domingo, 13 de septiembre de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, Día 822, ¿Qué significa la Revolución?



Ya se acercan las fiestas patrias aquí en México, aunque en realidad las celebraciones parecen ya estar anticipándose a las fechas establecidas y algunas ferias y celebraciones empiezan ya a tomar lugar en las calles.

El día de hoy, mientras regresaba a mi casa, vi a un niño regresar con su familia de una de éstas fiestas y llevaba consigo un "juguete" que había comprado en una de éstas ferias, más específicamente una suerte de carabina (un arma de la revolución) de balines de plástico o chinampinas (unos pequeños fuegos pirotécnicos que estallan para simular el sonido de un disparo) y al ver a este niño, pude notar un detalle que había pasado de largo y del cual no había prestado atención por considerarlo un simple aspecto o símbolo más añadido a la idea de "normalidad" que envuelve a todas estas festividades.

Y es el hecho de que estas fiestas que giran en torno a la conmemoración de la revolución y con ello a todo el concepto mismo del "Mexicanismo" del cual aparentemente nos vanagloriamos como alguna suerte de símbolo identitario, son celebradas bajo un concepto tergiversado de lo que significa la revolución, ¿A qué me refiero con ésto?

Pues que cuando vi a este niño en la calle, y mientras pasaba por algunas de las calles en las cuales están tomando lugar todas éstas fiestas, pude notar que la revolución esencialmente es simbolizada con un pueblo/nación que toma las armas y así armados y sobretodo bien borrachos, se levantaron en la defensa de sus derechos, pero entonces me pregunté: ¿Por qué ese niño lleva en sus manos un rifle y no un libro que habla de la revolución? ¿Por qué la gente bebe y grita en lugar de sentarse a discutir en la mesa o realiza un debate público colectivo con relación a la revolución y lo que ésta significo entonces y lo que tendría por consecuente que significarnos ahora? y por consecuente ¿Qué significa realmente ser un revolucionario hoy día?

"La única manera de comprender lo que es nuevo en lo nuevo, es analizando qué sucede hoy en día a través de los lentes de lo que era eterno en lo viejo" - Slavoj Zizek

Es decir, el problema en realidad es mucho más delicado y grande de lo que a simple vista puede parecer una queja más del montón hacia el abuso del consumo de alcohol o la inconmensurable pirotecnia que toma lugar en estas fechas; en realidad el problema es que en éste país cuando se habla de revoluciones o levantamientos (lo cual se escucha cada vez más y más en diversos sectores sociales) inmediatamente la gente tiende a pensar que es el momento de nuevamente tomar las armas y salir a la lucha de nuestros "derechos".

Aquí el principal problema, tiene que ver en realidad no con la celebración de la fiesta en sí, sino con el universo simbólico que ha sido reconfigurado dentro de la misma, es decir, sinceramente ponerse borrachos no es algo que los mexicanos hacen únicamente en las fiestas patrias (y ojala fuera así...), en realidad beber alcohol o encender pirotecnia es algo que se realiza en diversas épocas del año y muchas veces sin que siquiera exista la justificación de alguna celebración, de igual forma podríamos decir que las armas son tomadas y disparadas todos los días por diversos motivos pero no bajo principios revolucionarios.

De modo que aquí, en éstas celebraciones existe todo menos un verdadero "festejo" del significado de las palabras revolución, independencia o revolucionario, hay algo más, algo más que no está siendo tomado en cuenta, y eso es los principios sobre los cuales se erigió una revolución o un movimiento de independencia, es decir lo mismo ocurre cuando se habla de revolución hoy día ante las opresiones/injusticias del gobierno, es que inmediatamente pensamos en tomar las armas y nos imaginamos una escena "revolucionaria", en la cual nos vemos apuntando alguna suerte de ametralladora o rifles o bombas contra alguna figura política o contra algún monumento, etc., pero en esa imagen no existe aquello que de hecho fundamento la unión misma de la gente, es decir principios que de hecho la gente asume y apropia en un mismo sentido en común para moverse juntos hacia un determinado objetivo, teniendo bien claro y entendido, qué va a hacerse y con qué resultado.

Mi Jornada hacia la Vida, Día 714, ¿Qué significa hoy día ser un Activista?

http://gabrielacevesprocess.blogspot.com/2015/03/mi-jornada-hacia-la-vida-dia-714-que.html

 Consideren ésta, mi revolución particular por la vida digna no solo en México sino en el mundo.

Me gustaría compartir una visión un poco más allá de los mitos y los héroes, un poco de historia con respecto de quienes somos como "Mexicanos" realmente y qué son aquellos símbolos que aunque desconocidos, suelen ser el estandarte bajo el cual celebramos éstas fiestas.

Ésto que voy a compartir con ustedes pueden revisarlo en el trabajo de Federico Navarrete  y Guilhem Olivier sobre - La Construcción del Mito de Miguel Hidalgo.

"El culto a los heroes rebasa el campo de la historia y cae dentro de los mitos. Así ocurre con Miguel Hidalgo y Costilla. Entiendo por mito el relato fundador transmitido de generación en generación, relato cuyos personajes son seres extraordinarios, sobrehumanos o casi sobrehumanos con acciones portentosas a las cuales trasladan hechos históricos o ficticios. Como relato fundador el mito se ubica en el tiempo primordial de tal o cual sociedad que lo considera como su "historia" viva, en cuanto que el mito es recordado y celebrado culturalmente, dento de un rito. Los elementos históricos del mito están supeditados a su objetivo que es configurar la identidad original de un pueblo, sus ideales, sus frustraciones, esperanzas y desengaños. Funciona como un credo al que se atiene un pueblo para afianzarse en unas raíces.

