martes, 25 de diciembre de 2018

Mi jornada hacia la vida, Día 1134, Cuando ser fuerte es la única opción. 3

Cuando llegué a Desteni y comencé a aplicar el perdón a uno mismo, recuerdo que era sumamente frustrante durante los primeros meses realizar infinitas líneas en las libretas o en la computadora aplicando la herramienta del perdón a uno mismo; porque en realidad cuando la mente llega a un lugar nuevo, como que uno trata de actuar sobre la base de las expectativas, o de las ideas preconcebidas acerca de la dirección o intereses que nos pueden hacer llegar a un determinado lugar, o que nos hacen querer estar en un determinado punto aunque sólo sea bajo una presuposición de que dicho proceso nos servirá para X, cuando en realidad dicho proceso servirá para fines completamente diferentes los imaginados

Me llevó mucho tiempo entrar en contacto conmigo mismo y sobretodo llegar a ese punto de intimidad conmigo mismo donde ahora encuentro en la escritura del perdón a uno mismo una de las rutas más liberadoras para mi, porque cuando finalmente dejé de escribir ese perdón mecánico y comencé a verdaderamente exponer la mierda que existía en mi mente, comencé a entrar en contacto con una parte de mí mismo que sinceramente ni siquiera consideraba capaz de llegar a entender o comprender; una cosa se estaba volviendo clara a medida que entraba más y más en la profundidad de mi aplicación de perdón a uno mismo y la visión más grande que estaba obteniendo de mi propio ser en ese momento, y es que, si bien es cierto que no todos hablamos, definimos y entendemos las mismas cosas, lo que si es una ruta viable es precisamente ver y considerar que allí donde he sentido enojo, es posible que la otra persona también lo tenga, y allí donde ha hecho falta amor, también a otra persona le hace falta; eso fue precisamente lo que me dio el coraje suficiente para entrar a las prisiones que he visitado, y aún más para visitar a aquellas personas que en condiciones "normales" lo que se haría sería simplemente seguir el consejo y espejear mi propio "temor" de hacer frente a dichas circunstancia únicamente basándome en mis emociones, ya que incluso si así fuese, a la primera reacción de miedo jamás habría vuelto a una prisión, ya ni siquiera pensar o considerar el visitar a alguno de los hombres que he conocido dentro de las mismas, porque caminando a través de mis propios demonios, por un momento se abrió un poco la ventana para ver un poco más dentro de ellos y en esa conexión, simplemente entender que "todos estamos en este barco juntos"

Creo que uno de los principales problemas con el acto de "perdonar" a las personas sin de hecho entender nuestro punto de participación en un determinado abuso o entender cómo al delegar la responsabilidad a la otra persona por lo que pasa en nuestra vida, al perdonar es como si en efecto uno cortara el vínculo con dicha persona, pero ese punto permanece proyectado dentro de y hacia la responsabilidad de la otra persona, el problema es que como no se trae el punto de responsabilidad dentro de nosotros mismos, se vuelve tanto más difícil el lograr encontrar nuestro poder creador dentro de aquellas circunstancias y condiciones en las que podemos de hecho dirigirnos de manera eficiente y ser un principio rector en el pleno desarrollo de los actos, donde el perdón no es sólo ya un acto que deviene de las consecuencias del mismo, sino un punto de responsabilidad que se puede tomar y asumir, aún cuando no haya acontecido aquel acto o aquel momento que podríamos temer enfrentar.

Perdonar a las personas que nos hieren dentro de nuestro mundo y realidad es en efecto una de las labores más importantes para poder cortar los vínculos que hemos generado hacia las mismas, y no sólo los vínculos negativos, sino que de igual manera aquellos vínculos que hemos definido como positivos, y por una sencilla razón, porque aunque parece mucho más fácil ver las excusas y justificaciones que podemos llegar a darnos a nosotros mismos detrás de los vínculos negativos, es también y aún mucho más impactante cuando logramos darnos cuenta de aquellos vínculos y apegos que llegamos a generar a través de los puntos positivos, por eso no puedo estar sólo "de acuerdo" con esta idea de "buscar mi felicidad en la vida y ser feliz y ya está, soy un ser humano pleno", porque aunque si bien es verdad que dicha plenitud es importante, también lo es de hecho el lograr asumir plena responsabilidad de nosotros en un avance perpetuo en y hacia la expansión de nosotros mismos en el dominio y perfeccionamiento del ser humano.

