viernes, 30 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 959, Caminando fuera de la depresión

¿Sabes que está jodido acerca de la depresión? Te hace sentir especial..., probablemente se siente diferente en diferentes personas y por supuesto según las situaciones, pero al menos en mi particular caso, siempre fui adicto a esta energía desde que era niño.

Me encerraba en mi cuarto y algo dentro de la soledad me hacía sentirme "el único"; y por supuesto me molestaba cuando las personas entraban en mi cuarto y me decían que todos tenían problemas, porque entonces ya no podía ser "el único".

El secreto de esta paradoja que forma la depresión, reside en la contradicción de las experiencias que la forman, porque por lo general son como estas sensaciones de vaciedad, de inutilidad, de extrema fatiga ante cualquier acción, donde incluso las actividades que uno más disfruta pueden volverse una tarea ardua y pesada, e incluso levantarse de la cama parece requerir de algo más que toda la fuerza de uno... y cuando veo a los demás me siento inútil, siento que mi vida carece de cualquier sentido y que no importa lo mucho que uno trabaje siempre se encontrará con esa pared que jamás nos permite ser lo suficientemente buenos en lo que sea que hagamos, pero al mismo tiempo, estas experiencias me hacen sentir "especial", como que yo soy el único que puede ver lo jodido que estoy y lo jodido que está el mundo y en toda esa parafernalia y self-righteousness al "ver lo jodido que estoy", me siento "único".

Es curioso porque, ser "útil", estar motivado o empoderado si lo prefieren, parece volverlo a uno "normal" y en esa normalidad que se encuentra fuera de la experiencia, no puedo sentirme tan especial, tan único, tan jodidamente enclaustrado dentro de mi propia mierda..., también es curioso como en esos momentos, cuando llegan esos pensamientos que todos conocemos bastante bien de querer que todo termine para poder dejar de sentir ésto que es tan pesado, es decir ¿si sentir más es el problema, por qué no tomar la decisión de dejar de pensar lo que pienso y crear la sensación que siento en la pesadez? ¿Por qué decidir caminar fuera de ésta es tan difícil? Porque entonces ya no puedo sentirme tan único, tan especial...

Es también sumamente fascinante que las experiencias más comunes de depresión, toman lugar en y bajo el anhelo de recibir alguna forma de aceptación y reconocimiento por parte del mundo... (nadie me entiende, por eso soy especial, todos son idiotas, excepto yo que estoy profundamente arraigado y jodido dentro de esta experiencia que nadie entiende excepto yo, pero no me doy a la tarea de entenderme a mí mismo y qué es exactamente lo que se encuentra "mal" dentro de mí para dejar de sentirlo porque... claro... dejaría de sentir ésto que es tan especial...)


Éste es el triángulo de Pierce; si te das la oportunidad de estudiar un poco a profundidad la construcción base de esta teoría, podrás notar que en realidad todo nuestro mundo (que ya es de por si una construcción de palabras, significados, etc.) se encuentra basado y definido en y como éste. La depresión por ejemplo, empieza con un pensamiento que por ejemplo, se refiere a que uno es inferior, y en esa inferioridad uno representa el símbolo de "el fracasado", entonces ese pensamiento adquiere el significado para nosotros de esa depresión que nos define y atrapa en la experiencia emocional o mejor dicho en la que uno se atrapa por consecuencia de definirse en la experiencia emocional.

Es como cuando uno escribe perdón a uno mismo en la libreta y comienza a ver el cómo, el por qué, el cuándo, dónde, etc., de una experiencia en particular y al cabo de unos párrafos del propio perdón, uno ve que la experiencia no era tan grande, porque ésta se construyó con palabras y se derriba de la misma forma; así que, si te encuentras en una experiencia de este tipo; sólo date cuenta que el tiempo que dejas pasar, simplemente es tiempo que puedes aprovechar en otras cosas, otras cosas que pueden dejarte más que una sensación de "especialidad" que al final se vuelve sino amarga, porque al ver atrás te das cuenta del tiempo perdido y... bueno, creo que ya puedes ver como gira el patrón...

Saludos


jueves, 29 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la a, Día 958, Las bases que definen quiénes somos.

Ayer fui a visitar a un amigo... bueno, estrictamente hablando, aún continuo en su casa lol, pero no había tenido oportunidad de escribir sino hasta apenas hace unos momentos que me levante. No quería esperar hasta llegar a mi casa para poder compartir este pequeño cuento que, sinceramente me ha servido mucho en estos días.


"Quisiera hacerles una pequeña demostración...

De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de piedras del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.

Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron ¡Sí!

Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.

Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un cubo lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.

Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?

Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!

Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro con piedras hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.
¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.

La enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento."

En estos días, estas últimas semanas, he estado definiendo mis prioridades, mis bases. Y aún sigo trabajando a través de varias experiencias emocionales que continúan moviéndome, compartiré más al respecto en el post del día de hoy. Saludos

martes, 27 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 957, Perdón a uno mismo sobre la experiencia del amor

Esto es un poco de perdón a uno mismo que he estado escribiendo con respecto de la primera relación que tuve en mi vida, o tal vez debería decir, de la primera experiencia energética positiva que vinculé y definí en y hacia la imagen de un ser humano.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber reaccionado en una experiencia sentimental de “felicidad” cuando la chica que me atraía me dijo que aceptaba ser mi novia, sin embargo, mientras escribo ésto puedo ver que en realidad no es que ella me importara, es decir, a tal grado que ni siquiera recuerdo su nombre, la reacción energética sentimental de felicidad fue simplemente porque vi ese momento en el que ella aceptó mi carta con la petición de que fuera mi novia como el haber alcanzado el deseo que había estado alimentando dentro de mi mente, con respecto a tener una relación, tener una experiencia energética mental positiva, como si tener esa experiencia fuese a cambiar la totalidad de la situación que me rodeaba, cuando la verdad es que nada mejoró, nada cambió, la única diferencia es que ahora tenía un punto al cual “dirigir toda mi atención y distraerme con ello para no enfrentar el resto de las cosas que acontecían en mi mundo y realidad.

Perdón Adicional:

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar las palabras “te amo” con una carga energética sentimental, donde siempre vi y utilicé esas palabras como símbolo de la experiencia mental que había generado hacia tal o cual persona y con las mismas manipulaba a las personas que conocí a lo largo de mi vida con quienes formé alguna especie de “relación”

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo decir las palabras “te amo” cuando quería que las personas de alguna manera pudieran ver que tenía un sentimiento por ellas y dedicado a ellas, donde la dedicación de estos pensamientos, era también la dedicación de mi tiempo a pensar en ellos y que en esto me consideraran en un lazo “especial” con ellas

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar las palabras “te amo” con una forma de decirle a la otra persona que “soy para ella” esperando que entonces, al escuchar esas palabras de vuelta de la otra persona, de igual manera estaría diciendo “soy para ti o soy tuya”, donde entonces aparentemente podría garantizar que se quedarían a mi lado y con ello el fin de mi propia soledad

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber utilizado las palabras “te amo” como una forma de “comprometer” al otro individuo a quedarse conmigo, como si hiciera alguna forma de “contrato” que lo obligue a responderme a mí y sólo a mí con esas palabras las cuales había provisto del poder de darme “el aprecio, el valor e incluso la vida misma en la que yo mismo no encontraba o me di un propósito” donde entonces “ésta vida” la dedico al servicio, trabajo, satisfacción y felicidad de aquella persona sólo para poder seguir creyendo que esa energía positiva en la cual defino “aceptación, aprecio, justificación de mis propias limitaciones e imperfecciones” soy yo, que esa energía que tengo tanto temor de perder es mi propósito y que mi propósito es mantener esa energía positiva manteniendo esa relación con tal de que esa persona continúe expresando esas palabras “te amo” para mí y sólo para mí… por ello, puedo ver que quería escapar de mi propia soledad, para no tener que verme a mí mismo en mis imperfecciones y limitaciones, mientras huyo de cualquier perspectiva y reflexión que me permita un momento de intimidad conmigo mismo, de honestidad conmigo mismo mientras que, por el contrario, me entregaba a las experiencias de la tristeza y la depresión entre las palabras “nadie me quiere, nadie me ama y nadie jamás me querrá y me amará”, porque en esas palabras la totalidad de mi atención y mi enfoque expresan el deseo e intención única de recibir la aceptación externa a mi propio ser, mi propia capacidad para verme y entenderme a mí mismo, para determinar y decidir lo que quiero hacer y crear en mi propia experiencia de vida fuera de las limitaciones implícitas en someter mi experiencia, palabras y acciones a los deseos, ideas y personalidades que la sociedad “pretende y busca” a fin de merecer dicha aceptación y reconocimiento ajenos.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo buscar y anhelar el sentimiento de “amor” en una relación tratando de atar y mantener al otro dentro de la misma con regalos, detalles y palabras como “te amo”, en lugar de ver y entender que una relación no se crea a través de “intercambios contractuales”, sino a través de trabajo, apoyo y consideración mutua e incondicional de lo que es necesario hacer y realizar a nivel individual y conjuntamente para de hecho construirse y crearse mutuamente en una forma que de hecho apunte a mejorar como seres humanos

