martes, 27 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 957, Perdón a uno mismo sobre la experiencia del amor

Esto es un poco de perdón a uno mismo que he estado escribiendo con respecto de la primera relación que tuve en mi vida, o tal vez debería decir, de la primera experiencia energética positiva que vinculé y definí en y hacia la imagen de un ser humano.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber reaccionado en una experiencia sentimental de “felicidad” cuando la chica que me atraía me dijo que aceptaba ser mi novia, sin embargo, mientras escribo ésto puedo ver que en realidad no es que ella me importara, es decir, a tal grado que ni siquiera recuerdo su nombre, la reacción energética sentimental de felicidad fue simplemente porque vi ese momento en el que ella aceptó mi carta con la petición de que fuera mi novia como el haber alcanzado el deseo que había estado alimentando dentro de mi mente, con respecto a tener una relación, tener una experiencia energética mental positiva, como si tener esa experiencia fuese a cambiar la totalidad de la situación que me rodeaba, cuando la verdad es que nada mejoró, nada cambió, la única diferencia es que ahora tenía un punto al cual “dirigir toda mi atención y distraerme con ello para no enfrentar el resto de las cosas que acontecían en mi mundo y realidad.

Perdón Adicional:

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar las palabras “te amo” con una carga energética sentimental, donde siempre vi y utilicé esas palabras como símbolo de la experiencia mental que había generado hacia tal o cual persona y con las mismas manipulaba a las personas que conocí a lo largo de mi vida con quienes formé alguna especie de “relación”

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo decir las palabras “te amo” cuando quería que las personas de alguna manera pudieran ver que tenía un sentimiento por ellas y dedicado a ellas, donde la dedicación de estos pensamientos, era también la dedicación de mi tiempo a pensar en ellos y que en esto me consideraran en un lazo “especial” con ellas

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar las palabras “te amo” con una forma de decirle a la otra persona que “soy para ella” esperando que entonces, al escuchar esas palabras de vuelta de la otra persona, de igual manera estaría diciendo “soy para ti o soy tuya”, donde entonces aparentemente podría garantizar que se quedarían a mi lado y con ello el fin de mi propia soledad

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber utilizado las palabras “te amo” como una forma de “comprometer” al otro individuo a quedarse conmigo, como si hiciera alguna forma de “contrato” que lo obligue a responderme a mí y sólo a mí con esas palabras las cuales había provisto del poder de darme “el aprecio, el valor e incluso la vida misma en la que yo mismo no encontraba o me di un propósito” donde entonces “ésta vida” la dedico al servicio, trabajo, satisfacción y felicidad de aquella persona sólo para poder seguir creyendo que esa energía positiva en la cual defino “aceptación, aprecio, justificación de mis propias limitaciones e imperfecciones” soy yo, que esa energía que tengo tanto temor de perder es mi propósito y que mi propósito es mantener esa energía positiva manteniendo esa relación con tal de que esa persona continúe expresando esas palabras “te amo” para mí y sólo para mí… por ello, puedo ver que quería escapar de mi propia soledad, para no tener que verme a mí mismo en mis imperfecciones y limitaciones, mientras huyo de cualquier perspectiva y reflexión que me permita un momento de intimidad conmigo mismo, de honestidad conmigo mismo mientras que, por el contrario, me entregaba a las experiencias de la tristeza y la depresión entre las palabras “nadie me quiere, nadie me ama y nadie jamás me querrá y me amará”, porque en esas palabras la totalidad de mi atención y mi enfoque expresan el deseo e intención única de recibir la aceptación externa a mi propio ser, mi propia capacidad para verme y entenderme a mí mismo, para determinar y decidir lo que quiero hacer y crear en mi propia experiencia de vida fuera de las limitaciones implícitas en someter mi experiencia, palabras y acciones a los deseos, ideas y personalidades que la sociedad “pretende y busca” a fin de merecer dicha aceptación y reconocimiento ajenos.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo buscar y anhelar el sentimiento de “amor” en una relación tratando de atar y mantener al otro dentro de la misma con regalos, detalles y palabras como “te amo”, en lugar de ver y entender que una relación no se crea a través de “intercambios contractuales”, sino a través de trabajo, apoyo y consideración mutua e incondicional de lo que es necesario hacer y realizar a nivel individual y conjuntamente para de hecho construirse y crearse mutuamente en una forma que de hecho apunte a mejorar como seres humanos

