lunes, 23 de enero de 2017

Mi Jornada hacia la Vida, Día 968, Caminando la palabra "Auténtico"

Si surgen modificaciones a la palabra, las actualizaré/compartiré en este mismo post

Autentico:

SONANDO LA PALABRA:

Au-ten-ti-co

Aut – ente - yo

Definición de la palabra:

auténtico, ca
Del lat. tardío authentĭcus, y este del gr. αὐθεντικός authentikós.
1. adj. Acreditado como cierto y verdadero por los caracteres o requisitos que en ello concurren. Es un goya auténtico.
2. adj. coloq. Consecuente consigo mismo, que se muestra tal y como es. Es una persona muy auténtica.

3. adj. desus. Dicho de un bien o de una heredad: Sujetos u obligados a alguna carga o gravamen.

4. f. Certificación con que se testifica la identidad y verdad de algo.

5. f. Copia autorizada de alguna orden, carta, etc.

La palabra "autenticidad" proviene del verbo griego "authenteo", tener autoridad, gobernar a alguien y del sustantivo "authentés" el que obra por sí mismo.

Ser auténtico es ser uno mismo y saber que en la hora de la verdad es lo que nos hace realmente libres. No puede existir libertad sin autenticidad con nosotros mismos. La autenticidad es un privilegio y por eso no es inteligente salir de casa olvidándola en el desván. Es por nuestra propia autenticidad por lo que podemos medirnos con absoluta objetividad.

Cuando somos auténticos es cuando en verdad somos lo que somos. Por eso ser auténtico con uno mismo equivale a ser sincero, a ser honesto, a ser libre y a ser verídico. Para ser auténtico nadie nos exige que tengamos que decir todo lo que sentimos, pero sí que aquello que digamos sea realmente lo que sentimos.

REDEFINIR LA PALABRA:

La relación a la palabra:

La mayor parte de mi vida la he vivido copiando e imitando a las personas de mi entorno, al grado que ninguna palabra que saliera de mi boca era una palabra propia, sentía que mis palabras no tenían ninguna validez y por ello desesperaba por la aceptación y el reconocimiento de otras personas, sobretodo de los hombres, y es que sentía que no podía confiar en mis propias palabras porque éstas simplemente no tenían ningún valor para las personas de mi entorno.

Sin embargo y mientras escribo esto, puedo ver cómo fue que yo mismo le quité el valor a mis palabras cuando rompía las promesas que hacía, cuando decía mentiras y sobre todo cuando empecé a robar cosas de mis hermanas mientras que decía no tenerlas, de mis compañeros e incluso de los que decía que eran “mis amigos”; y a todo ésto puedo ver como gran parte de mi aislamiento a lo largo de mi vida se debió principalmente a la falta de confianza que inspiraba en las personas de mi entorno, donde dicho aislamiento se debió principal y únicamente a la consecuencia de mis palabras y mis acciones, cuando no vivía éstas ni podía ejercer plena y absoluta dirección sobre éstas, por lo cual me avoqué a ofrecer “datos” verificados y constatados sobre y bajo el esfuerzo de otras personas a fin de respaldar mis propias ideas, mis propias intenciones e intereses, manipulé los factores y los hechos para mi beneficio propio y en este sentido alineé la realidad y percepción de otras personas a fin de satisfacerme.

Cuando era niño, constantemente existían estas “riñas y peleas” entre los compañeros y, recuerdo que, entre las primeras peleas, diría que podía “vencer” a tal o cual persona, pero cuando llegaba el momento de pelear y comencé a notar que la fuerza de la persona que había desafiado era por mucho superior a la mía, me retractaría de mis palabras y fue en este sentido que comencé a definirme como aquello que entonces tenía la “certeza” de ser = un cobarde.

Veo la palabra “auténtico”, como los momentos en los cuales he tomado las decisiones de vivir o caminar algo por mí mismo, independientemente de lo que puedan pensar de mí los demás o incluso si se molestan conmigo, los pequeños momentos en los que tomé la iniciativa de hacer aquello que sabía que era necesario hacer por encima de mi propio interés.