Continuo en el próximo post

sábado, 22 de diciembre de 2018

Mi jornada hacia la Vida, Día 1133, Cuando ser fuerte es la única opción 2

Continuando con el post anterior y hablando ya de mi propia perspectiva y mi propia experiencia en el ejercicio de la herramienta tan liberadora que es el perdón a uno mismo; quiero empezar diciendo que no tengo interés en iniciar ninguna suerte de contravención a tratar de imponer mi visión del perdón o en este caso la de cualquiera, como si a razón de esto uno pudiera verdaderamente fortalecer o erigir cualquier cosa que no sea a través de lo único que puede y que nos hará crecer como humanidad, la Unión y la Igualdad; un simple comentario al respecto de esta suerte de situaciones, de las cuales yo mismo en no pocas ocasiones he sido de igual manera participe al tratar de impulsar y empujar mi visión como la "correcta o verdadera" y ante lo cual no por menos el único resultado que obtuve fue el de ser no más que la contra-parte que expresaba en un absurdo y vertiginoso debate algún comentario contrario a la ideología de un determinado grupo

Creo que siempre encontraremos en nuestros caminos visiones contrarias a las nuestras, pero para encontrar ecuanimidad aun en la pluralidad de pensamientos disimiles, debemos tener presente hoy y siempre que, aquellos "otros" no tienen forma de ver a través de nuestros ojos, ni nosotros a través de los suyos, puesto que para ello tendrían que vivir nuestras vidas y entonces ver a través de nuestros ojos y sentir a través de nuestro ser, puesto que las ideas no son sólo algo que se piensan, son algo que se vive, se siente y se sueña... de modo que, primero y antes que nada, si hay algo que he aprendido a modo de ensayo y error (pues soy una persona que en realidad padece de un lento aprendizaje) es que si existe algo que verdaderamente puede cruzar aquel abismo existente entre un cuerpo y otro, una vida y otra, dos individualidades confrontadas más allá de su propio ego, es precisamente esto: la comunicación, el diálogo; porque en mis palabras, algo de mí pasa hacia ti y en ello puedes ver a través de mis palabras un poco más de lo que existe en la persona aquí escribiendo, aunque no ya tanto sólo en mis propias palabras, pero más allá de mi pensamiento.

Si has seguido este pequeño espacio por el tiempo suficiente como para estar al tanto de los eventos que me llevaron a mi más reciente visita en la prisión a impartir algunos talleres de dibujo, también sería justo ponerte al tanto de los eventos más recientes que han circundado mi vida en las últimas semanas y que, no obstante, no tenía realmente la certeza o mejor dicho el modo más apropiado de expresar y compartir, pero ahora se abre la puerta y la oportunidad para dar rienda suelta a estas palabras que vienen más o menos así:

Tras salir de la prisión, uno de los tantos internos que conocí en la misma se puso en contacto conmigo de la manera no más inesperada debo admitir, puesto que me hice el compromiso de que daría continuidad a su proceso y progreso a su salida de la misma, al menos en la medida de mis posibilidades. El punto es que recibí una llamada suya, ya que fui yo mismo quien al salir de la prisión me puse en contacto con sus familiares y les hice saber que dicha persona se encontraba bien. Yo sé lo que en este momento se debe estar desprendiendo en las mentes de muchos de los que ahora recorran estas líneas - ¿Cómo se puede ser tan ingenuo como para asumir y adelantar la supuesta "buena fe" de las personas en lugar de predecir la posibilidad de un secuestro, un asalto o cualquier cantidad de peligros que me involucran no sólo a mí, sino a mis seres amados? - Responderé simple y sencillamente que, si verdaderamente me asumes lo suficientemente estúpido como para no adelantar dicha posibilidad, cierra esta pestaña da la vuelta a otra parte, porque incluso lo que hice fue aún más estúpido, a sabiendas y premeditación de dicha posibilidad, como lo que hacen un sin número de creyentes que se ponen de rodillas día tras día a rezarle a no sé que viento para que se lleve sus plegarias y disculpas acabada la misa de 9. Lo que hice fue dar un salto de fe al destino, yo me había comprometido a algo y me había prometido a mí mismo que haría todo por dar poder a mi palabra y hacerla valer si eso me llevaba incluso al límite de mí mismo, hice un compromiso con aquel interno y era lo único que me importaba, que tenía que cumplir con mi palabra.

