domingo, 16 de julio de 2017

Mi Jornada hacia la Vida, Día 1010, Disfruta el Viaje...

El día anterior compartí que realizaría un viaje a casa de mi abuela junto con unos amigos, y compartí un poco acerca de lo desafiante que por momentos me resulta el ver algún contratiempo frente al plan que ya había desarrollado con anterioridad. Pues durante este viaje, me permití que las cosas simplemente fluyeran un poco más y, en efecto, resultó ser un gran viaje, lol.

No entraré en detalles, pero definitivamente hubo más de un par de momentos donde las situaciones me resultaban sumamente desafiantes, puesto que en este viaje que había planeado con esta persona, había de igual manera planeado que, ya sabes, “fueran únicamente con esa persona”, pero la verdad es que conforme cada momento iba ocurriendo, me daba cuenta de que ciertamente no todo estaba tan mal y, ya sabes, todos terminamos pasando un buen rato juntos.

El secreto residió en simplemente ir dejando que las cosas cayeran en su lugar, e irme moviendo con la corriente como dicen, por momentos si me vi en la necesidad de aplicar alguna declaración de perdón a uno mismo para silenciar cualquier comentario de mi mente, ya sabes, de esos comentarios insidiosos que podemos llegar a tener, donde la mente resulta mucho más desagradable que de costumbre y, en cierto modo, el ir aceptando que las cosas son de la forma en que son a cada momento y que la única diferencia que puedo hacer reside única y exclusivamente en la injerencia que tengo sobre mí mismo y sobre mis propias acciones, mis propias palabras, mis propios pensamientos, resultó ser la clave para “abrazar el momento”, aceptar a las personas que formaban parte de ese momento y aceptarme a mí mismo en el momento que estaba viviendo, lo cual ciertamente no es algo simple de vivir y realizar.

En cierto modo, dejé de pelearme con mi mente tratando de obtener un determinado resultado, aplicando en la palabra “resignación” combinada con un poco de “humildad”, el término de esa competencia contra el momento, ya sabes, como cuando tratas de “ganarle a la vida” manipulando, moviendo y modificando las cosas a la supuesta “conveniencia de uno”, sin tener realmente idea de cómo entre tanta manipulación que uno aplica, nos perdemos a nosotros mismos el potencial de la mejor versión que podemos llegar a ser de nosotros mismos en cada momento.


Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo tener miedo de perder “el control” del momento, dónde en realidad esto no se refiere a otra cosa más que al “control sobre mí mismo”, lo cual es al mismo tiempo el resultado y consecuencia de formarme tal idea y expectativas acerca de mí y de cómo aparentemente deberían “surgir las cosas”, porque es en ese momento dónde cualquier cosa que no “parezca” la imagen que me he formado de mí mismo en mí mente, es como un factor que debo controlar, a pesar de que ese factor se tiende a proyectar en otras personas en lugar de darme cuenta y entender que simplemente todo deriva de la confianza en mí mismo y del punto de partida que decido vivir con respecto a otras personas.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta y reconocer que ver mi "ego herido" porque las cosas no salieron como yo quería que salieran, sólo pone en evidencia el grado de manipulación y abuso que he querido ejercer sobre otras personas para mi propio beneficio, lejos de realmente construir vínculos de apoyo que puedan hacernos crecer y mejorar mutuamente.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que todas las cosas deberían salir como yo quiero que salgan, y si ocurren de esa forma entonces puedo estar feliz porque todo ocurrió como "debe de ser", en lugar de darme cuenta de que en cada momento, en cada situación existe un regalo, existe una forma de proceder, existe una ventana de oportunidad para traer y brindar lo mejor de mí mismo.

En y cuando me vea a mí mismo buscando ejercer control ante una situación, respiro y observo en honestidad conmigo mismo "¿Qué es lo que intento controlar de esta situación y cómo es que busco mi interés personal a través de ello en lugar de buscar lo que sería lo mejor para todos?", perdono lo necesario y re-defino mi punto de partida hacia esa situación que emerja.

Me comprometo conmigo mismo a fluir en cada situación valiéndome de las herramientas de la honestidad conmigo mismo, el perdón a uno mismo, el respiro de vida, el sentido común, la aplicación correctiva y la declaración de compromisos en cada momento.