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo definirme en la experiencia positiva energética que llamé y nombre “amor”, donde al experimentar y definir esta experiencia en y hacia la imagen de otra persona como lo fue con esta chica, ahora definiría mi propósito en trabajar y hacer lo que fuera para mantener dicha experiencia en su lugar a fin de mantenerme “sintiendo y experimentando” la clase de sentimientos que yo deseaba para mí mismo y dentro de esto

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta y reconocer que la experiencia y sentimiento de “amor” definido según la mente es la experiencia más egoísta, interesada, manipuladora y vil de todas porque en ella sujeto y utilizo literalmente a otra persona a fin de satisfacer mi deseo y necesidad de aceptación y reconocimiento que no me he dado la oportunidad de darme a mí mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo tener miedo de estar solo conmigo mismo porque en ello sé que lo que enfrentaría y vería serían mis propias limitaciones, mis propias experiencias energéticas emocionales y sentimentales, donde entonces estoy obligado a administrar y manejar mi propio tiempo, mis propias responsabilidades y no puedo darme el lujo de recaer o depender en algo o alguien separado de mí mismo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo tener miedo de quedarme solo conmigo mismo porque entonces me veo obligado a volverme completa y absolutamente responsable por mí mismo y por toda experiencia dentro de mi mente o mi cuerpo físico.

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta y entender que decir y expresar “te amo” a otra persona, no es, ni debe venir desde un deseo o un sentimiento que pretenda recibir la aceptación y reconocimiento del otro, sino desde el reconocimiento y aceptación propia como resultado de ese trabajo en conjunto, ese apoyo mutuo e incondicional que me he dado a mí mismo y que de igual manera he compartido y expresado a otro, puesto que el amor es algo que se expresa en acciones de apoyo a uno mismo, de honestidad con uno mismo, de trabajo con uno mismo que construyen un mejor ser humano, un mejor individuo, en el pleno entendimiento que ésto es de igual manera una forma de apoyar y buscar el bienestar del otro y de todos en  mi mundo y realidad quienes se benefician directa o indirectamente por el cambio que realizo en mí mismo como individuo

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar las palabras “te amo” con el sentimiento, la energía mental positiva que he experimentado al encontrarme en presencia de otras personas, sin darme cuenta que en realidad no son las personas per se las que transmiten dicha energía, sino que simplemente soy yo quien crea esa energía en y como resultado de mi deseo, mi creencia de que teniendo una relación dejaría de sentirme solo y todas las cosas serían mejores, que en realidad simplemente se definía como el hecho de poder permanecer en una determinada experiencia energética positiva vinculada a su vez a la imagen de un ser humano a quién relacionaba la posibilidad de “remover las experiencias negativas que experimentaba dentro de mi mundo y realidad”

--- ---

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo querer presumirles a mis compañeros de la escuela que ya tenía novia, para mostrarles que no era un rechazado, como si de hecho tener novia probara que yo era alguien, que yo merecía existir, que merecía ser aceptado y reconocido por los demás, que podía tener un lugar entre ellos y ser tratado bien, porque en realidad eso era por lo que “luchaba tanto” quería ser tratado como todos los demás, quería que me recibieran como un amigo y mientras escribo esto, puedo ver como en realidad utilicé a esta chica únicamente para poder tener la experiencia que deseaba dentro de mi mundo, dónde de hecho en ese sólo acto de “utilizarla” para verme a mí mismo de otra manera, la estaba haciendo un mero objeto, la estaba haciendo incluso inferior  a mí, haciéndole entonces a ella lo que yo no quería que me hicieran a mí y dentro de esto

Perdón Adicional:

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo considerar a aquella chica como un ser humano uno e igual, es decir, dónde en lugar de sólo enfocarme en su apariencia física y en mi propio deseo de tener novia, puedo ver que mi enfoque en realidad debía encontrarse en valorarme a mí mismo fuera de juicios de valor, y competencias entre mis compañeros, ya que en tanto yo aceptara la idea de que mis compañeros tenían derecho a no tratarme bien, a no tratarme como su igual y a ser inferior a ellos, yo de igual manera me encontraría aceptando dicha idea en mi trato con los demás, como por ejemplo en mi trato con la chica con la cual había iniciado esta “relación”, porque al verla como un simple “objeto” para poder hacerme de una experiencia energética, comenzaría a tratarla dentro de esta personalidad que generaría hacia ella donde entonces ella como “mi novia” debía de ser el papel débil para que yo pudiera ponerme en el plano opuesto y ser el novio celoso que la protege y la cuida, todo para poder dar una presentación a los demás

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta y reconocer que todos tienen igual derecho de ser tratados como iguales y que el abuso no es aceptable hacia nadie, bajo ningún concepto o forma posible, dónde dentro de ello puedo ver como mis acciones habrían sido completamente distintas no sólo hacia mis compañeros, donde entonces no habría actuado tratando de alcanzar su aceptación, sino que en realidad y por el contrario me habría enfocado en mí mismo y en lo que era importante para mí, es decir, lo que quería lograr y alcanzar, dónde entonces mi dinámica con mis compañeros habría sido completamente distinta, mis relaciones habrían sido completamente distintas con mis compañeros, puedo ver que me habría reunido con otras personas para compartir cosas que me interesaban en lugar de solo pretender que me interesaban cosas que a ellos les interesaban para que entonces pudieran aceptarme dentro de ese “marco del chico rudo/fuerte” y demás cosas que en realidad podía ver sinceramente dentro de mí que no eran en verdad lo que yo era, no se sentían como yo y podía ver que tampoco eran cosas que les agradaran a las niñas, sin embargo eran cosas que trataba de imponer en otras personas como en esta chica a pesar de que sabía que eran cosas que no le gustaban para que pudiera pretender ser el “fuerte”

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo haber utilizado a esta chica que conocí en el Tae kwan Do para intentar satisfacer mi deseo que tenía de una relación, dónde en realidad y si lo veo sinceramente, la verdad es que no quería tener una relación con ella en forma alguna, lo que en realidad quería era simplemente buscar a una chica con quien pudiera estar para poder satisfacer el deseo que tenía ya entonces de una relación y sobretodo con una chica en particular de mi escuela por la cual me sentía atraído.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo pretender que me interesaban las mismas cosas que a aquellos chicos que quería imitar en la escuela, para que de esta forma pudiera llamar la atención de mis compañeros y de mis compañeras al pensar que esa era la imagen correcta, ellos eran los que habían logrado ser aceptados y por tanto esa era la imagen que debía de imitar, porque de igual manera era la imagen que veía en televisión y la imagen de los personajes y personalidades que tenían éxito, cuando en lugar de buscar y tratar de proyectar una cierta imagen lo único que en realidad necesitaba era enfocarme en expresarme a mí mismo a pesar de que, en efecto, no todos me aceptarían, pero al menos me habría quedado con las personas con las que verdaderamente necesitaba estar.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo querer tener la experiencia que creía que mis compañeros de la escuela estaban teniendo, porque parecían reflejar esta aceptación, tenían relaciones y tenían la clase de experiencias que se suponía que debía de buscar porque eran mejores experiencias que la mía, sin darme cuenta o considerar que tal vez en realidad se sentían tan inseguros como yo me sentía y dentro de esto

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo creer que la experiencia que otras personas estaban teniendo era mejor que la mía, sin ver cómo en realidad disfrutaba de jugar yo solo y de estar solo, pero en el momento que empecé a juzgar mi propia soledad, al ser llamado “el rechazado, el apestado, etc.”, empecé a pensar que estar solo era algo que estaba mal y que entonces debía de estar con otras personas a pesar de que mientras escribo esto, puedo ver como “me forzaba” a mí mismo a estar con otras personas a pesar de que me aburría estar con otros y al final disfrutaba más de mi sola presencia, de jugar solo, de caminar y de buscar cosas en el suelo, buscar insectos o algún objeto extraño que me llamara la atención, disfrutaba dibujar en la tierra o colorear algo y no necesitaba de nadie, más que de mí mismo.


Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo juzgar mi propia soledad como algo negativo, donde en realidad no es que estar solo fuese algo que "provocara la experiencia per se", sino que en realidad en la soledad era cuando veía mis propios pensamientos, mis propios sentimientos y emociones; veía por consecuente mis propias limitaciones, las cuales consideraba y definía como negativas, de modo que en lugar de hacerles frente hice lo posible por escapar de ellas buscando aceptación y reconocimiento en separación de mí mismo

Continúo en el próximo post

lunes, 26 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 956, Un día lleno de "imprevistos"

No lo voy a negar, el día de hoy me dediqué a atender las cosas "urgentes" y me olvide de las cosas importantes, así como lo he hecho con relación a mi assignment, al menos desde la última semana.

He estado tomando una serie de decisiones en mi vida, aunque tal vez sobra decir que algunas correspondieron al orden y a efecto de terminar y salir de algunas relaciones que solía frecuentar en mi entorno. Y como he mencionado antes, no es que estas relaciones o estas personas en mi vida fueran... a falta de una mejor palabra "conflictivas", de hecho hice todo lo que estuvo en mis manos para que mi salida fuera lo menos abrupta y dolorosa posible, en términos de efectuar un cierre o una despedida que, por decirlo de alguna manera, concluyera entre besos y abrazos en lugar de agresiones y rencores.

Cada día es uno de esos días y cada día es uno a la vez, porque los extraño, en particular a una persona quien se volvió sumamente significativa, porque yo la hice significativa... ya sabes lo que dicen, todos buscamos a la persona "especial, la persona indicada", pero no pensamos en "convertirnos en esa persona especial, esa persona indicada", lo cuál ciertamente es una de las enseñanzas que dicha persona logró dejar en mi eseidad. No obstante, el trabajo es y debe ser mutuo, no es posible salvar a una persona que no desea ser salvada, y no me alcanzan las palabras para expresar lo difícil que ha sido integrar ese entendimiento dentro de mi consciencia.

Una parte de mí aún quiere escapar al olvido, pero otra me demanda recordar y enfrentar lo necesario; como saben, no es mi costumbre (y no suele serla entre los Destonians) mencionar nombres, así como comprometer la integridad del individuo al cual nos referimos al describir nuestras experiencias y ésta no será la excepción.

Aún hay mucho que necesito reflexionar, caminar y perdonar, pero no es algo que vaya a compartir aquí, y si lo hago, tal vez será en forma de un cuento, de una historia o de una reflexión, ya me conocen... ¿Por qué limitar el potencial de una buena historia a la memoria concerniente de un solo individuo, cuando bien ésta puede ser convertida en aquel "insight" que pueda ser interiorizado por más personas en su esfera individual? A fin de cuentas, ¿de qué nos sirven las horas frente al espejo de las palabras, si con tanta facilidad y ligereza dejamos a otros la huidiza alternativa de declarar extranjeras nuestras memorias y experiencias, cuando bien éstas pueden alcanzar un nivel simbólico dentro de la consciencia de aquel "otro" que no desea mirarse en "nuestro espejo", sino que busca aprender del espejo mismo para hacer suya aquella mirada que le permita entender lo valioso y especial que él o ella son en verdad? Espero lograr no sólo hermosas historias, sino compartir miradas, por eso escribo cuentos.

Esto es todo por el momento. Saludos.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 955, ¿Qué hice diferente esta Navidad?



"Si realmente nos encontramos festejando a "Jesús", el volvería furioso y nos azotaría con un látigo por haber dejado morir de hambre al hambriento, dejar sin agua al sediento, negar refugio al cansado viajero y en pocas palabras: por no haber dado a otros como nos gustaría recibir" - Gian Roberts

Apenas el año pasado me integré de nuevo a la celebración de Navidad y Año nuevo con mi familia; sin embargo, en ésta ocasión quise hacer algo diferente a lo que había hecho en años anteriores, lo cual como que me invitó a cambiar un poco la dinámica de la cena dentro de esta reunión familiar.

Si hay algo de lo que me he hecho fama en estos años caminando mi proceso con Desteni entre las personas que me conocen, es de ser una persona bastante directa y en cierto sentido "cruda" en mis palabras, para no guardarme lo que en verdad es necesario expresar en un momento dado y asumir las consecuencias de las mismas que inevitablemente llevan a una suerte de ajustes en el argumento, la dinámica, la convivencia y el aprendizaje, para finalmente encontrarse con el equilibrio que reestructura las relaciones en mi entorno, haciendo estas más significativas y fuertes.

Y en estas fiestas ciertamente no fue la excepción, porque a la hora de la convivencia, en lugar de quedarme callado o apartarme para evitarme el vértigo de los mismos discursos que se repiten año tras año, decidí que en esta ocasión expresaría lo necesario para establecer mi punto de partida con relación a la Navidad, en términos de lo que ésta significa para mí y quién soy yo con relación a la misma.

"No he festejado, ni festejo realmente la Navidad; no en el sentido tradicional que solemos entenderla, que por lo general se expresa so pretexto de celebrar el nacimiento de Jesús o el viaje de un hombre vestido de rojo que viaja por el cielo en un trineo repartiendo regalos o todos los demás mitos, creencias e ideas sobre la cuál esta pueda manifestarse; creo que la Navidad es más que un acto de convivencia familiar que bien puede tomar lugar cualquier otro fin de semana y la diferencia inicia por compartir aquello que no solemos expresar de forma regular dentro de nuestra diaria convivencia. Es muy fácil decir que nos queremos, tan fácil como vacío resulta expresar esas palabras, que en el discurso mismo se esconde la aberración de la más absoluta hipocresía en la que se ha tornado esta festividad. Yo no mejoré la calidad de mi trabajo, como mis ilustraciones por ejemplo, recibiendo únicamente elogios de las personas en mi entorno, a la persona amada se le debe herir en el ego para que de ahí se construya un mejor ser humano, la clase de individuos de los cuales queremos sentirnos orgullosos y a quienes queremos honrar tanto como queremos que nos honren, porque esperamos de quienes amamos sólo lo mejor, así como queremos darles lo mejor".

He propuesto una nueva dinámica con mi familia, una dinámica similar a la ceremonia del "Give away" de los Indios Americanos; vamos a entregar algo de nosotros cada año, algo de lo cual nos duela desprendernos para realmente comenzar a aprender el significado de compartir y dar incondicionalmente, en un acto donde nos desprendemos no de aquello que no queremos o nos sobra, sino por el contrario, de aquello que en verdad ha llegado a significar tanto para nosotros. Mi familia ha aceptado y se ha comprometido con esta propuesta y aquí de igual forma debe de ir mi compromiso a insistir sobre la "reconfiguración" de la tradición, para hacerla en verdad significativa.

No podré dar "feedback" de ésto sino hasta el próximo año, o quién sabe, tal vez apresuramos un poco las cosas e insisto a que lo hagamos de igual forma en la celebración de año nuevo, ya estaré compartiendo más al respecto en este sentido.

Y para concluir este post, quisiera compartir esta entrevista de EQAFE que sinceramente ha sido el impulsor a reconsiderar desde mi muy particular esfera de acción, esta re definición de la fiesta per se:



Navidad - La Crucifixión de Jesús - Parte 73

Saludos a todos. Felices fiestas.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 954, Para no continuar el conflicto...

El día de hoy en la mañana mi madre entró en una reacción emocional al verme sentado frente a la televisión viendo un stand de comedia que, en esencia, hacía una crítica/sátira sobre la navidad; creo o quiero pensar que en realidad no fue el stand de comedia per se lo que la llevó a entrar en dicha reacción, puesto que hoy en la mañana recibimos la noticia de que mi hermana fue extorsionada por unas personas quienes prácticamente lograron extraer información privada de la familia... (y no voy a realizar mayor comentario al respecto).

El punto es que mi madre se encontraba por demás preocupada por la situación y asumo que su reacción al verme sentado frente a la televisión, sin embargo, tras escuchar sus gritos y sus insultos (los cuales no suele expresar en la forma en la cual lo hizo el día de hoy), no quise quedarme a "discutir" con ella; es más, ni siquiera respondí a éstos, simplemente apagué la televisión, me subí a mi cuarto y me encerré, pero no pasó mucho tiempo antes de ver que en mi mente de igual manera se estaba "cultivando" una reacción emocional, por lo que no le di un segundo pensamiento y simplemente tomé algunas cosas y me fui a la biblioteca de la escuela (la cual por el momento se encuentra prácticamente vacía porque ya nos encontramos en el periodo de vacaciones).

En el camino a la escuela aplicaba un poco de perdón a uno mismo sobre la experiencia del enojo y el deseo de esencialmente desquitarme con mi madre por sus palabras, insultándola de igual forma o gritándole como ella lo hizo. Y en dicho proceso comencé a abrir una dimensión interesante sobre este rencor que he estado reservando dentro de mi mente hacia mi madre, como los juicios hacia ella por sus reacciones (aunque por supuesto lo único que se vuelve evidente frente a esta "vertiginosa" ironía es el hecho de que me encuentro reaccionando a las reacciones de mi madre y en ello emitiendo un juicio no sólo hacia ella sino hacia mí mismo en este eterno juego y lucha de superioridad e inferioridad).