Al cabo de 3 meses tras mi visita a aquella prisión, finalmente vino el momento de hacer valer mi palabra, para aquel entonces yo imaginaba ya aquella promesa un recuerdo e incluso un olvido en la memoria, pero no, allí estuvo la llamada, y allí estaba él al otro lado del teléfono con una voz que respiraba libertad tras no sé cuantos años de vivir encerrado tras las rejas; pronto corrió a la ventana y me mostró la playa en la que había nacido, y es que claro, era una videollamada, así que tampoco había mucha forma de esconder o mitigar las expresiones, si había duda, miedo y malicia, se notaría y se dejaría ver, pero no mentiré, sentir temor al tomar la llamada y aún más temor cuando, cerca de concluir la misma tras los saludos, los agradecimientos y las felicitaciones, pues vinieron las nuevas promesas y los nuevos compromisos, el primero de ellos la solicitud de un dibujo para la familia cercana; y es decir sin problemas accedí ante ello, a fin de cuentas mi labor dentro de la prisión fue precisamente la de aquellos cursos de dibujo y además sin remuneración económica, pues fue una labor más bien de tinte social que realicé por gusto y si se me permite incluso por pasión; la segunda petición: una futura visita a aquella playa y a la familia, y ésta aunque con más reserva, igual la tomé, temiendo aún no tanto por la persona que conocí en la prisión, sino por la persona que habría vuelto a la vida y las relaciones de su pasado... en fin, un saludo, despedidas y terminó aquella llamada.

Con el transcurso de los meses, semanalmente recibía nuevas invitaciones, nuevas fotografías de la playa que él tomaba con el celular, nuevas historias e incluso alguno que otro consejo respecto a la vida y la adversidad; si hay algo que me sorprende, es la maravilla de la vida para ponernos justamente en las situaciones en las que tendremos que encarar los más bellos y escalofriantes desafíos, pues hace un par de semanas, intentaron asaltarme cerca de mi casa, y no fue una situación ordinaria en la que a uno lo atracan con la pistola, no... en una excursión con una amiga cerca de la montaña, un hombre apareció tras nosotros con un machete, y para fortuna mía, mi acompañante ya había trepado por la soga entre los muros de aquella pendiente oculta en la montaña; sin dar un respiro a la situación, me abalancé sobre la cuerda y pegué la huida; el asaltante se prensó de mi pie y trato de llevarme al suelo, yo me aferré con fuerza a los muros y seguí trepando, antes de advertir un machetazo que afortunadamente alcanzó únicamente la suela de la bota; seguimos trepando a toda velocidad huyendo de aquel hombre quien venía por supuesto encapuchado y quien irónicamente no pudo seguirnos el paso, primero porque el machete en mano le impedía darnos persecución entre los muros y segundo, porque la realidad acerca de la mayoría de los asaltantes, es que sólo desean realizar el robo lo más rápido posible y pegar la huida que quedarse a pelear y enfrentar el riesgo de la prisión por lo que representan apenas unos centavos frente a una condena de a saber cuántos años con los agravantes del delito.

Incluso entre los insultos que nos profería desde el suelo, ya llegando a la cima busqué una roca entre la maleza para al menos hacerle frente a aquel canalla por si pretendía darnos persecución entre los muros, con una buena pedrada en la cabeza tendría suficiente para hacerlo resbalar y bueno, uno puede imaginarse el resto, pasaron los minutos y no lo veíamos subir, pero no sin antes llamar a la policía y ponernos a resguardo en un punto donde, en caso de que subiera, no le fuera tan fácil el encontrarnos, pasamos en la cima 40 minutos antes de la llegada de las autoridades, no era para menos, la subida era por un tramo desconocido para la mayoría del público y el acceso imposible si no era a pie; tras esta experiencia, y ya estando a resguardo de las autoridades, le dije a mi acompañante: "Es irónico, porque en algún momento tal vez vuelva a encontrarme con este hombre, aunque ahora será en una dinámica tras las rejas y, así como con tantos otros que conocí en prisión, incluso podamos entablar una amistad..."

