miércoles, 9 de marzo de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 895, Avances de mi perdón a uno mismo sobre las palabras "te quiero/te amo" en las relaciones

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber externalizado las palabras “te quiero/te amo” como una forma de chantaje emocional para poder conseguir las experiencias que deseaba, donde aprendí esas palabras para ser usadas en el contexto de “conseguir relaciones” únicamente y donde por consecuente esperaba que al hablar esas palabras que las personas siguieran la misma energía que aparentemente éstas provocaban, y donde al ver que la gente no reaccionaba como yo lo esperaba, pensaba que entonces significaba que debía de adquirir un valor en separación de mí mismo para poder crear en otros la experiencia que deseaba provocar.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber esperado que al externalizar las palabras “te quiero/te amo” que esas palabras provocaran la reacción que yo esperaba y de ello conseguir un beso por ejemplo para entonces conseguir mi experiencia, sin ver o tomar en consideración como sólo estaba pensando en lo que yo quería para mí mismo, donde aparentemente mi mundo se cierra y limita a la dimensión de mis imágenes mentales lejos de considerar a otras personas o el mundo en el cual existo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que es posible provocar una experiencia energética en otras personas sólo hablando las palabras “te quiero/te amor”, donde en realidad esa experiencia dependía completamente de su relación a las palabras en sí mismas y donde para mí tales palabras significaban algo en las relaciones, para otras personas no significaba lo mismo, ni podían ser habladas de la forma en que yo las expresaba, es decir, se encontraban condicionadas por otros patrones que yo no podía ver, ni entender, sino que únicamente consideraba tales experiencias desde el contexto de mi realidad, sin tomar en consideración en forma alguna a las personas de mi entorno

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que todas las personas debían de actuar de acuerdo al contexto que yo creía que era el correcto, el cual se basaba y definía únicamente por cómo yo “sentía” que era correcto, donde en lugar de cuestionar mis experiencias energéticas, pensaba que eran los demás que tenían algo en contra mía y que los demás estaban equivocados, lo cual comencé a justificar diciendo que “yo soy más inteligente y los demás son los tontos”, en lugar de ver que en realidad yo era quién no estaba tomando en consideración el principio bajo el cual las cosas realmente funcionaban en el mundo, donde entonces me encerré en mis propios deseos y nuevamente en lugar de poner en duda los mismos y enfrentarlos en honestidad conmigo mismo, empecé a pensar que entonces yo era insuficiente para “la realidad predominante” en el mundo, la cuál curiosamente también se encontraba basada en mis juicios y valores acerca de la realidad, donde si no soy capaz de tener una relación, no es que mis ideas estén equivocadas, es entonces que aparentemente no soy suficiente o no tengo tanto de aquello que he asumido que debo de tener para poder ser aceptado en comparación con otros hombres que si consiguen esas relaciones que yo deseo.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo asumir que los valores e ideas que relacioné hacia lo que aparentemente debo de ser como un hombre, son correctos, son los apropiados y que eso es lo que quieren las mujeres, donde en lugar de acercarme a conocer a las mujeres, simplemente asumí el rol del “hombre” que es proyectado en los medios de comunicación, donde tales roles son de hecho el discurso de dominación machista sobre lo femenino para mantenernos separados, aunque mientras escribo esto, me doy cuenta de que no es tanto que el rol masculino y femenino sean un discurso de dominación del uno sobre del otro tanto como un discurso de “separación” del entendimiento que de hecho tenemos de nosotros mismos como hombres y mujeres, donde en lugar de entender las verdaderas necesidades de un ser humano, éstas son generadas en discursos biológicos y antropológicos que dicen que el hombre o la hembra deben dominarse el uno al otro, sin tomar en consideración “cómo es que puedo apoyar o complementar al otro en su expresión real como ser humano más allá de su rol masculino o femenino en la sociedad”

Aún me falta mucho por caminar en relación a éste punto, pero compartiré más a medida que lo vaya trabajando. 

Saludos