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definirme en la experiencia positiva energética que llamé y nombre “amor”, donde al experimentar y definir esta experiencia en y hacia la imagen de otra persona como lo fue con esta chica, ahora definiría mi propósito en trabajar y hacer lo que fuera para mantener dicha experiencia en su lugar a fin de mantenerme “sintiendo y experimentando” la clase de sentimientos que yo deseaba para mí mismo y dentro de esto

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta y reconocer que la experiencia y sentimiento de “amor” definido según la mente es la experiencia más egoísta, interesada, manipuladora y vil de todas porque en ella sujeto y utilizo literalmente a otra persona a fin de satisfacer mi deseo y necesidad de aceptación y reconocimiento que no me he dado la oportunidad de darme a mí mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo tener miedo de estar solo conmigo mismo porque en ello sé que lo que enfrentaría y vería serían mis propias limitaciones, mis propias experiencias energéticas emocionales y sentimentales, donde entonces estoy obligado a administrar y manejar mi propio tiempo, mis propias responsabilidades y no puedo darme el lujo de recaer o depender en algo o alguien separado de mí mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo tener miedo de quedarme solo conmigo mismo porque entonces me veo obligado a volverme completa y absolutamente responsable por mí mismo y por toda experiencia dentro de mi mente o mi cuerpo físico.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta y entender que decir y expresar “te amo” a otra persona, no es, ni debe venir desde un deseo o un sentimiento que pretenda recibir la aceptación y reconocimiento del otro, sino desde el reconocimiento y aceptación propia como resultado de ese trabajo en conjunto, ese apoyo mutuo e incondicional que me he dado a mí mismo y que de igual manera he compartido y expresado a otro, puesto que el amor es algo que se expresa en acciones de apoyo a uno mismo, de honestidad con uno mismo, de trabajo con uno mismo que construyen un mejor ser humano, un mejor individuo, en el pleno entendimiento que ésto es de igual manera una forma de apoyar y buscar el bienestar del otro y de todos en  mi mundo y realidad quienes se benefician directa o indirectamente por el cambio que realizo en mí mismo como individuo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar las palabras “te amo” con el sentimiento, la energía mental positiva que he experimentado al encontrarme en presencia de otras personas, sin darme cuenta que en realidad no son las personas per se las que transmiten dicha energía, sino que simplemente soy yo quien crea esa energía en y como resultado de mi deseo, mi creencia de que teniendo una relación dejaría de sentirme solo y todas las cosas serían mejores, que en realidad simplemente se definía como el hecho de poder permanecer en una determinada experiencia energética positiva vinculada a su vez a la imagen de un ser humano a quién relacionaba la posibilidad de “remover las experiencias negativas que experimentaba dentro de mi mundo y realidad”

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Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo querer presumirles a mis compañeros de la escuela que ya tenía novia, para mostrarles que no era un rechazado, como si de hecho tener novia probara que yo era alguien, que yo merecía existir, que merecía ser aceptado y reconocido por los demás, que podía tener un lugar entre ellos y ser tratado bien, porque en realidad eso era por lo que “luchaba tanto” quería ser tratado como todos los demás, quería que me recibieran como un amigo y mientras escribo esto, puedo ver como en realidad utilicé a esta chica únicamente para poder tener la experiencia que deseaba dentro de mi mundo, dónde de hecho en ese sólo acto de “utilizarla” para verme a mí mismo de otra manera, la estaba haciendo un mero objeto, la estaba haciendo incluso inferior  a mí, haciéndole entonces a ella lo que yo no quería que me hicieran a mí y dentro de esto

Perdón Adicional:

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo considerar a aquella chica como un ser humano uno e igual, es decir, dónde en lugar de sólo enfocarme en su apariencia física y en mi propio deseo de tener novia, puedo ver que mi enfoque en realidad debía encontrarse en valorarme a mí mismo fuera de juicios de valor, y competencias entre mis compañeros, ya que en tanto yo aceptara la idea de que mis compañeros tenían derecho a no tratarme bien, a no tratarme como su igual y a ser inferior a ellos, yo de igual manera me encontraría aceptando dicha idea en mi trato con los demás, como por ejemplo en mi trato con la chica con la cual había iniciado esta “relación”, porque al verla como un simple “objeto” para poder hacerme de una experiencia energética, comenzaría a tratarla dentro de esta personalidad que generaría hacia ella donde entonces ella como “mi novia” debía de ser el papel débil para que yo pudiera ponerme en el plano opuesto y ser el novio celoso que la protege y la cuida, todo para poder dar una presentación a los demás

