domingo, 5 de marzo de 2017

Mi jornada hacia la vida, Día 981, ¿Por qué no estalla una revolución?

Antes de continuar con la presente, por favor lean el siguiente artículo, puesto que lo que me encontraré compartiendo aquí pretende ampliar un poco el espectro con respecto a este artículo que se titula: ¿Por qué no estalla una revolución? - Autoría de la Gazzeta del Apocalípsis.


La luz viaja a una velocidad de 300 mil km por segundo, y cada segundo procesamos alrededor de 400 millones de imágenes, es decir, no vemos en realidad una imagen 3D, sino que simplemente contemplamos un aproximado de dicha tridimensionalidad, algo así como 2.5D, el resto lo completa nuestro cerebro.

Si observas la forma en que solemos recordar, podrás notar que una buena parte de los recuerdos no se encuentran desde el punto de vista en el cual los viviste, sino que de hecho te recuerdas en una imagen desde una tercera persona rodeado de las personas con las que te encontrabas en ese momento.

Cuando nos formamos una imagen de una persona, el cerebro trata de completar el resto de todo aquello que no podemos ver, tal y como si observaras a un automóvil y a pesar de poder contemplar la totalidad de su superficie aún tuvieras que imaginarte el interior, así que, por supuesto nos formamos una imagen del interior de la persona, aunque por lo general no solemos recordar las cosas como son, sino que recordamos las cosas como nosotros somos y dotamos a esas imágenes de ciertas particularidades que no necesariamente definen a la persona, sino que son definiciones que de hecho existen en nosotros, pero que a partir de ellas nos relacionamos y expresamos con y hacia el resto del mundo.

De hecho y en una nota al margen: en realidad cuando observas a un niño que mata y abre a un animal para explorar su interior, no es que ésto sea un acto de deliberada "maldad consciente", puesto que no se ha desarrollado aún la dimensión y límites suficientes como para comprender este daño que se realiza a la otredad, ya sabes, límites como el peligro, el riesgo, el dolor, etc., es decir, en realidad es un simple acto exploratorio que deviene como consecuencia de nuestra curiosidad, lo cual curiosamente... es la razón por la cual no podemos encontrarnos jamás satisfechos en nuestras vidas, es decir, los medios de comunicación NO GENERAN SATISFACTORES, simplemente encuentran otras formas de satisfacer necesidades ya existentes dentro de y como parte del espectro de las necesidades humanas; la vida, la existencia misma demandan un movimiento constante en y hacia el crecimiento y cuando esta curiosidad o movimiento hacia el crecimiento o la exploración dejan de existir en una persona es cuando nos movemos más hacia en el impulso a la destrucción.

De modo que: ¿Cuánto de nosotros mismos conocemos realmente y qué tan objetivos somos cuando observamos al mundo que nos rodea? Piensa en lo mucho que nos inventamos ideas acerca de otras personas, que colocamos una imagen de ellos en nuestras mentes y platicamos y nos respondemos con esa imagen sólo para descubrir al final, en ese crudo golpe de la realidad que nos hace darnos cuenta que todo es en esencia una chaqueta mental, que nada de lo que alguna vez hemos construido, percibido o pensado acerca del otro ha sido en forma alguna real, lo cual es el momento en el que la morfina mental se nos acaba y de pronto nos sentimos incompletos, nos sentimos traicionados por la otra persona, aunque en realidad simplemente nos hemos traicionado con nuestra propia ilusión, lo cual es lo más difícil de confrontar = nosotros mismos.

¿Alguna vez te has preguntado para qué dormimos? Es decir ¿cuál es el propósito de “descansar” si al final del día, aún mientras te encuentras durmiendo tu cerebro sigue trabajando, ya que la realidad es que éste nunca se apaga?

Por supuesto éste mantiene el resto de los procesos del cuerpo operando para que el corazón, pulmones, órganos y sistemas no colapsen mientras duermes, pero ¿y la otra parte? Se dedica a procesar toda la información a lo largo de nuestro día, de modo que, 400 millones de imágenes por segundo multiplicadas por la cantidad de minutos, más las horas y la totalidad del conjunto de pensamientos e ideas que generamos en y hacia cada una de esas imágenes tienen que pasar a través del cerebro para determinar qué información es relevante de todo lo que hemos visto y qué de ello resulta irrelevante para nuestro mundo y realidad inmediatos…

Ha ce algunos años, un estudio reveló ante una comparación de la profundidad simbólica de los sueños previamente a la incursión de los grandes medios de comunicación, que en la actualidad una gran mayoría de los niños en nuestros días sueñan con espacios similares a la recreación de un videojuego, como aquellos los que se encuentran expuestos actualmente.

