domingo, 14 de junio de 2015

Mi Jornada hacia la Vida, Día 754, Desafiando a la Autoridad... de mi mente... pt2


La diferencia entre ¿Cuánto sacaste y qué aprendiste?


El día de hoy tuve una discusión con mi jefe en el trabajo que me pareció que valía mucho la pena compartir; discutíamos el porque los alumnos en la escuela se enfocan en "pasar la materia o "sacar 10 o 9 en la materia" y no "en aprender"; una vez que terminan la carrera, es más fácil recurrir a la excusa de "no me lo enseñaron" que reconocer "no lo aprendí", claro, porque su enfoque no estaba en aprender, de hecho tal vez incluso las palabras en si "no me lo enseñaron" esconden en realidad una pregunta interna que la persona no puede ver por si misma y es "no entiendo porque no lo sé, no entiendo porque no lo he aprendido"

La cuestión es que no podía aprenderlo porque su enfoque no estaba en aprender, sino en "sacar", de hecho la relación a la palabra "cuanto" (e irónicamente más ante el contexto de éste Capitalismo) refleja mucho más "la parte que nos interesa como la acumulación material que podamos obtener (reflejada en un título por ejemplo del cual uno se vuelve aparentemente "merecedor" al terminar una carrera por ejemplo) más que el valor mismo de los contenidos que enfrentamos en el contexto educativo"

¿Cómo toma lugar ésta relación dentro de la consciencia de las personas? Inicia en casa, cuando los padres recogen a los hijos y empiezan a preguntarle al niño: "¿Cuanto sacaste?" - esa pregunta, que es realizada una y otra y otra vez, establece dentro del niño - cuál debe ser su enfoque en la escuela - ¿Qué pasaría si los padres preguntaran no "¿Cuánto sacaste?" sino "¿Qué aprendiste?" tal vez los resultados serían significativamente diferentes si el padre desde una temprana edad empezara a marcar el enfoque del niño en el aprendizaje y no en la calificación per se...

Es lo mismo cuando hay uno de esos momentos en los que el niño está jugando y brincando por todas partes y entonces al niño le emerge una duda, corre con el papa y le pregunta: "Papa, ¿Cómo se creo el Mundo? " y entonces el padre le responde: "Dios lo hizo..." el niño entonces solo dice: "Ah..., ok (y sigue jugando)", ¿Qué habría pasado si ante la misma pregunta el padre hubiera respondido - "Nadie lo sabe"? Lo que habría sucedido, es que ante esa pregunta, la curiosidad del niño es enfocada de tal suerte que de hecho empezarán a interesarse más por el mundo que les rodea, y empezaran a tratar de entender cómo funciona y por qué funciona de la forma en que funciona.

Algo curioso dentro de nuestra sociedad, que aun cuando "a primera vista"(lol) no parezca relacionado, en realidad refleja mucho de la forma en la cual "nos pensamos desde una imagen y como parecer frente a los demás se vuelve mucho más importante que ser..."

En nuestra sociedad, tenemos prisiones para vigilar a aquellos en quienes se observan “conductas que no van de acuerdo con los estándares de normalización que se espera de ellos”; el llevar a las personas a un lugar donde van a ser “vigilados”, es el reflejo del "poder que le damos a la mirada en nuestra cultura", donde “ser observado (mismo si es por la sociedad o por alguna autoridad)” se convierte en un temor proundo dentro de la consciencia de quienes buscan ser aceptados, ser amados, ser reconocidos (que es la mayor parte de la población), y "poder observar" es un privilegio para el poder soberano, donde la figura de poder tiene entonces la capacidad de “demandar cierto comportamiento de los otros”, lo cual es juzgado o medido a través de “el comportamiento observado en ellos”. Lo he compartido anteriormente en otros blogs y lo repetiré – el hecho de que como sociedad demos tanta importancia a nuestra apariencia o a éste respecto, básicamente cualquier idea que tenga como base el “cómo puedan verme los demás, qué pensarán de mi los demás a través de una imagen”, no es coincidencia.

De hecho, si lo observas detenidamente, el dotar de poder a una mirada para “vigilar”, en realidad es una relación directa con la acción misma de definirnos como una imagen, la cual creamos en nuestra mente e ideamos como la definición de nosotros mismos con el único propósito de “ser vista” (y existimos únicamente para ser y existir como una imagen). Algo que puedes notar cn relación a los estereotipos en nuestra sociedad, es que éstos en realidad no existen, son simples adaptaciones abstractas que solo llegan a ser "aceptados o adaptados" dentro de la consciencia cuando perdemos la capacidad de vernos sinceramente a nosotros mismos; éstas adaptaciones que cambiamos una y otra vez con cada nueva moda que emerge, es como un ciclo en el cual existimos atemporal/indefinidamente, buscandonos dentro de esas experiencias tratando de hacer sentido de ésta realidad que presentan ante nosotros via medios de comunicación, escuela, familia, amigos, etc., siguiendo la siguiente moda, la siguiente experiencia (de hecho curiosamente tratamos de encontrarnos en las relaciones cambiando de pareja una y otra y otra vez hasta encontrar "a la indicada" ¿Cuál/Cómo y Qué es esa indicada que aparentemente nos hará sentirnos BIEN CON NOSOTROS MISMOS?) y ¿Por qué nos buscamos en experiencias? por los mismos absolutos que el padre, escuela, profesores, amigos, medios de comunicación repiten continua y constantemente - eres lo que sientes, busca amor, enójate (peliculas de acción y terror son las primordiales en éstas emociones)

De modo que es como si existieramos "en universos paralelos" a la verdadera realidad (lo físico), sin de hecho realmente llegar a existir en éste mundo. Estas adaptaciones/abstracciones que hacemos dentro de nuestra mente acerca de nosotros mismos, este paralelo cíclico que reverbera sobre sí mismo, se vuelve más evidente cuando miras la clase de producciones que hacemos sobre la misma literatura, las mismas historias, las mismas peliculas, reproduciendolas una y otra vez, repitiendo la misma historia una y otra vez y de hecho viendo lo mismo en toda la historia del mundo - se repite una y otra vez - por el simple hecho de que los mismos patrones se repiten una y otra vez... el laberinto que es la mente...; si existimos actualmente en una sociedad donde “es más importante parecer que ser”, realmente no es por gratuidad…; de modo que en nuestra educación, esa acción constante de “definirnos” de acuerdo a las calificaciones que obtenemos, a las boletas y títulos que recibimos, de igual forma se ven sancionadas por ésta mirada juzgadora que pregunta por “¿Cuánto sacaste?” Donde si las calificaciones son las esperadas, somos “buenos hijos y de lo contrario somos malos hijos”. Es decir ¿No es interesante que la rebeldía de los hijos se encuentre de alguna forma relacionada con las calificaciones que éstos entregan, donde “si el hijo se rebela, se ve reflejado en sus calificaciones, es decir entrega –malas notas – porque con ello refleja que su atención no está donde se espera que la tenga”, sin embargo su atención no está donde se espera que la tenga, tal vez porque el control que está siendo impuesto en ellos está siendo rechazado… 

Es decir, ¿Cuál es sinceramente el primer pensamiento que tenemos de la persona en condición de pobreza? Es un ignorante, es un estúpido, seguro no le interesa ni le intereso la escuela… y lo mismo de los criminales – “pues tal vez pensaron que era más fácil robar que estudiar, los criminales son ignorantes o estúpidos” ¿A qué se deben esas conclusiones tan apresuradas?

Continuo en el siguiente blog