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta y reconocer que todos tienen igual derecho de ser tratados como iguales y que el abuso no es aceptable hacia nadie, bajo ningún concepto o forma posible, dónde dentro de ello puedo ver como mis acciones habrían sido completamente distintas no sólo hacia mis compañeros, donde entonces no habría actuado tratando de alcanzar su aceptación, sino que en realidad y por el contrario me habría enfocado en mí mismo y en lo que era importante para mí, es decir, lo que quería lograr y alcanzar, dónde entonces mi dinámica con mis compañeros habría sido completamente distinta, mis relaciones habrían sido completamente distintas con mis compañeros, puedo ver que me habría reunido con otras personas para compartir cosas que me interesaban en lugar de solo pretender que me interesaban cosas que a ellos les interesaban para que entonces pudieran aceptarme dentro de ese “marco del chico rudo/fuerte” y demás cosas que en realidad podía ver sinceramente dentro de mí que no eran en verdad lo que yo era, no se sentían como yo y podía ver que tampoco eran cosas que les agradaran a las niñas, sin embargo eran cosas que trataba de imponer en otras personas como en esta chica a pesar de que sabía que eran cosas que no le gustaban para que pudiera pretender ser el “fuerte”

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber utilizado a esta chica que conocí en el Tae kwan Do para intentar satisfacer mi deseo que tenía de una relación, dónde en realidad y si lo veo sinceramente, la verdad es que no quería tener una relación con ella en forma alguna, lo que en realidad quería era simplemente buscar a una chica con quien pudiera estar para poder satisfacer el deseo que tenía ya entonces de una relación y sobretodo con una chica en particular de mi escuela por la cual me sentía atraído.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo pretender que me interesaban las mismas cosas que a aquellos chicos que quería imitar en la escuela, para que de esta forma pudiera llamar la atención de mis compañeros y de mis compañeras al pensar que esa era la imagen correcta, ellos eran los que habían logrado ser aceptados y por tanto esa era la imagen que debía de imitar, porque de igual manera era la imagen que veía en televisión y la imagen de los personajes y personalidades que tenían éxito, cuando en lugar de buscar y tratar de proyectar una cierta imagen lo único que en realidad necesitaba era enfocarme en expresarme a mí mismo a pesar de que, en efecto, no todos me aceptarían, pero al menos me habría quedado con las personas con las que verdaderamente necesitaba estar.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo querer tener la experiencia que creía que mis compañeros de la escuela estaban teniendo, porque parecían reflejar esta aceptación, tenían relaciones y tenían la clase de experiencias que se suponía que debía de buscar porque eran mejores experiencias que la mía, sin darme cuenta o considerar que tal vez en realidad se sentían tan inseguros como yo me sentía y dentro de esto

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que la experiencia que otras personas estaban teniendo era mejor que la mía, sin ver cómo en realidad disfrutaba de jugar yo solo y de estar solo, pero en el momento que empecé a juzgar mi propia soledad, al ser llamado “el rechazado, el apestado, etc.”, empecé a pensar que estar solo era algo que estaba mal y que entonces debía de estar con otras personas a pesar de que mientras escribo esto, puedo ver como “me forzaba” a mí mismo a estar con otras personas a pesar de que me aburría estar con otros y al final disfrutaba más de mi sola presencia, de jugar solo, de caminar y de buscar cosas en el suelo, buscar insectos o algún objeto extraño que me llamara la atención, disfrutaba dibujar en la tierra o colorear algo y no necesitaba de nadie, más que de mí mismo.


Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo juzgar mi propia soledad como algo negativo, donde en realidad no es que estar solo fuese algo que "provocara la experiencia per se", sino que en realidad en la soledad era cuando veía mis propios pensamientos, mis propios sentimientos y emociones; veía por consecuente mis propias limitaciones, las cuales consideraba y definía como negativas, de modo que en lugar de hacerles frente hice lo posible por escapar de ellas buscando aceptación y reconocimiento en separación de mí mismo

Continúo en el próximo post