Y por absurdo que pueda parecer o sonar para quienes no han desistido de esta historia, este evento me dio la motivación que necesitaba para que, a la semana, finalmente reuniera el dinero y el coraje para hacer aquella visita que prolongué por tanto tiempo a aquel ex reo, quien curiosamente también en su momento cometió asaltos y en fin; a la semana estaba de visita con aquel individuo a quien de igual modo le conté lo sucedido la semana pasada y quien me recibió en su humilde morada como no menos que un miembro de la familia...

Si se me permite una conclusión breve para el inicio de esta perspectiva que ha empezado con esta, tal vez abrupta historia, hay un regalo que me ha dado el perdón a uno mismo a lo largo de estos años con el proceso de Desteni, y es entender primero y antes que nada que, no son "ellos" los que han de cambiar primero su "percepción de la vida", sino que "si yo no cambio, si yo no me muevo, nada cambiará y nada se moverá".

Esto no termina aquí, continúo en el próximo post

viernes, 21 de diciembre de 2018

Mi jornada hacia la Vida, Día 1132, Cuando ser fuerte es la única opción. 1


De antemano, les recomiendo escuchar esta entrevista realizada a la periodista Irene Villa, en la cual estará basándome para este y los próximos post en una pequeña perspectiva que me gustaría compartir acerca de lo que he aprendido con el perdón. Hace ya algunos años que camino este proceso de aplicar el perdón a uno mismo con el grupo de Desteni, y por supuesto, si hay un punto que quiero abordar tras escuchar esta entrevista a la periodista Irene Villa, es justo el punto y mención que realiza del perdón como uno de los elementos más importantes para poder encontrar en sí misma la fuerza para seguir adelante tras el evento del atentado terrorista que le hicieron perder la pierna. Ella menciona:

"Lo más importante, la persona que me dió la clave de mi vida, fue mi madre. Ella sin un brazo y sin una pierna vino a mi hospital y me dió el consejo que me ha servido, no en ese momento, sino en toda mi vida . Hija, esto es lo que tenemos y con esto vamos a tener que vivir toda la vida, tenemos dos opciones: vivir amargadas, sufriendo, maldiciendo a los terroristas que tienes todo el derecho del mundo por lo que nos ha pasado, o decidir que tu vida empieza hoy y que vas a luchar por tener la vida lo más parecida a la vida que tú tenías. Yo con 12 años lo tenía clarísimo - Mamá, he nacido sin piernas. Y bueno así no tienes a nadie a quien odiar, no tienes nada que lamentar, si te caes bueno, pues he nacido así, hay mucha gente que ha nacido con alguna discapacidad y es plenamente feliz. Incluso más, resulta que quienes hemos tenido esa adversidad extra, resulta que somos más felices. Bueno, cuando lo colocas en tu vida, cuando lo aceptas. Claro, quien no acepta, es imposible que pueda florecer, uno no puede florecer hasta que no acepta que eres lo que eres"

Más adelante, dentro de la misma entrevista Irene menciona:

"Yo creo que el perdón es la base de tener una vida plena y feliz, ¿Quién no tiene algo o alguien a quien perdonar? Todos en algún momento de nuestra vida por una persona que consiente o inconscientemente nos hace daño, tú ya tienes ese dolor en tu corazón, ese resentimiento. Como yo siempre digo que bastantes cosas tengo amputadas, dedos, piernas, como para tener el corazón también amputado, él que no perdona tiene de alguna forma el corazón dañado. Cuando uno perdona vuelve a tener su corazón entero y con mucha fuerza y mucha luz. Y mucha gente me dice: ¿Pero, por qué vas a perdonar si no te han pedido perdón? Es que no me hace falta que me pidan perdón, yo no perdono por ellos, por su tranquilidad, yo perdono por mí felicidad, mi tranquilidad, mi paz interior, por estar bien conmigo misma. 

