viernes, 13 de enero de 2017

Mi Jornada hacia la Vida, Día 962, Retomar la disciplina

Parece tan difícil reconocer lo mucho que me he apartado de mi propio camino, lo difícil que ha sido volver a generar la costumbre de cargar conmigo una libreta y de no entregarme a toda y cuanta experiencia energética emocional emerja en mi mente. 

Son esas pequeñas cosas que uno da por sentado, entre las cuales, los pequeños hábitos llegan a definir a los más grandes, que uno no alcanza a percibir como el siempre darse la oportunidad de hacer algo, reside no tanto en "presionarse a hacer algo" como entender y darse cuenta como ese pequeño detalle, ese pequeño esfuerzo en realidad nos lleva a algo.

Y es entonces que ya no se trata de "tener que hacer por hacer" sino de "hacer para poder llegar a ser" y de igual manera entender que en ese "llegar a ser" no es como que te conviertes en ello, sino que simplemente cambias algo de lo que haces, para que entre las cosas que empiezas a hacer descubras lo que eres capaz de hacer y lo que siempre has sido capaz de hacer.

Es curioso... por qué las personas constantemente mencionarían que me veían "atrapado" en mis hábitos, pero la verdad es que no me encontraba atrapado en ellos y más bien cuestionaría: "¿Cómo es que dichas personas viven sus vidas como una "obligación", en lugar de vivir y levantarse en y como los principios que los convertirán en la clase de personas que quieren ser?" Pero es ahí donde en mi afán por encontrar un "atajo", una salida fácil, una "experiencia" para poder sentirme "especial e importante", comencé a hacerme de caminos espirituales en lugar de hacerme de principios para resolver las cuestiones que como ahora, me tienen ensimismado dentro de mi propia mente.

¿Por qué digo principios y no espiritualidades? Por qué no hay pluma que cure la mente de la persona que alimenta a la mente misma en y a través de las creencias que no nos hacen sino degradar el potencial que tenemos por nosotros mismos; la medicina es un principio interesante porque "todo depende del individuo" y es cierto, pero ¿Puede la medicina actuar en el individuo que se niega a ser su propio ejercicio de curación, su propio camino y su propio destino?

¿Por qué nos curamos? ¿Para qué nos curamos? ¿Para qué limpiamos el cuerpo de impurezas, mentiras, engaños, amores y dolores, pasado y futuro? Muy simple = para lo que sea que nosotros, tu, yo y cada uno determinemos, sin embargo, si nuestros principios son en sí mismos "desequilibrados", porque hayamos nuestro enfoque en experiencias energéticas, sentimientos, emociones, ideas, pensamientos - mente, entonces ¿Dónde termina esa medicina? Y sólo sé que empieza en el individuo, que empieza en uno mismo y que empieza con una decisión = resolver ésto que me aqueja por mis propios medios, realizando el trabajo necesario que no corresponde a nadie sino a mí, que no concierne a nadie sino a mí

Yo soy la pluma y la cura soy yo.