viernes, 18 de marzo de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 905, El último invierno y la llegada de la primavera.

Por mucho tiempo pensé en terminar con mi vida y anhelaba con todas mis fuerzas que llegara ese momento, para dejar de sentir y dejar de pensar. Puedo entender que el prospecto del suicidio sea visto o considerado por muchos como un berrinche adolescente, sólo otra persona que simplemente se encuentra insatisfecha con la vida que ha creado creyéndose incapaz de cambiarla además de tener poco o nulo ánimo o voluntad para conseguirlo, en éste sentido el suicida es más simplemente un zángano que una persona sintiéndose demasiado pequeña para todas las puertas, casi inmerecedora de cruzar el umbral de sus propios apegos hacia las alternativas.

Pero quiero decirles algo acerca del suicidio y lo que éste puede significar para algunas personas, porque ciertamente es irónico cuando ves a aquellas personas que incluso se suicidan sin razón aparente, mientras todos creían que estaba bien, porque claro, el hecho es que "esta persona estaba bien a la vista de todos, pero estaba demasiado aislado como para poder comunicar cualquier cosa", de modo que ya sabes, la imagen se vuelve muy "normal" de la persona con depresión, y no estoy hablando de "la tristeza" que a nuestros ojos puede ser evidente de señalar y reconocer, sino de aquel silencio que aparenta nada y pretende todo...

Curiosamente antes de enfrentar algunos eventos que tomaron lugar en mi vida y que realmente me llevaron a considerar el suicidio como la aparente "solución de mis problemas", éste pensamiento ya existía en mi mente y puedo recordar como aún cuando las cosas no se encontraban necesariamente “mal” en mi mundo, yo pensaba en suicidarme..., tal vez se debía a las películas que veía, los dramas que uno ve expresados alrededor de todo tipo de ideas que giran en torno a las relaciones, el amor, el ser aceptado, amado, rechazado y es decir... es irónico, porque creo que una parte de mí se preguntaba si las personas me extrañarían y en mi muerte confesarían sus sentimientos conmigo tanto como yo quería confesarles los míos, sólo que no encontraba la forma de hacerlo.

Había tanto que quería darles a aquellos a quienes amé, pero siempre sentí que jamás podría ser aquello que anhelaba ser para aquellos que merecían tanto de mí y después de algunos años uno se da cuenta que ni siquiera pudo ser la clase de persona que a uno le habría gustado ser para uno mismo, porque uno estaba tan enfocado tratando de ser lo que creía que esperaban de uno (dentro de lo cual uno en realidad enfrenta una profunda frustración, puesto que se encuentra a sí mismo fallando frente a su propia pretensión de alcanzar un ideal que no sólo él no es capaz de alcanzar, sino que nadie puede porque nadie es capaz de realmente hacerlo... es difícil ser un hombre en una sociedad machista porque en realidad nadie es éste "macho" que todo hace, todo puede, nada siente pero que al mismo tiempo... es amoroso y es proveedor y es trabajador, pero tiene tiempo para estar en casa y con sus hijos y le es fiel sólo a su esposa aunque a la vez es deseado por todas las mujeres etc., etc., etc.)

Creo que cuando más débiles nos sentimos es más importante voltear a ver a aquellas cosas de las cuales tratamos de escapar constantemente, como la intimidad con nosotros mismos por ejemplo, la aceptación, el amor propio, la autoestima, etc., valores y principios que por alguna razón cuando eramos niños se nos enseño que no eran conductas propias de un hombre, si les parece exagerado miremos de igual forma a los principios que hemos asociado con lo masculino y con lo femenino (donde a éste respecto y dentro de una sociedad machista, lo femenino es aparentemente más débil que lo masculino)
- Un hombre no cede ante nada ni ante nadie, no se retracta de lo que dice o lo que hace, siempre es “fiel a sus ideas”, nadie puede ni debe meterse con él y si lo hace, la persona entonces debe y merece ser atacada para defender el ego del hombre...

Si uno se detiene a evaluar las implicaciones reales de estas declaraciones, esencialmente lo que las mismas provocan es que todo aquel que no tenga "principios bien establecidos" pueda muy fácilmente encerrarse en sus ideas y defender las mismas a razón de identificarlas como su ego masculino. Insisto, no estoy diciendo que estos principios no puedan ser establecidos en una dirección que realmente te hace tener los huevos de levantarte por aquello que es lo mejor para todos, el problema es que pocas (o nulas veces) nuestra sociedad aporta los valores y principios necesarios para realmente vivir en ese amor y consideración de los unos por los otros...

Nuevamente, cuando personalmente he sentido debilidad o me he sentido débil en una determinada situación, lo que puedo ver es que en realidad esa parte de mí que he percibido como "débil", en realidad tal vez me está mostrándo una parte más íntima de mí, más femenina de mí mismo y por consecuencia "MAS HUMANA DE MÍ MISMO" donde las barreras del género realmente se rompen y empezamos a vernos de la forma más sincera posible, tal vez primordialmente debido al hecho de que no me di la oportunidad para ello, es algo desafiante cuando uno se acostumbra tanto a la experiencia de su propio aislamiento y se aparta de su propia intimidad, de su capacidad de compartir… es interesante lo que puede provocar el egoísmo y si, puedes decir que soy débil, por no haber reconocido a tiempo que estar solo, es la condición natural de nuestra sola existencia ya que nadie puede morir o vivir por nosotros, a pesar de lo mucho que nos gusta “depender de otras personas para saber quiénes somos, que nos digan qué somos, cómo somos y todo lo que ello implica en términos de nuestro actuar, nuestro sentir y pensar…”

