miércoles, 27 de enero de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 871, El sentimiento de atracción (Perdón a uno mismo)


Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definirme en el sentimiento de atracción, creyendo que si éste se encontraba allí, entonces existía allí por una razón y donde justifiqué esta razón como simplemente “este sentimiento soy yo y es lo que soy, por lo tanto puede doy permiso a que exista dentro de mí al ser un proceso natural en mi cuerpo” resistiéndome entonces a cuestionar y enfrentar en honestidad conmigo mismo este sentimiento, esta energía, siendo incluso que cuando trataba de justificar ese “sentimiento como lo que yo soy”, no vería que si ese sentimiento soy yo, por consecuente es generado por mí y definido por mí,

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber dado permiso a que el sentimiento de atracción se presentara en mí, sin cuestionarlo y sin enfrentarlo, al igual que el deseo de tener y poseer que de igual forma se presentaba dentro de mi mente cuando era niño, donde al momento de ver algún juguete en particular, viendo a otros niños (como en los anuncios de televisión por ejemplo) tener y jugar con esos juguetes y entonces pensaría que tendría que tener y obtener esos juguetes para tener esa experiencia, al igual que algún alimento como dulces y comida chatarra, que al momento de “desearlas” pensaría que entonces sería correcto tenerlas y obtenerlas de alguna forma, le pediría a mis padres que me lo compraran y lloraría por ellos al no tenerlos, pensando entonces al momento de obtener éstos que es “normal y por lo tanto aceptable seguir dichas experiencias y buscar la satisfacción de dichas experiencias a través de esas cosas” dentro de esto

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que es normal y por lo tanto aceptable seguir las experiencias energéticas de sentimientos y emociones sin cuestionarlas, porque en el momento que no las tenía, de alguna forma me sentía “privado, apartado” de una experiencia de goce a la cual me había acostumbrado ya a ser adicto y a satisfacerla cuando fuera que esta se presentara

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar la acción de tener/obtener algo a la experiencia de satisfacción o goce, acostumbrándome entonces a generar la idea de que sólo algo consiguiendo aquello que se encuentra en separación de mí mismo puedo experimentar goce y satisfacción, por lo cual en el momento que emergería la experiencia de atracción, definiría ésta como normal, como aceptable y como algo que simplemente debo perseguir y conseguir en y de otras personas, mismo si sólo sería utilizando a éstas y engañándolas para poder llevarlos a confiar en mí como “relación o pareja” y entonces tener sexo y masturbación en y a través de ellos, con el fin de obtener y satisfacer esa experiencia

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar la experiencia de tener o conseguir algo en separación de mí mismo con la satisfacción o el goce, sin ver que de hecho algo antecede a esa relación, algo antecede al vínculo entre el goce y el objeto

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que sólo puedo obtener satisfacción o goce de un objeto en separación de mí mismo y que ésta satisfacción o goce no puede provenir de mí, donde en ello me he hecho a mí mismo menos en la relación hacia los objetos donde todo valor se encuentra separado de mí

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar la experiencia de goce y satisfacción a la cuál he relacionado éste valor o experiencia energética con “conseguir u obtener algo en separación de mí mismo” donde aquello que obtengo es lo que se encuentra provisto de valor, sin ver que soy yo el que genera y define ese valor al objeto, pero mientras escribo esto, puedo ver que me he hecho a mí mismo menos que el valor que he definido en los objetos o en las cosas en separación de mí mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definirme como menos que un objeto en separación de mí mismo, donde en lugar de entender el valor en mí como vida, definí el valor en las cosas y primordialmente en las experiencias energéticas.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definirme como menos que las experiencias energéticas de la mente, donde al igual que con los dulces por ejemplo, relacione una “mejor experiencia” dentro de esa adicción a la energía, que la simple estabilidad de lo físico.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definirme en el sentimiento de atracción hacia las personas, sin ver que éste sentimiento viene de relacionar o definir ciertos aspectos de éstas personas como atractivos, donde entonces al encontrar personas que encajan con esas características he tratado de acercarme a éstas sólo para poder experimentar ese sentimiento, definiendo éste como amor, donde entonces, cuando éste terminaría tendría problemas no sólo con las personas a quienes había relacionado dichos sentimientos sino con el resto de las personas en mi entorno que verían mis actitudes como hipócritas o infieles, sin ver que en realidad lo que estaba verdaderamente ocurriendo es que estaba dejándome llevar por el sentimiento de atracción dentro de mi mente

