domingo, 22 de octubre de 2017

Mi jornada hacia la Vida, Día 1043, estuviste cerca...

Hoy vi a un chico en el transporte público, un indigente. No me supera en edad, pero tampoco dista mucho de la mía. Camina con torpeza tambaleándose de un lado a otro.

Su pantalón está lleno de polvo y su camisa está vuelta girones. En la mano lleva un paño con solvente y se notaba que no la había lavado en varios días. Llevaba el rostro agachado, con una sudadera alrededor del cuello y la mirada perdida.

Y de pronto, cruzó por mi mente el pensamiento. "Estuve muy cerca de ser esa persona". Reflexionaba sobre mi proceso y lo mucho que sentía que simplemente no iba a lograr conseguir un trabajo, o lo mucho que pensaba que viviría en la indigencia.

Ahora que ese pensamiento cruza mi mente, puedo darme cuenta de lo cerca que está en realidad cada uno de verse en una posición así, porque todo cambia de un momento a otro, pero es como si a pesar de la cercanía con ese evento, es decir, esa persona en esa situación, fuera tan difícil solo considerar esa posibilidad.

"Pude haber nacido en cualquier familia, en cualquier situación y la única forma de realmente quebrar ese límite entre un individuo y otro, está en realmente considerar que pudo ser cualquiera de nosotros".


¿No es razón suficiente para ayudar a esa persona? ¿Esa simple acción de pensar que en realidad pudo ser nosotros? ¿Por qué debería considerarme afortunado por nacer en una posición donde tengo lo suficiente para conseguir un trabajo y tuve lo suficiente para cursar una carrera, pero no soy lo suficientemente afortunado como para ayudar a otra persona en una posición así?

Continuo en el próximo post.