miércoles, 16 de marzo de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 903, La "soledad" sólo existe en la presencia de deseos

"La soledad no es lo mismo que el aislamiento. Estar aislado es estar separado de los otros: sin relaciones, sin amigos y sin amores. Estado anormal para el hombre, y casi siempre doloroso o mortífero. En cambio, la soledad es nuestra condición ordinaria: no porque no tengamos relaciones con el otro, sino porque estas relaciones no podrían abolir nuestra soledad esencial, que reside en el hecho de que estamos solos para ser lo que somos y para vivir lo que vivimos. «En la medida en que estamos solos -escribe Rilke- el amor y la muerte se aproximan.» No porque no exista el amor, o que uno muera solo, sino porque nadie puede amar o morir en nuestro lugar. Por eso «uno muere solo», decía Pascal: no porque haya de morir aislado (en tiempos de Pascal, casi nunca sucedía así: a su lado, se encontraban normalmente un sacerdote, la familia, los amigos...), sino porque nadie puede morir en nuestro lugar. Por eso uno vive solo, siempre: porque nadie puede vivir en nuestro lugar. Por eso el aislamiento es la excepción, y la soledad, la regla. Es el precio que hay que pagar para ser uno mismo."

Fuente: http://www.panfletus.org/article-soledad-definicion-del-diccionario-filosofico-49244437.html

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta que la soledad sólo puede existir en la presencia de los deseos, y que es cuando coloco mi atención en los deseos que la soledad de hecho se hace presente, donde de igual forma al haber ligado la soledad a la experiencia de tristeza o depresión, es entonces que yo alimento mi propia experiencia de frustración y entonces el deseo mismo de conseguir una pareja, lo cual entonces sólo refuerza el deseo y en el deseo la soledad y en la soledad la frustración, sin ver y darme cuenta que cuando llevo mi atención a otras cosas en lugar de los deseos, éstos desaparecen así como la soledad pues me encuentro conmigo mismo, en la presencia de mí mismo.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta que si detengo mi participación en los deseos, entonces la soledad desaparece de igual forma y entonces puedo llevar mi atención a donde sea que necesite o quiera hacerlo porque mi atención ya no se encuentra condicionada o limitada por la satisfacción de un punto que veo y me doy cuenta que no es lo mejor para mí, ni es lo mejor para los demás en forma alguna

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo sentirme solo, en lugar de ver y reconocer que siempre estoy solo, aún estando acompañado o en una relación, siempre me encuentro solo y mi relación con todo cuanto existe en éste mundo es el resultado de la relación conmigo mismo

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta que la soledad no existe, sino que es una experiencia que es creada dentro de mi mente, puesto que si siempre me he encontrado solo ¿Cómo puede existir la soledad? No puede

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo crear deseos dentro de mi mente para entretenerme, para distraerme de lo que en verdad podría hacer para asistirme y apoyarme a mí mismo, donde en realidad, mientras escribo ésto, veo que siempre tengo muchas cosas que puedo realmente hacer y que podría realmente hacer, siempre hay trabajo, siempre hay pendientes, siempre hay cosas que puedo hacer y a las cuales dirigir mi atención en lugar de utilizar esa "energía" simplemente para alimentar un único punto que después al no encontrar la forma de canalizarlo, me lleva a desear masturbarme por ejemplo o a desear una relación la cual esencialmente solo deseo con el propósito de tener sexo, sin ver que puedo mover esa energía y canalizarla hacia otras cosas en las cuales pueda de hecho asistirme y apoyarme a mí mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo pensar que si canalizo la experiencia de los deseos hacia otra cosa que estoy de hecho evadiendo éstos, donde en realidad el deseo es la consecuencia de no haber canalizado la energía de forma eficiente en primer lugar, de modo que ese pensamiento se convierte entonces en sólo una excusa de mi mente para justificar la participación en los deseos mismos

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo ver y entender que si intento sólo detener los deseos sin entender donde es que estoy llevando mi atención en separación de mí mismo, lo cual es y resulta en la consecuencia misma por la cual genero éstos, entonces simplemente voy a continuar generando el mismo punto porque la atención en primer lugar no está siendo redirigida de forma eficiente.

En y cuando me vea a mí mismo experimentando cualquier deseo o proyección en separación de mí mismo, respiro y veo donde es que no estoy dirigiendo mi atención de forma eficiente, pues el deseo, únicamente emerge cuando mi atención no está siendo dirigida apropiadamente en y frente a un determinado momento

Me comprometo conmigo mismo a redirigir mi atención de forma eficiente para poder asistirme y apoyarme a mí mismo, no sólo deteniendo los deseos, sino utilizando esa atención que le he dado a la energía en la asistencia y apoyo de mi propia expresión.