sábado, 12 de diciembre de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, 852, Cuento: El viajero y la sirena

Un breve cuento que estaba improvisando...

No veía nada más allá de su nariz en medio de aquella tormenta; la arena lapidaba su cuerpo como un mar enfurecido que le azotaba con violentos torrentes dorados y marrón.

Viajaba montando sobre un caracol que avanzaba pausadamente a través de la tormenta, como si de un rito funerario se tratara, hasta el viajero comenzaba a verse marchando hacia su propia muerte en medio de aquel desierto - “como una tumba dorada de la cual hasta los más grandes reyes estarían celosos” se decía a sí mismo en un tono burlón.

Ansiaba llegar a su destino más que ninguna otra cosa, no obstante, debía ser paciente y montar aquel caracol, pues esa era la forma más segura de cruzar una tormenta como aquella, cualquier otra bestia, fuese un caballo o un camello, se desbarrancarían en el primer peñasco o trampa de arena, pues éstos confían únicamente en su vista, su velocidad, y su resistencia, pero en medio de una tormenta como ésta en la que no pueden ver su propio andar, se encontrarían condenados junto con su amo a perecer en el desierto. Aquí el caracol es un viajero prudente capaz de trepar y descender por los más precipitados abismos y lo único que demanda a cambio de su paso certero y seguro en medio del más despiadado caos, es un poco de paciencia... sin lugar a dudas, propio de un verdadero maestro del desierto.

“Apenas y puede recordar el propósito que le ha llevado a sumergirse en esa tormenta… Recordaba aquella suave y seductora melodía que escuchó aquella mañana; jamás había escuchado una voz más dulce y hechicera, una voz que ha perseguido en medio de esta hecatombe por más de 20 años, una búsqueda que le ha llevado a una extraña danza que realiza con su propia demencia, locura que le ha llevado a asumir tan insólita empresa; una búsqueda por aquella voz de cuya existencia comenzaba a dudar, pero solo hasta verse atrapado nuevamente por esta obsesión que le hacía adentrarse más y más en el desierto.”

La imaginación resulta traicionera y el miedo por momento se apodera de él; ahora teme hasta sus propios pensamientos – “Podría ser una trampa, nada más que un sueño… ¿Hacia dónde voy realmente? ¡¿Qué es siquiera lo que estoy buscando?! ¡¿Siquiera existe aquello que me encuentro persiguiendo en medio de este caos?!”, pero las señales se volvían más claras cuando observaba como su caracol de igual forma se encaminaba en el interior de aquella voz para hallar su origen, no solo la escuchaba él… y eso le tranquilizaba indescriptiblemente -“no estoy enloqueciendo”- se decía, o al menos eso quería creer...

Pero había algo que le aterraba todavía más, cuando por momentos le parecía perder el origen de la voz, llevándolo con facilidad a la desesperación moviéndose en todas direcciones tratando de hallar nuevamente el punto de mayor intensidad entre cada tono, alto y bajo que se colaba entre el ventarrón; ¿Cuántos no se habrían perdido en medio del desierto al seguir la misma voz de la cual las personas en la ciudad le habían advertido de no seguir, de ignorar y simplemente olvidar? Las personas le rogaban a los aventureros como él ignorar la voz, olvidarla y renunciar a ella tan pronto alguno admitía escucharla, no obstante, todo aquel que la escuchaba le resultaba imposible escapar y algunos enloquecían al tratar de olvidarla…

El viajero cerró sus ojos por un momento tratando de disponer toda su atención a la voz,pues no podía hacer otra cosa más que prestar su visión a lo único que le resultaba claro en medio de las tinieblas doradas, y la voz poco a poco se volvía más clara, a medida que trataba de callar todo su entorno, todo cuanto le rodeaba para concentrarse únicamente en aquella voz la cual poco a poco acrecentaba en su interior…

Siguió acrecentando esta voz en su interior, hasta que se escuchaba tan fuerte, precisa y clara que podría jurar que se encontraba a tan solo unos pasos de él. De pronto, la voz se detuvo repentinamente, siendo remplazada por una pequeña y traviesa risilla, que acto seguido expresó nuevamente en su tono suave y seductor.

-Abre los ojos viajero, que a tu destino has llegado.

Como si de una orden se tratara, el viajero abrió los ojos súbitamente encontrando frente a sí el más extraño y hermoso ocaso que hubiese visto en su vida, pero fue aún mayor su sorpresa al descubrir que no se trataba de un ocaso, sino de los ojos de una de las más sublimes criaturas que haya presenciado.