Sinceramente sigo considerando si abrir o no el resto de los puntos que se volvieron evidentes al estar aplicando dicho proceso, pues varios de éstos son en esencia bastante privados.

Lo que si puedo mencionar es que entre las cosas que me llevé antes de salir de mi casa, tomé una vieja enciclopedia de algunos cuentos que solían leerme cuando era niño; la bibliotecaria que se encuentra ahora en la escuela tiene una pequeña hija y sobra decir que esa enciclopedia se encontraba sumamente desaprovechada en mi casa, así que, ya de antemano le había solicitado permiso a mis padres para poder donarle la enciclopedia, aunque no había tenido un motivo para visitar la escuela en vacaciones y ¿por qué no? aprovechando la ocasión, le obsequié aquella vieja enciclopedia con la cual me había entretenido por varias horas en mi infancia. Y por supuesto, la respuesta a la pregunta implícita (y casi obligada) de: ¿Por qué donar la enciclopedia para la hija de esta chica en la biblioteca? Simplemente porque desde que llegó esta chica a la escuela, siempre ha tenido la cortesía de regalarme una taza de café cuando me encuentra sentado y yo como respuesta a dicha cortesía le ofrecía un paquete de galletas de chocolate, así que al menos quienes me conocen de forma personal (y no me dejarán mentir) saben por demás que soy una persona detallistas y me gusta hacer regalos a todas las personas con quienes congenio de una manera tan singular.

Y es decir, por supuesto puede parecer por demás simple que ofrecer un pequeño refugio o un espacio para platicar sobre cualquier tontería, compartir un poco de música y contar alguno que otro chiste y en ello despejar la mente del conflicto en casa, pueda llegar a significar tanto para uno, pero ciertamente lo hace, y lo hace a tal grado que sinceramente prefiero un millón de veces visitar la pequeña biblioteca de la escuela a, por ejemplo trasladarme a la biblioteca Vasconcelos o a la biblioteca de la UNAM, que ciertamente ofrece el mismo espacio... pero no la misma compañía.

Ambos salimos por una taza de café y un par de donas (desayuno de campeones) y mientras tanto le platiqué la situación en mi casa. Ella me dijo que no me lo tomara personal, y ciertamente confío mucho más en su criterio para entender la situación que en el propio, a fin de cuentas, es más fácil que una mujer entienda a otra (supongo), pero pasé algunas horas con ella desde la mañana, hasta la tarde; ciertamente no entiendo cuál es el propósito de que pase tantas horas en las instalaciones cuando no hay un alma en la escuela (además de algunos profesores que se encuentran cubriendo algunas horas en la misma), es decir, a fin de cuentas no hay, ni habrá quien solicite un libro en estas fechas... pero el motivo nos sirvió de pretexto para hacernos compañía en nuestras respectivas tareas, por lo pronto yo me encuentro trabajando aún en la obra de teatro que debo tener lista a más tardar para la próxima semana (al menos en lo que corresponde a la primera propuesta) y ella continuó con sus actividades de administrar y registrar material.

Continuamos platicando durante toda la mañana y el resto de la tarde, mientras cada uno se dedicaba a su trabajo; yo leía algunos artículos que necesito para poder justificar algunos atajos y salidas dentro del guión de la obra y ella administraba los nuevos libros que están añadiéndose al acervo de la biblioteca al tiempo que sacaba los que definitivamente no tienen absolutamente nada que hacer allí, como un libro de meditación y sanación espiritual que encontramos entre los textos que algunos alumnos habían donado para la universidad años atrás, (háganme el chingado favor...) y muchas cosas sumamente "interesantes" como esa...

Su jornada laboral terminó a las 6 de la tarde, la acompañé al metro y volví a mi casa. Al llegar, mi madre me habló de nuevo como si nada hubiera pasado y aunque en mi mente seguía presente el conflicto de la mañana, tomé un respiro y simplemente hice presente el hecho de que ciertamente no tiene mayor importancia, creo que está por demás decir que ambos nos encontrábamos alterados frente a la situación que tuvo a la familia un tanto tensa en la mañana. Por supuesto no ignoro, ni dejo pasar el hecho de la situación no está "resuelta", aún debo trabajar este punto y sinceramente me daré a la tarea de hacerlo apenas termine de escribir este post (ya decidiré si comparto algo de lo que vea en dicho proceso o no; insisto, es íntimo y no le incumbe a nadie más que a mí. Ya decidiré si permito que sea de la incumbencia de los demás si encuentro algo de apoyo en dicho proceso, pero por el momento ya tienen mi plan de acción y mi promesa de un post futuro sobre el tema de mi relación con mi madre).

Saludos

jueves, 22 de diciembre de 2016

M jornada hacía la vida, día 953, El último Inipi

 Con los años he aprendido a valorar lo suficiente los actos y las palabras de las personas, a reconocer y saber decir cuando es momento de parar y cambiar, no porque las palabras o las acciones sean distintas o hayan dejado de ser, sino porque quien yo soy ha cambiado de tal suerte, que necesito apartarme para poder ver por un momento si esas palabras y acciones siguen significando lo mismo en otros contextos, en otros momentos, frente a otras palabras y acciones.

Tal ha sido la situación con mi proceso de tel del Inipi, del cual he tomado la decisión de apartarme y distanciarme, al menos por un tiempo y dedicarme de lleno a mi proceso en Desteni. No solo escribiendo blogs diarios y realizando los audiolibros, sino dedicándome de igual manera en tiempo y forma a vivir los principios en cada aspecto de mi vida, con el propósito de nuevamente levantarme en la estabilidad de mi propio silencio.

No me aparto de los indios americanos o su filosofía por motivo de algún conflicto o desacuerdo, por el contrario, recomiendo ampliamente a cualquiera llegar a conocer un poco de ellos y si les es posible entrar en contacto con ellos mejor; simplemente tomó esta decisión como parte del nuevo proceso que estoy abriendo en mi vida, para llegar a conocerme a mí mismo y re encontrarme conmigo mismo...

Esto es todo por el momento. Saludos.

martes, 20 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 952, Estructurando las palabras

Desde hace un par de semanas, me dado a la tarea de escribir una pequeña obra de teatro para un grupo de personas de la tercera edad a quienes he visto interpretar obras como Hamlet y Don Juan Tenorio; no sobra decir que sinceramente considero ésta una gran oportunidad para poder dar a conocer mi habilidad como guionista y, por supuesto quiero ofrecer lo mejor de mí en cada palabra que escriba para este propósito.

Sin embargo, aquí está la cuestión que me preocupa: las obras que he mencionado anteriormente, a pesar de ser obras ciertamente complicadas en cuanto a narrativa y argumento, siempre resultan más "digeribles" en términos de la aceptación que suelen recibir del público simplemente por el renombre y trayectoria histórica que respalda a sus autores. Y bueno... ya me conocen, siempre me gusta añadir el toque "Destoniano" en todo cuanto hago y escribo. Y es que ciertamente he encontrado una gran herramienta dentro de la literatura para poder transmitir ideas que, si bien pueden y serán criticadas por cualquier persona que se encuentre en contacto con ellas, la escritura abre un universo de posibilidades para ajustar esa idea, ese contexto, esa historia en una estructura que permita transmitir precisamente esas cosas que en condiciones normales cuesta mucho trabajo expresar o decir.

Para que me entiendan a qué grado puede llegar ésto que les menciono (y los Destonians o las personas caminando el proceso de Desteni podrán entender muy bien a qué me refiero con ésto). Hay cuentos, historias, palabras y lecturas que he encontrado y de igual manera escrito, donde los principios del proceso que caminamos, así como la información y el material que ha sido compartido en los videos y grabaciones a través del portal, sería aceptados e incluso aplaudidos por personas quienes originalmente habían ignorado, rechazado e incluso satanizado algún video que les hubiera mostrado del portal o algún fragmento del material escrito por Bernard Poolman. 

Envié el mismo mensaje, las mismas palabras en un contexto específico, en una historia que... ya sabes, como que literalmente llevaba a las personas en esta suerte de viaje a través de las palabras tal y como lo hacíamos cuando nuestros padres nos contaban algún cuento o alguna historia; de ésto me di cuenta cuando hice un recorrido por los viejos libros que solían leerme mis padres cuando era niño y encontré tanto de las ideas que llegaron a definirme y con las cuales tuve que lidiar y enfrentar en honestidad conmigo mismo por tantos años, es decir, si bien no "todo" se originó y partió de ese punto, no me cabe la menor duda que buena parte de dichas ideas comenzaron a amalgamarse en mi mente en y a partir de dichas historias; ese es el poder de las palabras...

