sábado, 14 de mayo de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 922, Investigando la historia de mi familia.

El día de hoy salimos a visitar a mi hermana, para poder festejar a mi madre por el día 10 de mayo. No habíamos podido hacerlo entre semana, a pesar de que mi padre regreso más temprano del trabajo con ese único propósito, mi madre se encontraba cansada y más aún parecía triste, porque suele recordar a mi abuela en estas fechas.

No fue una decisión de último minuto, a decir verdad mi papa me pidió de antemano que reservará este fin de semana en particular, es decir que no hiciera planes o proyectos, para poder visitar a mi hermana y así tener a todos reunidos para festejar a mi madre.

Durante el trayecto, al salir a la carretera, un accidente género un cuello de botella que nos mantuvo parados alrededor de 5 horas, y al reconocer que no teníamos opción excepto aguantar todo ese tiempo, me vino a la mente el hecho de que estaba interesado por saber un poco más de la historia de nuestra familia, de la cual prácticamente no sé nada..., así que le pedí a mi madre que me contara la historia de cómo se conocieron mis abuelos.

Mi madre encantada, comenzó con el relato. Solo puedo decir de antemano que me parece impresionante la forma en que mis abuelos se conocieron durante su época, sobretodo con tantas restricciones culturales y sociales. No negaré el hecho de que a medida que mi madre me relataba la historia, no pude evitar sentir rencor e incluso de momentos hasta odio hacia mi bisabuelo y mi bisabuela y por otra parte, lo único que podía hacer era en cierto sentido simplemente conciliarme con el hecho de que casi toda la gente era así en ese entonces, es decir la época misma demandaba que la gente fuera tan fría y severa consigo mismo y con sus hijos.

Sin darle más vueltas al asunto. Mis bisabuelos eran ganaderos, de hecho se dedicaban a la venta de leche, poseían un par de terrenos, aunque ambos de una extensión bárbara... Dato que me cayó de sorpresa porque jamás imaginé que mis bisabuelos hubieran poseído semejantes tierras, las cuales por supuesto ya no existen actualmente (eso también fue parte de la historia de mi madre me contó y será parte de lo que narraré aquí) pero es asombroso imaginar que mi bisabuela disfrutaba montar a caballo por todo el campo e imaginar a mi bisabuelo entrar a la hacienda por enormes portones (puesto que en aquel tiempo se acostumbraba entrar montando con el caballo por la puerta) manteniendo sujeta la pistola (de la cual mi madre no tiene detalles de su paradero). Y otro detalle fascinante como contraste de la época, es que mi bisabuelo, según relata mi madre, era un hombre rubio de ojos azules y mi abuela una mujer morena.

La época de los cristeros... Franceses que llegaron a nuestras tierras que se casaban con mestizos, nuestra gente morena.. Creo que cuando reflexionad un poco sobre las implicaciones de la época puedes entender que fue precisamente esa la principal razón de su conducta y tradiciones tan severas y en ocasiones en apariencia hasta injustas con sus propios hijos...

Entre las anécdotas de mi madre, me contaba que un día mi abuela conoció a un joven de quién se sabía que pertenecía a una buena familia, y mientras mi abuela se estaba arreglando para poder verlo, le pidió a una de mis tia-abuelas que le ayudara a cortarse un poco el cabello. En eso mi bisabuela llego y al ver a mi abuela cortarse el pelo, solo exclamó en un tono burlón: "Ah! Te estás arreglando el cabello?" Acto seguido, tomó las tijeras y le corto el cabello a mi abuela a rapa, dejándola completamente calva; mi abuela era sumisa y no hizo otra cosa excepto llorar y por supuesto pasó los siguientes meses escondida en casa, sin siquiera asomar la nariz o permitir que alguien la viera...

Otra de las anécdotas de mi madre, y esto fue ya cuando mi abuelo y mi abuela se conocieron, es que mi abuelo solía pasar frente a la casa de mi abuela y simplemente se veían desde la ventana, sin expresar palabra, simplemente cruzaban miradas, pero mi abuela no tenía permitido salir o poner un pie afuera, así que la forma de comunicarse era escribiéndose cartas que se enviaban mutuamente. Ambos debían investigar las direcciones del otro para poder escribirse mutuamente y así lo hicieron por algún tiempo, conociéndose a través de sus palabras.

Cuando mis bisabuelos salían, mi abuela y mi abuelo se acercaban a la puerta principal y ambos hablaban a través de las mirillas (las cuales por supuesto cabe decir que eran cerraduras enormes para las puertas de la época), así que simplemente se hablaban a través de la pequeña hendidura donde uno apenas y podía ver los ojos del otro y escuchar su voz, la cual celaban en su memoria como el más preciado tesoro o la más hermosa caricia...

El día que mi abuelo le pidió matrimonio a mi abuela, mi bisabuelo a pesar de haber dado su consentimiento con 6 meses de anticipación, no permitió a mi abuela salir a su boda el día acordado... La mantuvo encerrada, e incluso, según cuenta mi madre, el cura quien era bastante conocido entre las personas de aquel tiempo, fue a casa de mi bisabuelo a hablar con él y le dijo: "Santiago, no puedes encerrar así a tus hijas. Esperanza se va a casar." Y aún así, mi bisabuelo no dejo salir a mi abuela...

Mi madre no supo decir cuál era la razón de que mi bisabuelo fuera de esa forma, aunque creo que basta decir que en parte y debido a las posesiones de mis bisabuelos que en aquel tiempo eran una fortuna, solo tal vez en parte, eso era razón suficiente para que mantuvieran una decidida y estricta vigilancia sobre mi abuela así como el resto de sus nietas y nietos, porque no vaya a ser que algún desgraciado se quisiera hacer con los terrenos y herencia de la familia a costa de sus hijas..., no lo sé, es parte de los misterios de la época y de mi bisabuelo...

También la expresión que mi madre sostenía mientras nos relataba esto parece parte del misterio, de momentos mientras nos narraba la historia, su mirada se perdía en el horizonte, contemplando alguna de sus remembranzas que tal vez difícilmente salgan a la luz...

Mi abuelo y mi abuela finalmente se casaron, mi abuela escapó de la vigilancia de mis
bisabuelos y se encontraron con el cura, quien los caso en secreto.

Continuó en otro momento.