-Te felicito, al menos eres un hombre que sabe escuchar… poco saben hacerlo y por lo general se pierden eternamente entre pensamiento y pensamiento.

Sus ojos eran una manifestación extraña. Azules en la parte superior, pintados con algunos destellos luminosos como si de estrellas se tratara y anaranjados en la base con algunos tonos rojizos en las orillas, como si se tratase del reflejo del sol sobre el océano. Su piel era el más sedoso marfil y sus movimientos como la representación de la más fina tela ondeando suave y seductoramente, expresando poesía entre cada desliz de sus delicados dedos escarlata. Su cuerpo un juego de zafiros y esmeraldas destellantes, describiendo curvas tan perfectas que su sola visión habría bastado la totalidad de la vida a un pintor para intentar plasmar cada uno de sus movimientos obsesivamente.

El viajero no enloqueció ante su viaje, pero ahora le sobraban razones para volverse a la demencia…

-Eres… hermosa…

La expresión de la sirena cambió súbitamente y la sonrisa en sus labios desapareció…

-Una ilusión tramposa encuentras aquí viajero.

-¿Qué quieres decir? Denuncias falsedad en el milagro mismo que es tu presencia; ¿Es acaso mentira el ocaso en tu mirada y la perfección de tu sonrisa sostenida entre tus facciones impávidas? ¿Es acaso mentira que yo amo el ocaso o el marfil sedoso como tu piel, por la cual siento admiración y deseo? ¿Podrías clamar de engaño este amor por las singularidades que rodean y conforman tu presencia sirena?

-Un espejo son mis ojos viajero, como el agua cristalina que refracta la luz y reverbera en y como consecuencia de la mirada de aquellos que aquí encuentran la tumba de sus falsos deseos.

-Me temo que no entiendo…

-Algunos dicen encontrar en mí el reflejo de una cascada de diamante y plata, otros el bosque secreto del Edén, otros los ojos de su primer amor de la infancia e incluso hay quienes dicen encontrar la manifestación del tiempo encarnado en mis ojos grisáceos…

-¿Grisáceos dices?

-¿Te das cuenta? Los humanos que llegan aquí quedan atrapados bajo el prospecto de sus más profundos deseos y sentimientos; mi querido viajero, el sentimiento que encuentras en tu interior no es algo que sientes “de algo, sino algo que sientes acerca de algo”. Lo que ves en mi es sólo la proyección de tus anhelos, no obstante si vieras mi verdadera forma, solo hallarías imperfección y desafortunadamente raras veces los hombres son capaces de entender la belleza del caos.

-¿Qué es este lugar? Veo un oasis que ha quedado atrapado en medio de la tormenta, veo arboles de plata y cristal… ¿es acaso que todo esto se ha visto consumido por la tormenta?

-No viajero, lo que ves aquí es tan solo el ojo mismo del huracán y yo soy la tormenta. Este es simplemente el centro de aquello que realmente soy…, por 20 años luchaste para llegar aquí, rechazando y huyendo a la tormenta, intentando resguardarte de la misma en una sola y única ambición tuya y por lo tanto, al rechazar a la tormenta me has deliberadamente rechazado a mí en cada aspecto que eres aún incapaz de aceptar, como eres incapaz de aceptar la falsedad de tu propia ilusión bajo la cual te engañas ahora, tratando de colocar frente a ti nuevas fantasías, cuando en mi corazón solo habita una forma distinta del mismo conflicto que has tenido que atravesar.

-¡Pero he llegado hasta aquí! ¡He logrado escuchar tu corazón! ¿¡Eso no significa nada?!

-Me temo que no viajero, llegaste hasta aquí persiguiendo tu propia obsesión, tus propios deseos, y es por ello que jamás podré ser tuya…, porque eres incapaz de verte a ti mismo sinceramente lo suficiente como para encontrarme en mi verdadera forma; mi verdadera presencia se habría revelado ante ti de haber sido así…

Esta es la tumba de los deseos, porque aquí los hombres son enfrentados con el más profundo de sus temores, aquí son enfrentados con sus propias fantasías e ilusiones, donde hallan la muerte sus sentimientos, a los cuales algunos se aferran desesperadamente a pesar de todo y es entonces que se ven consumidos junto con ellos… la muerte de los propios deseos y obsesiones, el mayor desafío para la mente humana.