De modo que, cómo ya podrán adivinar, ahora me encuentro lidiando un poco con la estructura y narrativa de la obra, porque ciertamente los principios de Desteni, aunque simples, no siempre son del todo bien recibidos en cualquier parte por razones que (asumo) no necesito señalar, sin embargo, es posible hacerlo y es algo que se ha logrado antes como ya lo he descrito anteriormente, por lo que vale la pena dar un intento y en realidad haré dos intentos lol, porque escribiré dos propuestas diferentes, esperando que alguna de ellas sea recibida por este grupo y con algo de suerte, posteriormente interpretadas; ya estaré compartiendo más al respecto de éste proceso y los avances con relación al mismo, pero por lo pronto ésto es lo que quiero compartir con respecto a los proyectos que se encuentran por delante y que me encuentro realizando por el momento, además de algunas ilustraciones para un poemario que ha quedado pendiente por algunas cuestiones de procrastinación de mi parte... también espero poder estar dando más noticias de ello en breve.

Un saludo a todos.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 951, Aprendiendo a conducir pt. 3

Éste será el último post que dedicaré a este punto, ya sabes hay que hacer todo ésto un poco más dinámico, de otra forma se vuelve un tanto insufrible para ustedes y para mí...

Entonces, volviendo con el punto de las reacciones; otra de las experiencias energéticas que tomaría lugar mientras estaba frente al volante sería que, como saben, cuando uno comienza a tomar clases de manejo el instructor tiene una palanca ligada al freno del conductor, o en su defecto tiene un freno independiente desde el cual puede básicamente prevenir que la cagues y te estrelles contra algún cristiano..., pero cada vez que mi instructor presionaba el freno o detenía el auto cuando me encontraba realizando alguna maniobra o algún cambio, no lo voy a negar, por momentos me daban ganas de soltarle un puñetazo a la cara y gritarle: "¡Suelta el pinche freno!" (¿Recuerdan que mencioné en el post anterior que apliqué en voz baja un poco de perdón a uno mismo? Bueno... ya saben a qué se debió. "Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo imaginarme que le suelto un puñetazo a mi instructor por quitarme el freno; no Gabriel, no lo hagas, recuerda que intenta salvarte la vida" - ¿Qué sería de ésto sin un poco de humor, no?)

Por supuesto me tomaba algo así como 3 segundos darme cuenta que de verdad era necesario que tomara la iniciativa de controlar y contener mis movimientos cuando no me encontraba plenamente consciente de todas las condiciones de las que uno debe esencialmente encontrarse consciente mientras se encuentra frente al volante, sin embargo (y ésto sobretodo cuando entramos a una gasolinera a cargar gasolina), podía notar su nerviosismo más que el mío, donde en cada movimiento que realizaba comenzaba a detener el auto y en cierta forma eso podía sacarme un poco de mis casillas, porque ya sabes, estas tratando de coordinar los pies, pero como que hace falta "algo" que no alcanzas a controlar porque esencialmente no tienes forma de moverte o medir tus movimientos porque esencialmente algo te los restringe por completo; así que, para no hacer el cuento demasiado largo, básicamente terminamos por ser yo quien simplemente dejaba ir la marcha poco a poco y el controlaba completamente el freno...

En algún momento entre ese maniobra lo miré y sinceramente me reí de toda la situación, el me miró con una cara de extrañeza y me preguntó: "¿Qué ocurre?", yo le respondí: "Nada, es que no encontraba el freno..."

Los camiones son un tema aquí en la ciudad y en más de una ocasión le confesé a mi instructor sentirme nervioso por encontrarme encasillado por 3 camiones (uno al frente y uno a cada lado del coche); vivo cerca de una de las distribuidoras de alimentos más grandes de la ciudad "La Central de Abastos", así que evidentemente es algo bastante común por mi zona, pero curiosamente me llamó la atención que cuando le dije ésto a mi instructor, él me respondió: "No te preocupes, a mi también me ponen nervioso y llevo conduciendo más de 14 años", porque en el momento que me dijo eso, incluso yo me sentí más calmado, como si dijera para mis adentros: "Ok no te preocupes, no pierdas el control o te vuelvas loco aún, sólo cámbiate de carril"

El día de hoy tuve mi ultima clase de manejo, y sí, aún tengo que seguir practicando los cambios, sin embargo el instructor se desentendió completamente del freno y prácticamente me dio plena libertad sobre los movimientos, sobretodo al momento de estacionarme en 3 movimientos de reversa (lo cuál por supuesto aún debo practicar), pero en general, puedo decir que me encuentro mucho más confiado sobre mis propias habilidades frente al volante y ahora me daré a la tarea de tramitar mi licencia (lo cuál no estoy seguro de si es algo "taaaan cool", porque ya puedo ver a mi madre pidiéndome que vaya a hacer algún encargo o ya sabes, recoger a mi hermana a la escuela o lo que sea, pero bueno, al menos sé y tengo la plena seguridad de que podré disfrutar del camino, aún si hay tráfico de por medio)

Ya compartiré en alguna otra ocasión más a detalle estas experiencias, porque por supuesto, ahora viene una parte interesante ¿Qué ocurre cuando ya no se encuentra el instructor o alguna voz que te indique cómo realizar los movimientos o las maniobras?

Gracias por leerme, saludos

domingo, 18 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 950, Aprendiendo a conducir pt. 2

Una vez frente al volante, hice como una suerte de "inspección de rutina" de las cosas que sabía por demás eran como obligadas en el proceso antes de empezar a conducir, en cierta forma necesitaba demostrarle a mi instructor como quiera que fuera que sabía lo que estaba haciendo, a fin de cuentas, ante más pronto concluya dicho proceso, más pronto tendré mi licencia y podré estar conduciendo y, en una nota personal, debo decir que en realidad, o al menos resulta algo frecuente en mis experiencias cotidianas, sentir una suerte de fastidio cuando alguien repite o me indica realizar cosas que son por demás obvias... así que antes de que tengan oportunidad de siquiera mencionarlo tomo la iniciativa de hacerlo por mí mismo; si he olvidado algo en dicho proceso, es mucho más fácil para mí aceptar la indicación que haya olvidado a esperar a recibirla cuando sé por demás qué es lo que tengo que hacer.

Me coloqué el cinturón de seguridad, cerré las puertas, ajusté mis espejos, me aseguré de tener la palanca de velocidades en neutral, liberé el freno de mano, presioné el "clush" y giré la llave para encender el vehículo; coloqué la marcha en primera, deslicé poco a poco el clush antes de presionar el acelerador y... se apagó el coche... 

No sé si es parte de algún sistema mental, pero cuando ocurrió eso (es decir, que se apagara el auto) comencé a sentirme nervioso y de pronto mi mente se vació, no sabía que había hecho mal y me preocupaba por demás lo que pensaría de mí el instructor (lo cual es una gran ironía porque no sólo era el primer día frente al volante, sino que además apresuré la conclusión que aparentemente tomaría mi instructor al verme cometer un error, cuando yo quería demostrarle que sabía que diablos estaba haciendo...); el comentario de mi instructor: "Liberaste el clush demasiado rápido".

Es interesante lo que puede provocar el nerviosismo en la mente, porque de pronto a partir de ese momento y tras un sólo error, el pensamiento que pasa al frente en mi mente es: "Ésto va a ser más difícil de lo que parece"; sé que para todos aquellos que no me conocen, lo cual es prácticamente el 99.9% de las personas de quienes tengo por demás el honor de contar con unos minutos de su tiempo para que lean este blog, tal vez puede resultar irónico o incluso satírico una experiencia de este tipo frente a un procedimiento tan simple, sin embargo, hace tan solo unos años un pensamiento como ese habría bastado para sacarme del coche completamente aterrado de cometer algún error que pudiera provocar un accidente, porque en ese pensamiento para mí no sólo está el error en el momento presente, sino la manifestación y antelación de cualquier error futuro, incluido y acompañado de una serie de imágenes en las cuales esencialmente  termino estrellado contra algún otro coche obligado a pagar un monto adicional a la reparación del vehículo de prueba y los daños provocados al vehículo afectado por mi (disculpen mi francés) inherente estupidez.

¿Qué hizo diferente esta experiencia? Un respiro, sólo eso, tomé un profundo respiro y simplemente dejé ir el pensamiento, estando consciente de que era no más que eso: un pensamiento. Volví a arrancar el coche y liberé el clush con mayor lentitud mientras trataba de percibir la revolución del motor mientras comenzaba a avanzar poco a poco.

