sábado, 18 de marzo de 2017

Mi Jornada hacia la Vida, Día 984, La mente como mercancía.

“Lo visual es básicamente pornográfico, lo que equivale a decir que tiene su fin en una fascinación ciega y completa; pensar en sus características se convierte en un complemento de esto, si no existe disposición a traicionar su objetivo”. (Jameson, 1990, págs. 1-2)
Los Medios de Comunicación construyen discursos visuales a través de "los sentidos", es decir, si por ejemplo uno observa una manzana (e incluso si tan sólo escucha la palabra manzana) diversas memorias de relaciones y experiencias a ésta palabra/fruto emergerán en la mente incluyendo: tacto (peso y rigidez de la superficie de la manzana), olfato (el olor de la manzana y las diversas formas en que ésta se ha probado), gusto (sabor de la manzana, así como la recopilación), vista (apariencia de la manzana), sonido (el crujido de la mordida que se produce al morder la manzana), todo ese constructo de memorias es activado en un momento para inducir "una experiencia dentro del consumidor" y en ello, impulsarlo a consumir un determinado producto.

De modo que la comunicación existe, en la medida que la respuesta del consumidor es moverse a adquirir el producto que es presentado, y por consecuente, el momento de la compra de dicho producto determina el éxito de la comunicación, puesto que el consumidor está aceptando la relación de tal comunicación y respondiendo a la misma.

Sin embargo, podríamos decir que el impulso nos vuelve necesariamente conscientes del origen de nuestro movimiento y reacción frente a dicha comunicación, o en otras palabras "¿somos conscientes del mensaje?", porque a pesar, de que podemos asumir a priori que nuestra respuesta procede "del acto de consumir un determinado producto" en realidad, ¿hace notar el consumidor dicho acto hasta después de haber consumido y comprado el producto? Si no hay entendimiento del mensaje en el momento, podemos hablar de comunicación, pero comunicación estrictamente limitada a una suerte de conductismo ya que, no podemos hablar de una comunicación que es realizada de forma consciente; consciente en términos de que la persona que recibe el mensaje, puede entender y abstraer la técnica, discursos y estructuras bajo las cuales se le pretende vender un producto; hace falta un elemento dentro del mismo, el cual es "un análisis del mensaje que está siendo canalizado vía medios de comunicación, de modo que la respuesta pueda realmente ser inferida por el consumidor, donde éste no simplemente sigue el impulso, sino que conscientemente decide que su respuesta será la de consumir dicho producto.

¿Si el consumidor reacciona ante una imagen que ve en el supermercado al reaccionar frente a la imagen que relaciona con el comercial o publicidad de un determinado producto, donde en ese momento evoca ésta experiencia estructurada dentro de sí mismo, y este impulso evoca en el consumidor el deseo de comprar/adquirir dicho producto, creyendo que dicho impulso, dicho deseo fue "creado por él o conceptualizado por él" es decir aquel de comprar dicho producto y que proviene realmente de él, sin estar plenamente consciente de cómo está siendo estimulado, podemos seguir hablando de comunicación?

¿Por qué la gente genera fidelidad a una marca en particular? ¿qué le ofrece ésta marca dentro de su mente que a ésta persona le permite resolver el impulso que experimenta? ¿una marca como Coca-Cola vende realmente una “familia” o simplemente vende un producto sumamente azucarado? ¿qué memorias y experiencias especificas están remitiendo dentro de la persona (considerando desde luego que cada persona tiene una relación distinta a un punto en particular, por lo cual las marcas dirigen y canalizan sus productos hacia un "target" en específico o una persona/personalidad en específico)? La respuesta reside dentro de y cómo los traumas, temores y limitaciones de la mente del individuo que lo inclinan a comprar el concepto ideológico.

Si Coca Cola removiera toda su publicidad, así como los ingredientes adictivos de sus productos ¿podría seguir percibiendo las mismas ventas?

