viernes, 4 de diciembre de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, Día 848, Resistencia a caminar derecho 2

He estado corrigiendo poco a poco mi forma de caminar; la verdad me he estado apoyando un poco colocando mis brazos como entrecruzados por la zona lumbar de la espalda porque empieza a dolerme después de un rato, ya que simplemente no estoy acostumbrado aún, pero cuando camino en ésta postura sinceramente me siento un poco arrogante aunque no debería existir ninguna relación hacia ésta forma de caminar, es decir, simplemente me estoy enseñando a mí mismo a caminar derecho

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar el caminar derecho con ser arrogante, al asociar la imagen de caminar derecho con la imagen que es presentada en diversas revistas, películas, escenas, etc., de personas que miran a las demás (como suele decirse) de arriba hacia abajo, sin embargo ese no es mi punto de partida para corregir mi postura.

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo asociar el caminar derecho con ser arrogante, donde de igual forma algo que he podido notar al corregir mi postura es que, como había mencionado anteriormente, mi visión de las personas cambia, en términos de que al caminar derecho mi mirada se encuentra con la de los demás y dentro de eso, he podido notar que cuando miro a las personas a los ojos, éstas por lo general cambian su mirada y la dirigen hacia otra parte y puedo identificarme mucho con eso, porque cuando las personas me veían a los ojos, cambiaba la dirección de mi mirada o pretendía simplemente estar interesado en otra cosa para no ver a las personas a los ojos, porque relacioné el mirar directamente a las personas como con una forma de desafiarlas o de sentirme desafiado y en ello, el cambiar la mirada hacia otra dirección cuando alguien me mira directamente o me mira fijamente, lo relacione con una forma de "sobajamiento o inferioridad" en el cual de hecho deliberadamente quería permanecer por temor a entrar en ese desafío con las personas, pero de igual forma, el caminar derecho o ver a las personas a los ojos tampoco tiene porque significar un desafío

Me perdono a mí mismo por haberme aceptado y permitido a mí mismo relacionar el ver a los ojos de las personas con un desafío hacia ellos, donde incluso el juego de miradas se convierte en un juego de superioridad e inferioridad, como "a ver quién se atreve a verme o a desafiarme" y por lo cual siempre mantendría mi mirada baja porque no quería desafiar a nadie

Me perdono a mí mismo por no haberme aceptado y permitido a mí mismo darme cuenta que ver a las personas a los ojos no significa que necesariamente las esté desafiando, porque la mirada no necesita tener ésta presencia desafiante como de hecho yo le estaría atribuyendo siempre que miraría a otras personas y donde en realidad esta experiencia siempre estaría siendo generada en mi interior

De hecho otra cosa que he empezado a notar es que no puedo caminar a la misma velocidad cuando inclino mi cuerpo hacia el frente que cuando camino derecho, porque caminar derecho me obliga a ir más despacio e incluso a tener más paciencia al caminar en éste sentido.

Podría decirse que prácticamente solía correr a todas partes al trasladarme cuando caminaba con el cuerpo inclinado hacia el frente (tal vez por consecuencia misma de mi postura) pero al caminar derecho, no me es posible dar una zancada tan grande y si lo hago, empiezo a perder el equilibrio, así que, cambiar mi postura también ha influido no solo sobre la forma en la que camino, sino en la forma en la que hago las cosas, porque indirectamente me obliga a tomar las cosas con calma... lo cual es interesante.

Continuo en otro post