Es difícil poder aplicar perdón a uno mismo en esos momentos, o al menos he reservado dichas aplicaciones para un momento donde no me encuentro rodeado de gente, a diferencia de como lo hacía en un inicio, no porque no tenga "el valor o la capacidad de hacerlo", simplemente ahorra cualquier confusión y conflicto que otros puedan tener hacia el propio proceso, sobretodo considerando que la gran mayoría de las personas no se encuentran familiarizadas con las herramientas de Desteni, pero en cuanto tuve la oportunidad de hacer un poco de perdón a uno mismo lo hice, lo cuál fue aún en el interior del coche mientras mi instructor atendía una llamada, en fin.

Conforme comenzaba a familiarizarme con la dinámica y procesos para conducir, más y más comenzaba a disfrutarlo, porque es como que literalmente te ves obligado a añadir poco a poco cada uno de los puntos de los cuales te vas volviendo consciente, sobretodo y al menos en lo particular, empecé a estar más y más consciente del movimiento de mis pies, cosa que al menos es más difícil realizar cuando camino por la calle o incluso cuando me traslado en la bicicleta, la costumbre suele interponerse en dichos procesos de relación con el propio cuerpo.

Continuaré con más en el siguiente blog.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 949, Aprendiendo a conducir

Ya tiene algún tiempo que no escribo por aquí, de hecho, debo admitir que me cuesta articular las palabras, así como el orden de las mismas para describir este proceso que ha estado tomando lugar en los últimos días y que me gustaría compartir.

He querido aprender a conducir desde los 16 y es realmente algo sobre lo cual insistí constantemente en cada conversación que tenía con mi padre, pero con cada negativa que recibía de su parte, se volvía más evidente su temor ante lo que, no por menos era su desconfianza a verme tras el volante, así que para no hacer la historia más larga de lo que ciertamente merece, siempre terminábamos postergando la fecha cada verano, cada invierno y así sucesivamente hasta apenas la semana pasada.

No es como que antes no me hubiese dado a la tarea de tomar la camioneta y dar algunas vueltas por algún fraccionamiento, pero por supuesto no tiene comparación a tomar el coche en una avenida transitada, aunado al hecho de que vivo sobre uno de los ejes más transitados de la ciudad…

Sólo puedo decir de forma bien concreta, que me encuentro agradecido que mi padre no cediera ante mis caprichos y deseos de aprender a conducir antes de tiempo, cuando el concepto mismo de responsabilidad era completamente inexistente dentro de mi mente. 

Y es que aprender a conducir ha sido un proceso que he literalmente gozado a estas alturas de mi vida y más valiéndome de las herramientas que me ha brindado este proceso que camino con Desteni, no sólo para poder manejar la tensión al momento de recibir las indicaciones de mi instructor y aún más cuando surgen aquellas situaciones a las que seguramente la gran mayoría de las personas leyendo ésto, pueden reconocer y particularmente recordar desde su experiencia personal, como cuando vas sobre tu carril y uno de esos camiones de doble remolque de pronto aparece desde tu punto ciego frente a ti.

Mi instructor constantemente insiste sobre el hecho de que debo enfocarme primordialmente en mi vista frontal, sin embargo (y esto tal vez por haberme acostumbrado tanto a usar la bicicleta por tantos años para trasladarme prácticamente a cualquier sitio) no puedo evitar ver constantemente a otros conductores, cuidando sus movimientos y midiendo sus intenciones con la finalidad de responder de la mejor forma posible.

Y es decir, por supuesto sentí temor desde el primer momento frente al volante, pero conforme respiraba y me daba cuenta de que, ya sabes, es algo sobre lo cual constantemente discutía con mi padre cuando fuera que emergiera la curiosidad sobre algún movimiento o maniobra que fuera necesario realizar, palabras que por supuesto resonaban en mi mente al momento de encontrarme frente al volante.


Ya iré con más detalle sobre las experiencias que he tenido frente al volante, pero me gustaría empezar con esta breve introducción, sólo para ir haciéndome nuevamente la costumbre de escribir una publicación al día… lo necesito, hoy más que nunca (y por supuesto explicaré más al respecto sobre esta experiencia de igual manera.) Saludos a todos.

martes, 15 de noviembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 948, Un análisis a la película de Dogville

La nueva Tecnología engendra al nuevo hombre” – Marshall Mcluhan –



Antes de continuar con el siguiente post, si no han visto la película "Doville por Lars Von Trier, les sugiero que primero la vean antes de continuar con el presente escrito, ya que éste se trata precisamente de dicha película. Han sido advertidos.

En el presente ensayo quiero abordar la valoración del cuerpo en tanto objeto manipulable, incluso volviéndose objeto susceptible de intercambio o pago ante un proceso de adeudo, para este fin me valdré del trabajo y estudios de Slavoj Zizek, Michel Foucault, Judith Butler y Nicholas Sinclair de la obra “El cuerpo Post-Humano” del cual su ensayo se titula “El cuerpo Robotizado”.

Quiero adelantar en parte mi conclusión frente a este film, expresando que la necesidad de producir nuevas subjetividades dentro de nuestra sociedad, implica de igual forma producir nuevas éticas respecto de los discursos que enfrentamos dentro de las imágenes que se nos presentan día a día, definiendo cuál es el origen de la necesidad creada ante estas imágenes y la manera en que nos vinculamos a ellas, siendo éste tan sólo el primer paso para poder empezar a palpar el vacío de subjetividad que augura de manera tan álgida nuestra sociedad contemporánea, la cual pareciera aguardar en el velo mismo el mapa mismo de su problemática que la dota de una suerte de invisibilidad que en apariencia “obviamos” según nuestros saberes en derredor a la misma y su construcción, donde la cuestión fundamental que rige la actual naturaleza, el orden y los discursos de nuestra humanidad parecen aún hoy bastante difusos, pese a que para la gran mayoría nos parece “evidente” quién es quién y dónde debe pararse cada uno con respecto al otro.

De acuerdo con la teoría de la transformación sígnica de Jan Mukarovsky (1934):

“Ese «significado» (al que se denomina "objeto estético") posee mayor valor que el «significante» (es decir, el "artefacto"), puesto que es el que permite existir a éste en la conciencia del receptor. Cualquier modificación del contexto social y cultural en el que vive esa obra de arte provocará que el artefacto deje de ser visto con las mismas perspectivas y que, en consecuencia, produzca nuevos objetos estéticos, o lo que es lo mismo: nuevos significados. Este proceso de transformación "sígnica" es mayor si ese artefacto ha sido configurado con la suficiente complejidad y variedad como para facilitar esta múltiple pluralidad interpretativa.”

¿En qué momento inicia realmente el llamado posthumanismo? ¿Existe un divorcio entre la mente y el cuerpo en el cuál se extrae un proceso de pensamiento? El film Dogville, es un claro escenario de la sociedad que se ve absorbida por un aparato ideológico tal como el Capitalismo, el cuál es un aparato amorfo que esencialmente es capaz de absorber e incorporar cualquier cosa a su estructura en tanto que dicha cosa y en este caso “el cuerpo” pueda adaptarse y someterse a sus mecanismos.

Según Nicholas Sinclair, dicha fisura toma lugar en el momento en el que el cuerpo es modificado de su naturaleza, abordando la analogía de dicho principio en forma consecuente a los avances biotecnológicos, la clonación, el diseño genético y aquí, para poder abordar el objeto mismo de la presente, me atrevería a añadir que inicia incluso desde mucho antes de la presencia de estas tecnologías en nuestra vida cotidiana con el proceso mismo de normativización del cuerpo.

La tecnología cumple con diversos fines, tecnología entendida no sólo en la manipulación del cuerpo humano como bien se refleja ahora en nuestra capacidad para construir y articular prótesis cibernéticas, hasta propósitos militares, sino de igual forma entendida en y desde la evolución de nuestro lenguaje, sistemas de intercambio económico, etc., el personaje “Claire” que llega a esta sociedad debe por ejemplo aprender el lenguaje de la sociedad, adaptarse a sus símbolos y contribuir de tal modo en este proceso a la sociedad con tal de permanecer en la misma, a pesar de que éstas “tecnologías” solían ser entendidas por ella como una contraposición a la esencia de su naturaleza, ya que al llegar al pueblo comienza a realizar una serie de acciones que menciona no se encontraban alineadas con la ideología que antes la definían, entre las cuales se encuentran el comenzar a adquirir una serie de figurines de porcelana que ella misma menciona habría encontrado desagradables apenas unos días antes de llegar al pueblo, los cuales adquiere con el salario que va adquiriendo por el trabajo que realiza con cada persona del pueblo, pese a mencionar jamás haber tenido que trabajar antes.