Además cuando uno no perdona... esto es muy visual, pero creo que para la gente más joven y para todos así no se nos va a olvidar nunca - Cuando alguien te hace daño se crea como un hilo invisible que va de ti a esa persona que te ha hecho daño y de cierta manera tú sigues tu vida pero te sigue doliendo, en alguna forma te acuerdas de esta persona: Fíjate lo que me ha hecho y no me ha pedido perdón y además con qué descaro, qué poca vergüenza lo que ha hecho y yo ¿por qué me tenía que merecer ésto? Y entonces tienes a esa persona con ese vínculo en tu casa, en tu trabajo, en tu vida diaria, en tu familia, y aunque estés bien porque la vida sigue, tienes ahí ese comecome, pensando: Y ¿por qué lo habrá hecho?, y ¿se arrepentirá? y ¿algún día me llamará? ¿Y cómo le irá en la vida? Bueno pues, cuando tú le perdonas ¿sabes lo qué haces con ese hilo? Lo cortas, como con unas tijeras, cortas ese vínculo con quien te ha hecho daño y tú no te imaginas la liberación que resulta perdonar, es liberarte de esa persona, y no sabes lo que le va a pasar o a lo mejor si, pero bueno que allá su vida no le deseas nada mal, aunque sabes que al final, yo si que creo en esa justicia de el que la hace la paga, si no es de una forma es de otra, igual que creo en la justicia de que quien da amor recibe amor. Y encima multiplicado, entonces digo: bueno le perdono y bueno ya se encargará la vida o su camino de ponerle en su sitio porque como os digo, si que pienso que quien hace algo mal, conscientemente sobre todo, de alguna forma lo paga. 

Por ejemplo mi caso preescribió: sin culpables, sin un juicio y sin un asesino encarcelado, gracias a este pensamiento no me importa; claro estaría si no super mal diciendo - Jo, fíjate los que casi nos matan, de rositas - Pues como pienso esto me quedo tranquila, al final yo creo que uno tiene que pensar lo que te ayuda a ser feliz. Si esto lo llaman vivir demasiado, pues no sé ¿en un mundo ideal? Pues prefiero vivir en un mundo ideal, a vivir en el mundo que nos muestran. Yo soy periodista y yo creo que lo que veo siempre, pues que si es la corrupción, el interés, el enfrentamiento, la violencia. Eso no nos representa, yo creo que nos representan mucho más otras noticias que no salen, pero hay muchísimas más gente maravillosa y buena, que ayuda, que coopera, que se interesa por los demás, que ayuda en la educación, en el progreso, en el ser humano, en el que tengamos una feliz convivencia, en que todos juntos vayamos adelante, crezcamos interiormente, tengamos mejores trabajos, yo creo que la mayoría es así. Lo que pasa es que hace más ruido un árbol al caer que toda una selva creciendo... Pero cuando tú te das cuenta de que la vida es maravillosa, pero tan rápida y fugaz, pues perdonas, es que no te queda otra opción que perdonar..."

Continúo en el próximo post

martes, 18 de diciembre de 2018

Mi jornada hacia la vida, Día 1131, Una historia que vale la pena escuchar 2


Algo pasa cuando escucho escuchar a este excelso narrador llamado Yokoi Kenji, y es el simple hecho de que dentro de mí puedo identificarme con la exaltación que expresa al narrar aquellas cosas que hacen de la vida algo tan valioso, pero que, por alguna razón, parece ahora una expresión que se ha disipado con el transcurso de este año; una expresión tan mía al encontrar maravillas en cada detalle tan pequeño, tan insignificante del día a día como encontrar una pluma de algún ave en la calle y sentirme agradecido por honrar la visión que con ella llegaba, una invitación a poner siempre perpetua atención a todos los detalles que rodean la vida y el día a día. 

