jueves, 26 de octubre de 2017

Mi Jornada hacia la vida, Día 1046, La rutina como ritual

Ahora que lo pienso, en mi blog pasado me hizo falta añadir una referencia práctica en términos de a lo que me refería con "ritual y rutina", pero justo hoy se ha presentado la oportunidad para poder llevarlo a la práctica.

Poco después de terminar la licenciatura, dejé de hacer ejercicio, a pesar de que era parte de mi rutina, sin embargo, quería darme ese tiempo sin tener que preocuparme por el ejercicio, el cual de hecho aún practicaba por y bajo un punto de partida de ego en mi apariencia física.

Después, a las 3 semanas, comencé a notar que me sentía mucho más cansado de lo normal y no rendía lo mismo durante el día y en realidad estaba relacionado precisamente con el extenso sedentarismo que estuve llevando durante esas 3 semanas que posteriormente se convirtieron en prácticamente 2 meses de no hacer ejercicio (y en caso de que hiciera algo, no pasaban más de 20 minutos cuando había dejado la rutina a medias y me había puesto a hacer otra cosa).

Eventualmente el cansancio de mi cuerpo terminó por transformarse en una suerte de perpetuo estado de narcolepsia que me tumbaba en la cama por más de lo que quisiera o incluso de lo que necesitara...

El día de hoy, finalmente estoy retomando esta rutina en una reinvención de sí misma, para hacer de esta actividad más que una rutina, un ritual en el que me dedico plenamente a ello, pues el día de hoy, para asegurarme de cumplir con mi palabra de retomar la serie de ejercicios, salí de mi casa para evitar distracciones; actualmente tengo colocada una barra en el techo para hacer dominadas y un juego de mancuernas en mi cuarto, pero ya no estaba entrenando en serio, porque volteaba hacia un lado y veía aquel dibujo inconcluso que querría tratar de terminar antes de seguir haciendo ejercicio, o recordaría hacer ésta y aquella cosa que, finalmente terminarían por ocupar el tiempo que yo ya tenía destinado al ejercicio...

Salí de mi casa y fui al parque, no me llevé música, no me llevé ninguna otra cosa excepto un juego de polainas que me ato en los brazos y los pies para poder entrenar con un poco más de esfuerzo y fui a aquel parque donde solía llevar a cabo mis rutinas diarias, ya que tiene un juego de barras paralelas instaladas en mitad del parque y el marco sencillo (como una porteria de football) para poder hacer barra y dominadas.

Y al terminar esta "rutina", me di cuenta de lo necesario que fue para mí deshacer esta rutina para poder reinventarla, porque de esto surge un nueva visión para el ejercicio y lo importante y necesario que es para mi cuerpo estar en constante movimiento.

saludos