En una entrevista realizada al profesor Leonard Kleinork, un pionero de la Internet en la UCLA´s (University of California at Los Angeles) para uno de los documentales más recientes de Werner Herzog “Lo and Behold, Reveries of the Connected World” [1], el profesor señala:

“Esta habitación debería saber que me encuentro aquí, debería ser capaz de hablar con ella y debería de darme una respuesta verbal, debería poder preguntarle por ejemplo: ¿Dónde hay una impresora? O ¿Dónde dejé mis llaves? O ¿Dónde hay un libro en esta materia? Y debería ser capaz de responderme con palabras, con un holograma (…) debería ser capaz de emplear gestos y tacto, incluso olfato y todos mis sentidos para interactuar de un modo sumamente humano con esta tecnología a nuestro alrededor y una vez que esa tecnología sale a nuestro mundo físico y se ve integrada en nuestros muros, en nuestro escritorio, en nuestros cuerpos, en nuestras uñas, en nuestras llamadas, nuestras oficinas, nuestras casas, debería desaparecer y volverse invisible. ¿Dónde está la electricidad? Sabes que hay un enchufe en la pared, conectas tu dispositivo y tienes electricidad, no nos interesa ¿Cómo es hecha? No es una interfaz complicada, es invisible (…)

Pero ¿qué es esta invisibilidad del entorno y qué componentes la permean en nuestra consciencia que la dota precisamente de su cualidad invisible? Si bien la ciencia ficción (como producto de la Revolución Industrial) planteó los escenarios a través de los cuales perdimos el “desagrado” por estas modificaciones y adaptaciones al cuerpo que parecían invadidos por la tecnología en un sentido más bien virulento, no queda bien claro si la invisibilidad es un producto de la costumbre ante estas condiciones o bien emerge de manera consecuente ante el pensamiento que deja de seguir al principio de semejanza y pasa más bien a seguir la ocasión del error, donde como lo señala Michel Foucault “el hombre” no existía antes del siglo XIX, donde éste trae consigo gran parte de los discursos científicos y médicos que establecen la normativización del cuerpo, en el cual al mismo tiempo pasamos de la observación y la contemplación de la naturaleza, la verdad, el movimiento, etc., a una suerte de contemplación de nuestra propia presencia entre nuestras observaciones a las cuales comenzamos a establecer las definiciones que nos permitieran en el mejor de los casos ponernos entre una línea y otra, trazando un principio y un fin para el hombre que se convierte en “hombre”

¿Fueron dichas definiciones condición suficiente para la invisibilidad de esta unión entre el cuerpo y la máquina? ¿Fue la perdida de las condiciones de “naturalidad” que nos llevaron al deseo mismo de encajar en otro esquema que permitiera añadir a nuestra visión la presencia misma de la máquina en nuestro entorno? El cuerpo era ya una máquina de sangre caliente, una máquina con sus dispositivos y sus piezas electro mecánicas, visión misma que comienza a tomar lugar desde los estudios del cuerpo con pensadores como Da Vinci, ¿fueron estas adaptaciones de la máquina al cuerpo producto de una invisibilidad o fue nuestra visión de la maquina lo que ocasionó el producto del hombre y las definiciones que normativizaron su cuerpo? ¿Es el humano producto de la máquina?

Estas “piezas” que comienzan a formar parte de nuestro organismo, como una extensión de nuestro cuerpo sin las cuales el cuerpo nos resulta incompleto, tales como los celulares, las tabletas, las computadoras, etc., que en un inicio habrían retratado el más perfecto monstruo de Frankestein, hoy son el cuerpo mismo habilitado con sus prótesis que al contrario de cubrir alguna deficiencia que necesite su respectivo remplazo, hoy atienden la necesidad de un control y una mejora a las imperfecciones de nuestro cada día más limitado organismo.

Otro de los aspectos que saltan a la vista durante el desarrollo de la película, es la primera reunión que tiene el pueblo en la cual Tom menciona la necesidad de modificar ciertos principios dentro de las dinámicas sociales que para el resto de los habitantes en realidad se encuentran tan estrechamente ligadas a concepción de la vida que de hecho se vuelven invisibles para ellos y ciertamente resultan invisibles y completamente insignificantes para el observador ajeno a las dinámicas del pueblo hasta que los demonios del pueblo comienzan a emerger a medida que la presencia de Claire comienza a tornarse amenazadora y sin embargo una presencia de la cual dependen tanto que en lugar de echarla del mismo, la mantienen en el pueblo con tal de que siga cumpliendo con las “labores innecesarias” a las cuales todos comienzan a acostumbrarse, aunque ahora bajo el concepto de una deuda que ella debe cubrir para con la gente del pueblo donde ella se ve forzada primero a trabajar el doble de lo que solía hacerlo y llegando al punto de ser violada y encadenada para que no escape, aunque ellos insisten en que tales tratos hacia ella no son abusos o castigos, sino simples medidas para la seguridad del mismo.

En el film por ejemplo, la manera en que Claire comienza a adentrarse en la maquinaria social, es a través de hacer las cosas a las que nadie “daba importancia”, cosas en apariencia insignificantes que en realidad hacían la vida de la sociedad mucho más cómoda y de este modo, Claire logra integrarse de tal suerte dentro del aparato que eventualmente se ve encadenada y atada al mismo como resultado de la dependencia que la estructura misma genera en y hacia ella.

Aquí uno podría observar a la forma en que los saberes científicos y tecnificados, aunado de los discursos médicos pueden haber dado origen a esta concepción mecánica, sin embargo, a pesar del espectro que podríamos obviar al pensar ¿Qué de nosotros se vuelve dependiente de estos saberes que dotan de su hedonismo a estas dinámicas y mecanismo sociales? La pregunta que en realidad me gustaría formular es: ¿Cómo es que nos volvemos de tal suerte dependientes de estos mecanismos y dinámicas sociales, que pese a los inconvenientes, molestias y dolores que producen, basta apenas del “fenómeno explicador”, como lo plantea Jacques Rancière[2], para que en estos saberes no necesitemos ya de cuestionar dichos principios y dinámicas en tanto podamos hallar en ellos el más absurdo de los beneficios?

Slavoj Zizek parece añadir un elemento fundamental ante tal cuestionamiento que si bien puede no terminar de responder, propone el pilar discursivo desde el cual comenzamos a palpar esta invisibilidad.

“Aquí es donde se hace evidente la diferencia entre el Zen propiamente dicho y su versión occidental: la auténtica grandeza del Zen es que no puede ser reducido a un “viaje interior” hacia nuestro “verdadero ser”, el propósito de la meditación Zen es, por el contrario, un vaciamiento total del ser, la aceptación de que el ser no existe, de que no existe una “verdad interior” susceptible de ser descubierta. Éste es el motivo por el que los auténticos maestros Zen están plenamente justificados cuando interpretan el mensaje básico Zen (la liberación descansa en la pérdida del propio yo, en unirse inmediatamente con el vacío primordial) del mismo modo en que se jura fidelidad militar, para, acto seguido, cumplir órdenes y realizar la misión encomendada dejando a un lado las consideraciones sobre el yo y los intereses personales”[3]

Si uno se detiene a contemplar un momento el comportamiento de una nación, por ejemplo, “Estados Unidos”, todo agente externo, cualquier objeto o presencia que constituya por sí sola el augurio del más mínimo signo de amenaza es rápida y eficientemente repelido para crear aquella ilusión interna de protección donde no existe amenaza alguna más que la que ellos puedan infringirse a sí mismos, o al menos esa fue la ilusión que se mantuvo hasta los acontecimientos del 11, dónde lo que en realidad devino por consecuencia, al menos en la política interior, fue un redoblamiento de la vigilancia y medidas de seguridad implementadas, las cuales alcanzaron tal índice de absolutismo en su supuesta democracia que comenzaron a atentar contra la seguridad de sus propios ciudadanos. No obstante, salta a perspectiva que en realidad esta amenaza, como ahora sabemos fue “interna”, pasó desapercibida a la vista de todos y llevó algún tiempo no sólo antes de que estos hechos pudieran ser desmentidos, sino incluso antes de que comenzaran a ser cuestionados.

Estados Unidos como sabemos y como de hecho expresa Judith Butler en su obra “Marcos de Guerra” se valió incluso del discurso feminista para apoyar su discurso de “liberación” de las mujeres iraníes y afganas, proclamando discursos de represión en el uso y empleo de la indumentaria de las mujeres sin comprender el contexto y la visión de las mismas mujeres con respecto a la misma. ¿Qué hizo invisible la amenaza? ¿Y qué volvió invisible a aquellos otros que estaban muriendo en la “guerra preventiva contra el terrorismo”?

