viernes, 23 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 954, Para no continuar el conflicto...

El día de hoy en la mañana mi madre entró en una reacción emocional al verme sentado frente a la televisión viendo un stand de comedia que, en esencia, hacía una crítica/sátira sobre la navidad; creo o quiero pensar que en realidad no fue el stand de comedia per se lo que la llevó a entrar en dicha reacción, puesto que hoy en la mañana recibimos la noticia de que mi hermana fue extorsionada por unas personas quienes prácticamente lograron extraer información privada de la familia... (y no voy a realizar mayor comentario al respecto).

El punto es que mi madre se encontraba por demás preocupada por la situación y asumo que su reacción al verme sentado frente a la televisión, sin embargo, tras escuchar sus gritos y sus insultos (los cuales no suele expresar en la forma en la cual lo hizo el día de hoy), no quise quedarme a "discutir" con ella; es más, ni siquiera respondí a éstos, simplemente apagué la televisión, me subí a mi cuarto y me encerré, pero no pasó mucho tiempo antes de ver que en mi mente de igual manera se estaba "cultivando" una reacción emocional, por lo que no le di un segundo pensamiento y simplemente tomé algunas cosas y me fui a la biblioteca de la escuela (la cual por el momento se encuentra prácticamente vacía porque ya nos encontramos en el periodo de vacaciones).

En el camino a la escuela aplicaba un poco de perdón a uno mismo sobre la experiencia del enojo y el deseo de esencialmente desquitarme con mi madre por sus palabras, insultándola de igual forma o gritándole como ella lo hizo. Y en dicho proceso comencé a abrir una dimensión interesante sobre este rencor que he estado reservando dentro de mi mente hacia mi madre, como los juicios hacia ella por sus reacciones (aunque por supuesto lo único que se vuelve evidente frente a esta "vertiginosa" ironía es el hecho de que me encuentro reaccionando a las reacciones de mi madre y en ello emitiendo un juicio no sólo hacia ella sino hacia mí mismo en este eterno juego y lucha de superioridad e inferioridad).

Sinceramente sigo considerando si abrir o no el resto de los puntos que se volvieron evidentes al estar aplicando dicho proceso, pues varios de éstos son en esencia bastante privados.

Lo que si puedo mencionar es que entre las cosas que me llevé antes de salir de mi casa, tomé una vieja enciclopedia de algunos cuentos que solían leerme cuando era niño; la bibliotecaria que se encuentra ahora en la escuela tiene una pequeña hija y sobra decir que esa enciclopedia se encontraba sumamente desaprovechada en mi casa, así que, ya de antemano le había solicitado permiso a mis padres para poder donarle la enciclopedia, aunque no había tenido un motivo para visitar la escuela en vacaciones y ¿por qué no? aprovechando la ocasión, le obsequié aquella vieja enciclopedia con la cual me había entretenido por varias horas en mi infancia. Y por supuesto, la respuesta a la pregunta implícita (y casi obligada) de: ¿Por qué donar la enciclopedia para la hija de esta chica en la biblioteca? Simplemente porque desde que llegó esta chica a la escuela, siempre ha tenido la cortesía de regalarme una taza de café cuando me encuentra sentado y yo como respuesta a dicha cortesía le ofrecía un paquete de galletas de chocolate, así que al menos quienes me conocen de forma personal (y no me dejarán mentir) saben por demás que soy una persona detallistas y me gusta hacer regalos a todas las personas con quienes congenio de una manera tan singular.

Y es decir, por supuesto puede parecer por demás simple que ofrecer un pequeño refugio o un espacio para platicar sobre cualquier tontería, compartir un poco de música y contar alguno que otro chiste y en ello despejar la mente del conflicto en casa, pueda llegar a significar tanto para uno, pero ciertamente lo hace, y lo hace a tal grado que sinceramente prefiero un millón de veces visitar la pequeña biblioteca de la escuela a, por ejemplo trasladarme a la biblioteca Vasconcelos o a la biblioteca de la UNAM, que ciertamente ofrece el mismo espacio... pero no la misma compañía.

Ambos salimos por una taza de café y un par de donas (desayuno de campeones) y mientras tanto le platiqué la situación en mi casa. Ella me dijo que no me lo tomara personal, y ciertamente confío mucho más en su criterio para entender la situación que en el propio, a fin de cuentas, es más fácil que una mujer entienda a otra (supongo), pero pasé algunas horas con ella desde la mañana, hasta la tarde; ciertamente no entiendo cuál es el propósito de que pase tantas horas en las instalaciones cuando no hay un alma en la escuela (además de algunos profesores que se encuentran cubriendo algunas horas en la misma), es decir, a fin de cuentas no hay, ni habrá quien solicite un libro en estas fechas... pero el motivo nos sirvió de pretexto para hacernos compañía en nuestras respectivas tareas, por lo pronto yo me encuentro trabajando aún en la obra de teatro que debo tener lista a más tardar para la próxima semana (al menos en lo que corresponde a la primera propuesta) y ella continuó con sus actividades de administrar y registrar material.

Continuamos platicando durante toda la mañana y el resto de la tarde, mientras cada uno se dedicaba a su trabajo; yo leía algunos artículos que necesito para poder justificar algunos atajos y salidas dentro del guión de la obra y ella administraba los nuevos libros que están añadiéndose al acervo de la biblioteca al tiempo que sacaba los que definitivamente no tienen absolutamente nada que hacer allí, como un libro de meditación y sanación espiritual que encontramos entre los textos que algunos alumnos habían donado para la universidad años atrás, (háganme el chingado favor...) y muchas cosas sumamente "interesantes" como esa...

Su jornada laboral terminó a las 6 de la tarde, la acompañé al metro y volví a mi casa. Al llegar, mi madre me habló de nuevo como si nada hubiera pasado y aunque en mi mente seguía presente el conflicto de la mañana, tomé un respiro y simplemente hice presente el hecho de que ciertamente no tiene mayor importancia, creo que está por demás decir que ambos nos encontrábamos alterados frente a la situación que tuvo a la familia un tanto tensa en la mañana. Por supuesto no ignoro, ni dejo pasar el hecho de la situación no está "resuelta", aún debo trabajar este punto y sinceramente me daré a la tarea de hacerlo apenas termine de escribir este post (ya decidiré si comparto algo de lo que vea en dicho proceso o no; insisto, es íntimo y no le incumbe a nadie más que a mí. Ya decidiré si permito que sea de la incumbencia de los demás si encuentro algo de apoyo en dicho proceso, pero por el momento ya tienen mi plan de acción y mi promesa de un post futuro sobre el tema de mi relación con mi madre).

Saludos