lunes, 19 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 951, Aprendiendo a conducir pt. 3

Éste será el último post que dedicaré a este punto, ya sabes hay que hacer todo ésto un poco más dinámico, de otra forma se vuelve un tanto insufrible para ustedes y para mí...

Entonces, volviendo con el punto de las reacciones; otra de las experiencias energéticas que tomaría lugar mientras estaba frente al volante sería que, como saben, cuando uno comienza a tomar clases de manejo el instructor tiene una palanca ligada al freno del conductor, o en su defecto tiene un freno independiente desde el cual puede básicamente prevenir que la cagues y te estrelles contra algún cristiano..., pero cada vez que mi instructor presionaba el freno o detenía el auto cuando me encontraba realizando alguna maniobra o algún cambio, no lo voy a negar, por momentos me daban ganas de soltarle un puñetazo a la cara y gritarle: "¡Suelta el pinche freno!" (¿Recuerdan que mencioné en el post anterior que apliqué en voz baja un poco de perdón a uno mismo? Bueno... ya saben a qué se debió. "Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo imaginarme que le suelto un puñetazo a mi instructor por quitarme el freno; no Gabriel, no lo hagas, recuerda que intenta salvarte la vida" - ¿Qué sería de ésto sin un poco de humor, no?)

Por supuesto me tomaba algo así como 3 segundos darme cuenta que de verdad era necesario que tomara la iniciativa de controlar y contener mis movimientos cuando no me encontraba plenamente consciente de todas las condiciones de las que uno debe esencialmente encontrarse consciente mientras se encuentra frente al volante, sin embargo (y ésto sobretodo cuando entramos a una gasolinera a cargar gasolina), podía notar su nerviosismo más que el mío, donde en cada movimiento que realizaba comenzaba a detener el auto y en cierta forma eso podía sacarme un poco de mis casillas, porque ya sabes, estas tratando de coordinar los pies, pero como que hace falta "algo" que no alcanzas a controlar porque esencialmente no tienes forma de moverte o medir tus movimientos porque esencialmente algo te los restringe por completo; así que, para no hacer el cuento demasiado largo, básicamente terminamos por ser yo quien simplemente dejaba ir la marcha poco a poco y el controlaba completamente el freno...

En algún momento entre ese maniobra lo miré y sinceramente me reí de toda la situación, el me miró con una cara de extrañeza y me preguntó: "¿Qué ocurre?", yo le respondí: "Nada, es que no encontraba el freno..."

Los camiones son un tema aquí en la ciudad y en más de una ocasión le confesé a mi instructor sentirme nervioso por encontrarme encasillado por 3 camiones (uno al frente y uno a cada lado del coche); vivo cerca de una de las distribuidoras de alimentos más grandes de la ciudad "La Central de Abastos", así que evidentemente es algo bastante común por mi zona, pero curiosamente me llamó la atención que cuando le dije ésto a mi instructor, él me respondió: "No te preocupes, a mi también me ponen nervioso y llevo conduciendo más de 14 años", porque en el momento que me dijo eso, incluso yo me sentí más calmado, como si dijera para mis adentros: "Ok no te preocupes, no pierdas el control o te vuelvas loco aún, sólo cámbiate de carril"

El día de hoy tuve mi ultima clase de manejo, y sí, aún tengo que seguir practicando los cambios, sin embargo el instructor se desentendió completamente del freno y prácticamente me dio plena libertad sobre los movimientos, sobretodo al momento de estacionarme en 3 movimientos de reversa (lo cuál por supuesto aún debo practicar), pero en general, puedo decir que me encuentro mucho más confiado sobre mis propias habilidades frente al volante y ahora me daré a la tarea de tramitar mi licencia (lo cuál no estoy seguro de si es algo "taaaan cool", porque ya puedo ver a mi madre pidiéndome que vaya a hacer algún encargo o ya sabes, recoger a mi hermana a la escuela o lo que sea, pero bueno, al menos sé y tengo la plena seguridad de que podré disfrutar del camino, aún si hay tráfico de por medio)

Ya compartiré en alguna otra ocasión más a detalle estas experiencias, porque por supuesto, ahora viene una parte interesante ¿Qué ocurre cuando ya no se encuentra el instructor o alguna voz que te indique cómo realizar los movimientos o las maniobras?

Gracias por leerme, saludos