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo colocar mi habilidad de atención en separación de mí mismo, al creer que la atención es algo a lo cual debe imprimirse una cierta energía que demanda un esfuerzo y trabajo forzado, en lugar de entender que la atención es en realidad ese propio impulso a maravillarse por lo que rodea y forma parte del entorno en el que me encuentro; de igual modo mientras escribo ésto, y tomando ya un poco lo que compartí en la publicación anterior, puedo darme cuenta que no tenía la capacidad de poner atención frente a las matemáticas, puesto que el propio proceso mecánico bajo el cual se impartían, no causaba ni despertaba en mí interés alguno; no obstante, no fue sino hasta que verdaderamente me encontré con buenos maestros apasionados por las matemáticas, que ese interés comenzó a despertar dentro de mí, y aunque no era realmente "bueno" en ellas, siempre dejaban en mí la intriga de ese "querer comprender y entender más"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar la atención con un esfuerzo o un trabajo en separación de mí mismo, en lugar de reconocer ese goce y esa pasión por lo que estudiaba de manera tan natural como en aquel momento me fascinaba abrir una enciclopedia de animales de todo tipo, enciclopedias que había memorizado de principio a fin (no es broma), y por lo cual la familia juraba que me dedicaría a la biología cuando fuera adulto; no obstante, puedo darme cuenta que si bien es cierto que el resultado de mis limitaciones fueron propiamente consecuencia de mi desinterés y falta de pasión por esos otros temas que anteriormente llamaban mi atención, también es cierto que tampoco me encontré en un plano donde me viera expuesto ante los impulsos correctos que despertaran en mí el interés que suponen esas otras áreas del conocimiento, no sólo del saber por el saber, sino de la pasión por entender, comprender y en ese acto de comprender observar el mundo como un niño lo hace cuando despierta al mundo que le rodea

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que el propósito de ir a la escuela se encontraba basado únicamente en sacar buenas calificaciones, aprobar los exámenes, y pasar de mes, semestre y de año/grado, porque en realidad esas eran las razones por las que yo solía ser regañado y castigado en mi casa, no por lo que había aprendido o no, ni por lo que había observado u entendido, sino que todo se trataba de esa calificación, de esa nota aprobatoria o reprobatoria que traería las consecuencias de estar o no castigado el fin de semana, de tener o no que repasar con mi padre por horas las tablas, operaciones y ecuaciones que tanto detestaba; sin embargo, mientras escribo ésto por supuesto entiendo que mis padres tampoco podían sentarse conmigo del todo a realizar ese proceso de revisión de los conocimientos más allá de la evaluación realizada por los docentes, quienes se supone que ejecutan y reflejan dicha evaluación a través de las notas que hacen llegar a la casa, el problema es, tal y como expresar John Taylor Gatto, que en el momento que el núcleo familiar fue dividido durante la revolución industrial, no sólo se crearon las primeras instituciones educativas, también se diseminaron las escuelas nucleares de todas las sociedades: las familias...

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que soy un fracaso como alumno, como estudiante o como aprendiz, sin darme cuenta que lo que me hacía falta en mi mundo no era "inteligencia o capacidad de memoria", tanto como interés, pasión, atención, observación y fascinación por las cosas que de hecho existen dentro del mismo, ya que diseminé esos aspectos de mi vida en otros puntos como las series de televisión que podían despertar aquel impulso emocional y energético por los colores, los temas y las tramas que de igual modo despertaban ese mismo interés en mis compañeros de la escuela, y al ser eso el tema de conversación principal dentro de mi mundo y realidad, mi atención fue allí no porque fueran temas realmente "interesantes", sino porque la naturaleza humana encuentra una de sus bases más fundamentales en las interacciones sociales, más que en la simple y mecánica memorización de conocimientos, de ahí que los niños aman el juego y las interacciones, más que las aulas de producción de saberes

domingo, 16 de diciembre de 2018

Mi jornada hacia la Vida, Día 1130, Una historia que vale la pena escuchar 1


Mi historia es un poco diferente de la de Yokoi Kenji, bueno, es en realidad bastante diferente, aunque bastante esclarecedora justo en lo que él mismo narra tan sólo al principio de la entrevista, sobre el hecho de cómo percibía en mí mismo esta suerte de imposibilidad para aprender a la misma velocidad y ritmo que mis compañeros de la escuela, siempre solía ir a un ritmo mucho más lento que mis compañeros, al grado que mis propio padre, quien de hecho se sentaba los fines de semana conmigo a estudiar matemáticas por no pocas horas una y otra vez, terminó por renunciar a su sueño de convertirse en maestro tras tenerme a mí como alumno...

