lunes, 9 de enero de 2017

Mi Jornada hacia la Vida, Día 961, La primera pluma...

¿Recuerdas la primera pluma que alguna vez sostuviste entre tus dedos? Seguramente eras muy pequeño y no lo recuerdas, no te preocupes, yo tampoco lo recuerdo, no recuerdo la forma que tenía, no recuerdo su forma o su apariencia, pero llevo una vida contemplando la naturaleza y ¿te digo una cosa? Me alegro de no haber conservado aquella primera pluma, la contemplé, la aprecié y la solté...

Llevo una vida admirando la marcha de las hormigas, el caparazón de los caracoles que se esconden entre la corteza de los árboles, la danza de los colibríes entre las flores. Llevo una vida viendo a la naturaleza ser destruida y aplastada por la ceguera blanca, la luz blanca de la inconsciencia consciente de la consciencia mental.

Desde que era niño, tenía la plena certeza de querer reencarnar en una hormiga, quería escalar el árbol tan alto como la montaña, llevando a mis espaldas una enorme hoja, viendo pasar cientos de insectos y depredadores a mi alrededor, todos ellos decenas de veces más grandes que yo, para poder vivir en el mundo de los gigantes.

Un día, sentado frente a un pequeño camino de hormigas, otro niño se acercó a mí, y tras preguntarme en una cara de extrañeza: "¿Qué estás haciendo?" comenzó a pisar a las hormigas frente a mí, destruyendo su ardua labor, haciéndolas dispersarse aterradas por la furia de aquel gigante.

Interpuse mis manos e incluso mi cuerpo para protegerlas, pero él continuó pisándolas y pisándome para hacer que con mi propio cuerpo las aplastara; después me echó la culpa de haber matado a las hormigas con mi propio peso...

Con los años y el pasar de los esquemas sociales y las instituciones mentales de personas, de palabras y la luz... la maldita luz blanca... un día yo sería aquel niño pateando un hormiguero, tratando de probar mi fuerza y mi supremacía "humana", me preguntaba a mis adentros ¿por qué me pateo a mí mismo? ¿por qué destruyo lo único que alguna vez he amado?

¿Quién recuerda la última vez que sostuvo una piedra en el camino sólo por curiosidad de su forma, su color, su procedencia? ¿Cuándo fue la última vez que sostuvieron una pluma entre sus dedos? ¿Cuando fue la última vez que supimos observar sin querer poseer cualquier cosa?