martes, 24 de octubre de 2017

Mi Jornada hacia la Vida, Día 1044, El arte en el muro que desafía las políticas de Trump

"El arte en el muro que desafía las políticas de Trump: A través de Twitter, JR Artist, autor de la obra, dio a conocer el procesos para la realización de la monumental obra y su significado".



Estaba leyendo este artículo hoy en la mañana y sé que es un artículo del mes pasado, sin embargo no por eso la noticia fue menos interesante, porque en realidad esta noticia fue el reflejo perfecto del poder que posee una imagen, un niño que asoma por encima del muro fronterizo entre México y Estados Unidos, y no sólo eso, sino cómo en realidad damos poder a dicha imagen de la misma manera en que damos poder a un muro. Todo el mundo es una guerra de imágenes, y con esas imágenes se justifica y se vuelve aceptable cualquier medio para el conflicto entre países.



Es como ver dos esferas una junto a la otra y la que sea más grande tendrá proporcionalmente más espacio de influencia, es decir, dos ideologías, dos puntos de vista, pero no es así.



Posteriormente llegué a esta noticia "Las preguntas curiosas que ha causado el muro de Trump", casi al final del artículo señala algunas de las sugerencias que se ofrecieron a la oficina de aduanas para que fuera pintado a ambos lados del muro:



"Este muro no representa las opiniones o creencias del pueblo estadounidense"



"Este muro fue el orden de una administración que no recibió el voto popular y, por lo tanto, va en contra del sentimiento del pueblo estadounidense"



A partir de este punto, ya no parece que las esferas sean proporcionalmente iguales, sino que ahora se trata de una diminuta esfera ideológica que domina a una enorme esfera, todo como consecuencia del peso de una opinión porque en el peso mismo de dicha opinión recae el poder que se le da a dicha esfera de influencia. Sabemos que esa diminuta esfera de influencia es el punto que representa el dinero, porque simplemente se le ha dado ese peso. La corrupción existe única y exclusivamente porque esa gente tiene el dinero, y se los permitimos porque tienen dinero, y lo aceptamos porque en realidad todos usamos el dinero. Parece tan absurdamente sencillo frenar cualquiera de estas acciones, sin embargo la razón por la cual no lo hacemos es porque todos hemos aceptado seguir siendo participantes del punto que define la vida; esa es la realidad para cientos de miles de personas pasando hambre a pesar de que los excedentes que desperdicia Estados Unidos alcanzarían para alimentar a todas esas personas.



La única razón por la que ese muro tiene tal peso y la gente no se amotina para tirarlo, es porque éste se encuentra vigilado por policías fronterizos armados y dispuestos a disparar a matar a todo lo que rebase el perímetro... sus balas tienen un peso real, pero no el dinero en sus bolsillos, y sin embargo esos soldados matarán porque se supone que tienen que hacerlo, porque les pagan por hacerlo, así que ellos son los malvados, pero no vemos que nosotros somos también parte de eso, porque de la misma manera que aceptamos la paga y el dinero del día a día, aceptamos todo el sistema tal y como existe y eso nos vuelve individualmente responsables por todo lo que existe aquí.



Podemos reducir nuestra participación en el abuso, es cierto, sin embargo en mi caso particular yo no tengo posibilidad de cavar un agujero y hacer una letrina en lugar de usar el sanitario, y cada vez que yo jalo de esa palanca, todos esos desperdicios van hacia los ríos, los lagos, las casas de otras ciudades más desafortunadas quienes ahora contraerán las enfermedades que les hemos arrojado en nuestros desperdicios.



¿Cómo nos deja esa imagen? ¿Qué nos dice de nosotros?