Y algo verdaderamente curioso, es que al repasar un poco sobre estas memorias, puedo de igual manera recordar un poco de la experiencia interna que tomaba lugar en mi mente de igual manera ante esas clases, y es que era tal mi deseo de complacer a mi padre cuando me preguntaba una y otra vez: "¿Lo entendiste?" que yo respondía "Si", no porque realmente entendiera lo que se desglosaba en aquel proceso mecánico frente al pizarrón, sino porque era tal mi deseo de parar con aquella tortura y también con detener la evidente frustración de mi padre, que simplemente respondía "Si, ya entendí", como una forma de evadir y evitar aquel proceso que implicaba un poco más de entendimiento y un poco menos de memorización, o tal vez si requería memorización, y es decir, aquí estoy, finalmente me he titulado, aunque no puedo decir con certeza si al haberme asumido a mí mismo como "un burro, un tonto, un retrasado" terminé de igual manera por frustrar a mis maestros quienes me daban una calificación aprobatoria, a pesar de que tras un repaso de aquellos exámenes que me realizaban continua y constantemente, notaba y se evidenciaba una cantidad de errores que, no por menos ameritaban una calificación reprobatoria.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo responderle "Si" a mi padre cuando me preguntaba "¿Ya entendiste? sólo para poder complacerlo y de esa forma liberarme de la responsabilidad y la carga de "entender" las matemáticas, porque en realidad lo que quería en esos fines de semana era irme a jugar o ponerme a ver televisión en lugar de someterme al proceso de aprendizaje; porque en realidad aprender no era divertido, memorizar aquellas tablas y reglas matemáticas parecía más una tontería mecánica que "un burro, un tonto y un retrasado" como yo era incapaz de entender

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo asumirme como "un burro, un tonto y un retrasado" de igual manera como una salida fácil y rápida ante la escuela, a la cual incluso le llegué a expresar a mi padre en no pocas ocasiones que, era mejor sacarme de la escuela, dejar de desperdiciar el dinero y ponerme a trabajar para poder hacer algo productivo; también era frustrante ver la frustración de mis padres cuando regresaba con aquellas calificaciones reprobatorias a la casa y ellos decían en un despliegue de enojo y rabia "¡¿Eres tonto o qué te pasa?! y lo curioso es que de igual manera llegó un punto tras el cual después de repetirles una y otra vez "No lo soy", que también me di por vencido y les respondí: "Si, si lo soy", lo cual era de igual manera una forma de decirles: Yo me doy por vencido, por favor ríndete también conmigo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber respondido "Si", sólo por responder "Si", cómo si de esa manera, al dar una respuesta que, aunque no era la que querían escuchar, era al menos una respuesta; ya que al menos a mi parecer, mis padres esperaban de mi ese esfuerzo extra, ese impulso y respuesta de mi parte diciendo "No me rendiré, no me rendiré"; pero mientras escribo ésto, puedo ver que dentro de esa respuesta que les daba a mis padres diciendo "Si, me doy por vencido", dentro de mí se había gestado ya para entonces una rabia que suplicaba de igual manera "Ok, ahora te diré exactamente lo que no quieres escuchar, ¿qué vas a hacer al respecto si no hay solución y si yo no estoy dispuesto a trabajar en dicha solución?" aunque desde luego, para quienes leen esto es evidente que yo mismo estaba diciendo "no estoy dispuesto a trabajar en la solución y sé que yo soy la solución, pues yo debo traer ésta por mí mismo", para mi en aquel momento era algo menos que evidente, el salón para mí simplemente se dividía en el grupo de las personas que eran inteligentes y las personas "como yo" que no lo eran y que simplemente llevarían calificaciones malas día tras día, año tras año, "somos los burros, ¿qué harán al respecto?" y dentro de esa absurda rebelión, ante lo que otros decían que era un privilegio como el acceso a la educación, para mí simplemente era algo menos que un privilegio y más una forma de tortura sin sentido que no tenía ningún propósito u objetivo real o práctico

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haberme dado por vencido antes de siquiera comenzar a trabajar por la solución que sabía dentro de mí de igual manera en aquel momento que tenía que buscar por mí mismo, no obstante, la realidad es que estaba tan acostumbrado a que las respuestas y soluciones me fueran dadas que, simplemente para mí la educación consistía de eso: memorizar una respuesta que tenía que replicar en una evaluación, y es por eso que las matemáticas en particular me resultaban absurdamente difíciles, porque no podías memorizar todas las posibles respuestas ante cada problema, sino que al contrario, uno tenía que de hecho trabajar y razonar el problema para llegar a la solución

Continúo en el próximo post