“No es como si un "yo" existiera independientemente por aquí y que simplemente perdiera a un "tú" por allá, especialmente si el vínculo con ese "tú" forma parte de lo que constituye mi "yo". Si bajo estas condiciones llegara a perderte, lo que me duele no es sólo la pérdida, sino volverme inescrutable para mí. ¿Qué "soy", sin ti? Cuando perdemos algunos de estos lazos que nos constituyen, no sabemos quiénes somos ni qué hacer. En un nivel, descubro que te he perdido a "ti" sólo para descubrir que "yo" también desaparezco.” [4]

En el film, cuando las mujeres toman venganza de Claire, Vera comienza a destruir los figurines que esencialmente representaban la conexión entre Claire y lo curioso es que en este vínculo entre Claire y el pueblo, todo el sufrimiento que ella comienza a pasar tras cada abuso se vuelve tolerable únicamente en y a través de los figurines de porcelana que le recuerdan a Claire el vínculo de valor que ha generado hacia el mismo; posteriormente Claire se venga de Vera haciendo que maten a sus hijos del mismo modo que ella rompe los figurines de porcelana, esto siendo poniendo como condición que si ella es capaz de contener sus lágrimas ante tal abuso entonces éste pararía, lo cual en realidad no ocurre en ninguno de los dos casos y sin embargo se genera un sentido de deuda de tal suerte que Claire lo vuelve equivalente al sufrimiento que ella experimenta. Este es un símbolo poderoso en relación al Capitalismo, puesto que los figurines que para ella no tenían ningún valor y por los cuales trabaja para poder obtenerlos, se convierten en un símbolo de posesión a cambio del trabajo que realizó, un trabajo que nadie necesitaba, pero que en realidad mantenía la ilusión de pertenencia con y para el pueblo.

De hecho, uno de los elementos simbólicos que más resalta a lo largo de la película, es que las casas, las “propiedades” de cada uno de los habitantes, simplemente se encuentra delineada en forma tal que representa el espacio de pertenencia que cada uno tiene con y para el pueblo, aunque, no obstante una de las escenas más significativas es el momento en el que Chuck se encuentra violando a Claire y a pesar de que este plano toma lugar “a la vista de todos” nadie presta atención del mismo porque simplemente resulta un espacio ajeno, un espacio que no es de la incumbencia de nadie, de hecho la transición de las tomas es precisamente desde el punto de vista de cada uno de los habitantes que continúan con sus labores de forma completamente inconsciente a este hecho.

“Una de las cosas que me ha llevado a re-definir la perversión, ha sido la instrumentación del cuerpo del otro como un lugar de goce despojado de subjetividad. Cuando se emplea el cuerpo del otro como si estuviera vaciado, como si fuera un objeto, hay perversión. Bajo la forma que se ejerza” (Silvia Bleichmar, 2014)

La agresión y la violencia, por ejemplo, son de igual manera este elemento invisible frente a los abusos que se presentan como condición inherente a la naturaleza de ese “intercambio” que existe entre el pueblo hacia el cuerpo de Claire, es decir como una suerte de constante sometimiento que debe pasar el cuerpo para que en este sentido la mente pueda cubrir la administración de dicha deuda; misma administración y regulación se presentan en la imagen de las naciones cuando sus ataques son justificados contra otros países, para lo cual de antemano se generan toda una serie de discusiones y asambleas tales como las que se presentan en el pueblo, donde primero se decide el tipo de relación y deuda que entonces generan ese saber o entendimiento de la relación hacia una persona o un grupo en particular que le hace susceptible de un trato o conducta determinada que va siendo probada y evaluada con el fin último de posteriormente no ver esa violencia como una violencia o un castigo, sino simplemente como condición misma de una relación de deuda hacia dicho estado/nación.

La invisibilidad, es a mi parecer precisamente esa condición post-humana que se genera en y a partir de la irreflexión que toma lugar en el cuerpo, es decir, donde una vez que el principio de deuda, una vez que los saberes rebasan aquel sitio del cual se desprenden y el cuerpo es dejado a ser no más que un envase supuesto a tolerar las condiciones y adversidades de un entorno que demanda la adaptación al mismo.En este sentido, el principio mismo a través del cual la perdida de las libertades de Claire, comienzan a trazarse desde el momento en el que comienza a verse inmersa en los mecanismos y relaciones mismas que definen este sentido de deuda en y para con todas las personas del pueblo, con quienes además de una relación de trabajo comienza a desarrollar una suerte de código que después les lleva a demandar de ella la satisfacción de deseos que no podían “pagarse con dinero o trabajo” sino con el cuerpo.

Esto es todo por el momento, gracias por leer




[1] Werner Herzog, Rupert Maconick. (2016, Enero 23). Lo and Behold, Reveries of a Connected World [Trailer en Youtube]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Zc1tZ8JsZvg
[2] Jacques Rancière. (2002). El Maestro Ignorante. Barcelona: Laertes.
[3] Slavoj Zizek (2002) Bienvenidos al desierto de lo real. Madrid Ediciones Lavel S.A., 2005
[4] Judith Butler. (2006). Vida Precaria, El poder del duelo y la violencia. Argentina: Paidós. pág. 48

sábado, 12 de noviembre de 2016

Mi Jornada hacia la Vida, Día 947, Esto no es un cuento: El amigo vagabundo

Recuerdo a todos aquellos "otros" que conocí alguna vez, como aquellos vagabundos con quienes solía platicar al salir de la escuela cuando me encontraba en el primer año de la primaria, en aquel momento, también mis únicos amigos; para mí no existía maldad, locura o repulsión ante su imagen cuando los veía sentados cerca de mi casa e incluso les llevaba comida.

Recuerdo que un día al salir de la escuela me senté en la calle con uno de ellos tras haberle llevado un pequeño sandwich; mi hermana menor solía salir más tarde y mi madre la recogía en la escuela y dejarla en la casa antes de volver a su trabajo; yo me había salido de la casa sin avisarle a la señora que solía cuidarnos, quién ciertamente no tenía idea de lo que hacía cuando ella no me veía al volver de la escuela; el punto es que, mi madre me vio al lado de aquel hombre y con una veta de horror en sus ojos me tomó de la mano y me jaló con fuerza hacia ella, apartándome tan rápido como fuera posible de aquel hombre, yo me solté de su mano y alegué con furia que "¡Él es mi amigo!", ella me tomó nuevamente de la mano exclamando: "¡¿Cómo va a ser tu amigo Gabriel?!". Y sin responder nuevamente me desprendí de su mano, colocándonos cara a cara, lanzándole una mirada de desprecio exclamando entre ceja y ceja: "¿Qué diablos pasa contigo?" 

"¡Él es mi amigo!" exclamé nuevamente para acto seguido correr hacia aquel vagabundo y sentarme a su lado, mi madre me siguió con presurosa cautela, manteniéndose sólo lo suficientemente cerca como para asegurarse de que "no me fuera a hacer daño" o algo por el estilo; en su cara se dibujaba una enorme extrañeza, acompañada de un gran espanto que poco podía comprender lo que la normalidad de su pensamiento le dictaba a apartarme de aquel hombre envuelto en harapos, cubierto de su propia suciedad, inmerso en una locura contraria al dictado de los principios de la sociedad; allí me esperó algunos minutos al lado de aquel hombre mientras yo esperaba pacientemente a que terminara el sandwich que le había llevado y a los pocos minutos, una vez terminado, me levanté de su lado y me despedí de él como usualmente lo hacía al tiempo que le decía que lo vería al día siguiente para llevarle otro sandwich. 

Una costumbre y hasta un ritual se volvió para mí preparar ese sandwich con mermelada de fresa con cajeta, así me los preparaba yo y así se lo preparaba a él, mi amigo, aquel de quién nunca supe ni me importo su nombre, así como él jamás preguntó por el mío, sólo dos desconocidos compartiendo un sandwich, dos amigos compartiendo un poco de dulzura.

Con el transcurso de las semanas, incluso mi madre le pedía a la señora de la casa que me preparara aquel sandwich extra que compartiría con aquel hombre al volver de la escuela y al principio simpre habría alguien observando desde la distancia, lo cuál me molestaba porque no quería que eso hiciera sentir incómodo a aquel amigo mío, e incluso llegaría el momento en el que nadie tendría que esperar a mi lado para saber que volvería a casa apenas termináramos de comer aquel sandwich.

Un día al salir de la escuela, llevando los sandwiches que solía compartir con él y tomando la ruta que acostumbraba todos los días para encontrarme con él en aquel sendero a mi casa, sorprendí su ausencia allí donde siempre solía encontrarle tendido entre sus cobijas; pregunté a las personas que solían pasar por aquel lugar, algunos vendedores de dulces que frecuentaban la primaria, así como a algunas personas que me habían visto antes con él.

Algunos me dijeron que simplemente se fue, otros dijeron que algunas personas lo corrieron del lugar, pero en cualquiera de los casos, sentí la perdida de un amigo, lloré su ausencia en aquel momento y aún lo hago mientras escribo ésto; un amigo con quien no intercambié palabra alguna y si lo hice, sinceramente no puedo recordarlo, sólo recuerdo la dulzura que compartíamos en la mutua presencia del otro.