Perdón a uno mismo sobre la idea de la palabra:

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber vivido mi vida copiando e imitando las palabras de las personas de mi entorno, porque me sentía con muy poca fuerza como para poder levantarme por las cosas que creía o veía, así que poco a poco fui aceptando los argumentos e ideas de las personas que si tenían la suficiente fuerza como para defender las suyas y que incluso tenían a más personas respaldando y alimentando dichas ideas

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo imitar las palabras, acciones e incluso ideas de otras personas al sentir que las mías no eran tan fuertes o que no podía “respaldarlas” como ellos lo hacían.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo definir y vivir mis propias palabras, al sentir que no era una persona realmente “reflexiva o inteligente” como para poder expresarme frente a otras personas sin ser criticado o ridiculizado

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo copiar e imitar las palabras de las personas en mi entorno que veía que eran “más valoradas y apreciadas que yo” al sentir que no podía levantarme en y por mis propias palabras porque estas no tenían ningún valor para las otras personas o eran “poca cosa” para ellos, donde en realidad yo me quité a mí mismo la fuerza en y sobre mis propias palabras en y a partir del momento en el que comencé a decir mentiras y a engañar a las personas, porque fue entonces que mis palabras perdieron ese valor y esa fuerza para mí mismo, ya que en mi interior sentía que era incapaz de mantener un compromiso si antes no veía y velaba por mis intereses, donde a la primera oportunidad buscaría la forma de sacar ventaja de la confianza que otros habían depositado en mí.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo pensar que mis palabras no tienen ninguna validez si no tengo la aceptación y el reconocimiento de las personas, en lugar de darme cuenta que si en primer lugar yo no me doy a mí mismo esa aceptación y reconocimiento a través de vivir y dar poder y fuerza a mis palabras a través de hechos, es entonces que estas pierden todo peso y sustento en el mundo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo romper mis promesas y mis compromisos al tratar de satisfacer a otras personas, donde mientras escribo esto, puedo ver que en realidad de igual manera haría dichos compromisos y promesas tratando de satisfacer y quedar bien con las personas, pero al final rompería esos compromisos y promesas buscando mi interés personal y en cierta forma levantándome en y por mi propio interés, como si en un determinado momento tuviera que “decidir de qué lado estoy y a quién voy a apoyar y a quien no”, pero en lugar de inclinarme por la honestidad conmigo mismo, me incliné sólo por mi interés personal

Me perdono a mí mismo por no aceptarme y permitirme a mí mismo darme cuenta y reconocer que fui yo mismo a través de mis palabras y mis acciones que provoqué mi propio aislamiento a lo largo de mi vida, al romper mis palabras con acciones que iban en contra de aquello que yo decía ser y quien decía ser, ya que en lugar de realmente levantarme en y como mis palabras, me levanté por mis deseos, mis intereses, mi propia búsqueda por experiencias energéticas emocionales y sentimentales, en lugar de considerar en honestidad conmigo mismo lo que era mejor para mí mismo y para los demás.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo robar y mentirle a mis hermanas, mis compañeros de la escuela e incluso a las personas que decía que eran “mis amigos” con quienes me juntaba únicamente porque quería obtener o conseguir algo de ellos, donde en realidad no me detenía a considerar cómo estaba dañando a las otras personas, sino que simplemente veía y buscaba mi propio interés, mi propia diversión y satisfacción, porque no quería compartir con los demás, simplemente quería acaparar todo para mí.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta que cuando miento o robo no sólo me hago daño a mí mismo, sino que le hago daño a las personas en mi entorno, porque esa confianza no sólo se quiebra conmigo/hacia mí, también hago más difícil para otras personas el que puedan abrirse nuevamente con otros y que puedan colaborar y trabajar en grupo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que mi deshonestidad sólo me afecta a mí, en lugar de darme cuenta y entender que de hecho afecta de igual manera a las personas de mi entorno y afecta a sus relaciones en lo que entonces comienzo a crear en esa dinámica de abusos

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que debía definirme como alguien inferior e incluso como un cobarde al no participar de las riñas y las peleas con y hacia mis compañeros, tratando de probar o demostrar que “era un hombre”, dónde entonces me limitaba a ser la definición que aparentemente estaba obligado a ser y vivir, sin de hecho detenerme un momento a ver y expresar aquello que realmente se encontraba dentro de mí mismo, lo cual era: “No quiero ser esto, no quiero convertirme en esto y no creo que deba pelear o hacerle daño a alguien en lo absoluto para poder ser quien realmente quiero ser”

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo tener miedo de levantarme y vivir mis propias palabras al creer que si lo hacía el resto de las personas se vendrían en mi contra y como no podía hacerles frente a todos por temor a que me hicieran daño o a quedarme solo, entonces simplemente aceptaría esa “sentencia” sobre y como mi propia mente en la definición de ser un cobarde

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo ser directo  por temor a que las personas se molesten conmigo y ya no me hablen, donde al perder esas relaciones, pierdo la oportunidad de tener como una forma de acceso a aquello que percibía que podía conseguir de esas personas, ya fueran conocimientos, relaciones, dinero y mientras escribo esto, me viene a la mente si debería hacer un esfuerzo por preservar esas relaciones si, a pesar de ser autentico, se molestaran conmigo por ser auténtico o ser directo con ellas(os).

