jueves, 31 de enero de 2019

Mi jornada hacia la vida, Día 1148, Mi relación con el dinero 6

El día de ayer me avoqué a rediseñar mi book profesional. Lo he subido y actualizado ya en algunas plataformas online, pero invariablemente de esto, no me sentaré a esperar. Mi intención es llevarlo a imprimir cuanto antes en alguna imprenta y desde luego llevarlo personalmente a diversos lugares, empezando por algunas casas de cultura e incluso a la misma Universidad en la que cursé la Licenciatura (entre otras Universidades)

Por si alguien tiene curiosidad en ver como quedó el Book:

https://www.slideshare.net/slideshow/embed_code/key/hyt9iDokAabWi1

Continuando con el punto que compartía en el día 1146, y que me comprometí a expandir, sobre por qué el amor, o la experiencia energética misma que hemos definido como "amor" en realidad también juega un papel dentro de la esclavitud del sistema, e incluso dentro de la destrucción del mundo que experimentamos hoy día.


Incluso cuando se habla del amor como potencia renovadora del mundo, esto hablando desde la visión y perspectiva de muchas religiones y espiritualidades; siempre que se habla de esta energía del amor, parece como si habláramos de alguna fuerza etérea que traerá por simple añadidura el cambio, la paz, la estabilidad y la felicidad a todo este mundo. Incluso Erich Fromm en su libro "El arte de amar", aborda de manera breve "el amor al prójimo" desde el punto de vista religioso; no obstante jamás se menciona que en realidad "ese amor al prójimo" sigue siendo limitado a sólo un grupo de personas y suele ser condicionado por la idea misma de que "es suficiente con desear que al otro le vaya bien para tener la consciencia tranquila" y que por este pensamiento/rezo dedicado a dichas personas, ya existe alguna suerte de intervención divina, sin embargo, si ese fuera realmente el caso y la religión fuese en modo alguno la solución para los problemas sociales y los conflictos económicos, el panorama de la humanidad y de nuestra interacción del día a día sería completamente diferente y habría cambiado desde el origen de la religión per se.



Por favor no se me malinterprete, no pretendo algún ataque a la religión, simplemente creo justo dar una visión práctica y de sentido común ante un problema que la religión no ha logrado, ni logrará resolver, ya que no compete a la religión mejorar la relación que tenemos entre nosotros y con el sistema. La única forma real de vivir un amor práctico a la humanidad, es de hecho llevando los mismos principios y máximas de ese "amor al prójimo" a un esfera tal como "el sistema económico". Tal vez Jesús se equivoco al separar la iglesia del estado al decir "Da al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios", porque tal pareciera que entonces la administración pública puede deslindarse de toda responsabilidad y miramientos a considerar lo que verdaderamente se está administrando más allá del capital social - la vida y futuro de todos y cada uno de nosotros


Tal pareciera que el "amor" sólo puede sentirse y, en este sentido sólo lo sentimos por y bajo ciertas condiciones, hacia ciertas personas, pero no tenemos que pensar o considerar a todos aquellos que no "generan" en nosotros estos movimientos energéticos, por no decir empatía alguna (más no simpatía) cuando se trata de pensar en el lugar donde invertiremos el dinero que hemos ganado tras las densas jornadas por las cuales luchamos día a día, pues evidentemente ese capital irá primero y antes que nada para nuestros seres queridos, y es decir con justa razón ¿cómo se podría compartir aquello que apenas alcanza para nosotros y nuestras familias? ¿Compartiríamos ese dinero de manera incondicional con aquellos en quienes ni siquiera tenemos tiempo de voltear a ver o considerar en su sola existencia cuando nuestra mente se encuentra ya inundada de nuestras propias deudas, necesidades y problemas? Se supone que para eso han sido creados los impuestos, para repartir y administrar el capital público, entre todos (incluso si queremos hacerlo o no) el problema es, que cuando comenzamos a ver el desvío de recursos a sectores privados bajo movimientos corruptos, no es de sorprender que la gente poco a poco comienza a evadir los mismos y, no sólo deja de creer en el gobierno, sino que de la misma forma comienza a sólo apoyar a aquellos que defienden (aparentemente) sus intereses particulares.

Continuo en el próximo post