sábado, 6 de febrero de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 876, Haciendo la limpieza del cuarto


En esta semana, mi madre decidió que era tiempo de que hiciéramos algunos arreglos en el cuarto y me pidió que sacara todas las cosas que tenía dentro del closet. Cuando comencé a hacerlo, no podía creer la cantidad de cosas que tenía dentro del mismo.

Una caja tras otra llena de libros y de materiales se desbordaba llenas de cosas que no alcanzaba ya a acomodar dentro de mi habitación, de hecho como tal esta semana no pude dormir en mi cama, porque todo el espacio quedó ocupado por las cajas y los objetos que había llegado a adquirir a lo largo de mi vida, principalmente libros y materiales para hacer esculturas.





















En cuanto quedó vacío aquello; no dejaba de preguntarme si ¿de verdad era necesario que tuviera tantas cosas en mi habitación? En muchos casos, algunas de las cosas que aún conservaba, si bien tienen una utilidad práctica, no era sinceramente una utilidad práctica que yo pudiera emplearles, es decir, serían más útiles en manos de la persona indicada que al dejarlas sólo permanecer en mi cuarto.

El día de ayer, tras finalmente concluir las modificaciones que era necesario hacer en el closet, me di a la tarea de volver a organizar todo. Y esos días son en verdad interesantes, son días muy atareados, muy ocupados, pero son de los días que llego a disfrutar más. Hay algo terapéutico acerca de administrar y organizar mi propia cuarto; de hecho, cuando he llegado a encontrarme en algún momento abrumado por alguna situación dentro de mi mundo y realidad y empiezo a notar tanto desorden en mi habitación, suspendo todas mis actividades y me pongo a reorganizar mi cuarto.

Es una tarea que me lleva alrededor de 4 o 5 horas que varia inversamente proporcional a la cantidad de desmadre que tenga en mi habitación, pero siempre vale la pena y finalmente ayer, pude dejar lista mi habitación.


El día de ayer debía concluir un par de cosas para la noche, pero no pude dejar pasar la oportunidad de organizar mi cuarto y verlo finalmente organizado. Y por supuesto comencé a valorar qué cosas eran necesarias y qué cosas ya no lo eran. Y aprovechando la excusa de la organización del cuarto, también comencé a depurar diversas cosas que ya no necesitaba, de hecho estoy considerando sinceramente en sacar aún unas tantas otras cosas, sólo necesito encontrar a la persona a quién le resulte práctico hacerse de las cosas que a mí me resultan sólo un espacio más en mi closet por el momento...