Así que, perdóname por todo lo que no pude ni podré darte, no puedo ahora y jamás podré siendo la persona que me he aceptado ser por tanto tiempo, y creo que lo verdaderamente más triste de ello, es que no importa cuántas veces diga “te quiero”, sé que estas palabras no pueden significar tanto para ti como lo significan para mí y no porque dependan de algún sentimiento que esencialmente no se encuentra en ti tanto como se encuentra en mí, es sólo que tal vez no he aprendido a vivir esas palabras, es fácil decirlas, es fácil sentirlas, pero vivir esas palabras implica un riesgo más grande que simplemente no ser querido, amado o correspondido por la persona que se quiere, implica hacer un sacrificio tan grande como el de la madre que trabaja de sol a sol para mantener a sus hijos porque el esposo es un mantenido o porque simplemente decidió no encontrarse…, implica el riesgo de no poder vivir sólo para uno mismo y perderse en el sentido de terminar viviendo por otros y para otros… es una línea muy delgada entre vivir por uno mismo haciendo lo mejor para todos y vivir por otros olvidándose de uno mismo. Creo que el sano equilibrio subyace entre esas dos.

En éste sentido, la verdad es que siempre me acostumbre a pensar que las personas se encontraban vacías..., pero tal vez, yo fui el que era en realidad demasiado egoísta como para compartir y el hecho es que al guardarme tanto éstas cosas, no supe verlas en otros, no podía, porque no tenía forma de encontrar la belleza que ni siquiera podía ver en mí mismo, sobre todo cuando ante el prospecto de mi inmadurez no supe hayar en las palabras que me parecían hirientes de otros, el regalo de la sinceridad y la verdadera amistad, y les digo humildemente que no ha sido fácil saber distinguir los buenos, de los verdaderos amigos (personas verdaderas o reales, como gusten referirse a ellos).

Te quiero sólo significa te quiero, te amo sólo significa te amo, ¿Podría acortarse esa distancia si lo expresara de otra forma? ¿Cómo si no pueden verme? ¿Cómo si no pueden tocarme? ¿Cómo si no pueden sentirme? La distancia era simplemente demasiada… y el aislamiento, la barrera que coloqué entre las personas y yo, tal vez por el temor de ser herido, no acortaban esa distancia. O tal vez es por el contrario, tal vez el problema es que amaba demasiado y me sentía demasiado agradecido, aunque dicen que el precio por amar es llevar las cicatrices, tal vez esa es la verdadera fuerza que he estado buscando en mí mismo, porque simplemente me sentía demasiado débil. Siempre fui un cobarde, los veía desde la distancia y enviaba las palabras que no tenía el valor de pronunciar en su presencia, ellos reían, yo lloraba. Incluso, confesaban su temor que les daba sentirse observados, y recuerdo ahora con ironía como en alguna ocasión una persona se acercó a mí para pedirme que dejara de verla desde la distancia…, algo similar ocurrió la primera vez que me declaré a una niña y me rechazó so pretexto del mismo temor…, tal vez no era a mí lo que temían, sino mi egoísmo, el hecho mismo de que permaneciera apartado e incapaz de compartir algo, pues sólo quería tomar de otros para mí mismo, quería su amistad, su compañía, pero no les daba la mía… ¿Cómo se puede confiar en una persona así, si tiene tanto que esconder para sí mismo que no puede compartirlo con otros?

La soledad siempre fue para mí una estación del año, una estación como el invierno que marchita las flores y seca los árboles, a veces terminaba con el caluroso verano la presencia de otra persona, pero ya han pasado demasiados años desde la última vez que vi aquella flor o el árbol bajo el cual solía hacer el amor. Todo es demasiado frío y siento como cada día se acerca más aquel invierno, un invierno que no alberga frío sino una sequía, un desierto vacío y sin calor, sin viento y sin agua, sin luz y sin nombre.

Tengo miedo, porque el que sube a la montaña no regresa siendo el mismo, tal vez lo que me da miedo es no tener la certeza de saber la clase de persona que seré cuando regrese, sin embargo me he hecho el compromiso de enfrentarme a mi propia muerte y como tal, quiero dejar todo listo antes de subir, porque cuando uno muere no lleva nada consigo, y aunque pensaba llevar una pequeña libreta para escribir lo que fuera necesario, creo que lo más necesario ahora es llevar esas palabras que solía escribir en la libreta (y por lo general dejarlas ahí) a la vida; estoy convencido y necesito estarlo de que subo a la montaña a enfrentar mi propia muerte, de otra forma no podré realizar el cambio que realmente quiero llevar a cabo en mí para dejar ir tanta mierda. Además, este no podría ser considerado realmente un adiós que decido darle a esta vida, para encontrarme realmente en la vida que quiero vivir.

Sólo una advertencia es necesaria para aquellos que leen ésto, las cosas van a cambiar pronto, porque voy a cambiar, no se extrañen de encontrar un individuo diferente al que conocieron, porque sinceramente no tengo ánimo ni deseo de seguir siendo el mismo… eso sería la verdadera definición de hipocresía.

Nos vemos al bajar. Un sincero y caluroso abrazo a todos.


Dato curiso:

Oyaté ha sido traducido como “gente” pero Oyaté significa mucho más que sólo “la gente” significa: toda la gente, todas las naciones, todos mis amigos, mis enemigos y me atrevería a decir que también aquellos con quienes ni siquiera encontramos similitud o parentesco como el reino animal o vegetal. AhoMetaquiase: significa: por todas mis relaciones, y de igual forma abarca las relaciones con todas las relaciones, es decir, mi relación con todo y significa también hago esto por todos (y como Desteni) por lo que es mejor para todos.