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber relacionado el sentimiento de atracción con y hacia las personas, donde buscaría una forma de “nombrar y definir” el sentimiento de atracción para poder seguirlo evocando, puesto que me encontraba sumamente atraído por éste sentimiento en sí mismo, tanto que la primera vez que lo experimentaría, trataría desesperadamente de encontrar y nombrar y definir aquello que lo provocó, separando las experiencias agradables de las desagradables, creando esta polaridad donde entonces estar solo por ejemplo, sería parte de las experiencias negativas sólo porque no tendría con y hacia quien crear estas experiencias de atracción, dentro de esto

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definir y separar las experiencias agradables de las desagradables, creando la polaridad dentro de mí, donde entonces yo me llevé a buscar relaciones, sexo, masturbación, etc., para continuar alimentando las experiencias positivas sin contemplar, ver o medir las consecuencias de mis acciones en honestidad conmigo mismo y sentido común

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haberme llevado a buscar los sentimientos de atracción y excitación, donde mientras escribo esto, recuerdo que cuando conocí a ésta profesora, yo estaba comenzando a masturbarme por primera vez y en aquel momento, lo hacía de forma libre e incondicional, pero en el momento que empecé a relacionar las películas que veían mis papas sobre relaciones, historias de amor y todo eso, que empecé a relacionar la imagen con éstas experiencias energéticas y me forme la idea y creencia de que tendría una experiencia mucho más intensa si lograba tener una relación con otra persona, recibiendo y dando besos, abrazos, etc.
Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber relacionado un abrazo o un beso con el sentimiento de atracción y de amor, donde sólo puedo dar u ofrecer esas expresiones con las personas por las cuales me siento atraído, o hacia las cuales he definido el sentimiento de atracción, sin darme cuenta que entonces, al hacer esto, me encontraba reforzando las ideas y creencias que formé alrededor de las relaciones, vinculando palabras de las personas, imágenes, apariencias, acciones, etc., con estos sentimientos que aparentemente sólo podría generar hacia personas muy específicas, creando entonces las personas que aparentemente pueden y las que no pueden tener relaciones, que merecen o no merecen esas expresiones o caricias o afecto sólo porque no se encuentran alineadas con esa imagen, idea, personalidad, etc.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta que no dependo de un abrazo, de un beso o de cualquier acción o gesto de otras personas para demostrarme cariño y respeto a mí mismo, donde aparentemente si no recibo dichas expresiones de otras personas, entonces eso me hace una persona que es menos dentro de su imagen, sin ver que la imagen que yo tengo de mí mismo hacia mí mismo, es el reflejo de lo que soy capaz de dar a los demás, siendo entonces que al no poder expresarme de esta forma incondicionalmente, lo que estoy diciendo es que soy limitado en mi expresión y que no puedo dejar de existir sin éstas ideas que me definen, volviéndome yo mismo un convicto de éstas convicciones a las cuales dedicaría mi atención por consecuencia de mi adicción a estas energías sentimentales y emocionales que definí en separación de mí mismo y perdiéndome entonces del resto de la vida aquí, del resto de las posibilidades de explorar y conocer el universo en el cual me encuentro.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo colocar el sentimiento de atracción en separación de mí mismo, sin ver que soy yo quien experimenta, define, nombra, crea los sentimientos y emociones y donde al haberlos colocado en separación de mí mismo, me hice a mí mismo dependiente de las personas, de las relaciones, del sexo, de la masturbación, de recibir palabras de otras personas como te amo y te quiero, sin entender que yo soy el que define su experiencia en éste mundo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar las palabras “te quiero y te amo” con la experiencia de atracción, donde entonces sólo hablaría y diría éstas palabras cuando experimentara el sentimiento de atracción que a su vez habría vinculado con alguna característica o imagen, apariencia, etc., de alguna persona y en éste sentido, el amor que pudiera expresar se vería definido y limitado por éstas ideas y creencias a las que daría mi atención e importancia, en lugar de poner esa atención e importancia en la vida, en la integridad, la honestidad con uno mismo, en aquellas cosas que lo hacen a uno “ser” más allá del “quién soy”

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber limitado el amor que podía dar y recibir, a las ideas, creencias, sentimientos y emociones que definí dentro de las experiencias agradables o desagradables que a su vez definí en ésta polaridad y adicción por la energía de atracción.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo definir la atención en la vida, en mí mismo, en los seres dentro de y como éste mundo en lugar de dársela a los sentimientos, emociones, pensamientos, experiencias energéticas de deseos y la mente misma que sólo me apartaron y separaron de lo que es verdaderamente importante en y como la vida misma.