La figura histórica de Hidalgo consagrado como Padre de la Patria ha sido objeto de una reconstrucción que lo acerca al mito. La conveniencia y la necesidad de una identidad nacional y de una epopeya primordial han asumido elementos históricos de la vida de Hidalgo y del proceso de la independencia, pero al mismo tiempo los han transformado, recortando y añadiendo con imaginación y voluntad que rebasa o contradice testimonios fidedignos. Una de las fuentes principales para analizar el culto y el mito de Hidalgo es el discurso retórico, esto es, los sermones y discursos en torno a la celebración de la Independencia, particularmente algunos de los primeros, de los que ocurrieron desde el Grito hasta la guerra de Reforma...

El culto a Hidalgo nace en un terreno ya abandonado para la glorificación de personajes históricos. Me refiero a la apoteosis (Ensalzamiento de una persona con grandes honores y alabanzas/Final brillante de algo, especialmente de un espectáculo) que significaban los discursos retóricos de aclamación de reyes o de sus honras fúnebres. La figura del rey a través de los sermones respectivos es una figura mítica. Su conformación parte de elementos históricos que son trascendidos y sacralizados en el afán de mostrar que tal o cual rey es en efecto el valor supremo de la monarquía, el eslabón de la tradición  que vincula con los orígenes de esa sociedad organizada en torno a tal monarquía, la garantía que legitima todo otro poder dentro de ella...

Al estallar la revolución de Independencia estaba en prensa un sermón del dominico Luis Carrasco, quien se apresuró a incluir en la dedicatoria una condenación del movimiento diciendo que Hidalgo y demás caudillos "como discípulos de los Vaninis y Voltayres, procuran despedazar con pretexto de la justicia y la religión la túnica inconsútil de Jesucristo." El supuesto influjo de Voltaire, y del enciclopedismo en general, sobre Hidalgo aparecerá también en el fiscal de la Inquisición y en otros predicadores. Sin embargo es elocuente que en el proceso de ese tribunal, iniciado desde 1800, nunca se había consignado la acusación de que Hidalgo leyese tales autores, a pesar de los esfuerzos de los delatores por hallar elementos de condena...

Paradójicamente la acusación de enciclopedismo, lanzada con el fin de satanizar a Hidalgo, años después sería recogida con gusto por los constructores del mito de Hidalgo cuando al leer a Voltaire y compañía sería considerado signo de mayor ilustración. El heroe debe ser iluminado con las mejores luces.

Otra de las críticas primordiales a la insurgencia fue la que enderezó al predicador poblano José de Lezama desde principios de 1811  diciendo que Hidalgo, Allende, Abasolo y Aldama eran "cuatro calaveras infelices, sin principios, sin disciplina, sin táctica, sin política, sin sentimientos de humanidad ni de religión". Varios de éstos sentimientos serían repetidos hasta la saciedad por el gobierno virreinal y por los mismos historiadores mexicanos que pretendieron escribir una historia crítica de la guerra de Independencia... Zavala dice que Hidalgo "no hizo otra cosa que poner una bandera con la imagen de Guadalupe y correr de ciudad en ciudad con sus gentes", a lo cual uno de los primeros lectores contesto desde la tribuna:

- Digan, pues que así lo quieren, que el inmortal Hidalgo no hizo otra cosa más que enastar una bandera con la imagen de Guadalupe y echarse a correr de ciudad en ciudad con sus gentes animándolas al saqueo y matanza de españoles; sea, en fin para ellos el Grito de Dolores una explosión tumultuaria, sin orden, sin sistema y sin objeto determinado. No diremos otro tanto los que podemos dar testimonio de lo que vimos con nuestros propios ojos y palparon nuestras manos. ¡Afuera tiranos! fue el clamor que lanzó la patria cautiva por el órgano de sus más queridos hijos, y ¡afuera tiranos! la voz que cerraba todo el plan por donde debía empezar el cambio que se intentaba. Plan sencillo y sabiamente escogido, y en prueba de lo que no fue, no es necesario alegar la rapidez sorprendente con que se adoptó en la vasta extensión de un territorio inmenso.

Como se deja ver, el apologista de Hidalgo también asume la objeción y la transforma en argumento favorable: la desordenada tromba desatada por Hidalgo tenía sentido, obedecía un plan y fue lo correcto. En realidad la carencia de plan en Hidalgo sigue siendo objeto de discusión. Me parece que la cortedad del tiempo recorrido de Hidalgo, cuatro meses, no permite asegurar con certeza ni una ni otra cosa. Hay una serie de elementos que sumados indican que había elementos de un plan, más también es innegable que desde el inicio los acontecimientos desbordaron con mucho esos elementos. Como quiera, los panegiristas de Hidalgo, tanto el ala liberal como la conservadora, mantuvieron la idea de que Hidalgo procedió con plan... Detrás de la impetuosidad del héroe perfecto debe haber principios racionales, los necesarios y suficientes..."

Continuo sobre el mito de Hidalgo en el próximo blog