martes, 6 de octubre de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, Día 830, La Culpa como posesión emocional






Me gustaría compartir algunas cosas que he reflexionado al escuchar esta entrevista sobre los secretos metafísicos de la imaginación y se titula:  "La Culpa como posesión emocional".

Sigue el link para poder descargarla: https://eqafe.com/p/blame-as-emotional-possession-the-metaphysical-secrets-of-imagination-part-60

Antes de continuar, por favor mira el siguiente video:



Algunos años atrás, mi padre me contó que cuando era niño el vivía por el Estado de México, cerca de un acueducto, sinceramente no recuerdo el nombre de la zona pero le preguntaré en la primera oportunidad y se los haré saber, en fin.

Hace algunos años atras (ya bastantes años considerando que mi padre era un niño), me contó que en una ocasión un niño recibió de regalo de cumpleaños un traje de superman, el niño se lo puso muy emocionado y salió a jugar a la calle; entonces corrió al acueducto el cual iniciaba a la altura del suelo, pero conforme se prolongaba en su longitud de igual forma aumentaba su altitud, encontrándose la parte más elevada del acueducto a una altura aproximada de unos 25 o 30 metros... no hace falta mucha imaginación para evidenciar lo que le pasó al niño una vez que brinco del acueducto esperando poder volar, tal y como lo había visto en la tele...

Es muy interesante lo poderoso que puede ser un símbolo dentro de la mente, en términos de lo que uno es capaz de hacer tan solo por la "inspiración" que deviene de una imagen, tanto así que a pesar de toda evidencia o consideración de las consecuencias físicas, creeremos más en la imagen de la mente que en aquello que nos revela la realidad física, es decir, como humanos nos vanagloriamos de ser una especie superior, inteligente, bla, bla, bla, pero nos dejamos manipular por imágenes... es decir, al final un símbolo puede ser una construcción sumamente elaborada e inspiradora, pero es solo un símbolo y al final, lo único que es real, son las acciones físicas que nosotros realizamos.

Ésta no es solo una crítica que hago hacia nuestra sociedad de consumo de imágenes, es también una crítica personal, de hecho una crítica social es inherentemente una crítica personal, puesto que formo parte de ésta sociedad y soy responsable y directo reflejo de lo que en ésta se permite y se acepta, porque mi cultura deriva de dicha sociedad y la forma en que pienso, mismo si es una "postura crítica" deviene de mis vivencias/experiencias y actitudes frente a dicha sociedad.

En los últimos días, como ya lo he comentado en posts anteriores, me he encontrado continua y constantemente lidiando con emociones como el enojo y debo admitir que algunas de ellas han llegado a límites que sinceramente llegan a asustarme, porque ya sabes, uno se pregunta: ¿Qué hacen éstas cosas dentro de mi mente? ¿Cómo llegaron allí?

Y de lo que me dí cuenta, fue que en realidad ésta clase de pensamientos habían estado existiendo desde la primaria, hacia mis compañeros de la escuela y mis maestras cuando me enojaba con ellas; me veía a mi mismo en mi mente levantándome y agrediéndolos en una u otra forma.

Lo curioso es que, cuando era niño, también veía diversos programas de televisión y mi padre era fanático de películas como Robocop, Terminator, etc., el novio con el cual mi hermana mayor andaba por aquel tiempo, de igual forma era fanático de los videojuegos de peleas y sin importar si yo jugaba o no, me quedaba a su lado viéndolo jugar, viendo las imágenes que se desplegaban en la pantalla de nuestro televisor. Obviamente, tomaba esas mismas imágenes en mi mente y cada vez que percibía la agresión de uno de mis compañeros, me vería e imaginaría a mi mismo como uno de esos personajes que veía en la televisión y haciéndoles exactamente lo mismo que veía en esas imágenes y dentro de esas imágenes, usaría las mismas palabras que usaban los personajes, frases que por alguna razón las veía como "cool" al repetirlas dentro de esos contextos.

Recuerdo una ocasión en la que me encontraba en el salón de clases, cuando uno de mis compañeros me arrojó una bola de papel o algo así, recuerdo que apreté los dientes, empecé a hacer presión dentro de mi cuerpo tensando todos los músculos del mismo haciendo que mi cara se pusiera completamente roja (y con ello haciendo reír al resto de mis compañeros) quienes empezaban a decir a coro: "Quiere llorar, quiere llorar"

En ese momento, empecé a reproducir esas imágenes dentro de mi mente y me veía ahora "vengándome" de todo el salón, ahora sé que algunos podrán decir a ésto que lo correcto habría sido reaccionar, ya sabes levantarme de mi asiento y agredir al niño que me había arrojado esa bola de papel, pero en realidad me encontraba paralizado por el miedo, por ello también permanecí en mi lugar, haciendo esa rabieta y escondiéndome dentro de mi mente, porque no sabía como lidiar con ese momento, no sabía que hacer y las profesoras simplemente se quedaban viendo (tal vez en la creencia de que debía de hacer algo por defender... no lo sé).

El hecho es que, a partir de ese momento (y por la acumulación de los mismos) esas imágenes empezaron a volverse frecuentes dentro de mi mente, porque en realidad respondería con el mismo miedo, en lugar de actuar sobre dichos momentos. Sé que también algunos dirán que por la misma acumulación de tanto enojo tendría que haber llegado al punto de "descargarlo todo", pero cuando llegaba el momento y me veía a mí mismo frente a la persona, no podía hacerlo... o quería lastimarlo y no quería que me lastimaran.

Al llegar a éste proceso, descubrí estas imágenes o mejor dicho me sorprendí dentro de éstas imágenes que se habían vuelto tan "normales" dentro del contexto de mi día a día y mi primera reacción fue el enfocarme en las imágenes diciéndome a mi mismo que no estaba bien pensar lo que estaba pensando, pero (como se menciona en la entrevista) olvide enfocarme en lo que en realidad estaba sintiendo - ¿Por qué estaba enojado? ¿Qué me hacía enojar? ¿Me sentía humillado por mis compañeros o me sentía débil e impotente (tal vez ambas)? Tal vez quería ser aceptado, tal vez me sentía enojado porque veía que no estaba siendo aceptado y porque pensaba que jamás sería aceptado, de modo que empezaría a querer destruir aquello que deseaba alcanzar = la aceptación de otros? ¿Qué estaba siendo herido dentro de mi ego?

Continuo en el próximo post