viernes, 9 de junio de 2017

Mi Jornada hacia la Vida, Día 1003, Re-encuentro.

El día de ayer me encontré con mi ex-páreja, no por casualidad por supuesto, pues me invito a verla tocar y cantar en un pequeño foro/café cerca de una zona que solíamos frecuentar; llevaba a su nuevo novio y sinceramente en un inicio pensaba llevar a la chica que ahora he estado frecuentando, no obstante y a la luz de la competencia que en mi mente convergía al realizar tal "acción", para aparentemente probarle "algo", decidí acudir solo al encuentro.

No diré gran cosa al respecto, la verdad es que fue una velada agradable, aunque tampoco he de negar que alguna veta de duda se desprendió en mi mente alrededor de la persona que ahora la acompaña, sin embargo, y debido al cansancio que experimentaba, pues no había podido dormido en los dos días anteriores, no le di un segundo pensamiento a nada de lo que en mi mente se movió sino hasta que llegué a mi casa, y ni siquiera en ese momento, pues caí rendido sobre mi cama y apenas pude reposar mi cabeza sobre la almohada caí muerto.

Hoy al levantarme, las dudas re-emergieron, y con ellas la claridad a los sentimientos que anteriormente pudieran carcomerse hasta la voluntad, pues me di cuenta de un sencillo y simple plano que, sinceramente agradecí infinitamente, pues me permitió desprenderme de todo ávido sentido de... no lo sé, eso tan extraño que se siente cuando uno quiere seguir pensando en el "futuro" con dicha persona, o que lo invita a compararse con el otro, o realizar esta suerte de revanchismo o lo que sea y fue lo siguiente:

"No existen ganadores o perdedores, ni para los que se van, ni para los que se quedan en nuestras vidas, sólo es parte de la transición y de aquello que, más allá del capricho sentimental a conservar alguna idea de algún yo tan impermanente como la presencia del sentimiento mismo, implica el aprendizaje, la convivencia y la aceptación propia, en nuestra capacidad para compartir y compartirnos"

Me doy cuenta que, lo que anteriormente se habría despertado en mí como la ansiedad a mantener viva alguna idea de mí en y alrededor del sentimiento que de igual manera vinculé a mi ex, en esta ocasión simplemente me permití darle muerte y reconocer: "he sobrevivido a esta transición, pues en mi vida se están gestando de igual suerte la clase de cosas que puedo ver y reconocer son indispensables para mi desarrollo personal, así como las relaciones que en mi vida se han vuelto presentes".

Me doy cuenta de la sencillez de aquel momento, como una simple mirada a aquel reconocimiento, el saludo, el abrazo y la despedida, que ventilaron sonrisas agradeciendo aquel momento y que ahora trazan caminos distintos, aunque unidos por algo más que una memoria - la vida, el aprendizaje, el proceso.