lunes, 26 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 956, Un día lleno de "imprevistos"

No lo voy a negar, el día de hoy me dediqué a atender las cosas "urgentes" y me olvide de las cosas importantes, así como lo he hecho con relación a mi assignment, al menos desde la última semana.

He estado tomando una serie de decisiones en mi vida, aunque tal vez sobra decir que algunas correspondieron al orden y a efecto de terminar y salir de algunas relaciones que solía frecuentar en mi entorno. Y como he mencionado antes, no es que estas relaciones o estas personas en mi vida fueran... a falta de una mejor palabra "conflictivas", de hecho hice todo lo que estuvo en mis manos para que mi salida fuera lo menos abrupta y dolorosa posible, en términos de efectuar un cierre o una despedida que, por decirlo de alguna manera, concluyera entre besos y abrazos en lugar de agresiones y rencores.

Cada día es uno de esos días y cada día es uno a la vez, porque los extraño, en particular a una persona quien se volvió sumamente significativa, porque yo la hice significativa... ya sabes lo que dicen, todos buscamos a la persona "especial, la persona indicada", pero no pensamos en "convertirnos en esa persona especial, esa persona indicada", lo cuál ciertamente es una de las enseñanzas que dicha persona logró dejar en mi eseidad. No obstante, el trabajo es y debe ser mutuo, no es posible salvar a una persona que no desea ser salvada, y no me alcanzan las palabras para expresar lo difícil que ha sido integrar ese entendimiento dentro de mi consciencia.

Una parte de mí aún quiere escapar al olvido, pero otra me demanda recordar y enfrentar lo necesario; como saben, no es mi costumbre (y no suele serla entre los Destonians) mencionar nombres, así como comprometer la integridad del individuo al cual nos referimos al describir nuestras experiencias y ésta no será la excepción.

Aún hay mucho que necesito reflexionar, caminar y perdonar, pero no es algo que vaya a compartir aquí, y si lo hago, tal vez será en forma de un cuento, de una historia o de una reflexión, ya me conocen... ¿Por qué limitar el potencial de una buena historia a la memoria concerniente de un solo individuo, cuando bien ésta puede ser convertida en aquel "insight" que pueda ser interiorizado por más personas en su esfera individual? A fin de cuentas, ¿de qué nos sirven las horas frente al espejo de las palabras, si con tanta facilidad y ligereza dejamos a otros la huidiza alternativa de declarar extranjeras nuestras memorias y experiencias, cuando bien éstas pueden alcanzar un nivel simbólico dentro de la consciencia de aquel "otro" que no desea mirarse en "nuestro espejo", sino que busca aprender del espejo mismo para hacer suya aquella mirada que le permita entender lo valioso y especial que él o ella son en verdad? Espero lograr no sólo hermosas historias, sino compartir miradas, por eso escribo cuentos.

Esto es todo por el momento. Saludos.