Es decir, si el consumidor tiene de verdad "la decisión de comprar o consumir un determinado producto" ¿por qué ese principio de decisión no puede ser referido en el mismo sentido cuando hablamos de un dominio y conocimiento de las dinámicas, estructuras e impulsos que toman lugar dentro de la mente? ¿al individuo se le enseña en algún punto de su existencia a lidiar con éstos impulsos o a conocer su propia mente y lo que existe como él más allá de éstos impulsos? O ¿se espera, por el contrario, que este aprendizaje simplemente ocurra de forma “natural” como si la estructura mediática, industrial o económica correspondieran al orden de la naturaleza y no a un producto de ingeniería social e histórico?

¿Por qué la gente se siente tan "indefensa" frente a las grandes corporaciones en el mundo como si fueran incapaces de realmente influir sobre la dirección y flujos de venta de los productos que éstas producen?

No es en realidad hacia las corporaciones o el gobierno frente a los cuales la gente se siente "impotente", la experiencia de inferioridad existe frente a los impulsos que las masas experimentan, impulsos que no aprendieron a controlar, impulsos que parecieran ejercer principio rector absoluto sobre ellos, más que el cualquier punto de autorregulación y aparente “proceso de decisión” como aquel que en apariencia se ejerce al adquirir un producto.

Estos movimientos internos que parecen dirigir y regular a las masas a lo largo de toda su vida, a los cuales incluso se les atribuye el carácter de “normalidad” añadiendo por demás el calificativo de “naturaleza humana – personalidad del individuo”; frente al presente argumento, se explica con horrorosa simpleza que “el hecho es que unos cuantos pueden controlarlo y otros no”, sin embargo, ¿no sería acaso lo mismo decir que: debido a que no nacemos sabiendo cómo hablar, que entonces seremos incapaces de hacerlo? Es decir, nuestros padres no dijeron "No voy a hablar contigo solo porque sabes unas cuantas palabras y no eres como capaz de comunicarte, así que ya no te hablare".

La naturaleza humana, no se define por un momento en el cual se "reacciona de forma emocional o sentimental frente a una situación", tales reacciones son aprendidas en la forma y medida que aprendemos nuestras palabras y la relación que formamos hacia las mismas, por lo cual la naturaleza humana, es en realidad "el aprendizaje" per se.

Lo que en realidad ocurre, es que la gente se siente incapaz de lidiar consigo mismos y con ello, se siente incapaz de lidiar con el mundo que los rodea, porque en la relación mental - palabra/imagen, las personas reaccionan a "un determinado impulso" que es transmitido a través de una imagen de un producto que promete una experiencia en particular; acto seguido las personas relacionan ésta experiencia con "la imagen y la marca de un determinado producto que les brinda esa experiencia", con esto no digo que las marcas generan “satisfactores”, simplemente encuentran nuevas formas de satisfacer las necesidades ya existentes en y cómo el cuerpo.

La Mente es la verdadera mercancía que es vendida a otras mentes, una mente que aspira, que busca y desea alcanzar la promesa de la fisicalidad perdida en la experiencia de su propio vértigo; la ideología e idiosincrasia que gira en derredor a la personalidad de una marca que es lanzada bajo un discurso que implica la adquisición de un producto. Las empresas y corporaciones no le hablan a las personas, porque la persona es un bien desechable y fácilmente remplazaba en una economía depredadora, el individuo es un bien insignificante cuya existencia es de igual manera insignificante. Las empresas no venden productos para el cuerpo, es decir productos que de hecho constituyan un beneficio real al desarrollo físico del mismo, puesto que son productos que van en contra de la naturaleza y procesos del cuerpo que eventualmente terminan dañándolo severamente.


La Mente es la mercancía, porque es un producto “intangible” que no existe per se cómo una marca, o un producto, la marca existe porque la mente del consumidor permite que exista, la hace “real y tangible” a partir de los mecanismos de percepción de la misma, el producto existe porque la mente del consumidor permite que exista otorgándole individualidad y singularidad frente a otros productos de otras marcas que aparentemente lo hacen diferente. El espectáculo es el entretenimiento de las masas y la masa es la colectividad de las consciencias.