jueves, 30 de junio de 2016

Mi jornada hacia la Vida, Día 925, Investigando la historia de mi familia pt 2.

En esta ocasión, me di a la tarea de investigar la historia de mis bisabuelos por parte de mi Padre. Apenas el fin de semana pasado fuimos a visitar a mi abuela y aproveche la oportunidad armado por demás de una grabadora para preguntarle sobre la forma en que se conocieron mis bisabuelos y ahora en la próxima oportunidad me daré a la tarea de investigar como se conocieron ella y mi abuelo (quién falleció desde mucho antes de que yo naciera).

Sin más preámbulo, ésto fue lo que me contó mi abuela:

"Mi Madre Salomé, según nos platicó, ella era originaria de San Simón de Guerrero, pero muy niña tuvo que huir porque los Zapatistas en tiempo de la Revolución perseguían a la gente, de modo que en el tiempo de la Revolución sus padres murieron y ella se quedó con su abuela. 

Como se andaban escondiendo de los Zapatistas y Carranzistas se vinieron bajando, escondiéndose entre cuevas, al final de cuentas llegaron aquí y mis otros abuelos fueron a San Agustín, y como mi abuelo tenía Tierras por donde quiera (el era terrateniente) teníamos un terreno que le llamábamos "La Mesa". 

Mi padre solía visitar el terreno para cuidar a los animales; mi madre estaba con su abuela y cuando murió su abuela, se quedó con su tío y un buen día, mi padre la vió y se enamoraron, pero en aquel tiempo no había la costumbre de pedir a las muchachas, se las llevaban porque les gustaban y se la trajo mi santo padre ella estando muy "chamaca", pero a pesar de que era muy joven, mi madre sabía hacer ya varias cosas, sabía bordar, deshilar, coser, hacer camisas, calzones de manga larga, hilar la lana con las cuales hacían cobijas. 

Cuando ella vino a ser nuera de la familia, ella encontró a todas sus hermanas de mi papa muy jóvenes y como ella fue la primer nuera la hacían trabajar mucho - hacían tortillas, molían en el metate, no había molino ni siquiera de manivela, no había luz, no había agua potable, pero había un río del cual solíamos tomar agua y si no teníamos que ir a un pozo... mi abuela la quería mucho porque era una niña, cuando mi papá se la trajo habrá tenido unos 16 años, la quería mucho... y la ayudaba con todos sus hijos, los bañaba, los peinaba, lavaba su ropa, hacía de comer; mi abuelo tenía muchos terrenos había muchos peones que ayudaban a trabajar y a esos peones de igual forma se les daba de comer.

Mi madre siempre obedecía como una buena hija, hasta que decidieron comprar el terreno y la casa que tenían por allá, que en aquel entonces comentaba mi madre que les había costado $150.00 (ciento cincuenta pesos). Conforme fueron creciendo las hermanas de mi papá, se fueron casando y la familia siguió creciendo y creciendo.

Mi padre solía interesarse por la política, tan es así que por él se metió en la comunidad la luz y el agua, también fue presidente de la asociación de padres de familia de la escuela, lo querían mucho... estaban tan agradecido con él que querían ponerle "una placa", pero mi padre no quiso.

Nosotros fuimos creciendo y yo me fui muy chamaca a México, porque al morir mi padre, sus hijos (mis hermanos) no obedecían a mi abuela, ni a sus mujeres y se dedicaron al alcohol... de modo que había muchas carencias en la casa, comenzaron a vender terrenos, a empeñarlos y a pesar de que había animales como gallinas, borregos, reces, nunca tomaron la iniciativa de vender alguno de ellos para comprar zapatos por ejemplo... nosotros anduvimos descalzos casi por 9 - 10 años, pero cuando los hijos fueron creciendo las cosas fueron mejorando porque los hijos se iban a trabajar a la ciudad y nosotros siempre mandábamos dinero para mis padres, fue así que se mejoró la situación económica; la realidad es que si la situación no se encontraba bien, se debió a que los hijos vendieron los terrenos... se gastaron el dinero y no trabajaban las tierras como mi abuelo lo hacía. Cuando mi abuelo vivía, había mazorca de maíz y se vendía, porque se trabajaba, pero después eso se perdió...

Tengo buenos recuerdos de mis padres, pero también tengo recuerdos muy tristes. Yo viví mucho tiempo en la pobreza y mis padres eran muy estrictos, me pegaban mucho; recuerdo una ocasión en la que yo iba a cuidar los borregos y éstos se me adelantaron y se fueron a comer la avena de un terreno que se encontraba ya bastante crecida, casi se la acaban... eran 60 borregos..., yo regresé muy triste porque sabía que me iban a pegar, encerré a los borregos y al otro día llegó el dueño del terreno de la avena y le contó a mi padre, quién entonces me golpeó con una reata mojada mientras yo estaba atada a las escaleras, hasta que me orine del dolor... esos eran los castigos por no cuidar bien a los animales, eso ahora lo veo como salvajismo y he de reconocer que a mis hijos yo les pegué, pero no de esa forma...

Allá por 1951, la gente era muy pobre, todos andaban descalzos, no tenían casas como lo que ves ahora, ni siquiera de adobe, eran casas de tabla en las cuales el aire helado se colaba por todas partes; muchas veces la gente se acostumbraba a esa vida porque no había otra solución, lo que se ganaba era apenas para medio comer, no podía uno alimentarse bien y si había alguna vaca no se la comían, era para vender queso, leche, etc., para hacer un poco de dinero. Debíamos trabajar muy duro, yo me levantaba a las 4 de la mañana para moler en el metate y en cuanto amanecía habíamos molido la masa y empezábamos a hacer tortillas, para que al salir el sol ya estuvieran almorzando las personas para ir a trabajar. Había mucha pobreza. Recuerdo que cuando las gallinas ponían huevos y no nacían los pollos, a esos los conocíamos como huevos "güeros", mi madre tomaba esos huevos y los hervía y cuando los pelábamos los poníamos en una tortilla y nos los comíamos, pero apestaban horrible... había ocasiones en los que con 5 huevos almorzábamos todos en la casa y los hacíamos rendir poniéndole cebolla, papa y chile, sólo eso podíamos comer antes de irnos a trabajar desde temprano y hasta caer el sol.

Cuando iba a cuidar a los borregos me llevaba un puño de sal y comía algunas de las cosas que encontraba en el campo - encontraba rábanos, jocoyoles, zarzas (aunque fueran verdes), todas las frutas que pudiera encontrar como manzanas, duraznos, tejocotes, etc.; en otra ocasión que estaba cuidando los borregos y me encontraba muy sedienta, me acerque al río y me puse a beber del agua, pero al subir por el mismo me encontré un perro muerto que estaba descomponiéndose en el río, me asusté mucho, así que al regresar le dije a mi madre y ella preparó un cosimiento con diferentes hierbas (no supe cuales) y gracias a eso no me enfermé, mi madre conocía de muchas hierbas para las enfermedades. Esa era la situación en aquel tiempo..."