lunes, 11 de abril de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 915, Para leer al Pato Donald


Hemos estado analizando este libro escrito por Ariel Dorfman y Armand Matterlart, durante nuestras clases de "Análisis del Discurso Visual" y hay una razón bien concreta por la cuál me gustaría recomendárselo a todas aquellas personas interesadas en conocer el verdadero significado y estructura de los discursos conocidos como "subliminales" que subyacen detrás de las producciones de Disney.

Personalmente, cuando trataba de analizar y ahondar en los discursos subliminales de la imagen, por lo general solía enfocarme de forma errada únicamente en el ámbito de lo sexual, como parte de esta visión "cuasi Freudiana" completamente hermética que no podía contemplar más allá del análisis del personaje individualmente (tal vez como consecuencia de mi propia limitación al permanecer en un enfoque único hacia mí mismo como ego en lugar de expandir mi visión a mi relación con (valga la redundancia) las relaciones de mi entorno), y debo admitir que con éste libro, como que uno logra ampliar el panorama no sólo con respecto a la forma en la que observamos a un "personaje/personalidad" en particular, sino todas las implicaciones de la existencia misma de ese personaje en un determinado entorno, con sus relaciones y quién éste es con respecto de la actitud y postura de los otros.

Y creo que la razón por la cuál es tan fácil perder de vista la existencia de estos discursos, es por el simple hecho de que esta estructura se encuentra tan integrada dentro de nuestras operatividad como sociedad, que llega un momento en el que ciertas conductas que realizamos, palabras que hablamos, pensamientos que pensamos son simplemente descritos so-pretexto de ser condición de nuestra naturaleza humana y ésto sin tomar en cuenta lo mucho que la información que recibimos incluso dentro del sistema educativo se encuentra alineada de tal suerte que pareciera casi imposible pensarnos fuera de la caja.

Parafraseando uno de los fragmentos del libro:

"Todos los intentos de Disney se basan en la necesidad de que su mundo sea aceptado como algo natural, es decir que combine los rasgos de normalidad, regularidad e infantilismo. La justificación de las figuras de la mujer y el niño es, en efecto, que así son objetivamente estos personajes, aunque, según hemos visto, ha torturado implacablemente la naturaleza de cada ser al cual se acerca. 

En esto reside el hecho de que su mundo este poblado de animales. A través de ésto la naturaleza invade todo, coloniza el conjunto de relaciones sociales animalizándolas y pintándolas de inocencia."

Este mundo que se nos ofrece como entretenimiento, alude a una suerte de escapismo contemporáneo, un universo en el que el niño y el adulto sueñan con mundos deformados a raíz del agobio de un mundo en el que se encuentran atrapados y sin salida. Los personajes son "adultos infantilizados" que escapan a la aventura en países lejanos, países inherentemente primitivos carentes de toda tecnología, donde "los nativos" son personajes ingenuos, torpes, confiados, desinteresados y generosos, quienes a pesar de poseer riquezas descomunales como estatuas adornadas de oro y piedras preciosas, permanecen completamente ignorantes de su valor, dispuestos a intercambiarlas o regalarlas a cambio de objetos como boletos para el tren subterraneo, bolígrafos, etc. etc., y donde tales intercambios y "trueques" sirven de excusa para legitimizar la riqueza de personajes como "Rico Mac Pato (que funciona como el símbolo de la burguesía Capitalista)" 

"Aztecland" es un ejemplo de ésto (nombrado de esta forma en las revistas Disney) es indudablemente la visión estereotipada de México - cactus, sombreros enormes, burros, volcanes, indios de viejas civilizaciones y machismos... al final no importa que el nombre sea otro, porque podemos identificar la tipicidad grotesca del país. 

Al final, el discurso que subyace detrás de tal visión es el siguiente - "los pueblos subdesarrollados son como niños, deben ser tratados como tales, y si no aceptan esta definición de su ser hay que bajarles los pantalones y darles una buena paliza. ¡Para que aprendan!"

De igual forma el discurso machista, del cual ya se ha hablado bastante alrededor de toda la visión de Disney, donde incluso películas como Shrek de DreamWorks realizaron una sátira alrededor del servilismo con el que Disney retrataba a sus propias princesas cuyo único poder residía en la seducción entorno al símbolo de la belleza y cuyo único propósito de su existencia es el de convertirse en un objeto sexual, inútil, buscado más nunca poseído, olvidando y apartando completamente su condición materna como de compañera, a partir de la cuál Disney comenzó a producir una nueva versión de "princesas" bajo el argumento de la "heroína". Antes de volver a este punto, es importante que veamos al tipo de relaciones que existen dentro de y alrededor del mundo de Disney.

Cuando observamos al "parentesco" que existe entre los personajes de Disney, uno cae en cuenta de que a pesar de que dichos discursos sostienen una visión en extremo Paternalista, aunque en realidad no existe tal cosa como "un padre o una madre", es decir, el Pato Donald tiene a sus tres sobrinos - Hugo, Paco y Luis, tiene a su Tio Rico Mac Pato, pero Donald no es el padre de sus sobrinos ni Rico Mac Pato el padre de Donald, y en éste sentido Daisy es la novia de Donald más no su esposa, lo cuál no hace de ella en forma alguna una madre y por consecuente, Donald siempre actúa bajo ésta premisa de la necesidad de complacer a Daisy quien en éste sentido y al igual que la relación que Mickey guarda para con Minnie, ambas cumplen con la función de la completa y absoluta cosificación que habíamos mencionado anteriormente.

Ahora, es posible que a primera vista esta relación de parentesco aparente no tener mayor significancia, no obstante la tiene y la tiene a tal grado que si uno lo analiza detenidamente, podrá darse cuenta que un sobrino puede demandar una determinada conducta del Tío (basada y fundamentada por lo general dentro de y en torno a la visión de Disney), pero el sobrino no puede decirle al Tío que "Es un mal padre", todas las relaciones en el mundo de Disney permanecen distantes y en cierta forma impersonales, nadie tiene ninguna responsabilidad con nadie, todos son tíos distantes, primos lejanos y mascotas fieles (en el caso de Pluto - el perro de Mickey)

Pero incluso dentro de este modelo del "adulto infantilizado" también existen dos tipos: el niño “buen salvaje” que jamás viaja ni gana nada, o los sobrinos de Donald, los cuales son los astutos, los que ganan, obtienen recompensas y castigan a "los malos", pero ¿quienes son los "malos" dentro del mundo de Disney?

Continuo en el próximo post