaba para decirle: "No creo que esté listo para formar parte de ésto, tal vez posteriormente, pero no ahora". 

En ese instante, las facciones de la cara de aquel individuo permanecían impávidas con una perversa sonrisa entre sus labios, al tiempo que me sostenía una mirada muerta, como si detrás de dicha mirada simplemente se encontrara la máscara de lo que entonces se transfiguró instantáneamente en un rostro de una suerte demoniaca, su rostro se volvió negro y sus ojos amarillos, su mandíbula cayó por completo abriendo entre las fauces una especie de portal rojo teñido en brasas incandescentes; el entorno cambió de igual modo, las paredes se tornaron de una tonalidad marrón óxido, y pululaban cenizas en el aire que quemaban todo alrededor.

En aquel instante, una parálisis general inmovilizaba por completo mi cuerpo y, sentía con claridad mi cuerpo suspendido en una especie de vibración y resonancia que configuraban la parálisis per se; en aquel momento de la pesadilla, todo el entorno se detenía por completo y podía sentir que mis pies no alcanzaban a tocar el suelo, pues la misma parálisis me mantenía levitando a escasos centímetros del mismo. Y entonces un pensamiento cruzó por mi mente, "respira, mira fijamente la imagen de este ser" y al hacerlo notaba que efectivamente ésta no era real y no tenía poder sobre mí; en ese momento revocaba sin mayor problema la parálisis y llevaba mis pies de vuelta al suelo, miraba una vez más aquella imagen de ese "demonio" momentáneamente y daba la media vuelta saliendo por la puerta de aquella habitación, tomaba la mano de mi amiga. Y ambos salíamos por el pasillo con toda tranquilidad, para este punto le daba el tercer beso y en ese instante despertaba de aquella pesadilla.

Tal y como se menciona en la entrevista, puedo ver como la pesadilla está mostrándome los aspectos que me encuentro reprimiendo dentro de mí mismo, y los principales puntos que puedo identificar son: "mi temor a reconocerme y respetarme a mí mismo en presencia de otros, al sentir que tengo la necesidad de permanecer en un determinado grupo de personas porque aparentemente estando solo no podré salir adelante o no podré llegar a ninguna parte", "temor a levantarme en y por mis principios contra las cosas que considero que van en contra de los mismos" y "sentimientos y pensamientos que he reprimido en relación con mi amiga y que por temor a perder su amistad me los he callado"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo temer levantarme y pronunciarme contra las personas al creer que si no logro pertenecer a un determinado grupo o círculo de personas, entonces no lograré salir adelante, sin ver como entonces el solo hecho y acto de permanecer en dichos círculos que practican ideologías y visiones contrarias a mis principios fundamentales, es una forma de reforzar en mí la creencia y experiencia mental de que soy impotente e incapaz de levantarme

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo obedecer y seguir a grupos e ideologías que en realidad no hacen ni lo que es mejor para mí, ni para los demás, por temor a entonces sentir que me encuentro "indefenso" frente al resto del mundo y el sistema, como de hecho me he experimentado hoy día.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo temer reconocerme y respetarme a mí mismo por creer que debo permanecer sumiso por temor a ser agredido y violentado por personas y personalidades que considero más fuertes que yo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que tengo que tolerar las opiniones, críticas y comentarios de otras personas, porque de no hacerlo y levantarme y hablar en "defensa de mi respeto y reconocimiento hacia mí mismo" otros no estarían de acuerdo y entonces vendrían a agredirme y lastimarme

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo temer las armas y herramientas que otros puedan tener, que en realidad son esos mismos comentarios, conocimientos, opiniones, críticas, etc., hacia los cuales me siento impotente y "desarmado", sin ver que en realidad no sólo cuento ya con herramientas que son más que suficiente para hacer frente a cualquier situación, sino que de igual modo ni siquiera necesito blandir un solo "golpe" para poder salir caminando de dichas situaciones.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo guardarme y reprimir sentimientos hacia las mujeres por las que llego a sentirme atraído al creer que de mencionarlo o comentarlo, perdería "la amistad" que tengo con ellas, porque en realidad temo de igual manera "perder dicha amistad" solo porque detrás de dicha relación, aparentemente podré mantener en un futuro la oportunidad de estar en una relación con dicha persona

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo querer entrar en una relación con mi amiga para poder sentir esa "intimidad" que en realidad no es y no se define por otra cosa más que por el deseo de poder tener el contacto físico con una mujer. 

Puedo ver cómo esta pesadilla me muestra parte de los pasos que no me he atrevido a dar por mí mismo en mi relación con las personas que he mantenido cerca de mi mundo y realidad inmediatos, debido precisamente en y por los temores que esta pesadilla me ha mostrado

Me comprometo conmigo mismo a encontrar una solución que pueda de hecho ser y traer la mejor respuesta para la situación que vivo en mis relaciones, o en su defecto terminar por concluir estas relaciones en caso de no encontrar una alternativa de apoyo práctico que pueda garantizar la mejor relación posible, tanto conmigo mismo como con los demás