miércoles, 1 de agosto de 2018

Mi jornada hacia la vida, Día 1107, Un ejercicio para la resolución de conflictos

Hagamos un ejercicio: Imagínate que te encuentras en una de esas engorrosas situaciones laborales en las que te encuentras recibiendo demasiada presión por parte de tu jefe o de tu cliente y lo único que quieres hacer es estallar y literalmente mandarlos a todos a la mierda, aunque por supuesto y claro está que si hicieras eso, es decir reaccionar con violencia y enojo, lo único que va a ocurrir es que perderás a tu cliente y en el mejor de los casos tu trabajo en tu determinado lugar de trabajo, de modo que lo que quieres hacer es encontrar la mejor manera de enfrentar esa determinada situación de la mejor manera posible.

Así que imagínate: ¿Cuál sería la mejor respuesta que podrías dar a cada uno de esos conflictos?, es decir trata de imaginar por un momento que una persona completamente diferente a ti y que actúa completa y totalmente diferente a como tu actuarías o reaccionarías en la misma situación responde a dichos conflictos, pero esta persona siempre se encuentra tranquila, enfocada, hábil y comprometida con su trabajo, ama lo que hace y porque ama lo que hace siempre es impecable con sus entregas. Ahora imagina que esta persona se pone a trabajar y responder frente a esos conflictos y, no sólo encuentra la mejor manera de resolver el problema sino que encuentra una ruta a través de la cual deja a todo el mundo satisfecho con la forma en que ha actuado, hablado y sobretodo él/ella misma queda satisfecho/satisfecha con su trabajo y con la forma en que ha procedido, porque de hecho ha ofrecido un servicio y un trabajo tan bueno como el que él/ella esperarían recibir si fueran ese cliente o ese jefe del otro lado esperando resultados. Dicho ésto, ahora trata de escribir la misma respuesta y de imaginar qué le responderías exactamente a tu jefe o a tu cliente si tú fueras dicha persona, es decir imagina el diálogo, la forma en que actuó y por un momento colócate justo allí donde esa persona respondería en dicha situación.

Si te das la oportunidad de hacer este ejercicio, date cuenta de que en realidad ya tienes todo lo que necesitas para alcanzar ese resultado; es verdad que cada uno es responsable por sus propias experiencias energéticas y por sus propios temas sentimentales y emocionales, sin embargo, la realidad es que vas a lidiar con esta clase de problemas, conflictos, reacciones y esta clase de personas TODA TU VIDA, y por supuesto uno tendrá la fortuna de encontrarse a veces con personas que tienen la madurez para dirigirse en formas más eficientes, pero la verdad es que será sólo la minoría, la gran mayoría del tiempo tenemos que enfrentar y soportar a un buen de personas que no van a dirigirse y a comportarse como deberían o como nosotros esperaríamos, así que en realidad sólo te queda una opción sobre la que si tienes el dominio y control completo y ese punto eres tú mismo/tú misma.

El propósito de este ejercicio no es crear una experiencia mental o una nueva personalidad al respecto de lo que sería un trabajo eficiente, significa simple y sencillamente reconocer que en realidad ya te encuentras en ese punto donde sólo tú sabes qué hacer y cuál es la mejor forma para conseguirlo, de verdad haz lo mejor que puedas siendo siempre muy diplomático y cortés al hacer las cosas, porque simplemente es algo que traerá una respuesta eficiente por parte de otras personas (sin importar lo molestas que puedan estar), si hay algo que personalmente he descubierto que puede ser una de las mejores herramientas que alguna vez se pueda emplear en una discusión, es la amabilidad, la servicialidad, y la diplomacia. Sé lo mejor que sabes que puedes ser y hacer, ya lo tienes, sólo necesitas estar confiado/confiada y seguro/segura en que de verdad lo tienes y, por supuesto, ¡hazlo!

Saludos