domingo, 18 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 950, Aprendiendo a conducir pt. 2

Una vez frente al volante, hice como una suerte de "inspección de rutina" de las cosas que sabía por demás eran como obligadas en el proceso antes de empezar a conducir, en cierta forma necesitaba demostrarle a mi instructor como quiera que fuera que sabía lo que estaba haciendo, a fin de cuentas, ante más pronto concluya dicho proceso, más pronto tendré mi licencia y podré estar conduciendo y, en una nota personal, debo decir que en realidad, o al menos resulta algo frecuente en mis experiencias cotidianas, sentir una suerte de fastidio cuando alguien repite o me indica realizar cosas que son por demás obvias... así que antes de que tengan oportunidad de siquiera mencionarlo tomo la iniciativa de hacerlo por mí mismo; si he olvidado algo en dicho proceso, es mucho más fácil para mí aceptar la indicación que haya olvidado a esperar a recibirla cuando sé por demás qué es lo que tengo que hacer.

Me coloqué el cinturón de seguridad, cerré las puertas, ajusté mis espejos, me aseguré de tener la palanca de velocidades en neutral, liberé el freno de mano, presioné el "clush" y giré la llave para encender el vehículo; coloqué la marcha en primera, deslicé poco a poco el clush antes de presionar el acelerador y... se apagó el coche... 

No sé si es parte de algún sistema mental, pero cuando ocurrió eso (es decir, que se apagara el auto) comencé a sentirme nervioso y de pronto mi mente se vació, no sabía que había hecho mal y me preocupaba por demás lo que pensaría de mí el instructor (lo cual es una gran ironía porque no sólo era el primer día frente al volante, sino que además apresuré la conclusión que aparentemente tomaría mi instructor al verme cometer un error, cuando yo quería demostrarle que sabía que diablos estaba haciendo...); el comentario de mi instructor: "Liberaste el clush demasiado rápido".

Es interesante lo que puede provocar el nerviosismo en la mente, porque de pronto a partir de ese momento y tras un sólo error, el pensamiento que pasa al frente en mi mente es: "Ésto va a ser más difícil de lo que parece"; sé que para todos aquellos que no me conocen, lo cual es prácticamente el 99.9% de las personas de quienes tengo por demás el honor de contar con unos minutos de su tiempo para que lean este blog, tal vez puede resultar irónico o incluso satírico una experiencia de este tipo frente a un procedimiento tan simple, sin embargo, hace tan solo unos años un pensamiento como ese habría bastado para sacarme del coche completamente aterrado de cometer algún error que pudiera provocar un accidente, porque en ese pensamiento para mí no sólo está el error en el momento presente, sino la manifestación y antelación de cualquier error futuro, incluido y acompañado de una serie de imágenes en las cuales esencialmente  termino estrellado contra algún otro coche obligado a pagar un monto adicional a la reparación del vehículo de prueba y los daños provocados al vehículo afectado por mi (disculpen mi francés) inherente estupidez.

¿Qué hizo diferente esta experiencia? Un respiro, sólo eso, tomé un profundo respiro y simplemente dejé ir el pensamiento, estando consciente de que era no más que eso: un pensamiento. Volví a arrancar el coche y liberé el clush con mayor lentitud mientras trataba de percibir la revolución del motor mientras comenzaba a avanzar poco a poco.

Es difícil poder aplicar perdón a uno mismo en esos momentos, o al menos he reservado dichas aplicaciones para un momento donde no me encuentro rodeado de gente, a diferencia de como lo hacía en un inicio, no porque no tenga "el valor o la capacidad de hacerlo", simplemente ahorra cualquier confusión y conflicto que otros puedan tener hacia el propio proceso, sobretodo considerando que la gran mayoría de las personas no se encuentran familiarizadas con las herramientas de Desteni, pero en cuanto tuve la oportunidad de hacer un poco de perdón a uno mismo lo hice, lo cuál fue aún en el interior del coche mientras mi instructor atendía una llamada, en fin.

Conforme comenzaba a familiarizarme con la dinámica y procesos para conducir, más y más comenzaba a disfrutarlo, porque es como que literalmente te ves obligado a añadir poco a poco cada uno de los puntos de los cuales te vas volviendo consciente, sobretodo y al menos en lo particular, empecé a estar más y más consciente del movimiento de mis pies, cosa que al menos es más difícil realizar cuando camino por la calle o incluso cuando me traslado en la bicicleta, la costumbre suele interponerse en dichos procesos de relación con el propio cuerpo.

Continuaré con más en el siguiente blog.