sábado, 24 de septiembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 944,Trabajo, Escuela, Relaciones y tiempo, tiempo, tiempo...

Hace 3 semanas comencé a laborar en una compañia de ventas donde ofrecemos Sistemas de Salud para las personas (¡Oh por Dios! Ya se ha integrado en mi a tal grado que incluso estoy vendiendo en mi blog LOL!!!!)

Hablando en serio, la oportunidad de laborar en esta empresa se me presentó a través de una amiga a quién no veía desde hace ya una considerable cantidad de tiempo, pero me habló un poco acerca de esta empresa en la que se encontraba laborando y sinceramente me pareció una excelente oportunidad para tener un ingreso y en ello experimentar un poco en esta área en la cuál no tenía ninguna experiencia previa.

Así que, me citaron a las oficinas de la empresa, las cuales se encuentran a 2 horas y media de mi casa y en la primera semana recibí mi capacitación, dentro de la cual por supuesto uno tiene que agendar demostraciones con personas cercanas de los productos que vendemos, y me encontré en un grave aprieto cuando traté de "equlibrar" mis tiempo, y digo equilibrar porque literalmente me encontraba realizando malabares para poder llegar a la escuela en cuanto salía de las demostraciones, más aparte coordinar tareas y entregas de proyectos que, por supuesto, de igual manera requieren su tiempo y su espacio para poder ejecutarlos.

En el camino al trabajo de igual manera continuaba con mis proyectos personales, los cuales incluyen continuar con la segunda parte de la novela que me encuentro escribiendo y algunas canciones y poemas, ilustraciones, etc. (y mi computadora acaba de caerse de la mesa, no es broma... LOL); aunado a ésto, he estado saliendo con una persona a quién también dedico parte de mi tiempo y mi espacio, más los audiolibros, más las traducciones de las entrevistas, más este momento en el que me encuentro escribiendo aquí en el blog, en el cuál procuro al menos tener una publicación semanal.

Y no lo voy a negar, las ventas son dificiles, de hecho es el trabajo más demandante en el que me he encontrado hasta el momento, no sólo por la organización de los tiempos, sino porque debo de moverme constrantemente para conseguir nuevas referencias y llevarle la demostración a nuevas personas, de las cuales la gran mayoría por lo general cancela, no tiene tiempo o simplemente no le interesa.

Así que, de momentos esto parecía una lucha contra mí mismo por hayar y hacer ese tiempo y hacer cada tiempo para cada cosa; de hecho la primera semana llegué tarde a algunas de mis asignaturas o me tenía que ir antes de otras para poder llegar a tiempo a esas demostraciones, las cuales en realidad me dió gusto agendar dentro de la segunda semana de clases en la cuál aún nos encontrabamos como "empezando" con los primeros proyectos y responsabilidades, porque allí fue donde pude ver que una demostración por ejemplo puede conllevar una plática de alrededor de 90 minutos, pero a veces puede extenderse hasta 2 horas dependiendo de si el cliente tiene alguna duda o se encuentra interesado en adquirir un producto, y si mi demostración la había agendado a las 3 mientras que tenía clase a las 4..., bueno, ya se imaginarán el problema que conllevó darme cuenta de ésto.

Afortunadamente sólo la primera semana de capacitación requirió de mi presencia en las oficinas diariamente, a partir de la segunda semana sólo he tenido que presentarme una vez por semana a la oficina para poder acudir a las juntas y/o recoger los equipos para presentarlos en las demostraciones.

Hace unos días estaba a punto de darme por vencido en el trabajo hasta que leí un cuento, que por cierto me gustaría compartir con ustedes que me ayudó a entender una cosa bien simple, cada cosa debe tener su lugar y todo debe estar fundamentado en principios bien claros para que las cosas no se contrapongan entre ellas.

(Link a la página oficial del cuento: http://psicologia-estrategica.com/cuentos-para-pensar/)


Las Piedras y el Frasco:
Cierto día un motivador estaba dando una conferencia sobre gestión de tiempo a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaran.

De pie frente a un auditorio compuesto por gente muy exitosa dijo:

Quisiera hacerles una pequeña demostración...

De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de piedras del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.

Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron ¡Sí!

Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.

Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro?

Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un cubo lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.
Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!

Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro con piedras hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.

¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.

La enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.