jueves, 1 de febrero de 2018

Mi jornada hacia la vida, día 1073, Perdón a uno mismo



Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber relacionado el portar y cargar un arma con la idea de "ser fuerte", puesto que tal como uno ve en las películas o en las historias o noticias que uno escucha, las personas con las armas "siempre dominan y tienen el control de la situación sobre aquellos que no" y así con todas las cosas en el mundo, como cuando uno siente temor de lo que los demás puedan decir acerca de uno y entonces uno comienza a buscar criticas y juicios de valor acerca de los otros para hacerlos ver "como menos" sólo porque uno se siente exactamente así, uno se siente inferior y se siente 

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta de que a lo largo de mi vida siempre que sentía miedo de salir a la calle, usaba y cargaba armas porque de esa forma me hacía creer que dominaba mi temor hacia las personas, al aparentemente contar con un medio a partir del cual podía dominar a otros, porque de ese modo lo veía en las películas de acción, de esa manera se presentaban en mi propia mente como una alternativa en el momento que pensaba en la posibilidad de ser agredido por las personas en mi entorno; y curiosamente si me veía a mí mismo en esa imagen mental sólo sin ningún arma me sentía impotente e incapaz de hacerle frente a mis agresores, pero si me veía en esa imagen cargando algún cuchillo o algún tipo de arma, me sentía poderoso, me sentía en control de ese miedo. Y en este sentido comencé a generar los pensamientos de violencia que poco a poco acrecentaron esta tendencia y motivación mía a querer ponerme en una situación de riesgo para pretender probar este valor, es decir probar este VALOR a través de las armas como algo real que entonces, aparentemente, me dan la capacidad de caminar y vivir "sin miedo de las personas en mi entorno".

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber relacionado la idea de "cargar un arma con poder y fuerza", en lugar de ver a aquello a lo cual me veo proyectando mi temor, para reconocer que cuando sea que uno busca y trae en los pensamientos la consideración o idea de que necesito "protegerme de este miedo mediante el uso de tal o cual cosa - lo cual puede ser un pensamiento, una palabra, una acción) uno en realidad está colocándose a uno mismo en separación del verdadero potencial que uno es como vida.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta de que yo soy el que ha utilizado armas para sentirse seguro del mundo que en realidad teme y del cual se caga de vivir, lo que en realidad hace que una persona recupere la confianza en sí mismo para saber que no volverá a lastimar a nadie, y que aunque falle siempre tendrá la capacidad de mejorar y cambiar, es probarse a uno mismo con, en y a través de actos de valor auténtico y verdadero, de aquellos que nos confrontan con la parte más oscura de nosotros mismos en la más absoluta y radical honestidad con uno mismo, que uno en realidad deja de temer al mundo y deja de utilizar armas (armas que son palabras, armas que son pensamientos, acciones, de desconsideración hacia el otro)

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que buscar siempre la forma de "defenderse" bajo la excusa de que uno se percibe como "atacado/víctima" dentro de una situación que uno teme, me da entonces el derecho de buscar la forma de herir al otro, cuando en realidad, si uno observa a las artes marciales por ejemplo, el propósito en realidad se ha colocado en vender esta idea de las artes marciales como una forma de violencia que en realidad no es, ni tendría por qué pretender el daño de la otra persona, sino el dominio de uno mismo, el dominio del cuerpo, el dominio de la propia mente y la experiencia emocional que emerge al momento de verse en un combate; lo cual es una de las cosas que he notado con las personas de la penitenciaria, pues en realidad estas personas también sienten miedo de sí mismos, sienten que no son lo suficientemente fuertes como para enfrentar un sistema que constantemente nos limita en diferentes formas (no sólo económicas) sino sociales, políticas, educativas, ideológicas, etc., y es por ello que han recurrido a la violencia, pues no sienten la confianza en sí mismos para poder hacerle frente a cualquier situación que se presente en su vida buscando siempre la mejor solución para sí mismos y para los demás.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haberme definido en la personalidad mesiánica o salvadora, que corre a rescatar y ayudar a las personas para entonces sentirme bien y seguro de mí mismo, porque eso entonces era mi forma de confirmar que había logrado resolver mis propios problemas, que ya había resuelto mi miedo, que ya había resuelto mis complejos y por ello ahora me encuentro "seguro y a salvo", sin darme cuenta que en realidad no existe forma de librarse por completo de los problemas y de la mente al 100 por ciento, ya que uno siempre enfrentará más y nuevas situaciones que nos hará crecer o caer dependiendo siempre del punto de partida que uno tenga al iniciar con dicha acción; y la personalidad mesiánica no es una solución, pues es sólo en la humildad del reconocimiento que uno se da a uno mismo al saberse un aprendiz de la vida en la misma horizontalidad que cualquier otro ser humano y expresión de vida, y es sólo entonces que uno puede confiar plenamente en uno mismo, pues es así como uno se asegura de vivir en la constancia del respiro de vida y no ya por el deseo de llegar a alguna meta donde uno entonces se encuentra por encima de los demás o por debajo de los demás.

Continuo en el próximo post