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que ser “auténtico” era expresar una idea propia, cuando en realidad no se trata de limitarse a ser una idea o una definición, sino de cómo esas ideas y pensamientos han sido trabajadas, inspeccionadas, reflexionadas y vividas por uno mismo de forma congruente con lo que uno ve y considera que es realmente lo mejor para uno y que de hecho querría para los demás como el bienestar propio y de todas las expresiones de vida.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo resistirme a ser autentico, siendo simplemente mi expresión en honestidad conmigo mismo al existir dentro del miedo a perder relaciones, dentro de lo cual, puedo ver y me doy cuenta que, si por ser autentico no soy capaz de preservar relaciones, tal vez lo mejor es no encontrarme cerca de esas relaciones o cerca de esas personas.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo tener miedo de que las personas se enojen conmigo si me atrevo a decir, levantar la voz, o hablar desde mi punto de partida en honestidad conmigo mismo aquello que realmente existe dentro de mí, porque puedo ver y darme cuenta que tal vez la razón por la cual las personas que realmente podrían apoyarme en mi expresión y mis proyectos no se acercan, es porque no pueden encontrarme en tanto me encuentre proyectando una falsa proyección e idea de mí mismo con tal de ser aceptado.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo deliberadamente proyectar una imagen de mí mismo en la cual pudiera esconder las cosas de las cuales aún siento vergüenza de mí, o que pienso que serán ridiculizadas o no aceptadas por las personas, por ser raras, extrañas o simplemente no de acuerdo a la supuesta imagen que tendría que proyectar de mí para ser “un hombre” frente a otros hombres o frente a las mujeres.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo esconder las cosas de las que me avergüenzo en una personalidad, en lugar de enfrentar esa vergüenza en honestidad conmigo mismo para que en lugar de esconderme en una personalidad, corrija en mí aquello que sé que no está bien o que no es lo mejor para mí o los demás dentro de mí mismo y dejo de esconder aquello que sé que es lo mejor para mí y que sé que es mejor para los demás sólo por buscar la aprobación de otras personas.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo enfrentar mi propia vergüenza y dentro de ésto.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo resistirme a enfrentar mi propia vergüenza porque sé y veo con claridad que de hacerlo me habría traído conflictos con las personas en mi entorno, a quienes detrás de todo, no había querido enfrentar al temer perder su “aceptación” cuando dicha “aceptación” no es otra cosa que permanecer en una definición o idea dentro de sus mentes para poder “experimentar la clase de experiencias que tendría derecho a experimentar si me definía de tal o cual manera” como si uno se define como un “punk” entonces tiene derecho a buscar esas experiencias y buscar a las personas que “siente” que le gustaría conocer o experimentar o si se define como “espiritualista” y busca tal o cual experiencia divina o inteligencia superior, etc.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo esconderme de mi propia vergüenza para no enfrentar a las personas en mi entorno

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definirme como mi propia experiencia energética negativa de y como la vergüenza, al creer que se sentía “tan real” que podía llegar a definir como soy y debo ser, en lugar de ver que no me defino por una experiencia energética emocional/sentimental de ningún tipo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definirme en las experiencias energéticas negativas como la “inferioridad, la vergüenza, la culpa, el miedo, etc.”, sin darme cuenta que estas experiencias no son permanentes y no puedo de hecho existir por siempre en dichas experiencias energéticas, así que ¿cómo puedo definirme de acuerdo a algo que no es constante y consistente en y como lo físico? Como de hecho la honestidad con uno mismo o el sentido común, que son “principios” que uno de hecho puede aplicar en cualquier situación o frente a cualquier experiencia energética y ver más allá de ella en todos los sentidos posibles

Posibles redefiniciones (fase creativa sobre la palabra):

Auténtico: Ser congruente con uno mismo entre los propios pensamientos, palabras y acciones en todo momento

Auténtico:  Actuar de manera congruente entre lo que uno piensa, dice y siente frente a cualquier situación, reto o desafío

Auténtico: El resultado de inspeccionar, reflexionar, trabajar y vivir las propias palabras


Redefinición de la palabra:


Auténtico: La expresión que resulta de haber reflexionado, inspeccionado, trabajado y vivido de manera congruente entre las palabras, las ideas, los pensamientos y las acciones que uno ve y ha comprobado que brindan y ofrecen bienestar para uno mismo y los demás