lunes, 13 de noviembre de 2017

Mi Jornada hacia la Vida, Día 1052, Los niños que limpian los zapatos de las personas en el metro

El otro día me encontraba en el metro para volver a mi casa por la tarde, cuando entró uno de aquellos chicos que van arrastrándose por el suelo con un trapo limpiando los zapatos de las personas en el vagón, sosteniendo en la otra mano una estopa con solvente para drogarse. Apenas cruzó la puerta del vagón, se arrastró directamente hacia mí y comenzó a limpiarme los zapatos con su trapo. No sabía qué hacer, no sabía cómo decirle que no hiciera eso, así que mi primera reacción fue decirle "No", pero aún así continuó limpiando los zapatos mientras yo trataba de apartar mis pies de sus manos, pero el continuaba a pesar de mis repetidos "no", así que mi siguiente reacción fue dar un brinco lejos del sitio en el que me encontraba y me cambié de lugar en el vagón para que dejara de hacerlo.

El chico se levantó con una sonrisa en la boca, pero ya sabes, era esta clase de sonrisa burlona que despertó en el rabillo del ojo que alcanzó a notar su sonrisa aquella incomodidad que me llevó a una serie de dudas y pensamientos dentro de mi mente "¿por qué me siento avergonzado de haberme quitado? ¿debería o no haberme quitado? ¿Por qué me siento tan mal por no haberle dado una moneda?"

Evaluaba mi reacción repetidamente, la presencia de aquellas personas parece algo tan normal en el metro, algo tan común y tan normalizado que ni siquiera los policías, quienes suelen sacar del metro a los vendedores ambulantes, se molestan en siquiera levantarlos del suelo y así con todas las personas que pasan diariamente pidiendo alguna limosna.

Y ya conozco los argumentos: "algunas de esas personas ganan más de lo que parece, ni siquiera trabajan todo el día, no pagan impuestos, se han descubierto los casos de vagabundos que tienen mansiones, etc., etc."

Invariablemente de éstos casos, lo que quiero evaluar no es la situación económica de aquellas personas, sino mi reacción hacia ellas y evaluar ¿por qué si sabemos todas estas cosas, continuamos cayendo en la "ingenuidad de nuestra propia pena, nuestra propia vergüenza y victimización? ¿Las limosnas son el resultado de nuestro condicionamiento religioso mediante el empleo de la culpa, la pena o incluso el deseo de vernos como la personalidad mesiánica y salvadora de "débiles e inocentes", sólo para sentirnos un poco mejor con nosotros mismos porque nosotros si somos buenas personas a diferencia de todos los demás que no son tan buenos como nosotros?

Repasé las preguntas varias veces en mi mente y apliqué un poco de perdón a uno mismo mientras me encontraba en el vagón

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber sentido pena por aquel chico que se arrastraba por los pasillos, sin darme cuenta de que ésta pena, en realidad no es por o hacia ellos, sino que es hacia mí, porque en su situación yo he proyectado mi propia impotencia y mi propia resignación a ver el estado del mundo como actualmente se encuentra, dónde al mismo tiempo he utilizado la situación de pobreza de algunas personas para crear mi propio sentido de victimización y de impotencia frente al mundo donde me siento demasiado pequeño como para poder hacer cualquier cosa y por consecuente, al dejar que el mundo exista en su actual situación, soy individualmente responsable por mi "No acción"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber ignorado a las personas que caminan pidiendo limosna por el metro, mientras me he enfocado únicamente en mis problemas sin considerar el ver en honestidad conmigo mismo ¿por qué es que siento que incluso tengo que hacer un esfuerzo para no ver a esas personas, como si al apartar mi mirada de ellos tratara también de apartar la pena y la culpa que siento de saber que no estoy haciendo nada práctico por mejorarme a mí mismo como persona, para de verdad explorar las formas y los medios en los que se puede brindar ayuda real además de cualquier sentimiento o emoción que únicamente valide mi sensación de "empatía" por estas personas, sin pasar más allá de aquel vano momento de solidaridad que no pasan del "sentirme bien conmigo mismo"

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que sintiendo pena o culpa o lástima por estas personas, me hace una mejor persona porque siento que "a mí si me importa", sin darme cuenta que en realidad esa no es una forma de apoyo real o práctica, tanto como no es real o práctico rezar sólo para que las cosas ocurran, porque así no funciona la realidad.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber estado en la búsqueda de experiencias positivas para sentirme bien conmigo mismo, sin de hecho moverme o hacer algo por verme y enfrentarme a mí mismo en honestidad conmigo mismo para cambiar, para crear la mejor versión de mí y en ello, descubrir por mí mismo si esa versión de mí ¿se quedaría únicamente parado allí sin de hecho llevar a cabo ninguna acción excepto la continuidad de la búsqueda de aquella supuesta satisfacción y felicidad individuales y privadas?

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que la solución para haber "evitado sentirme así", era simplemente quitarme o quedarme allí parado, sin darme cuenta que eso se queda aún en el juego de la polaridad, en lugar de darme cuenta de que existen otras soluciones más allá de sólo dar dinero a la persona en la calle, evitar verlos o ignorarlos y dentro de ésto

Me perdono a mí mismo por  haberme aceptado y permitido a mí mismo pensar que en realidad me habría gustado levantar a ese chico del suelo y me habría gustado decirle (hablándole con amabilidad por supuesto) que no se humillara de esa manera, que no tenía por qué dejarse destruir así y en lugar de darle una moneda, haberle invitado algo de comer, pero incluso dentro de eso no me he detenido a pensar y considerar si eso sería incluso una solución en la realidad práctica ¿qué pasa con esa persona a quien le prometo ayuda como tantas organizaciones y al verme imposibilitado de "resolverle la vida", él se siente decepcionado y yo aún más impotente

Me comprometo conmigo mismo a buscar soluciones reales para que pueda apoyar al cambio de esas personas, buscando en la relación conmigo mismo en honestidad conmigo mismo dentro de dichos momentos