lunes, 9 de noviembre de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, Día 836, La masturbación consciente



Algo que he aprendido dentro de mi proceso al dejar la pornografía en éste tiempo, poco más de un año desde que participaba en ésta, además de propiamente aprender a desvincular la imagen con las experiencias energéticas lo cual es un paso fundamental para entender la clase de engaño y abuso que existe dentro de ésta, ha sido de igual forma aprender a re-evaluar mi punto de partida en cuanto a la búsqueda de una determinada relación por ejemplo.

Es decir, en diversas ocasiones emergerían (y aún llegan a emerger y sigo trabajando con ellas) algunas imágenes en las cuales me vería a mí mismo proyectando éste deseo de buscar una determinada relación con X o Y persona. Y algo bien interesante que ocurre durante la masturbación es que, estas imágenes de estas personas como que empezarían a emerger y yo respiraría para detenerlas enfocándome únicamente en la sensación física dentro de la masturbación, precisamente para no vincular la sensación del placer y el orgasmo por ejemplo a dicha imagen lo cual se vuelve como parte del mismo principio de condicionamiento operante por asociación y por tanto volviéndome dependiente de la imagen para tal expresión física y lo curioso es que una vez que la masturbación terminaba, la imagen y este deseo o ésta búsqueda por la relación per se, terminaría de igual forma, pero es que más allá de lo evidente en términos del deseo mismo de buscar una relación para tener sexo y demás, lo interesante es ver por ejemplo el proceso que toma lugar en el llamado “enamoramiento” que vería como tomaba lugar en mi mente cuando vinculaba la imagen de X o Y al deseo de una relación; es como que empezaría a ensalzar todo tipo de virtudes y atributos de estas personas, pero eso también desaparecería una vez terminada la masturbación… 

Y es curioso porque, invariablemente de los procesos hormonales tomando lugar y la atracción por la imagen de éstas personas, tal pareciera que tales definiciones asociadas a la imagen de estas personas, dan por definición la carga a tal experiencia de masturbación, donde entonces toda esta energía que se descarga en el orgasmo se encuentra directamente ligada con el principio mismo de aquello que la generó, es decir todos estos pensamientos, sentimientos y emociones relacionados a X o Y persona; de modo que, si observas de cerca aquello de lo cual consiste la experiencia misma del orgasmo, el placer que le sigue a éste, es como un punto “culminante” en términos de que el deseo es por defecto asociado a aquello que “fue capaz de liberar la energía”, lo cual tendería a ser directamente la imagen que estaba siendo empleada ya fuera en la mente o en la computadora o la revista, el video, etc., para realizar éste acto.

Al empezar a utilizar la masturbación como un punto de apoyo para desvincular la imagen, ésto siendo, masturbándose sin el empleo de imágenes en la mente o por cualquier medio, la sensación puede de hecho re-apropiarse y dirigirse de forma consciente hacia lo que uno realmente es como el cuerpo físico que expresa dicho acto. Y a medida que camino este punto, empiezo a entender a lo que la gente se refiere cuando dice que el desarrollo psicosexual realmente empieza por la masturbación, porque en la medida que uno aprende a masturbarse sin imágenes y empieza a ver el patrón detrás de los deseos que inicialmente son vinculados o asociados con la imagen de X o Y, uno empieza a revalorar y replantear el deseo de una relación inmediata con X o Y en cualquier situación o momento, porque entonces el deseo o la imagen y la definición misma de “amor” ya no pueden sostenerse en un principio tan impráctico como las emociones o los sentimientos propios o mismo si éstos devienen o fueran expresados por la otra persona y lo obligan a uno a ver más allá de esos sentimientos, más allá de esos pensamientos, más allá de esas emociones, sin importar si se trata de enojo de igual forma o de cualquier otra emoción, el mismo principio se aplica. 

Conclusión = No se puede confiar en las emociones, en los sentimientos, ni en los pensamientos, éstos primero deben ser evaluados y analizados a detalle porque de otra forma, uno termina repitiendo los mismos patrones una y otra vez, trayendo consecuencias que realmente uno no quiere ni para uno mismo ni para los demás.