Abordando un poco el principio de valoración en cuanto a la información “más relevante” dentro de nuestra mente y esto siguiendo principios de supervivencia y preservación fundamentales, la situación es que cuando enfrentas un mundo que demanda de ti determinados logros, llámese académicos, sociales, familiares, etc., y descubres que este mundo no es tan fácil de enfrentar como un mundo cibernético en el cual tienes mayor dominio y control, tal como en un videojuego, donde uno de hecho el sistema de “recompensa” fundamental de nuestro cerebro alcanza mayor satisfacción con pequeños logros en y a través de un mundo ficticio a diferencia del mundo real, pues evidentemente nuestro enfoque comienza a inclinar la balanza en y sobre aquellos aspectos de nuestra vida que nos resultan más… satisfactorios…

Por supuesto, ésto no se limita a los videojuegos, es decir, las relaciones que creamos actualmente, específicamente las dinámicas en derredor a las mismas se basan más en una suerte de dominio y manipulación de la otredad que parte desde el dominio simbólico de personalidades organizadas a un nivel puramente metafísico, desde el cual pretendemos satisfacer un determinado espectro de características que se esperan de nosotros socialmente hablando y que en caso de tener éxito (puesto que tampoco resulta una tarea sencilla el acoplarse a dichas dinámicas) obtenemos como resultado la aprobación y reconocimiento de nuestro entorno, lo cual puede verse reflejado en el éxito de nuestras relaciones, y todo lo que ello implica como la posibilidad de tener sexo, éxito, dinero, etc.

Ahora ¿cuál es en realidad el mayor interés dentro y al margen de las grandes potencias a nivel mundial, ya sean gobiernos, corporaciones, carteles y lo que ustedes gusten y manden? No es el petróleo, es decir ¿Por qué buscamos petróleo? ¿Para qué peleamos y matamos por petróleo? Bueno pues evidentemente se trata de un recurso energético que permite mantener un determinado estilo de vida, y ciertamente podemos disponer de otros recursos energéticos (pese a que las grandes corporaciones no han tenido el menor interés en invertir en la investigación de éstos por razones más que evidentes para las implicaciones que dicha inversión tendría en sus particulares negocios).


Pero la cuestión es ¿Si tengo dominio sobre el petróleo, puedo determinar el estilo de vida de otros seres humanos? Ya sabes, volviendo un poco sobre la nota anterior, nuestro mayor deseo es el dominio de otros seres humanos, para con ello poder percibir y de alguna manera poder hacer “tangible” el control de nuestras vidas, puesto que el poder poseer a una persona físicamente, ya sea dentro del sexo por ejemplo, o apropiándose materialmente de algún bien, crea el sentido de propiedad sobre el control mismo, lo cual al final resulta algo tan intangible como la sensación de bienestar misma que deviene de éste, sin embargo, al crear la sensación de que podemos “palpar o tocar” y dar materialidad a dicho control… bueno, es bastante evidente el por qué puede obsesionarnos la posesión sobre cualquier clase de objeto, persona, e incluso idea, al grado de que existe toda una serie de recursos administrativos para patentar algo tan abstracto como una idea…

Y aquí un dato curioso con respecto a la supuesta "fuga" del Chapo Guzman (la cual evidentemente nadie cree, ni considera como una fuga, sino como una simple estratégia gubernamental para continuar con la necesidad de justificar tantos recursos dirigidos a la supuesta seguridad nacional y control de tráfico de drogas, el cuál sabemos es orquestado por los mecanismos del gobierno mismos): suelen pintarnos al chapo como alguien muy querido y apreciado entre los grupos criminales, pero la realidad es que nadie quiere realmente al chapo, puesto que él es la superestrella creada por el gobierno como parte de la ficción y la fantasía que su sola persona constituye dentro y hacia los grupos criminales organizados, es decir, para ellos es lo mismo que una burla hacia todo lo que son y lo que representan... el gobierno quiere a personajes como Caro Quintero y algunos otros líderes del crimen organizado, no porque les interese nuestra seguridad, simplemente representa una amenaza para el control que detentan...

El túnel por el cual "se escapó" en realidad ya se encontraba construido desde antes que la prisión en la cual fue encarcelado fuese construida, la cual además posee una puerta de la más compleja y avanzada tecnología importada desde Alemania por la cual no sale ni el aire… nadie penetra 50 cm de concreto sin hacer un solo ruido y ya no se diga la maquinaria necesaria para elaborar un túnel por el cual supuestamente se escapó y lo demás simplemente es toda una serie de teorías y mitos acerca de cómo es que se fugó.

La cuestión es la siguiente... si el mundo ante mis ojos, así como la valoración y discriminación que realiza mi cerebro de la información que recibe diariamente, apunta a la creencia generalizada de que sin importar cuántas marchas se realicen, cuánta educación se tenga y cuánto de nuestros recursos se dediquen a generar un cambio... sólo porque no nos atrevemos a ver que somos nosotros, todos y cada uno de nosotros a nivel personal generando dicho proceso de percepción y encarcelamiento mental en y hacia nuestra propia impotencia, evidentemente nada cambiará... 

¿Cuál es la solución?

Continúo en el próximo blog. Saludos