martes, 7 de febrero de 2017

Mi Jornada hacia la Vida, Día 971, Haciendo un horno en la Tierra

El fin de semana antepasado salí de campamento con unos amigos entre los cuales se encuentra un experto en técnicas de supervivencia; disfruto mucho salir con este grupo de amigos en particular porque siempre existe la posibilidad de aprender algo nuevo en cada salida, además de disfrutar de una sublime compañía.

En esta ocasión nuestro amigo tomó la iniciativa de comenzar a construir un pequeño horno en la tierra cuya elaboración ciertamente tomó algunas horas, pero el resultado final, así como el proceso fueron sumamente reconfortantes. (No tengo fotos de todo el proceso, pero trataré de describirlo lo mejor y más detallado posible)


Primero comenzamos por recolectar una generosa porción de tierra y comenzamos a moldearla con agua de río, para poder hacer una mezcla homogénea similar al del barro.


Una vez que tuvimos bien amasado el barro, comenzamos a cavar un pequeño hoyo en la Tierra, (aproximadamente con una profundidad de medio antebrazo) y comenzamos a recolectar algunas ramas flexibles y construimos un pequeño domo sobre el agujero que habíamos cavado para que, como si se tratara de una escultura, pudiésemos disponer el barro sobre ella. Esta parte es un poco laboriosa, porque es importante colocar el barro tanto por encima del domo como por adentro y por algunos momentos el agujero que habíamos inicialmente realizado comenzaba a perder profundidad, por lo cual (sin deshacer la estructura de domo que habíamos construido) comenzamos a agrandar el agujero que habíamos realizado inicialmente hasta que comenzó a verse una estructura similar a ésta.


Es importante que al inicio de la estructura, se dejen abiertos dos huecos, uno para la entrada del aire y el otro para la salida del mismo. En cuanto se tuvimos la estructura hecha, comenzamos a ingresar un poco de leña (que ya teníamos previamente encendida en una fogata alterna) para que con el calor de la misma comenzara a hornear el barro que aún se encontraba fresco. (No cometan el error de colocar la leña sin tener completamente preparada la estructura, se van a ahorrar varias quemadas...)


Aunque casi no se distingue, una vez que tuvimos realizada la estructura del domo y tuvimos la leña encendida en su interior, realizamos una serie de agujeros en la parte superior del domo con el propósito de que éstos permitieran el paso del fuego. Al final, es importante que del lado en el cual se ha hecho "el respiradero" para la salida del humo, que uno se tome el tiempo de hacer una suerte de chimenea, así como si fuera un "volcán de barro" para que el humo no incomode al momento de preparar alimentos sobre el horno.

El resultado final, es algo similar a ésto:



La chimenea permite la salida del humo y la olla que se encuentra colocada sobre los agujeros permite la cocción de los mismos sin tener que colocar ésta directamente sobre la fogata, evitando una innumerable serie de accidentes (que muchos campistas seguramente conocen...) así como diversas quemaduras.

Disfruten