-Nada obsesiona más a los hombres que el sentido mismo de aquello a lo que atribuyen la razón misma de su actuar, mismo si deciden justificarlas a través del amor, he visto a hombres matar a sus propios hermanos por estos sentimientos; nada más revelador que ver al hombre que justifica las más viles y atroces acciones a costo de su propia humanidad; los humanos están dispuestos a perder su integridad incluso por la satisfacción de sus ilusiones…

-Entonces ¿cada hombre que arriba aquí es enfrentado con éstos deseos?

-Me temo que si ese fuera el caso, habría muchos más hombres valientes de los que el mundo alcanza a ver hoy en día, para lo cual en todo caso, la existencia misma de éste lugar no sería siquiera necesaria o posible, pues el hombre sería capaz de evitar quedar atrapado en éste mundo. Desafortunadamente, aunque hasta el corazón de este océano llegan, la gran mayoría se pierde infinitamente, porque a pesar de que creen haber hallado la felicidad… jamás serán capaces de acceder a ella y nada enloquece más a los hombres…

- Pero entonces ¿Qué es este lugar? Creí haber llegado al corazón de este océano.

-El punto es en realidad que jamás llegaste a mi corazón viajero…, jamás abandonaste la tormenta en la cual aún continuas perdido, pues de otra forma habrías hallado una visión sincera de tu propia esencia, la cual aún no has generado en ti y por lo cual eres incapaz de reconocerla en otro… la belleza que describes en mí, como el espejo de agua que soy es la prueba de tu propio engaño…, abandona ésta criatura de presencia vaporosa y escapa de éste mundo antes de que tu también quedes atrapado.

- Debe ser muy solitario…

-¿Disculpa?

-Estar aquí por la eternidad, sin poder tocar a nadie o ser tocada en forma alguna.

-Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres, pero si los hombres las sienten demasiado se vuelve bestias…

-¿Qué es eso?

-Palabras de un viejo amigo que se perdió por aquí una vez, viajando junto con otro que era lo suficientemente loco para ser fiel a sus ideales, un verdadero hombre y un caballero…

-No me apartes de tu lado sirena

-Debes hacerlo, eres un viajero y debes continuar tu viaje, si te quedas perecerás en la locura como los demás y no te deseo eso…

-¿Por qué? ¿Si mi partida no te entristece qué más da si decido morir a tu lado inmerso en la locura?

-No quiero esto para ti viajero, nadie merece un destino así, por favor entiéndelo…

-Solo dime por qué

En ese momento la sirena extendió sus brazos hacia el viajero, juntando sus labios contra los propios tratando de expresar lo que las palabras no alcanzaban a describir…

-Lo que has encontrado aquí viajero es el reflejo de las maravillas que existen ya en ti, no busques y dependas de otros para encontrar aquello que reside en tu interior, no seas tonto, no podrías amarme si no amaras lo que existe en ti mismo; abandona éste ser de existencia etérea que no puede existir más que en las fantasías; encuentra a una compañera que viaje a tu lado compartiendo un mismo destino, como una verdadera compañera y no como un lastre.

-¡Tú no lo eres!

-¡Lo soy! El resto de tu vida cargaras con un ser que es incapaz de abandonar éste mundo y por consecuente te verás condenado a permanecer atrapado aquí por la eternidad sin que pueda llegar a ser tuya…, no puedes verme viajero, no puedes porque solo ves una ilusión.

-…En ese caso

El viajero busco entre sus pertenencias y extendió a la sirena una pequeña ocarina que llevaba consigo.

-Ten

-¿Qué es esto?

-Una vieja ocarina que me ha acompañado en los momentos de mayor soledad, su música es la mejor compañía que he podido tener, ahora te hará compañía a ti y no volverás a quedarte sola, porque cada vez que la toques yo estaré contigo.

La sirena despidió una pequeña lagrima aperlada que se deslizo por su mejilla y una sonrisa se esbozó en sus labios; entonces la sirena busco entre las piedras sobre las que se encontraba sentada y extendió al viajero una pequeña caracola.

-Entonces tú lleva contigo esto

-¿Qué es?

-Cuando tengas dudas, escucha su interior y podrás escuchar el océano en ella, te ayudará a recordar lo que has aprendido y así me llevarás contigo, para que no vuelvas a perderte nunca más.

La sirena y el viajero se despidieron y a la fecha, ambos continúan emitiendo su eterna melodía para acompañarse el uno al otro