domingo, 7 de febrero de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 877, Reacción a las travesuras de mis gatos...


El día de hoy, al levantarme por la mañana, me encontré con esta "sorpresa" que mis gatos dejaron por la noche..., al verlos a todos reunidos alrededor de la escena del crimen... como ya sabes, echando una mirada al pequeño desastre y después mirándome a mí, y después nuevamente al destrozo y después nuevamente a mí, ciertamente me encontraba bastante tranquilo, porque es decir, no es la primera ni será la última vez que hagan este tipo de travesuras. Sin embargo, es como que dentro de mi mente cruzó éste pensamiento de "debo decir algo, debo disciplinarlos, debo demostrarles que estoy enojado" y en el momento que ese pensamiento cruzó mi mente, pude ver esta reacción emergiendo en mi pecho y acto seguido pegando el grito en el cielo: "¡FUERA DE AQUÍ!" (y todos salieron corriendo...)

En ese momento, tomé un respiro y fue como que pude ver lo absurdo de la situación, así que empecé a aplicar perdón a uno mismo sobre mi propia reacción:

"Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haberme molestado por el destrozo que hicieron los gatos, sin ver que esto de hecho fue un accidente pues lo más probable es que simplemente estuvieran jugando y es en realidad absurdo que seamos nosotros los humanos que decidamos tener cosas que son como tan delicadas y frágiles en nuestras propias casas sin tomar en consideración que de hecho compartimos el espacio con seres que son por naturaleza curiosos y traviesos, donde esperamos que no exploren (con todos los riesgos que esto implica como el hecho de que pueden romper algunas cosas)."

En ese momento, vinieron a mi mente las palabras de "B", un día que me dijo: "Gabriel, tu casa no está adaptada para gatos" y ésto después de un pequeño destrozo que habían hecho, es decir, es irónico que como seres humanos queramos traer animales a la casa, pero no estemos dispuestos a realmente compartir el espacio con ellos, es decir, es como si de alguna forma al llevarlos a la casa, esperamos que el gato/el perro hiciera algo fuera de "hacer lo que hace un gato/hacer lo que hace un perro" y en el momento que estos destrozos o accidentes ocurren, al igual que yo, es como que ponemos el grito en el cielo y decimos: ¡¿POR QUÉ HACES ESTAS COSAS?! Pero ¿Qué respondería el gato/el perro si nos hablara directamente? Tal vez las mismas palabras que nosotros hablamos hacia nuestros padres la primera vez que nos regañaron por uno de nuestros destrozos... ¿las recuerdas? ¿Recuerdas como estabas jugando cuando pateaste la pelota dentro de la casa a pesar de que te habían pedido que no lo hicieras y rompiste aquel vidrio o aquella figura que era tan apreciada por tu madre? ¿Recuerdas cuál fue tu disculpa? ¿La reacción de tus padres?

No estoy diciendo que no deba existir disciplina, pero si algo he aprendido en el corto tiempo de mi vida, es que existen más de 2 formas de disciplina, muchas más, y a veces es mucho más fácil reaccionar y esperar que la gente obedezca y acate nuestras órdenes y nuestros deseos, que realmente trabajar ese entendimiento y formar a otro ser humano en el perfeccionamiento, o a cualquier otro ser en todo caso...

Después de aplicar perdón a uno mismo, comencé la limpieza del desorden


Junte los pedazos que pudieran ser peligrosos para los gatos o para nosotros, y separé las piezas que correspondían a cada cosa, tanto a la maceta como la figurilla, tomé un poco de pegamento y comencé la labor de repararla


Después, no tuve opción más que avisarle a mi madre del desorden que habían hecho los gatos, pero de igual forma ofreciendo una solución (ésta siendo el hecho de haber realizado la limpieza del desorden y la reparación de la estatua) y mi madre en efecto se molestó, pero su enojo no llegó al grado que podría haber alcanzado de simplemente haberle dicho "Los gatos rompieron la estatua y mira el desorden que hicieron", delegando toda la responsabilidad y ya sabes, esencialmente no haciendo nada por enmendar el daño...


La estatua no quedó perfecta (y curiosamente perfecta, sería que simplemente volviera a verse como se veía antes, a pesar de que personalmente considero que era una estatua muy fea...), pero ha sido una oportunidad interesante, tanto para ejercitar la habilidad de "reparar las cosas rotas", como para trabajar sobre la ridiculez que es realmente el enojo.